Recordando al amigo Esteban Domínguez, en su segundo aniversario.
Aparentamos ser felices sin que
se nos note lo que hay por dentro: las
preocupaciones, y los malos gestos, es algo con lo que nos encontramos cada
día. Unas veces ocasionados por nuestro anímico estado de ánimo, y otras,
porque lo que deseamos, nunc
a nos sale bien.
Todo eso, hay momentos que lo sufrimos por dentro, sin que encontremos el medicamento apropiado para combatir ese sufrimiento que cambia nuestro humor, y que nos molesta, con bastante frecuencia.
Y nunca mejor dicho aquellas sabias palabras, que pronunciaba un gran periodista de esta Casa, al titular su columna así: Por la vida y por la calle, al amparo de que mañana sea otro día diferente y más grato, sin sufrimientos ni pasiones, pero siempre con deseos para todos, de vivir mejor. De ser comprendidos por una sociedad como la que estamos viviendo ahora, un tanto egoísta y sin pensar que mañana volverá a salir el sol, pero que nos faltará la comprensión de quienes nos ignoran.
Por la vida y por la calle puede aparecer la sorpresa, posiblemente grata, pero ¿Si no lo es, que podemos decir? Sencillamente que las horas del reloj no ha dejado otra de sus tantas malas pasadas. Y en la calle vemos como la vida se consume, se reciente de penas y pesadumbres nada gratas. Palabras que están escritas por Antonio Martí. Aquel buen periodista que conocía perfectamente la santacrucera plaza militar, y sus pequeños rincones lugar para observar, la vida y la calle.
El ajetreo diario de la capital y sus movimientos. De los hombres y mujeres andantes. De los que menos tenían, y de los que tanto sufrían, porque por esos lares, don Antonio Martí, era un santo. Un observador de Por la vida y por la calle. De cómo amanecía Santa Cruz, y como se iba desenvolviendo del diario quehacer cotidiano, que, desde el amanecer, hasta que tocaba bajar el volumen del transistor para no molestar al vecino de al lado.
Hoy la vida no es igual: el pobre es cada vez más pobre y el que sufre no es consolado. La Humanidad ni padece, ni siente. Vivimos en una época en que cada cual vive a su aire, perdiéndose los principios morales de nuestros abuelos y padres.
Dice UNICEF que en el mundo mueren cientos de miles de niños sin llegar a los cinco años por falta de alimentos cada tres segundos. Dato que también apunta Manos Unidas, y que pide la colaboración de todos con el fin de que sucesos como estos, no se vuelvan a repetir. Por tanto, esperemos la generosidad de los pueblos, cuando los políticos la niegan.
Y termino: en España, por el contrario,
celebramos elecciones en las Comunidades Autónomas en ayuntamientos,
Diputaciones o Cabildos en cualquier momento además de las generales. Y, aquí
hay dinero para las sabidas campañas electorales, con dinero de los ciudadanos.
Dinero mal utilizado del que también le llega algo a los sindicatos. Esto y
mucho más, seguiremos viendo Por la vida
y por la calle. y nadie se avergüenza, porque ya la vergüenza, ese don tan
respetado en el ser humano, se acabó.




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