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miércoles, 10 de septiembre de 2014

LA CENSURA CON FRANCO Y LA CENSURA AHORA

Evaristo Fuentes Melián

Cuando gobernaba Franco, la censura en el cine nos prohibía ver un beso amoroso completo; e incluso había quienes eran más papistas que el papa, es decir, más censores a título individual que el censor oficial. Este es el caso--en la década de los años cincuenta—del cura párroco de la Perdoma, barrio de La Orotava, que daba sesiones de cine en un local parroquial, pero tapaba con sus propias manos el foco del aparato proyector cuando iba a salir en la pantalla un beso entre parejas. Los arrumacos y los besos se los sabía el mentado párroco de memoria, pues ya había visionado él solito con anterioridad la película al completo. Unos años después, las tetas que pudimos ver en el cine del tardo franquismo (1974) fueron pocas y a modo de flash de medio segundo de duración; tal fue el caso de los lozanos  pechos de la actriz Amparito Muñoz, miss Universo, de tal modo que si en aquel momento estabas rascándote un ojo se te escapaba y no veías tan atractiva secuencia.
  En el ámbito de la política, hubo anécdotas inventadas, que se convertían en chascarrillos populares. Pongo un ejemplo: cuando Ike Eisenhower, presidente de los EEUU, estuvo en Madrid en 1959, Franco al ir a saludarlo dicen las malas lenguas que extendió su mano en posición de pedir limosna, con la palma de la mano hacia arriba. Es que IKE, a cambio de instalar sus bases militares en la Península, traía una serie de beneficios para los planes de desarrollo de la España de los años sesenta.
  En el ámbito provincial, aquí en Tenerife, a mediados de los años cincuenta, llegó un nuevo  gobernador civil que se llamaba Andrés Marín Martin, y la gente chistosa chicharrera se inventó este tan breve como ingenioso dialogo:
.- Pregunta: ¿a qué vino don Andrés Marín Martín a Tenerife? 
.- Respuesta: vino a Tenerife ¡A MA MAR!  (A mamar es un juego de palabras con la primera sílaba de su nombre y dos apellidos).
   Resumiendo:   En tiempos de  Franco había censura, pero ahora, siglo XXI, también la hay, aunque no en sexo, pornografía, ordinariez y chabacanería de consumo, que de eso hay en la tele dosis diarias a ‘punta pala’. Pero sí que hay censura en la noticias de ámbito político internacional. Por ejemplo, se  minimiza la matanza causada por los ataques israelíes en Gaza; pero se exageran los crímenes-- igualmente horribles-- de los yihadistas  y otros terroristas del mundo islámico.
  

    Espectador 

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