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miércoles, 7 de agosto de 2019

TRES PELÍCULAS ANTIGUAS


Evaristo Fuentes Melián

1.- LOLITA (Stanley Kubrick, 1962).- Re visionada en la actualidad por televisión, LOLITA procede de una novela ‘best seller’ del mismo título, cuyo autor es Vladimir Nabokov. En realidad, actualmente me decepciona, puesto que se reduce a una pelea de celos entre una madre y su hija, una jovencita caprichosa y de insinuante sexualidad…La peli se centra en enfrentamientos, más que verbales, entre los tres personajes. Destaca la angustia existencial del personaje interpretado por James Mason.

2.- ROCCO Y SUS HERMANOS (Luchino Visconti, 1960).- Es una dura tragedia en una familia de inmigrantes y su traslado  desde el campesinado del sur de Italia,  a la gran ciudad industrial norteña, Milán (¿equiparable al trasvase  Andalucía-Barcelona?).  Milán se abre a las barriadas de inmigrantes, que buscan mejor vida. Hay que remarcar la interpretación de la madre de los cinco hermanos, que añora su vida en el campo y termina detestando la vida en barriadas de la ciudad, con el aditamento de la tragedia que surge por la pelea mortal entre sus hijos. Una película muy desagradable, con una actuación extraordinaria: la  de una joven Annie Girardot. La peli en el fondo es un terrible folletín, incluida la violación de Annie.

Y 3.- UN LUGAR EN EL SOL (George Stevens, 1951).- Argumento: una jovencita caprichosa de la alta burguesía, Liz Taylor, se empeña, encapricha, enamora y atrae sexualmente a un pobretón que pasaba por allí (Montgomery Clift), personaje que lleva muy mal su estatus social y laboral de clase media. Casos similares se han dado y se siguen dando sin duda en nuestra sociedad tinerfeña. Su novia anterior (Shirley Winters) estorba, dificulta, obstaculiza a Clift en su nueva conquista, y entonces trama llevarla a navegar en una lancha a un lago, para botarla y que se ahogue, pues ella no sabe nadar. En el momento supremo, Clift no se decide, pero la chica en un vaivén se cae de la lancha y se ahoga. La película presenta el tema, con dudas sobre la culpabilidad final de Clift.

Nota al margen.- Vale la pena mencionar mis  recuerdos de adolescente, en el estreno de esta película en La Orotava (año 1953); las chicas mayores se pasaron una larga temporada hablando de la  película de marras, y asesorándose y recibiendo consejos sobre si Clift  cometió pecado… ¡mortal de necesidad! Los Padres Paúles de la localidad eran sus consejeros religiosos; un agnóstico diría que los meapilas les ‘comían el coco’ a las chicas de bien, de alta posición social.

En fin, una película inolvidable, por la película en sí misma llena de premios y por las circunstancias vivenciales encorsetadas, por la práctica casi generalizada de un catolicismo austero, en la España de aquella época.

Espectador

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