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miércoles, 28 de octubre de 2026

-. TRISTE NOTICIA, AL ENTERARME DEL FALLECIMIENTO EXSACERDOTE DE ESTA PARROQUIA DE LA VERA. DEP.

 José Peraza Hernández 

A parte de sacerdote fue un amigo y muy allegado de este que suscribe. Hoy miércoles 28 de octubre de 2026, nos ha dejado Simón Herrera García, un hombre que nació en Garafía, isla de La Palma el 5 de enero de 1971. Fue ordenado en 7 de julio de 1996 en la plaza de la parroquia de San Francisco, en la capital palmera, de manos del obispo Felipe Fernández. Quien estuvo destinado en la parroquia de Nuestra Señora de Candelaria, en La Vera. Con el paso del tiempo también asumió la parroquia de San Cayetano.

Recuerdo hacerle una entrevista, donde tenía mucho contacto con él. Donde quiero adjunta la misma. Lamentamos esta triste noticia del fallecimiento de amigo Simón Herrera. Envino mi más sentido pésame a toda su familia. y besos al cielo. 

-. El velatorio estará instalado en la cripta de Arafo partir de esta tarde a las 19h. La Misa exequial será mañana jueves, a las 16:00 horas, en la parroquia de San Juan Degollado.

¡Oremos por su eterno descanso y por el consuelo y esperanza de su familia!

Bueno, tengo que decir que, a fecha de hoy, ya Simón se encontrara con el amigo Melchor Gómez Quintero, donde se despidieron en un almuerzo, ambos que DEP. Besos al cielo a los dos.

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Martes, 10 de septiembre de 2013

-. XIV SEMANA CULTURAL Y XII ANIVERSARIO DE LA ERMITA LA CANDELARIA

José Peraza Hernández

En la tarde de ayer domingo día 8 de septiembre, donde se celebró el XII Aniversario con la Santa Misa, ofrecida por el Padre Simón Herrera párroco del barrio de La Vera, en la ermita "Cruz La Candelaria", de la Asociación de Vecinos que lleva su mismo nombre, Ermita que se encuentra en la plaza, la que lleva por nombre de doña Clotilde Domínguez Expósito, Eucaristía que dio comienzo a las 19:00 horas, como estaba previsto en el programa. 

En dicha ermita se encuentra albergada la venerada Virgen Ntra. Sra. de la Candelaria, en compañía del Corazón de Jesús, Santa Rita, La Cruz de mármol (La Dolores), San Ramón Nonato, así como la Cruz de Madera (Santo Madero).

En la misma se encontraba fieles, amigos y amigas, oyendo la palabra de dios, por el padre Simón, quien nombro a los vecinos y vecinas, en recuerdo, ya que no se encuentra entre nosotros.

Destacar y agradecer que, la vecina de este barrio de La Vera del sector orotavense, Doña Teresa García, cedió el santo San Judas. El presidente de la misma, felicito a doña Teresa, por la donación de la imagen de San Judas.

Quien quedo bendecido en este mismo momento.

Lunes, 2 de mayo de 2022

-. HOMENAJE EN LÍNEAS

José Peraza Hernández

Cómo saben, he publicado la reciente mala noticia, donde nos ha dejado, el sábado, día 30 de abril de 2022. El amigo y vecino de este lugar, del barrio de La Vera. Quien fue, un hombre que, ha estado desde muy niño, de monaguillo y Sacristán, desde el primer lugar de Culto. Ha conocido a todos los reverendo que han pasado por esta Parroquia de Nuestra Señora de la Virgen de Candelaria. Esté es Melchor Gómez Quintero, quien falleció a los 73 años de edad, era (Conocido por el Sacristán y Volador).

Quien fue a la Cripta de La Moncloa, en la Avenida Carlos Arias, el Tejar, de esta Ciudad de Puerto de La Cruz. Luego fue sepultado el día 1 de mayo, a las 10:00 horas de la mañana, y trasladado al Campo Santo de San Carlos, de este lugar de la Ciudad de Puerto de La Cruz.

Besos al cielo. y D.E.P.

La familia agradece enormemente, y da las gracias a todas las personas, que han mostrado su interés.

De igual manera, cómo vecino y amigo. Mí más sentido pésame, mucho ánimo, a toda su familia y a todos los amigos y conocido. Y desde aquí, mi más sentido pesar.

Melchor Gómez Quintero, fue una persona muy apreciada, en este populoso barrio de La Vera. Desde muy niño, estado vinculado a la iglesia.

Su comienzo empezó en el primer lugar de culto, con el primer párroco don Domingo Martín, luego llego el nuevo cura don Pedro González Mesa. Con esté, fue con el más tiempo estuvo cómo mano derecha. 

Melchor, era el hombre de confianza, quien tenía las llaves, de la iglesia, él se encargaba de abrir las puertas, de tocar las campanas, para el aviso de la Misas, cómo, a los entierros, todo lo que, es el repique de campas.

Hay que decir, qué, hizo acto de presencia en cada Eucarística, bautismo, Confirmaciones, Comuniones, cómo entierros y procesiones, cómo acompañando al cura a todas las capillas para dar la Misa, y así, un largo etc.

Antes de comenzar hablar con nuestro nuevo pastor; quiero hacer mención de la despedida de nuestro estimado Cura Párroco don Simón Herrera García, quien lleva en esta parroquia desde el 2006.

Sus feligreses, hermandades y amigos, le tenían preparado una despedida. Un almuerzo en el Restaurante Higa en La Perdoma de la villa de La Orotava. Esto fue el día 18 de agosto del presente años 2014. También se le realizó un homenaje al que ha sido toda su vida monaguillo, y Sacristán, esté es Melchor Gómez Quintero, quedando nuestro amigo Melchor retirado.

Donde hubo una serie de reconocimientos para ambos.

Este mismo día fue, celebrada su última misa de nuestro amigo cura Simón Herrera García.

-. EL SACRISTAN:

MOTIVO DE SU APODO E HISTORIA: Cuenta que el apodo del volador, es heredado de su abuelo Miguel, y lo de Sacristán, es porque siempre ha estado colaborando desde que estaba el primer cura don Domingo Martin, y desde aquí he seguido colaborando con todos los curas, con el barrio, que me vio nacer, por lo tanto, he estado colaborando con esta Parroquia, por tal motivo me llaman Melchor el Sacristán.

-. MELCHOR QUINTERO GOMEZ, (SACRISTAN)

Trabajo en ayuntamiento de empleado en el departamento de limpieza, quien trabajaba fijo en este populoso barrio de La Vera. Bueno, yo le hago este homenaje con estas líneas, porque era una buena persona, donde era muy amable con este que suscribe.

Espero, que también otras personas, también lo reconozca, de cualquier otra manera.

Dicho esto, que quedo tranquilo, por ser una persona muy allegada a la iglesia cómo al barrio y vecinos y vecinas.

Espero que dios lo lleve a un lugar externo, Besos al cielo, y descanse en paz. 

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-. BIENVENIDO A NUESTRA PARROQUIA DE LA CANDELARIA DE LA VERA, DE PUERTO DE LA CRUZ.

José Peraza Hernández

Don Simón, en nombre de la Comunidad de La Vera le doy la bienvenida a su nuevo hogar, a esta comunidad, que está bajo la mirada de nuestra patrona la Virgen de Candelaria y que ha cambiado de pastor según los designios del Señor, para gloria suya.

Don Simón, esta comunidad le acoge con gran alegría y los diferentes grupos parroquiales como:

El equipo de Liturgia, Catequesis, Grupo de jóvenes, Junior de Acción Católica, Caritas, Equipo de Mantenimiento, Hermandad del Santísimo, Cofradía de la Virgen, Ejército Azul (Apostolado Mundial de Fátima), U.N.E.R. (María de los Sagrarios), Vida Ascendente, Adoración Nocturna, Grupo de Matrimonios, Equipo de Pastoral Familiar (Encuentros Prematrimoniales y charlas pre-bautismales) y voluntarios de Radio María se ponen a su servicio para bien de todos y para gloria de Dios.

Sabemos que los cambios que se hacen en la Iglesia son a partir de mucha oración y es el Espíritu de Dios quien mueve dichos cambios para el bien de la Iglesia Diocesana.

Don Simón La Vera le recibe y le pone bajo la protección de nuestra Madre la Virgen de Candelaria para que sea su pastor y nos guíe por el buen camino, pues como dice el Señor en la proclamación que hoy hemos escuchado.

“Cristo me ha enviado a proclamar el Evangelio y no con discursos sofisticados pues entonces la cruz de Cristo ya no tendría sentido. Porque el lenguaje de la cruz resulta una locura para los que se pierden; pero para los que se salvan, es poder de Dios”.

Nosotros estamos ansiosos, tenemos hambre de la “Palabra de Dios”, palabras de Dios sencillas pero que calen hondo, muy hondo en nuestros corazones.

Por eso le damos gracias a Dios por su llegada, pues es usted el enviado de Dios a esta comunidad de la Vera. Sea bienvenido y que la paz del Señor esté siempre con usted y le ayude en esta nueva tarea.

-. PINCELADA DE NUESTRO: 

Estimado Cura Párroco

Don Simón Herrera García.                       28 de agosto de 2006

Por medio del presente, le comunico que, me gustaría tener constancia de su currículo, debido que a partir de ahora es nuestro pastor. De esta manera, si algún día hay que escribir, ya tengo su huella si Ud. no lo tiene a mal.

Debido que me encontraba a la entrad de la Iglesia, no podía oírle, cuando narraba sus pasos como Reverendo, el día de la Virgen.

El día 12 de septiembre del presente año, una vez termine de gozar misa, quede con Don Simón Herrera García, en su despacho, donde me facilito los datos de su carrera como cura, adjunto las siguientes líneas:

Don Simón Herrera García, nació en Garafia, en la isla de La Palma, el día 5 de enero de 1971. Quien vino a este Templo con 35 años.

Vino a estudiar a la Universidad de La Laguna, un año de Geografía e Historia, en 1989 a 1990. con 18 años, ingreso en el Seminario de esta misma cuidad de La Laguna, en esta Isla de Tenerife. Concretamente 15 de septiembre de 1990 a 1996.

Su primer destino fue en el mes de septiembre de 1996, en su isla donde nació, en un pueblo de Garafia, llamado Las Tricias, concretamente a la parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Posteriormente, fue destinado a la parroquia de San Marcos Abad, en Puntallana en la misma isla.

En junio de 2000, le llego un nuevo destino Roma, donde permaneció hasta junio del 2002. Donde estudio Licencia Filosofía Sistemática.

Como pastor que es, recibe ordenes del Sr. Obispo Felipe Fernández García, quien lo envía a un nuevo destino el día 10 de septiembre de 2002, quien llego a la parroquia de San Juan Bautista, en Tacoronte, en la isla de Tenerife, donde permaneció hasta el 30 de junio de 2006. Después de todo este tiempo, fue enviado por el nuevo Obispo Sr. Bernardo Álvarez Afonso, el día 1 de septiembre 2006, a la parroquia del barrio de La Vara de Nuestra Señora la Virgen de Candelaria, en el municipio de Puerto de La Cruz, donde comparte con el municipio de La Vera de La Orotava. Destacar que el Arcipreste Don Antonio Hernández y Hernández, dijo que viene a está parroquia por seis años.

-. PINCELADA DE NUESTRO CURA PÁRROCO:

Hay que destacar, sus carreras que ha estudiado donde es profesor como:

-. Filosofía y Letras, Profesor del ISTIC, Instituto Superior de Teología.

-. Antropología Filosoféis.

-. Historia de la Filosofía Antigua y Medieval.

-. Teodicea.

Y en estos momentos, Don Simón, es director de la revista “Nivaria Teológica” en está ciudad de La Laguna.

Me despido con mucho cariño, deseándote el mayor del descanso, donde espero que estén junto en la gloria de Dios. Besos al cielo.

Ha partido a la Casa del Padre el sacerdote Simón Herrera García

Este miércoles 28 de octubre ha partido a la Casa del Padre el sacerdote Simón Herrera García, a los 55 años de edad. Descanse en paz.

Herrera nació el 5 de enero de 1971 y era natural de Garafía, La Palma. Fue ordenado presbítero el siete de julio de 1996 en la plaza de la parroquia de San Francisco, en la capital palmera, de manos del obispo Felipe Fernández.

Su primer destino como párroco fue en Puntagorda. Posteriormente, cursó estudios de licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. De ahí pasó a servir a la parroquia de San Juan Bautista, en Tacoronte. Cuatro años después fue trasladado a la parroquia de Nuestra Señora de Candelaria, en La Vera. Con el pasó del tiempo también asumió la parroquia de San Cayetano, en La Montaña y en 2014 las comunidades de Finca España y La Cuesta. Sus últimas encomiendas pastorales fueron en Güímar y Arafo.

Simón, que fue un gran deportista y fiel defensor de los valores deportivos, para este curso pastoral 2026-2027, había sido nombrado director del departamento de Pastoral del Deporte.

El velatorio quedará instalado en la cripta de Arafo a partir de esta tarde, a las 19:00 h. Mañana, jueves 29 de octubre, a las 12:00 h., será el traslado hasta la parroquia de San Juan Degollado donde a las 16:00 h., se celebrará la Misa exequial.

Me despido con besos al cielo. DEP

 

viernes, 16 de octubre de 2026

PRESENTACIÓN DEL LIBRO BIOGRÁFICO DE ANTONIO MORALES MÉNDEZ

José Peraza Hernández.

Javier Lima Estévez rescata la trayectoria de un realejero que ha destacado en el mundo de la ciencia entre Canarias y Venezuela

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Los Realejos acogió, en la tarde-noche del pasado jueves 15 de octubre, a las 19:30 horas, la presentación de una nueva obra del historiador realejero Javier Lima Estévez, dedicada a la vida y trayectoria profesional de Antonio Morales Méndez, nacido en 1940 en el núcleo de La Cruz Santa, municipio de Los Realejos.

El libro, titulado Antonio Méndez Morales: semblanza de un hombre de ciencia entre Canarias y Venezuela, recoge la biografía de un hombre que, a lo largo de su vida, ha desarrollado una destacada carrera científica, llevando su conocimiento y su trabajo más allá de nuestras fronteras.

Antonio Morales Méndez, presente en el acto junto a familiares y amistades, cuenta con una sólida formación académica en el campo de la Química, vinculada a la Universidad de La Laguna y a la prestigiosa Universidad de Oxford.

La presentación fue abierta por el profesor universitario Anatael Cabrera de Armas, quien dio paso a este encuentro cultural y biográfico que permitió acercar al público la vida de un realejero cuya trayectoria merece ser conocida y reconocida.

Entre los asistentes se encontraba el alcalde de Los Realejos, Adolfo González, acompañado por las concejalas de Cultura y Patrimonio Histórico, Alba Hernández e Isabel Socorro, además de familiares, amigos y otras personas interesadas en conocer los detalles de esta publicación.

Durante su intervención, el alcalde agradeció al autor el trabajo realizado y destacó la importancia de que esta obra vea la luz, pues permite conocer mejor la historia de una persona nacida en La Cruz Santa que ha alcanzado una destacada trayectoria profesional en el ámbito científico.

Asimismo, expresó su deseo de que el libro llegue a manos de numerosos lectores y reciba la acogida que merece, contribuyendo a divulgar la historia de nuestros vecinos y vecinas, cuyas vidas constituyen una parte importante de la memoria colectiva de Los Realejos.

Una obra para conservar la memoria

La publicación de este libro representa una valiosa aportación al patrimonio histórico y biográfico del municipio. A través de sus páginas, el historiador Javier Lima Estévez nos acerca a la vida de Antonio Morales Méndez, poniendo en valor tanto sus raíces realejeras como su recorrido profesional entre Canarias y Venezuela.

Conocer la trayectoria de personas que han sobresalido en diferentes ámbitos del saber nos ayuda a comprender mejor la historia de nuestro pueblo y a reconocer el esfuerzo, la preparación y la dedicación que hay detrás de cada vida profesional.

El acto concluyó en un ambiente de cordialidad y reconocimiento. Al finalizar la presentación, se procedió a la firma de ejemplares, un momento que permitió a los asistentes compartir unas palabras con el autor y llevarse a casa esta nueva publicación.

Desde estas líneas, felicitamos a Javier Lima Estévez por esta aportación a la historia local, así como a Antonio Morales Méndez, protagonista de una biografía que une el nombre de Los Realejos con el mundo de la ciencia.

Porque detrás de cada persona hay una historia que merece ser contada, y detrás de cada libro queda una parte de nuestra memoria para las generaciones futuras.

lunes, 12 de octubre de 2026

UNA MALA MIRADA MATA

José Peraza Hernández

Quiero comenzar este artículo con una frase que dice una canción y que, de alguna manera, me ha hecho reflexionar:

“Hay miradas que matan”

Vivimos en una sociedad en la que, cada día, los medios de comunicación nos cuentan numerosos casos de violencia. Ya no solamente aparecen en los telediarios; también los encontramos en diferentes programas de televisión: «Pepito mató a Juanita», «el suegro mató a su nuera», «una pareja que estaba en proceso de separación» … También conocemos casos de mujeres que se encuentran bajo protección y cuyas exparejas no respetan las distancias establecidas.

Son hechos terribles que conocemos a través de las noticias.

Pero hoy quiero hablar de otras muertes que no aparecen en los telediarios.

No son muertes producidas por un arma. No hay sangre, ni sirenas, ni titulares. Son muertes que se producen lentamente, en silencio, dentro de las cuatro paredes de un hogar.

Por eso he querido llamar a este artículo:

“UNA MALA MIRADA MATA”

Hay matrimonios que, con el paso de los años, van transformando su convivencia en algo insoportable. Y quiero dejar claro que no estoy hablando de todos los hombres, porque sería injusto generalizar. Pero sí existen hombres que, especialmente al llegar a la jubilación, cambian de comportamiento y comienzan a ejercer una actitud de dominio sobre su pareja.

Y uno puede preguntarse:

¿Por qué ocurre esto?

Durante muchos años, ese hombre ha tenido una vida fuera de casa. Salía a trabajar, tenía sus compañeros, sus horarios y cierta libertad. Al regresar, tenía su espacio y su rutina.

Pero llega la jubilación.

De repente pasa muchas más horas en casa. Y aquella convivencia que antes estaba repartida durante el día se convierte en una presencia permanente.

Comienzan entonces pequeñas situaciones que pueden parecer insignificantes: «Mira esto», «haz aquello», «esto no está bien», «¿por qué has hecho esto así?».

Hasta que un día cambia el tono.

Primero aparecen unas palabras duras. Después un insulto. Luego un portazo.

Y la mujer comienza a preguntarse:

“¿Qué he dicho? ¿Qué he hecho? ¿Por qué se ha enfadado?”

Sin darse cuenta, comienza a sentirse culpable.

Baja el tono de voz.

Procura no contrariarlo.

Camina con más cuidado.

Piensa antes de hablar.

Y él descubre que aquella actitud de dureza le ha servido para imponer su voluntad.

Entonces la mujer, cada vez con más miedo y recelo, puede llegar a preguntarle:

—¿Quieres algo?

Y él responde con una voz más gruesa de lo habitual:

—No quiero nada. Déjame en paz.

Ella se retira.

Y ahí comienza otra forma de violencia.

EL SILENCIO TAMBIÉN PUEDE HACER DAÑO

Las miradas pueden matar.

El silencio puede hacer daño.

Y cuando ese silencio se mantiene durante meses o años, puede convertirse en una verdadera prisión psicológica.

Algunas personas comienzan a sentirse vigiladas, humilladas, despreciadas o controladas. Aparecen los celos, las críticas constantes y las descalificaciones.

Él sale de casa y no tiene que explicar dónde va.

Ella, en cambio, siente que debe dar explicaciones de todo.

Él se reúne con sus amigos, conversa, toma algo y disfruta de unas horas de libertad.


Mientras tanto, ella permanece en casa haciendo sus tareas y mirando el reloj.

“¿A qué hora llegará?”

“¿Cómo vendrá hoy?”

“¿Estará de buen humor?”

Esa espera también puede convertirse en sufrimiento.

Es una muerte silenciosa.

En otras ocasiones, el maltrato aparece delante de otras personas.

Se organiza una reunión de amigos en casa. La mujer prepara el café, las galletas y todo lo necesario. Se sienta con los demás y, cuando intenta participar en la conversación, él la corrige delante de todos:

—Eso no es así.

—Tú no entiendes de eso.

—No sabes lo que estás diciendo.

Puede parecer una simple discusión.

Pero para quien lo recibe, es otra humillación.

Otro golpe.

Otro motivo para guardar silencio.

Y así, poco a poco, se va haciendo más grande una situación que quizá comenzó con una mirada, una palabra o un gesto.

UNA VIOLENCIA QUE NO DEJA MARCAS VISIBLES

No estamos hablando necesariamente de maltrato físico.

Estamos hablando de maltrato psicológico.

De una violencia que puede no dejar marcas visibles en el cuerpo, pero que puede afectar profundamente a quien la sufre.

La persona comienza a cambiar.

Pierde el apetito.

Puede perder peso.

Se encuentra triste.

Pierde seguridad en sí misma.

Deja de disfrutar de las cosas que antes le gustaban.

Puede sentirse cada vez más aislada.

Y, en algunos casos, puede llegar a experimentar síntomas de ansiedad o depresión.

Lo más preocupante es que muchas veces no lo cuenta.

¿Por qué?

Por miedo.

Por vergüenza.

Por proteger a los hijos.

Por no querer molestarlos.

Por temor a que no la crean.

Por aquello que durante generaciones se escuchó tantas veces:

“¿Qué dirán los demás?”

Y así se mete dentro de una burbuja.

Una burbuja en la que cada día se hace más pequeña.

Puede ocurrir incluso que delante de los hijos el padre sea una persona simpática, amable y sonriente, mientras que dentro de casa la mujer se siente reducida al papel de quien tiene que servir, callar y obedecer.

Ella, poco a poco, se va apagando.

La tristeza, la inseguridad, el miedo y la angustia se van acumulando.

Hasta que llega un momento en que solamente desea que pasen las horas.

Que llegue la tarde.

Que pueda salir a caminar.

Que pueda encontrarse con una vecina.

Que alguien le diga «buenas tardes».

Parece algo pequeño.

Pero para quien vive encerrada en esa angustia, ese paseo puede representar un momento de libertad.

Durante esa hora puede respirar.

Puede hablar.

Puede sentirse nuevamente una persona.

Y después tiene que regresar a casa.

EL MIEDO TAMBIÉN PUEDE ENFERMAR

¿Cómo se puede dormir viviendo con ese sinvivir?

A veces, con ayuda de medicamentos prescritos por un médico.

Pero hay algo todavía más preocupante: la persona puede acudir a la consulta médica y no contar lo que realmente está viviendo.

Dice que duerme mal.

Que está nerviosa.

Que ha perdido el apetito.

Que se encuentra triste.

Pero no explica el motivo.

Y entonces el profesional puede tener solamente una parte de la realidad.

Por eso es tan importante hablar.

Contar.

Pedir ayuda.

No esconder aquello que está ocurriendo dentro de casa.

Porque detrás de una persona que cada día está más triste, más delgada, más apagada o más insegura puede existir una situación que nadie está viendo.

No debemos confundirlo todo con una enfermedad física o con el paso de los años.

A veces detrás de determinados cambios hay sufrimiento emocional.

ROMPER EL SILENCIO

Muchas personas que estén leyendo estas líneas quizá se pregunten:

“¿Eso me está pasando a mí?”

Si alguien se reconoce en estas palabras, quiero decirle algo:

No tiene que vivirlo en silencio.

La humillación constante, el miedo, el control, las amenazas, las descalificaciones y el aislamiento no deben considerarse una forma normal de convivencia.

Una mirada puede intimidar.

Una palabra puede herir.

Un silencio prolongado puede destruir la autoestima.

Y una convivencia basada en el miedo no puede considerarse una convivencia saludable.

Por eso debemos hablar de estas situaciones.

No solamente cuando aparece una noticia trágica en televisión.

También antes.

Mucho antes.

Porque hay personas que están sufriendo y nadie lo sabe.

No tienen una herida visible.

No aparecen en las noticias.

No llaman la atención de nadie.

Pero están viviendo una auténtica batalla dentro de su propia casa.

Por eso el título de este artículo vuelve a cobrar sentido:

UNA MALA MIRADA MATA

Mata ilusiones.

Mata la autoestima.

Mata la alegría.

Mata las ganas de hablar.

Mata poco a poco la confianza en uno mismo.

Y, aunque no sea una muerte física, puede convertirse en una muerte silenciosa de la persona que un día fue.

He querido abordar este tema porque el maltrato psicológico sigue siendo, en muchas ocasiones, un tabú. Se habla menos de él, se reconoce más tarde y muchas personas no dan el paso de pedir ayuda.

Quizá por miedo.

Quizá por vergüenza.

Quizá por sus hijos.

Quizá por el famoso:

“¿Qué dirán?”

Pero hay algo mucho más importante que lo que puedan decir los demás:

la dignidad y la vida de la persona que está sufriendo.

Hay frases que constan en el libro de “Lucía Etxebarria, el que lleva por título “YA NO SUFRO POR AMAR “. Donde habla sobre el Maltrato psicológico. Tengo que decir que, de este tema, no se oyen, ni se hablan, es un tabú. Por esas personas que no dan el paso. Callan, por eso, se decía antes. “Hay que dirán”.

Y ante cualquier situación de maltrato o miedo dentro de una relación, guardar silencio no tiene por qué ser la única salida.

Hablar también es empezar a recuperar la libertad.

domingo, 13 de septiembre de 2026

ÚLTIMO CARPINTERO DE LA VERA

José Peraza Hernández

Hablar con nuestros mayores es adentrarnos en una parte de nuestra historia que, con el paso del tiempo, corre el riesgo de desaparecer. Sus recuerdos, sus vivencias y sus testimonios constituyen una verdadera memoria viva de nuestros barrios y de nuestras gentes.

En esta ocasión hemos tenido la oportunidad de conversar con un vecino muy querido del populoso barrio de La Vera, en el municipio de Puerto de la Cruz: don Urbano Hernández Armas, nacido el 19 de diciembre de 1932, quien ha dedicado buena parte de su vida al oficio de la carpintería.

SUS RAÍCES MAJORERAS

Don Urbano lleva en su sangre profundas raíces majoreras. Su padre, don Máximo Hernández Cabrera, nació en Corralejo, Fuerteventura, el 22 de febrero de 1908, y fue hijo legítimo de don Lorenzo Hernández y doña Juana Cabrera, naturales de Corralejo.

Por la línea paterna, sus abuelos fueron don Santiago Hernández y doña Balbina Méndez, mientras que por la línea materna lo fueron don Manuel Cabrera y doña Josefa Vera Hernández, estos últimos naturales de Yaiza, en la isla de Lanzarote.

Según consta en la documentación parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria de La Oliva, en Fuerteventura, sus raíces familiares permanecen vinculadas a aquella tierra majorera. Fueron sus padrinos don Juan Ponte y doña Balbina Martín Ponte.

Su madre, doña Carmen Armas Villavicencio, era natural de La Vera, en Puerto de la Cruz.

UNA INFANCIA ENTRE CAMINOS Y PLATANERAS

Cuando preguntamos a Urbano cómo fue su niñez en aquellos años, su respuesta nos transporta inmediatamente a una “La Vera” muy diferente de la que hoy conocemos.

«Allí no había nada; solamente el camino y las fincas de plataneras», recuerda.

Eran tiempos en los que los niños jugaban con los pocos vecinos que había en la zona, muchas veces descalzos y con una pelota como único entretenimiento. Una infancia humilde, pero llena de recuerdos que Urbano conserva todavía con gran claridad.

Fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, en Puerto de la Cruz.

LOS AÑOS DE ESCUELA

Sus primeros estudios los realizó en una pequeña escuela situada en el lugar conocido como La Campana. Allí recuerda a varios de los maestros que pasaron por aquellas aulas: don Antonio Velázquez, don José Manuel Padrón, don Francisco Machado y, posteriormente, don Benjamín Afonso.

También asistió a una escuela particular situada en Las Cabezas, donde impartía clases doña Concepción Pérez, hija de don Santiago Castilla, quien fuera sacristán de la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia.

Urbano recuerda asimismo que en la calle Nueva existía otra escuela, aunque él no podía acudir a ella porque aquella zona pertenecía entonces al término municipal de La Orotava.

EL COMIENZO DE UN OFICIO

Pero si hay una parte de su vida que merece especial atención es la forma en que llegó a convertirse en carpintero.

En aquellos años, su madre se dedicaba a vender pan, actividad que se conocía popularmente como «el pan de ración». Urbano también colaboraba en aquella tarea.

Recuerda cómo tenían que caminar hasta Puerto de la Cruz para recoger el pan en la panadería de Torren. Después emprendían el regreso: su madre llevaba una cesta sobre la cabeza y él cargaba con una saca.

«Eran tiempos duros», recuerda.

Él se encargaba de vender el pan por la zona de La Cooperativa. En una de aquellas ocasiones llevaba el pan a don Pedro González Estévez, propietario de una carpintería.

Y un día se decidió a preguntarle:

—Don Pedro, ¿por qué no me da trabajo?

Don Pedro se quedó mirándolo y finalmente aceptó.

Así comenzó su vida como aprendiz de carpintero. Empezaba a trabajar a la una de la tarde y permanecía allí hasta las cinco. Durante diez años aprendió el oficio, adquiriendo unos conocimientos que posteriormente le permitirían ganarse la vida por su cuenta.

UNA ETAPA EN EL SUR DE TENERIFE

Después de aquellos años regresó a la zona del sur de Tenerife, concretamente a Guía de Isora, donde sus padres tenían una finca.

Allí trabajó la tierra y cultivó tomates, bubangos, millo y otros productos agrícolas. Todo lo que se sembraba tenía un único objetivo: salir adelante en aquellos años difíciles.

Más tarde regresó nuevamente a su barrio.

CARROCERÍAS Y SERVICIO MILITAR

De vuelta en el norte, comenzó a trabajar en la zona de Los Barros, en Los Realejos, realizando trabajos de carrocería para camiones. La empresa pertenecía a don Rómulo, conocido popularmente como don Pepeto.

Posteriormente llegó el momento de cumplir con el servicio militar. Se incorporó el 22 de junio de 1962, siendo destinado al Regimiento de Infantería 50, en Las Palmas de Gran Canaria.

SU PROPIA CARPINTERÍA

Cuando le preguntamos cuándo comenzó a trabajar por su propia cuenta, Urbano no duda en señalar una fecha:

15 de mayo de 1964.

Ese día alquiló un pequeño local situado en la calle Nueva, junto al puente de La Vera, lugar que en la actualidad lleva el nombre de Paseo El Puente.

Allí permaneció durante muchos años, desarrollando un oficio que conocía profundamente y que se convirtió en una parte fundamental de su vida.

Aunque comenzó su jubilación en 1998, no abandonó definitivamente la actividad hasta el año 2004.

UN CARPINTERO PARA TODO

Urbano nunca fue un carpintero dedicado a un único tipo de trabajo.

Hacía prácticamente de todo: guías de puertas, puertas, ventanas, carrocerías y muebles. Durante nuestra conversación incluso tuvo la amabilidad de enseñarnos el juego de dormitorio que él mismo realizó para su matrimonio.

Cuando le preguntamos por las maderas que utilizaba con mayor frecuencia, recuerda especialmente la ucola, una madera que, según nos explica, tenía cierto parecido con la caoba. También trabajó con riga y pino de Panamá.

Cada pieza llevaba consigo muchas horas de trabajo, conocimiento y paciencia. Era un oficio en el que las manos del artesano eran la principal herramienta.

SU MATRIMONIO Y SU FAMILIA

Hay otra fecha que forma parte inseparable de su historia: el 20 de junio de 1962.

Ese día contrajo matrimonio con doña María Rosa Martín Negrín, en la parroquia de Nuestra Señora de Candelaria de La Vera, siendo celebrante el entonces párroco don Pedro González Mesa.

De este matrimonio nacieron sus hijos: María Candelaria, Carmelo y Juan Carlos.

Hoy estas líneas adquieren además un significado especialmente emotivo, porque recientemente, el 27 de agosto de 2026, falleció su querida esposa, doña María Rosa Martín Negrín.

Desde estas páginas queremos elevar una oración por su eterno descanso y trasladar a toda su familia nuestro más sentido pésame.

Que descanse en paz.



EL CAMINO CORDOBÉS

Urbano también conserva en su memoria numerosos recuerdos relacionados con la propia configuración del barrio.

El camino donde nació y se crio siempre ha sido conocido como Camino Cordobés. En aquellos años constituía uno de los principales caminos de la zona, comenzando en el límite con Los Realejos, junto al barrio de La Montaña, y prolongándose hasta el lugar conocido como El Salto de Barranco, lindando con Las Cabezas.

Con el paso de los años, la denominación de las distintas zonas fue cambiando.

Desde la Cruz de Don Dámaso hasta la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria se conoce como Piedras Blancas; posteriormente continúa el Camino Cordobés hasta llegar a La Explanada y seguir hasta San Antonio.

¿DE DÓNDE VIENE EL NOMBRE DE CAMINO CORDOBÉS?

Aprovechamos nuestra conversación para preguntarle a Urbano si conocía el origen del nombre de Camino Cordobés.

Y aquí aparece uno de esos pequeños datos que forman parte de la historia oral de nuestros barrios.

Urbano explica que el nombre procede del lugar conocido como La Explanada, donde en aquellos años existía una finca cuyo propietario llevaba el apellido Cordobés. Posteriormente fue propiedad de Doña Mercedes González del Carmen.

Es un dato que queda recogido gracias a su memoria.

Personalmente, recuerdo también que, por aquellos lugares, allá por los años setenta, don Feliciano regentaba una ferretería conocida como «Ferretería La Explanada».

Son pequeños detalles que, unidos, ayudan a reconstruir cómo era nuestro barrio hace varias décadas.

LA FOGUETERÍA «LA ESTRELLA»

La Foguetería La Estrella (también conocida popularmente en la zona como “Pirotecnia La Estrella” o regentada históricamente bajo nombres familiares del sector artesanal) es un punto de referencia tradicional de fuegos artificiales vinculado al barrio de La Vera, situado entre los municipios de Puerto de la Cruz y La Orotava, en la zona norte y posteriormente fue traslada a Buena vista del Norte, de Tenerife.

Finalmente, no quisimos dejar pasar la oportunidad de preguntarle por una antigua foguetería que se encontraba un poco más abajo de las escuelas de La Campana.

Le preguntamos si aquella industria era conocida como «La Estrella».

Urbano nos confirmó que sí, aunque recuerda que entre los vecinos era habitual referirse a ella por los apellidos de sus propietarios: Juan Pacheco y su hermano Cipriano.

Según los recuerdos que nos transmite, aquella foguetería podría remontarse aproximadamente a los años veinte del pasado siglo.

Posteriormente, fue traspasada a los hijos de Cipriano. Al parecer, don Juan no tuvo descendencia, mientras que la actividad continuó pasando de padres a hijos.

Según la información que conserva Urbano, posteriormente esta familia continuó vinculada a la actividad en Buenavista.

Son datos que quizá puedan ser ampliados algún día mediante documentos, testimonios familiares y archivos, pero que hoy quedan recogidos como parte de la memoria oral de La Vera.

UNA VIDA QUE ES HISTORIA

Llegamos al final de esta conversación con don Urbano Hernández Armas, pero no al final de sus recuerdos.

Su vida es el reflejo de una generación que conoció una Vera humilde, agrícola y trabajadora; una Vera de caminos de tierra, fincas de plataneras, escuelas pequeñas, niños descalzos y vecinos que se ayudaban para salir adelante.

Su trayectoria como carpintero representa también la historia de un oficio que durante décadas estuvo presente en nuestros barrios y que hoy, poco a poco, ha ido desapareciendo.

SU COLABORACIÓN CON LOS JÓVENES DEL BARRIO

Como me ha comentado el propio Urbano, al igual que tantos otros vecinos de La Vera, también colaboró activamente, dentro de sus posibilidades, con el desarrollo y las iniciativas de los jóvenes del barrio.

Entre sus recuerdos destaca especialmente su participación en los primeros pasos de aquel grupo de jóvenes que, con el tiempo, daría lugar al Club Nueva Juventud, denominado Nueva Fuerza en sus comienzos.

En aquellos años, cuando los recursos eran escasos, fueron los propios jóvenes quienes pusieron en marcha distintas iniciativas para conseguir los medios necesarios para practicar deporte. Entre ellas, organizaron y vendieron un «fleje» de rifas, con el propósito de recaudar dinero para poder adquirir, al menos, los materiales necesarios.

Fue entonces cuando surgió la colaboración de dos vecinos que aportaron sus conocimientos y su trabajo: Don Urbano Hernández Armas, quien se encargó de preparar los tableros de madera, y Don Vicente Barreto, conocido popularmente como «El Colón», que realizó la estructura de hierro y los aros.

De esta manera, con el esfuerzo conjunto de los jóvenes y la generosidad de vecinos como Urbano y Vicente, se construyeron los que serían los primeros aros de baloncesto del barrio de La Vera.

Un pequeño proyecto que, visto desde la perspectiva de hoy, adquiere un enorme valor histórico, porque representa una época en la que los vecinos se ayudaban mutuamente y, con muy pocos recursos, eran capaces de sacar adelante iniciativas que beneficiaban a toda la juventud del barrio.

Son precisamente estos recuerdos, aparentemente sencillos, los que permiten conocer cómo se fue construyendo la vida social y deportiva de La Vera, gracias al esfuerzo de sus vecinos.

Por eso considero que don Urbano Hernández Armas es, con todo merecimiento, uno de los últimos carpinteros de aquella generación de La Vera.

Quiero agradecerle de corazón que haya abierto sus recuerdos y me haya permitido recoger esta historia.

Porque cada testimonio de nuestros mayores es una página más de la historia de nuestro pueblo. Y estas páginas, si no las escribimos ahora, corren el riesgo de perderse para siempre.

Gracias, amigo Urbano, por compartir conmigo estos recuerdos.

Que esta historia permanezca para seguir decorando el poyo de flores de este populoso barrio de La Vera, de este marinero Puerto de la Cruz.

Espero que, cuando estas palabras lleguen a sus manos, usted y su familia sepan valorar el cariño y el respeto con que han sido recogidas.

Me despido con mis mejores deseos.

Que Dios lo bendiga.

La Vera, de Puerto de la Cruz, a 13 de septiembre de 2026