Bienvenidos al Diario del Valle

SEARCH

sábado, 26 de septiembre de 2015

CANARIAS, LA COCHINILLA Y ALFRED SAMLER BROWN.


Javier Lima Estévez 

Graduado en historia por la ULL

Tras la posterior caída del comercio de los afamados caldos isleños, la cochinilla apareció como una solución en aquellos terrenos que habían sido cultivados y dedicados al cultivo de la vid por parte de los campesinos isleños. La cochinilla pasaría a iniciar un nuevo ciclo económico en el devenir histórico de las islas, cuya aparición derivaría en un crecimiento efímero, con una evolución estudiada por el profesor universitario Oswaldo Brito González en su obra “El tránsito a la contemporaneidad”, haciendo alusión a los efectos derivados de la aparición de aquel cultivo que denomina “espejuelo diabólico”. Una etapa cuya duración no se prolongaría en el tiempo, pero cuyo impacto positivo vendría acompañado de toda una serie de cambios en el plano económico, a la par que se realizaba la creación de los puertos francos o las consecuencias derivadas de la desamortización.

De los múltiples comentarios que se han expuesto sobre tal cultivo, destacamos las apreciaciones realizadas en el relato del viajero británico Alfred Samler Brown, cuya guía sería publicada por primera vez en castellano en el año 2002 gracias al estudio desarrollado por el profesor universitario e investigador Nicolás González Lemus y el catedrático de la ULL, Antonio Tejera Gaspar. Ambos profesores nos aproximan a la visión que Alfred Samler Brown dejaría de las Islas a finales del siglo XIX en su obra “Breve Historia de las Islas Canarias”. De sus páginas destacamos los aspectos que muestra respecto al cultivo de la cochinilla, apreciando y resaltando su importancia tras la viña, no dudando en manifestar la oposición que ese nuevo cultivo generó entre “los que temían que esta plaga nueva y detestable pudiera destruir sus tuneras; de hecho en el siglo precedente se prohibió del todo traer la cochinilla”, reflejando algunos datos sobre la evolución que tal tinte iba generando en el ámbito insular, matizando los efectos derivados del descubrimiento de las anilinas artificiales ante una población en la que, a pesar de no sentir gravemente los efectos de tal novedad, iba siendo consciente de “los riesgos de la superproducción y los medios de evitarla”, señalando los intentos realizados por parte de la sociedad canaria con la finalidad de poder continuar con una producción cuyo final era inminente. Durante el momento en el que Alfred Samler Brown visita Canarias aún se continuaba plantando la cochinilla, pues “era fácil de cultivar y porque el cactus crece en circunstancias inadecuadas para otro tipo de plantas”.


En la actualidad, casi dos siglos después de la introducción, aclimatación y exportación de la cochinilla, la imagen de los nopales en muchos puntos de la geografía insular nos recuerda el impacto de un cultivo, que, durante varias décadas, lograría estabilizar la dañada economía isleña tras la posterior crisis del vino. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario