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miércoles, 27 de mayo de 2026

HOMENAJE Y ÚLTIMO ADIÓS A LA AMIGA Y VECINA NÉLIDA LUIS HERNÁNDEZ

José Peraza Hernández 

En fechas no muy lejanas, concretamente el pasado día 9 de marzo del presente año 2026, recibí una llamada donde me comunicaban el fallecimiento de nuestra amiga y vecina Susana Mendoza García, a la edad de 69 años. La verdad es que me quedé sorprendido y en blanco.

Pues anoche me informaron del percance que sufrió mi amiga y vecina NÉLIDA LUIS HERNÁNDEZ, tras una caída ocurrida el sábado día 21 de mayo, por la que tuvo que ser ingresada.

Pues anoche me informaron del percance que sufrió mi amiga y vecina NÉLIDA LUIS HERNÁNDEZ, tras una caída ocurrida el sábado día 21 de mayo, por la que tuvo que ser ingresada.

Tengo que decir que a NÉLIDA la conozco desde hace más de 50 años, al igual que a su esposo José, conocido por Pepe, un realejero de pura cepa.

Prácticamente, todo lo que puedo decir de ella es muy parecido a lo que ya expresé sobre nuestra amiga SUSANA. Nuestra amiga y vecina, más que compañera, era una gran amiga desde el nacimiento de la “Asociación de Vecinos Candelaria del Norte”, de este lugar de La Vera, perteneciente al municipio de la Villa de La Orotava, la cual comenzó en el año 1997. Parece que fue ayer, pero el tiempo vuela tan rápido como la brisa.

Yo fui socio, luego vocal y finalmente presidente. A partir de ahí, formé mi Junta Directiva, donde permanecí durante catorce años. Durante todo ese tiempo conté con la amiga y vecina Nélida, aunque todos la llamábamos cariñosamente Nena. Quiero destacar que era carne y uña, como suele decirse, con nuestra amiga SUSANA. De hecho, todos los días se visitaban para tomar café y charlar: unos días en una casa y otros en la de la otra. Debo destacar que, en muchas ocasiones, yo también las acompañaba; unas veces porque coincidía y otras por asuntos relacionados con la Asociación.

Como nadie se presentaba a las elecciones y para no seguir siendo siempre este que suscribe presidente, se decidió nombrar a nuestra amiga Nena como presidenta, a Susana como vicepresidenta y yo pasé a ocupar el cargo de secretario, entre otros compañeros.

Tengo que reconocer que nuestras amigas NÉLIDA y SUSANA eran un verdadero motor todoterreno. Trabajaban las 24 horas del día. SUSANA era una persona muy conocida y apreciada por mucha gente. Su trabajo consistía en vender lotería y recorría el barrio casa por casa. Hacía doble labor, ya que aprovechaba también para vender la lotería de la Asociación y, en otros momentos del año, informar sobre excursiones y actividades previstas. Era una auténtica relaciones públicas.

La amiga NENA también colaboraba vendiendo entre las personas más cercanas. Además, era quien se movía para todo lo que hubiera que hacer con su coche. Recuerdo que las comunicaciones que había que realizar a diferentes ayuntamientos o los viajes a Santa Cruz siempre los hacía ella. Y como ejemplo, cuando fuimos a recoger las metopas de cada municipio de la isla, siempre íbamos con ella. Era muy trabajadora.

Su marido Pepe también iba con nosotros muchas veces. Siempre estuvieron muy unidos. Aunque él no conducía, acompañaba a su mujer Nena a todos lados: compras, gestiones y muchos traslados.

De igual manera, ambos colaboraban pidiendo ayudas y colaboraciones a casas comerciales durante las Semanas Culturales y otros actos organizados por la Asociación.

En una ocasión tuve que retirarme durante dos meses por recomendación médica. Entonces propuse, y fue aceptado, que Nena me sustituyera como presidenta de la Junta Directiva. Tanto ella como Susana venían a visitarme y me mantenían informado de todo. La verdad es que tenía un gran equipo y quedan muchísimas historias por contar, como cenas en diversos guachinches o visitas a lugares donde había buen vino, tanto por Santa Úrsula como por La Victoria.

Con estas líneas quiero reconocer el enorme trabajo que realizaron ambas durante tantos años. Igualmente, quiero hacerlo con su esposo José González (Pepe), quien además de socio y colaborador ayudaba también en la capilla que lleva por nombre “Cruz de la Candelaria”. Además, casi todas las tardes venía a ver los partidos y pasar el rato, para luego ir a “mojar el pico” a casa del “Vaina”, que se encontraba en La Güina Alta, lugar cercano a esta Asociación de Vecinos. Éramos también una gran asociación de amigos, donde nació la Peña de “La Ermita”.

Dicho esto, quiero expresar que echaremos muchísimo de menos a nuestra querida Nena, a quien despedimos el pasado día 22 de este mismo mes de mayo, cuando tuvo lugar su último adiós en el Tanatorio del Norte Albia, en La Higuerita, Los Realejos, y posteriormente fue incinerada.

Hay que decir que Nena fue la primera mujer de este barrio de La Vera que estuvo en este tanatorio, y corresponde al fallecimiento número 31, donde se le ofreció su ceremonia por el cura párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Candelaria, don Francisco Jesús Hernández.

Hoy ya descansa en paz al lado de Dios en el cielo, porque se lo ganó a pulso, además de haber sido una gran mujer y una excelente madre.

Mi más sentido pésame a toda su familia en general.

Por último, quiero comunicar que el próximo jueves día 28 de este mismo mes de mayo, a las 7 de la tarde, tendrá lugar la Santa Misa de salida en la mencionada parroquia.

Me despido con besos al cielo.

Tu amigo

José Peraza Hernández

La Vera, 27 de mayo de 2026

LA CRUZ DE FREGEL

José Peraza Hernández

Haciendo una mirada atrás, ahora puedo hablar de hace unos días, cuando tuve el placer de conversar con Rafael García Suárez. Aunque fue en un momento algo gris, aquella conversación hizo que todo se volviera un poco más claro. Le pregunté si conocía a un pariente mío, y eso me llevó de nuevo a aquellos años en los que pateaba esas pistas, saliendo muchas veces desde el centro del Realejo de Abajo, tomando caminos en dirección a Barroso, para luego subir por Los Pinitos, las Vueltas de Tigaiga, hasta llegar a El Lance de Icod el Alto, partiendo después en dirección a La Corona.



Eran caminatas muy duras, de esas que hacías cuando tenías unos días libres. Todo eran metas, siempre con la vista puesta en la siguiente parada, en lugares tan conocidos como El Cabezón, el Paseo de las Vacas, la Fuente Pedro o la Casa Forestal, hasta llegar finalmente a la Cruz de Fregel.

Dicho así, parece coser y cantar, pero no era nada fácil. Había que soltar muchas gotas de sudor, beber un poco de agua y continuar cuesta arriba. Pensándolo ahora, la verdad es que era muy peligroso ir solo. En aquel tiempo no pensabas que pudiera pasar algo, pero hoy puedo decir que era una locura salir solo por aquellos caminos donde no encontrabas a nadie y donde podías torcerte una pierna o sufrir un mareo. Gracias a Dios, nunca me pasó nada.



También tengo que decir que en aquellos tiempos no existían las señalizaciones que hay hoy en día. ¡Qué tiempos aquellos! Tampoco tenía móvil, jajajaja. Pues creo que muy pocos lo tenían entonces.

Después de muchas horas caminando y de haber pasado todos aquellos puntos señalados, la mente solo tenía un destino: la Cruz de Fregel, donde la parada era obligatoria. Allí te santiguabas delante de las tres cruces, tomabas agua y comías algo para recuperar fuerzas. Respirabas aire puro en medio del calor y contemplabas la gran vista que había delante de tus ojos: el padre Teide al frente, y Las Cañadas y el Parque Nacional.

Recuerdo que en aquella época la capilla no estaba bien cuidada. Las cruces estaban ladeadas, todo lleno de pinocha y en un estado de abandono total.

Por eso quiero dar la enhorabuena al “Grupo del Museo” de Icod el Alto, que trabajó conjuntamente con la dirección de Las Cañadas y que hoy ha conseguido restaurar el lugar y colocar una placa donde se recoge parte de aquella historia pasada, digna de ser recordada y dada a conocer.



Aquella “Cruz de la Degollada” o “Cruz de Fregel” era parada obligatoria para las personas que transitaban estos parajes en busca del aprovechamiento forestal y de los recursos de Las Cañadas: colmeneros, pastores, pinocheros, así como quienes cruzaban hacia el sur de la isla para comerciar o vender sus productos, como los cochineros y otros que iban a comprar ganado.

También en este lugar se celebraban las fiestas populares relacionadas con la festividad de San Juan Bautista, el 24 de junio. Lo mismo sucedía en La Corona hasta las últimas décadas del siglo XX, cuando, por motivos de ampliación del Parque Nacional y por la necesidad, obligación y compromiso de conservar y proteger los recursos naturales de la zona, ya no fue posible continuar con ellas.



En la imagen que pueden ver en esa placa aparece la historia con más detalle.

Solo me queda felicitar a todos los que han estado ahí, y a quienes siguen trabajando por el bien de ese Museo de los Cochineros.


viernes, 22 de mayo de 2026

-. LA VIRGEN DE CANDELARIA

 María Perelli

Todos los canarios sabemos la historia de la talla de la Virgen de Candelaria, pero pocos conocen la sutil conexión de devoción que se desarrolla, desde hace casi tres siglos, entre las islas canarias y un pequeño pueblo en el sur de Italia.

La historia que hoy estamos narrando comienza en Tenerife y se debe a la investigación, hecha en 2018, por un estudioso italiano de historia militar, el alférez Giuseppe Coviello de la asociación Unuci-Canarias.

A este estudioso le interesaba sobre todo la vida de un personaje del siglo XVIII, el duque Andrea Bonito Pignatelli, que vivía en el Reyno borbónico de Nápoles.

Para entender el vínculo entre Nápoles y España es suficiente anotar los números ordinales que siguen el nombre del rey Carlos (1716-1788), hijo de Felipe V y de su segunda mujer, la aristócrata italiana Elisabetta Farnese. Se llamó Carlos I como duque de Parma y Plasencia (1731-1755); Carlos VII como rey de Nápoles y Carlos V como rey de Sicilia (1734-1759); por fin, Carlos III como rey de España (1759-1788).

Carlos, cuando era rey de Nápoles, conocía el carácter fuerte y autoritario del duque Bonito Pignatelli y aconsejó a su padre Felipe enviarlo a Canarias, donde había desórdenes por causa de las luchas para el poder entre familias nobles y peligros externos debidos a las incursiones de piratas de varias nacionalidades.

El duque fue nombrado Capitán General de Canarias desde 1741 hasta 1744 y efectivamente puso orden en las islas. Él era muy devoto a la Virgen de Candelaria y en 1742 encargó al preciso y minucioso pintor José Rodríguez de la Oliva, nacido en San Cristóbal de la Laguna en 1695, la reproducción, fiel como una fotografía, de la talla de la Virgen en un lienzo a óleo.

Al regresar a Italia, precisamente a Bonito, provincia de Avellino, comarca de Nápoles, el duque llevó consigo el retrato, que luego donó a la Iglesia Madre de Bonito o Iglesia de la Asunción (Chiesa dell' Assunta en italiano), donde está hasta el día de hoy.

Unos ochenta años después, en 1826, o sea desde hace exactamente 200 años, un gran desastre meteorológico ocurrió en Tenerife por el Aluvión, como nos señala el experto de historia canaria Don José Peraza, que consultó muchos documentos de aquella época.

En dicho año se produjeron grandes oleadas, lluvias torrenciales, vientos huracanados y varios destrozos sobre todo en las zonas del valle de La Orotava y de Candelaria. Se llamó el temporal de San Florencio. Más de 250 personas fallecieron, 600 y pico viviendas fueron destruidas, miles de cabezas de ganado murieron.

Y la antigua talla de la Virgen de Candelaria desapareció para siempre en el océano.  La talla estaba provisionalmente puesta en un costado donde se encontraba la Cueva de San Blas, donde los dominicanos se encargaban de seguir la lenta construcción de la Basílica de la Virgen.

En el año siguiente, el escultor orotavense Fernando Estévez del Sacramento, que nunca había visto la talla precedente, hizo una nueva talla, que sin embargo fue bien aceptada y venerada.  Ahora se encuentra en la bonita Iglesia que, en 2011, obtuvo por el Papa Benedicto XVI la importante denominación de Basílica Menor.

Basado en lo que se ha contado, se puede decir que el lienzo que está en la Iglesia de Bonito (Italia) y que los fieles de aquel pueblo veneran como la "Madonna della Candelora", es la única representación de la primera y original talla de la Virgen que dos pastores guanches encontraron en 1390 en la orilla del mar de Tenerife.

Adjuntamos la imagen del cuadro que publicó el alférez Giuseppe Coviello.


domingo, 19 de abril de 2026

LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO, PERO LAS PROMESAS QUEDAN ANCLADAS EN EL CORAZÓN Y EN LA MENTE.

 LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO, PERO LAS PROMESAS QUEDAN ANCLADAS EN EL CORAZÓN Y EN LA MENTE.

Por: José Peraza Hernández                                                       

El amigo Manuel Hernández, conocido como “El Volquete”, es todo un referente en Canarias y también fuera de ellas. A él le felicito, primero como persona y después como hombre de sentimientos, lleno de recuerdos que conserva con nitidez en su mente. A sus 88 años, sigue trabajando y componiendo para todo lo que le rodea: pueblos, islas y vivencias.

Hace un par de años tuve la suerte de conocerlo y reunirnos en varias ocasiones en el Puerto de la Cruz, donde él me había contactado para consultarme distintos temas. Fueron días y momentos muy agradables, en los que Manuel me contó casi media vida.

En una de esas conversaciones me transmitió su gran ilusión: estaba muy contento porque había sido recibido por mucha gente y le habían prometido hacerle un reconocimiento. Decía que había pasado por varios ayuntamientos, que lo habían atendido alcaldes y que incluso había entregado pendrives con sus canciones. Aquello le hacía sentirse valorado y esperanzado. Y, sinceramente, yo también llegué a creer que ese reconocimiento estaba cerca.

Su verdadera ilusión era recibir una metopa o una placa donde se reconociera a don Manuel Hernández, conocido como “El Volquete”, por su trabajo de más de 200 canciones dedicadas a tantos lugares y personas de las islas.

Él estuvo aquí uno o dos meses. Sin embargo, durante ese tiempo no recibió ese reconocimiento que esperaba. Más tarde, ya en su casa en Venezuela, he seguido manteniendo contacto con él. Siempre habla de su isla añorada, la que lo vio nacer.

Hace unos días volví a hablar con él. Me preguntó si yo tenía un pendrive con todas sus canciones, y entendí que su intención era conservar y ordenar su propio legado musical. Le expliqué que quizá lo que él buscaba era precisamente eso, pero que en realidad se trataba de hacer una copia para entregarla a un familiar y llevarla a un lugar concreto.

Me comentó que había dejado varios pendrives a distintas personas, amigos, conocidos e incluso ayuntamientos. La verdad es que eso me parte el corazón. Y es inevitable emocionarse cuando uno escucha sus canciones, ya sea a través de Arturo Castillo o cuando las pone Isidro Pérez en Radio Realejos, especialmente en las fiestas con temas tan emocionantes como la Virgen Chiquita del Puerto de la Cruz.

En otras ocasiones me pidió que hablara con distintas personas para saber cómo avanzaba aquello que se le había prometido. Yo lo hice, pregunté lo que pude, y lo que vi fue que todos estaban muy ocupados y que había que esperar.

Se lo fui transmitiendo con cuidado, intentando suavizar la situación para no causarle más decepción. Pero llegó un momento en el que ya no podía seguir alimentando expectativas y tuve que decirle, con sinceridad, que las cosas no iban como él esperaba.

Él me manifestaba su sensación de que la parte cultural de Los Realejos, el Puerto de la Cruz y otras instituciones no habían sido consecuentes con su persona, ni los portuenses ni el Gobierno de Canarias, a pesar de que casi todas sus canciones están dedicadas a las bellezas, el clima, la gastronomía y las costumbres de estas tierras.

En una de nuestras conversaciones me dijo algo que me quedó muy presente: que quizá sería interesante que alguien escribiera sobre su vida, sus vivencias, nostalgias, añoranzas y todo lo que lo llevó a convertirse en compositor. Un emigrante que ha tenido la dicha de crear alrededor de 200 canciones dedicadas a Canarias, Cuba y Venezuela, reflejando su cultura, su clima, su gastronomía y su propia experiencia como emigrante.

Me planteó incluso la idea de que yo y Javier, como buenos amigos y compañeros, pudieran estudiar la posibilidad de escribir esa historia de un emigrante realejero, portuense, canario y venezolano.

También comentaba su deseo de seleccionar las canciones que mejor representaran ese proyecto, algo así como “Arturo Castillo canta a Canarias, Venezuela y Cuba”, con obras de Manuel Hernández “El Volquete”. Que el resultado final sirviera como un puente entre los dos pueblos: el que lo vio nacer y el que lo acogió como un hijo, dándole trabajo, pan y bienestar.

Decía que lo demás lo pondríamos nosotros, pero que podía ser una historia bonita, con la idea de dejar parte de su legado musical en manos de otros.

Desde El Junquito, en Caracas, enviaba siempre un fuerte abrazo, de esos que nacen del alma.

Y añadía algo importante: que también sería una forma de reclamo a las autoridades y a los responsables culturales de Los Realejos, del Puerto de la Cruz, de Venezuela y del Gobierno de Canarias en general. Porque nació en Los Realejos, creció en el Puerto de la Cruz, y hoy vive en Venezuela, país que lo acogió, le dio trabajo, bienestar, donde se casó y donde nacieron sus hijos, nietos y bisnietos.

Ojalá algún día reciba el reconocimiento que merece. Mejor ahora que mañana.

Un abrazo, estimado Manuel “El Volquete”, desde Canarias hasta El Junquito, Caracas.


jueves, 12 de marzo de 2026

HOMENAJE A LA AMIGA Y VECINA SUSANA MENDOZA GARCÍA

HOMENAJE Y UN ADIOS, A LA AMIGA Y VECINA SUSANA MENDOZA GARCÍA

El pasado día 9 de esté mes de marzo, del presente año 2026, a las 12 de la mañana recibi una llamada donde me decian que había fallecido Susana Mendoza García, a la edad de 69 años de edad. La verdad que me quede sorprendido y en blanco. Tengo que decir que a Susana la conozco hace 50 años, al igual a su esposo José González, un Realejero de pura sepa. Al que yo llama “Pedro”, no se porque, pero ´´el al principio que decía José, a verdad, pero nada, Pedro.

Nuestra amiga y vecina, es más compañera, ya que tenía una gran amistad, desde el nacimiento de la “Asociación de Vecino, Candelaria del Norte”, de este lugar de La Vera, del sector de La Villa de La Orotava. La que dio comienzo de 1997. El tiempo vuela rapido cómo la brisa. Yo era socio, luego vocal, hasta llegar a lo más alto Presidente. A partir de aquí, yo tenia tenia mi junta Directiva, donde estuve catorce (14) años en la mencionada. Donde en el trancurso de los años, teniá a la amiga y vecina Nelida, pero la llamabamos Nena, era carne y uña, como se suele decir, con nuestra amiga Susana, de hecho todos los días se visitaban donde tomaban café y charlaban, tengo que decir que muchas ocasiones yo las acompañaba, a veces porque coincida, y otras veces por temas de la Asociación.

Tengo que decir que, cómo nadie se presentaba a las elecciones, pues yo, para no ser siempre el mismo, se decidio en poner a nuestra amiga Nena de Presidente a Su8sana de seguda y yo de secretario etc. Tengo que reconocer que nuestra amiga Susana era un todo terreno. Trabajaba las 24 horas del día. Susana, era una persona que conocia a mucha gente, de igual manera, ella también era muy conocida. Ya que su trabajo era vender lotería, donde se recorria el barrio, casa por casa. Hacía doble trabajo, ya que, con el mismo trabajo, aprovechaba, para vender también loteria de la Asociación, en muchos momentos del año. Informaba y tomaba nota de muchas personas cuando haciamos excirsiones, era cómo una relaciones publicas. De igual manera, pedia a las casas Comerciales, en los momentos de haciamos las Semanas Culturales, a algún actos, para rifar en el mismo.ellá lleva el don, en la sangre, el cantacto con la gente, ella lo vivia. Claro esta, ese era su trabajo, el contacto con los las personas. Eso no quiere decir que el resto no lo hicierán, pero no cabe duda que por lo menos amí me superaba.

Yo tuve que retirarme por dos meses por recomendación medica, donde propuese y fue aceptado, quien me sustituyera como Presidenta de la Junta Directiova. Quien me iba a visitar, y me ponia al día, lo mismo nuetra amiga Nena, la verdad que tenía un gran equipo. La verdad que hay mucha historia que contar. Con estas líneas quiero reconocer el trabajo que realizo durante durante muchos años, igualmente lo quiero hacer con su esposo José González (Pedro), quien también a parte de soció y colaborador, fue la persona con quién hable para la colocación de la teja de la Capilla que lleva por nombre “Cruz la Candelaria”.

Dicho esto, quiero decir que la hecharemos mucho de menos, donde el día 10 de este mismo mes, tuvo lugar el último adios, en esta parroquia de Nuestra Señora de La Candelaria, de este populoso barrio de La Vera. Donde ya se encuentra descansando en Paz, al lado de Dios en el cielo. Por haberselo ganado apulso, a parte de ser una buena mujer y buena madre. Mimás sentido Pesame a toda su familias en general.

Por últomo quiero decir que el próximo miércoles día 18, a las 6 de la tarde tendrá lugar la Santa Misa de salida, en la mencionada parroquia.

Me despido con besos al cielo.

Tu amigo, José Peraza Hernández

La Vera a, 12 de marzo de 2026

martes, 30 de septiembre de 2025

LAS PRIMERAS FIESTAS DE LA VERA – 1940

José Peraza Hernández

Homenaje en líneas

En el barrio de La Vera, en el norteño valle de Tenerife, perteneciente a la ciudad turística de Puerto de la Cruz, se celebran fiestas desde tiempos antiguos. Primero en honor al Santo Madero y, más tarde, dedicadas a Nuestra Señora la Virgen de Candelaria, patrona que sigue siendo hoy el corazón de las celebraciones.

Las primeras fiestas documentadas en La Vera se celebraron en 1940, en la capilla de la Cruz del Rayo, situada en la carretera general Santa Cruz–Buenavista del Norte. Cada 3 de mayo, Día de la Cruz, todo el barrio se volcaba en su preparación. La carretera se adornaba con enrames de plumas forradas con hojas de palmera, coronadas por banderas en sus puntas. De cada pluma colgaban papelillos de vivos colores, formando banderines que unían extremo con extremo, creando un ambiente festivo y luminoso. La Cruz, por su parte, era engalanada con flores, siempre con gran esmero y cariño.

Los vecinos levantaban ventorrillos improvisados con bidones de aceite vacíos llenos de piedras, tablones de madera y sacos que delimitaban el espacio. Allí se asaban pinchitos, se servía carne, pan y vino, y no faltaba la música que sonaba por altavoces acoplados a las enramadas. Grupos de amigos se reunían para cantar y tocar la guitarra, mientras vecinos y transeúntes disfrutaban del ambiente. Estas fiestas se celebraron hasta 1959, cuando tuvieron que suspenderse debido al aumento del tráfico rodado en la carretera.

En los años siguientes, también otros lugares cercanos comenzaron a celebrar la fiesta del Santo Madero cada 3 de mayo: La Higuerita (desde 1952), La Cruz del Risco, La Casa Azul y Calle Nueva.


Paralelamente, los vecinos de La Vera solicitaron al Obispado la creación de una parroquia, pues hasta entonces debían trasladarse a Puerto de la Cruz, La Orotava o Los Realejos para poder asistir a misa. El 25 de julio de 1953 se celebró la primera liturgia en la casa particular de don Indalecio y doña Clotilde. Gracias a la generosidad del vecindario, se inició la construcción del templo parroquial, cuya primera piedra se colocó el 14 de noviembre de 1954. El templo fue bendecido seis años más tarde, el 10 de abril de 1960, Domingo de Ramos. A partir de entonces, las fiestas comenzaron a celebrarse bajo la advocación de la Virgen de Candelaria, “La Morenita”.

Aunque el templo se inauguró, las obras continuaron varios años más, sostenidas por rifas y aportaciones vecinales. Todo el barrio colaboró hasta verlo terminado.

Hoy, al mirar atrás, queda claro que aquellas generaciones dejaron un legado imborrable. Es justo reconocer a todas las personas que, con trabajo, fe y entusiasmo, hicieron posible estas fiestas, desde los primeros presidentes hasta quienes ya no están entre nosotros, pero permanecen en la memoria colectiva.

Tampoco se puede olvidar a la juventud que, junto al párroco don Pedro González Mesa y don Esteban Fariña Yanes, trabajaron incansablemente en la organización de las fiestas y en la vida parroquial. De ese esfuerzo nació el “Club Nueva Fuerza”, fundado el 1 de octubre de 1972. Aquellos jóvenes formaban una auténtica familia: crearon un coro que no solo cantaba en la iglesia, sino también en pueblos vecinos; realizaron obras de teatro, organizaron actividades en las fiestas patronales y hasta formaron su propia rondalla. En Carnaval, su comparsa “Los Chacareros” participaba en certámenes y aparecían en algunos artículo en la prensa local gracias al maestro y periodista don Benjamín Afonso Padrón.

Fueron años difíciles, pero llenos de entrega, creatividad y unión vecinal. Aquellos muchachos y muchachas trabajaron por el barrio, por la iglesia y por sus tradiciones, dejando huellas imborrables que aún hoy se recuerdan.

Tengo que decir que, merecen ser reconocerlos con estas líneas, antes de seguir trabajando por el nuevo libros, sobre “Las primeras fiesta y sus gente”. He creído y he decidido, homenajear a todos en general, por ese buen hacer. Cosa que, a mí entender se lo tienen más que merecido. Como dice el refrán: “nunca es tarde si la dicha es buena”.

¡Mis felicitaciones a todos ellos por ese buen hacer!