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miércoles, 5 de agosto de 2026

LLEGA AGOSTO, Y LA VERA SE PREPARA PARA LA CELEBRACIÓN DE SUS FIESTAS PATRONALES EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA – 2026

José Peraza Hernández

Con la llegada del mes de agosto, el barrio de La Vera comienza a vivir los preparativos de sus tradicionales Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de Candelaria, una de las celebraciones más esperadas y arraigadas por vecinos y visitantes.

Como viene siendo habitual cada año, el Ayuntamiento lleva a cabo diferentes labores de mantenimiento y embellecimiento del entorno, acometiendo la reparación de muros, el acondicionamiento de jardines y trabajos de pintura, con el objetivo de que el barrio presente su mejor imagen de cara a unas fiestas que reúnen a numerosas personas. Cabe recordar que estas actuaciones suelen iniciarse tras la celebración del Día del Santo Madero, el 3 de mayo.

Asimismo, está prevista la rehabilitación integral de la plaza de la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria, uno de los espacios más emblemáticos de este populoso barrio portuense. Sin embargo, por el momento, los trabajos se están desarrollando únicamente de forma parcial.

En la actualidad, las actuaciones se centran en la reparación del pavimento situado frente a la puerta principal del templo y en las inmediaciones del árbol existente en la plaza. Los operarios municipales están procediendo al levantamiento y sustitución de las losetas que presentan un notable deterioro, ocasionado principalmente por el crecimiento de las raíces del propio árbol, que con el paso del tiempo han provocado deformaciones y desperfectos en el pavimento.

Como puede apreciarse en la imagen que acompaña esta información, los trabajos continúan a buen ritmo, a la espera de que, en un futuro próximo, pueda ejecutarse la anunciada rehabilitación integral de la plaza, una actuación largamente demandada por los vecinos y que contribuirá a realzar uno de los lugares más representativos de esté populoso barrio de La Vera, en vísperas de sus esperadas fiestas patronales.



lunes, 3 de agosto de 2026

ALIMENTOS MUY ANTIGUOS

María Perelli

En el centro de la ciudad de Roma (Italia) hay una colina cubierta de arbustos y árboles, que se llama Monte Testaccio, aunque no sea un verdadero monte.  Su altura era más o menos 60 metros y ahora casi 40.  Esta es una colina artificial que se formó durante más de 300 años, desde el 74 a.C. hasta el 240 d.C.  Su nombre deriva del latín "testacius", o sea hecho de lozas, porque se compone enteramente de fragmentos - se calcula que sean 53 millones - de ánforas y jarras procedentes de las importaciones de aceite de oliva y unos otros productos de los antiguos romanos. El 80% de las ánforas se fabricaba en Baetica (ahora Andalucía), una de las más prósperas provincias de la Hispania romana.  La restante parte venía de Tripolitania (ahora Libia).

Puesto que la península itálica era poco cultivable, con largas costas marinas y altas montañas, para saciar a la gran muchedumbre de habitantes que tenían, los romanos incrementaron el cultivo de muchos productos alimentarios en otros lugares de su influencia, como Hispania y África del Norte.

Los principales productos para vivir eran el trigo (y la semejante espelta), la vid (no nos olvidamos que el vino era necesario para "desinfectar" el agua para beber y por esto se consumía casi siempre aguado) y el aceite (en latín "oleum") del árbol de olivo.

 Mientras el trigo se extendió también en otros lugares, en particular en África del Norte, y la vida en la Europa central, el aceite pronto volvió a ser el producto más importante de Hispania.  Con regularidad, barcos llenos de ánforas, fijadas a sus paredes con anillos de hierro, zarpaban desde Gades (ahora Cádiz) hacía el puerto de Ostia, en la desembocadura del río Tiber (Ostia en latín significa boca) y de allí eran remolcadas con cuerdas, contra corriente, por ocho parejas de bueyes (cuatro en cada orilla del río) hasta los almacenes en el centro de Roma.  El aceite se vendía, las ánforas se rompían y se ponían en un lugar lindante apiladas de manera ordenada; no era ventajoso ni higiénico reutilizarlas.  Los trozos de barro periódicamente se cubrían con cal para evitar el hedor a aceite rancio. En los siglos siguientes, cuando el comercio del aceite se acabó, se utilizaron estas piezas como material de relleno en las construcciones cercanas.  A mitad del siglo XX   un grupo de arqueólogos españoles individualizaron, a través de las marcas, el nombre y el lugar de las fábricas de ánforas de Baetica. 

Otro producto que se transportaba en la misma manera era el "garum", una salsa ibérica (puede ser de origen fenicia) muy apreciada por los romanos, que se ponía sobre casi todos los alimentos y se usaba como medicamento, cosmético o afrodisíaco.  Esta salsa tenía un olor muy fuerte y bastante desagradable porque se hacía - como nos cuenta el escritor latino Apicius - con asaduras de peces y pequeños peces azules de la costa atlántica, que fermentaban al sol, con sal y hierbas, en jarras o pilas de piedra, lejos de las viviendas, en varias zonas costeras de Baetica.  Tras el fin del comercio con los romanos también el garum se acabó. En 2014 se encontró una jarra de garum perfectamente conservado en las ruinas de una tienda de la destruida ciudad de Pompeya y se intentó reproducirlo.

Junto con los olivos, los romanos habían introducido otros árboles frutales, como el manzano, el peral, la higuera (hasta hoy hay un higo negro que se llama napolitano), el almendro, el nogal, el avellano (este nombre recuerda la ciudad de Avella, cerca de Nápoles, hoy Avellino, que tenía y tiene una buena producción de estas pequeñas nueces, que allí se llaman "nocciole").  En un segundo tiempo los romanos introdujeron de Oriente Medio también el melocotón, el ciruelo, el cerezo, el albaricoquero.

No se puede dejar el período de los romanos sin hablar de un producto muy importante para la futura España: el jamón crudo.  Este fue un invento de los etruscos, la más antigua refinada civilización de la Europa continental, junto con la helénica.

Los etruscos habitaban en la actual Toscana (Italia central), eran pacíficos y religiosos, honraban a los muertos con necrópolis muy adornadas y eran excelentes arquitectos, aunque si no conocemos sus viviendas porque hechas de madera.  Pero hicieron un gran invento:  el arco construido con piedras trapezoidales cerradas encima por la "clave de bóveda", la última piedra que sostenía todo el arco.  Hoy se pueden ver estos primeros arcos en la puerta de la ciudad de Volterra (cerca de Pisa, Italia) del siglo VIII a.C.  Los romanos vinieron después, dominaron a los etruscos y, siendo enemigos, borraron casi todas las huellas de su historia, todavía llena de misterios; pero incorporaron todos sus inventos, que llegaron a ser considerados romanos.

Entre las ideas de los etruscos hay la conservación de la pierna de cerdo en el siglo VI a.C.   Hay pruebas de esto asunto en las pinturas de las tumbas de Tarquinia y en los bajorrelieves de las de Caere (ambas necrópolis están en la región de Roma).  También en las catacumbas de los primeros cristianos de Roma se notan grafitos de piernas de cerdo en los sepulcros con nombres etruscos, de profesión charcuteros.  Y en Roma, cerca del famoso Coliseo, hay una pequeña calle que se llama, hasta el día de hoy, "Vía Panisperna", o sea Calle Pan y Pierna (de cerdo), donde los etruscos vendían pan y jamón en mostradores de madera a los espectadores de aquel anfiteatro.

Los romanos, o los etruscos romanizados, llevaron a Hispania el arte del jamón, que atravesando las   Galias (ahora Francia) cambió su nombre de "pierna" a "jambón" (mismo significado en latín y en dialecto gálico) y luego "jamón".  En Hispania había grandes árboles de roble con sus frutos, las bellotas, que eran el alimento de una población de cerdos negros, muy aptos para transformarse en jamón.  En realidad, este jamón es todavía uno de los productos excelentes españoles: la "pata negra".

Tras la extinción del imperio romano vinieron a la península ibérica los árabes, o los bereberes arabizados, que también dejaron sus huellas.  Vamos a analizar lo positivo que aportaron a Hispania y en el mismo período a Sicilia, donde estuvieron casi 250 años.  Ellos incrementaron los cultivos de olivos y desde entonces su producto mudó su nombre de "oleum" a "aceite" (árabe "azzayat"), mejoraron el sistema de irrigación e introdujeron importantes cultivos: del arroz, de los cítricos y de la caña de azúcar.  Al Andaluz, como se llamaron los territorios ibéricos bajo los árabes, y la isla de Sicilia proveían estos productos a todos los reinos europeos.  También se introdujeron nuevos frutos (granada, sandía, pistachio), nuevas especias y nuevas verduras (berenjena, espinaca).  Por motivos religiosos los árabes no bebían vino y la cerveza era considerada desagradable y sólo para pobres, pero bebían agua, previamente hervida con fruta o pétalos de rosas, y la leche de un tubérculo de origen egipcia, la chufa, que todavía se cultiva en la zona de Valencia.  No comían el cerdo, pero importaron, desde África del Norte, una raza de ovejas que se cruzaron con las autóctonas y producían también una finísima lana.  Se llamaron “ovejas merinas” desde el nombre de los sultanos bereberes Merinides. La exportación de estas ovejas estaba prohibida, bajo pena de muerte. Pero en tiempos modernos se vendieron a Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Sudáfrica, países productores de lana.

Con el arroz, los cítricos, el azúcar, las almendras y el requesón de ovejas, los árabes preparaban riquísimos postres para sus sultanos. Ahora muchos pueblos de Andalucía, sobre todo durante el período de Navidad, siguen haciendo aquellas antiguas recetas y todavía tenemos las almojábanas, los alfajores, los pestiños, el mazapán, el turón, etc. Hoy en Sicilia tienen un puesto de honor los postres árabes, como la "cassata" (del árabe "kasat", pequeño cuenco donde se preparaba), los “cannolos", el "marzapane" y no se puede olvidar el "sherbet" (almíbar con hielo), que se podía hacer, aunque sin neveras, gracias a la nieve del volcano Etna, que se conservaba todo el año en fosas cubiertas de paja.  En el Renacimiento un arquitecto, pintor, escultor y organizador de fiestas de la ciudad de Florencia (Italia), Bernardo Buontalenti (1531-1608), revitalizó la receta del sherbet, añadiendo leche y huevos, y así nació el helado.

Para terminar, una nota sobre el turón.  Parece que fueron los árabes que lo divulgaron, pero algo semejante existía con los romanos y se llamaba “cupedia". La etimología del turón está también incierta. Puede ser que derive del verbo latino "torrere" (tostar). En la Sicilia árabe se llamaba "cubaida".  Sin embargo, tenemos una fecha cierta y un lugar: 1441 en la ciudad de Cremona (Italia del Norte), donde un pastelero, en la ocasión de las bodas de dos nobles, inventó un postre en forma del campanario de la ciudad, que era una gran torre. Este postre era hecho con pedazos de blanco y duro turón, que de allí se llamó, en italiano, "torrone" (gran torre).  En España la ciudad de Alicante volvió a ser el mejor productor de turón y en 1475 un pastelero alicantino escribió su receta.  El turón se difundió en muchas ciudades de España y Italia y ahora se produce también en otros países, sobre todo de América Latina.  Es verdad que, cuando una receta es buena, vola muy rápidamente en el mundo y no es fácil hallar su origen.

Imagen: cassata y cannolos de Sicilia.  

viernes, 24 de julio de 2026

-. HISTORIA DE ALGUNOS ALIMENTOS

María Perelli

Ayer fui a un restaurante con dos amigos que vinieron de vacaciones a Tenerife desde la ciudad italiana de Nápoles. Esta ciudad es muy antigua, fue fundada por colonos griegos y se llamaba Parténopes; luego fue renovada y se llamó Nea Polis (Nueva Ciudad), o sea Nápoles.  Fue gobernada durante 420 años por reyes aragoneses y borbónicos, atados estrechamente a la corona española. Ahora tiene varios problemas, pero hay muchas cosas interesantes a ver, como palacios importantes y bellísimos lugares alrededor (Pompeya, Caserta, Capri, Sorrento, Amalfi, etc.), la gente es extravertida y se come bien.   

Hoy querría hablar de comida y de la recíproca influencia de España e Italia sobre algunos alimentos.  En el restaurante los amigos napolitanos ordenaron pimientos de Padrón y estaban convencidos de que un cocinero napolitano hubiera introducido este tipo de pimientos, uno de los platos típicos de Nápoles, que allí se llaman "friggitelli" (o sea que se fríen).  Preguntaron también quien fuera el "padrone" (palabra italiana que significa dueño o amo) o por lo menos si había una conexión con un listado del ayuntamiento.  

Tuve que hacer una investigación.  Los amigos se equivocaban por completo. En primer lugar, los pequeños pimientos verdes, que se comen fritos, no tienen un amo o dueño ni tampoco están en un registro de nombres. Y esta es su historia.

En el siglo XVI unos frailes misioneros franciscanos regresaron de México a Galicia y llevaron consigo, entre otros productos, unas semillas de dichos pimientos verdes, que pronto se cultivaron en las huertas de un pequeño pueblo, cerca de La Coruña, que se llama Padrón. Este nombre deriva de una grande piedra (el pedrón) que hay allí y que representaba un altar (o ara pagana) de los primeros habitantes celtíberos. 

En 1600 estos pimientos, junto con otros productos agrícolas, llegaron al Reyno de Nápoles; los campesinos de la región empezaron a cultivarlos, los cocineros de la corte real los utilizaron y al pueblo, como siempre, le gustó imitar las comidas de los nobles.  Hay un libro de cocina que habla de este asunto: su autor es Antonio Latini (1642-1696), que era el responsable de la cocina del primer ministro del virrey español. En el libro se describen los nuevos productos introducidos desde America, como tomates y pimientos de varios tipos, y se aconseja como hacer banquetes ricos y fastuosos para demostrar la hospitalidad de los nobles españoles. En aquel período se introdujeron de America también la patata y el maíz, que pronto reemplazaron la harina de castañas y algunos cereales de lento crecimiento que se usaban en muchos países de Europa.


Es verdad que la introducción de estos dos alimentos fue extremamente importante para combatir el hambre de la mayoría de los pueblos europeos.  Las familias pudieron así alimentarse de manera mejor y tener muchos más hijos sobrevivientes. La patata era fácil de cultivar y se usó en todos lados, especialmente en la Europa del Norte. El maíz encontró su cultivo ideal sobre todo en la grande llanura del Norte de Italia, gracias a sus abundantes lluvias. En poco tiempo la "polenta", hecha con harina de maíz y agua, volvió a ser la base de la alimentación de la clase pobre.  "Polenta" es una palabra latina que significaba, en origen, gacha de espelta. Al día de hoy, cuando un italiano del Sur quiere burlarse de uno del Norte, lo llama "polentone" (y viceversa los del Norte usan la palabra "comilón de macarrónes" porque en el Sur se cultiva sobre todo el trigo). ¡Que bobadas!     

¿Y qué decir de los tomates?  No se puede imaginar un plato de espaguetis o una pizza sin tomate.  Ambos estos alimentos existían mucho antes del tomate, pero eran blancos, más sencillos, con queso o verduras.  Con el tomate, y la relativa salsa introducida por los españoles, todo cambió.  El origen de la pasta se pierde en la noche de los tiempos. Sobre el nacimiento de la pizza me encanta el cuento del poeta latino Virgilio en su "Eneida".

Según una profecía, el héroe troyano Eneas, que escapaba de la caída de la ciudad de Troya hacía Italia, debería quedarse cuando sus marineros hubieran comido alimentos junto con los platos. Al alcanzar la costa del Lacio (región de la futura Roma), su barco naufragó y todas las vasijas se perdieron en el mar.  Entonces el cocinero modeló platos redondos con la harina que se salvó y puso encima los alimentos encontrados en la nueva tierra. Y así los marineros se comieron sus platos. Eneas se quedó en aquella zona y uno de sus descendientes fue el mítico Rómulo, fundador de Roma. Este tipo de comida se llamó "pitta", que en griego significa aplastada.  En el Medievo a los conquistadores godos de Italia le gustaba la pitta, pero no sabían pronunciar la palabra, que así se mudó en "pizza".

Cuando se formó el reino unido de Italia, a final del 1800, su nuevos rey y reina de Saboya (piamonteses) visitaron Nápoles y conocieron la pizza. El "pizzaiolo" encargado fue muy honrado y creó la "pizza Margherita" (nombre de la reina), con el rojo del tomate, el blanco queso "mozzarella" y la verde albahaca, o sea los tres colores de la recién nacida bandera del estado.  La pizza se difundió en Europa y otros países durante el siglo XX y tuvo muchas variantes locales (algunas de las cuales muy despreciadas en Italia).

Es interesante saber que el tomate fue considerado en principio una planta venenosa, que se usaba sólo de adorno, porque los primeros nobles que intentaron comerlo se sintieron mal. Pero los campesinos no. Se descubrió que el ácido de los tomates hacia una reacción negativa con el plomo de que estaban compuestas las vasijas de las familias ricas mientras no hacía nada en los platos de madera que utilizaban los pobres.

Una nota final sobre el queso “mozzarella". Esta palabra deriva del verbo italiano “mozzare" (en español cortar) porque de un gran pedazo de cuajo caliente se cortan pedacitos con las manos. Es un queso tierno y lleno de leche, se vende en globos más o menos grandes y no se puede rallar.  Por lo tanto, la "mozarela rallada" de los supermercados deriva de una calidad diferente de queso.  El tipo mejor de todos se llama "mozzarella de búfala" y se hace con la leche de las hembras del búfalo de agua, un animal asiático que no se sabe bien quien lo llevó en Campánia (la región de Nápoles); puede ser que fueron los árabes, que dominaron la isla de Sicilia durante 260 años, o uno de los pueblos nómadas, en búsqueda de un lugar tranquilo donde vivir, después de la caída del impero romano. Los búfalos encontraron allí un ambiente ideal.  Estos son animales un poco salvajes, pero tienen una leche muy sabrosa. La "mozzarella" se puede hacer también con la leche de las vacas normales y en este caso se llama "fior di latte" (flor de leche), que es un buen producto también, aunque más barato. Ambos tipos de “mozzarella” se conservan durante muy poco tiempo, siempre en la nevera y cubiertos con su proprio líquido. 

martes, 21 de julio de 2026

XX - EMBARCACIÓN DE LA “VIRGEN CHIQUITA Y SAN TELMO” 2026 DE PUERTO DE LA CRUZ

José Peraza Hernández

LA COFRADIA DE PESCADORES DEL “GRAN PODER DE DIOS”, REALIZA EL TRADICIONAL EMBARQUE DE LA “VIRGEN DEL CARMEN CHIQUITA, DONDE HAY QUE DECIR QUE, DESDE EL AÑO 2000, DA COMIENZO, Y DECIR QUE EN EL 2013 CUENTA CON LA IMAGEN DE SAN TELMO”.

Este domingo día 16 de julio, fue un muy especial, ya que jugaba la Selección Española con Argentina. De hecho, las procesiones en muchos lugares adelantaron los horarios de las procesiones, una hora antes, en este caso la procesión embarque, a las 17.00 horas, "EMBARCACIÓN LA “VIRGEN CHIQUITA Y SAN TELMO”. Por el paseo del Muelle Pesquero y posteriormente Embarque. Organizado por la Cofradía de Pescadores del Gran Poder de Dios y Ayuntamiento.

Como cada año la virgen y San Telmo de encontraba el la explanada, como años anteriores en su escenario, lugar cercano a los feligrese donde tanta y tanta gente se sacaban sacándose fotos con ambas imágenes. Las que permanecían desde primeras horas. Donde había un gran ambiente en vivo, de diferentes estilos y sonidos de música. En un principio no se observaba mucho ambiente, debido al días de calor, pero si había ambiente, en lo que es el muelle, donde no cabía un alfiler. Alrededor a las 4:30 horas, ya se veía mucho movimiento llegando para asistir al esperado embarque conocido por tantos fieles y seguidores, que se reúne en el mencionado muelle pesquero de esta ciudad turística de portuense, donde la gente buscaba el mejor lugar para ver la procesión

Destacar también la colaboración de diversos grupos musicales, así como cantantes ya de muchos años del cantante Arturo Castillo, quien cantó varias canciones, las que fue compuesta por un portuense, Manuel Hernández, conocido por el (Volquete), afincado en Venezuela más de 60 años.

Cada año se trabaja más, porque esto salga a pedir de boca. Una gran labor que se viene realizando desde el año 2005. Donde se trabaja con mucho fervor sobre esta tradición que ya tiene puesta su semilla, hacia la “Santísima Virgen del Carmen”, conocida como la “Virgen Chiquita”. Y "La imagen de San Telmo". Cada año hay más concentración, donde vienen muchas personas de todos los rincones de esta isla.

Se observaba la llegada de personas de todas las edades, a coger un puesto, a este muelle pesquero portuense, el que se encontraba a última hora abarrotado muchas horas antes de la procesión.

Hay que decir que cada año va aumentado. Este año, con el calor, para las personas algo mayor, no era tan fácil. Para ver y disfrutar este mencionado llamado “Embarque Chiquito” de esta ciudad marinera de este municipio de portuense.

Pues este año 2026, se ha hecho realidad del gran equipo y entrega del presidente mayor de la Cofradía de Pescadores "Gran Poder de Dios”, Carlos Salvador Carrillo González. Donde se quedó sorprendido, y agradeciéndole de todo corazón ese gesto de honor. Quedando emocionado, este hombre grandullón como una locadia.

LLEGA LA HORA DEL “EMBARQUE CHIQUITO”

Llega el momento más esperado como es la salida de la procesión desde la explana junto a la Casa de La Duana. Saliendo primero San Telmo hombros de las mujeres jóvenes como cada año.  Detrás va la imagen de la Virgen del Carmen la que es cargada a hombros también por mujer, cómo años atrás. Donde procedió hacer el recorrido desde este punto de salida, en dirección a la hornacina de la Virgen del Carmen, para más señas, la que se encuentra frente al chorro del agua, (la pila), hornacina que esta incrustada en la misma pared del Edificio Fragata. Donde le hacen la venia, siguiendo el recorrido hasta la Cafetearía Perdomo, y a continuación en dirección hasta la Grúa principal del muelle. Regresando nueva mente a la playa del muelle, donde ya estaban esperando el barco llamado "Mundimar" que embarcaba a San Telmo. Y la Virgen del Carmen, fue embarcada en “La Adrinere”. Donde iban en la misma el alcalde Leopoldo Afondo, y concejal, donde salieron ambas surcando las aguas, donde hicieron el recorrido habitual, desde la salida hasta la entra al muelle, por diversos barcos de todo tipo, que le acompañaron.

A su regreso fue el presidente de la Cofradía Patrón mayor Carlos Salvador Carrillo quien dijo unas palabras de agradecimiento. Y seguidamente pasaron, las imágenes a la mencionada Cofradías.

Cada año, van haciendo este “embarque chiquito”, mejor. Esto no quiere decir que le quita nada al embarque principal. Pero es verdad, que se observó que había mucha más gente, así como personas en silla de ruedas, personas mayores, donde viene este día, pero como ya se dijo que el calor afecto mucho, como el mismo pardito de la Selección Española, donde hay que decir que, junto a la plaza del Charco se encontraba una gran pantalla para ver el mismo.

Hay que decir que no hubo ningún incidente. Trascurriendo todo con normalidad, donde se agradeció a la Policía Local, Policía Nacional y a los miembros de Protección Civil. Felicidades a todos en general. Esperando que el próximo año, sea igual, o aún mejor que este. Donde la gente quedo muy contenta y satisfecha.

Hasta el próximo año.

¡¡VIVA LA VIRGEN CHIQUITA, Y VIVA SAN TELMO!!

¡¡VIVA LA VIRGEN CHIQUITA, Y VIVA SAN TELMO!!

domingo, 5 de julio de 2026

-. LAS PROMESAS QUE NUNCA HAN LLEGADO AL C.D. VERA.

Jesús Miguel Hernández Barreto

Es lamentable que se hagan promesas cuando más se necesitan y que, con el paso del tiempo, nunca lleguen a cumplirse.

Han pasado varios años desde la última reunión en la que el actual alcalde del Puerto de la Cruz, Leopoldo Afonso, se presentó como candidato. En aquel encuentro estuvo presente todo su equipo de gobierno y se adquirieron diversos compromisos con el C.D. Vera. Entre ellos destacaban la instalación de césped, la mejora del sistema de riego y la renovación de los vestuarios del estadio Salvador Ledesma.

A día de hoy, ninguna de esas promesas se ha hecho realidad.

El estado actual del estadio Salvador Ledesma es preocupante y continúa deteriorándose. Creemos que el C.D. Vera merece una mayor atención por parte de las administraciones públicas. Lo más preocupante es que, hasta ahora, nuestras peticiones han sido ignoradas por los responsables municipales del Puerto de la Cruz, encabezados por el alcalde Leopoldo Afonso.

Con este escrito solo queremos pedir ayuda y que se nos escuche.

Quiero comenzar agradeciendo a los responsables políticos que, en su día, hicieron posible que el campo Salvador Ledesma llegara a ser uno de los mejores de la zona, contribuyendo a que el club viviera una de las etapas más importantes de su historia. Sin embargo, también es cierto que nada es eterno y que las instalaciones necesitan mantenimiento e inversiones para seguir siendo dignas.

Durante muchos años se ha trabajado con esfuerzo para que los colores del C.D. Vera lleguen hasta donde están hoy. Sin embargo, actualmente nos encontramos con un campo obsoleto que necesita una actuación urgente.

Por ello, solicitamos el apoyo de las administraciones competentes, tanto del Ayuntamiento de Los Realejos como del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz. Además, queremos trasladar esta petición al Cabildo de Tenerife, especialmente a la Consejería de Deportes, para que estudie la situación y valore las actuaciones necesarias.

El club lleva muchos años trabajando con escasos recursos y sin las ayudas que necesita. La actual directiva no quiere que todo el esfuerzo, el sacrificio y los años de historia se pierdan. No podemos olvidar que el C.D. Vera fue fundado en 1935 y forma parte del patrimonio deportivo y social de nuestro municipio.

Por este motivo, solicitamos a los responsables políticos y a los concejales de Deportes de ambas corporaciones que mantengan una reunión con el club lo antes posible para buscar soluciones que permitan garantizar su futuro.

Somos conscientes de que la situación no es sencilla, pero precisamente por eso pedimos colaboración y compromiso. El club también pertenece al pueblo. El barrio de La Vera une a vecinos de La Vera como del Puerto de la Cruz, que desean seguir viendo crecer a su equipo y mantener viva estas instituciones.

Donde si no recibimos ayuda, la cosa se nos pones fea, que, el pasado el año, la Federación Tinerfeña bloqueo los partidos oficiales aquí, “Salvador Ledesma”.

Y este año, va a estar más serio si no recibimos ayuda, no los van, a permitir jugar aquí, con el perjuicio que nos generará.

Nunca es tarde si la dicha es buena.

Esperamos que esta petición llegue a la mesa de las administraciones competentes, y que, entre todos, podamos encontrar una solución para garantizar el futuro del C.D. Vera y de sus instalaciones.

sábado, 4 de julio de 2026

HISTORIAS DE CÀRITAS - MUSA Y YUSUF

María Perelli

En mi artículo del 25.06.2026 he descrito las actividades de Cáritas del Vaticano, en particular el trabajo en el distrito de Ostia (Roma, Italia), donde pasé 15 años como voluntaria. Conté la historia de la gitana Zaira, que seguimos durante casi 20 años.

Ahora me gustaría narrar otras historias que me parecen emblemáticas y que podrían ocurrir también en España. Voy a hablar de Musa y de Yusuf, dos personas procedentes de África, cada una con su peculiaridad.

Musa era un joven de 20 años de Malí. Había venido a nuestro centro de acogida para comer (gratis), puesto que trabajaba en la playa cercana. Siendo verano, ayudaba a un señor mayor que alquilaba sombrillas y tumbonas y dormía en un rincón de la cabaña donde se guardaban estos objetos. Percibía un salario muy bajo y el trabajo habría durado sólo hasta el otoño.

Musa nos contó que tenía 15 años y vivía con su madre en Malí, cuando su primo Selim, de 7 años mayor, le propuso ir a Europa. Así empezó su horrible viaje: casi un año a pie para cruzar algunos países africanos, luego la espera de una manera para atravesar el mar y finalmente el recorrido en cayuco rumbo Lampedusa, una pequeña isla italiana muy cerca de Túnez.  Lampedusa es la tierra prometida, una de las puertas de la Europa mediterránea.

Allí internaron a Musa en un centro de inmigrantes menores y así se separó de Selim. Su primo le había dicho que Europa es un lugar bellísimo, donde se encuentra dinero en todos lados y donde se vive en hoteles de lujo: que los blancos te respetan porque tienen el color equivocado, a causa del poco sol, pues que los primeros seres humanos eran africanos; y si te llaman "clandestino" significa que eres el destino de tu clan, o sea la esperanza de tu tribu; si te llaman "extracomunitario" significa que eres una persona extra, por encima de la comunidad de otras personas.

Musa estuvo en aquel centro hasta los 18 años de edad, luego lo enviaron a la capital y se enteró que estaba solo. Poco a poco entendió que Selim había dicho tonterías. Nunca más vio a su primo, que por cierto se perdió en el submundo de cualquiera ciudad europea.

En realidad, a Musa le importaba sólo una cosa, que había sido el propósito de su viaje: encontrar un buen trabajo para comprar una vaca a su mamá. Nos enseñó su título de la escuela de Malí con notas muy altas (era el mejor de su clase); este título parecía casi sagrado, todo envuelto en muchas hojas de plástico para protegerlo.

Nos contó por qué quería una vaca. Cuando era pequeño, su hermanito y otros bebés fallecieron a causa de la leche artificial que una sociedad europea había vendido a su pueblo para ayudar a las mujeres con carencia de leche maternal. A principios, a las madres les encantó este tipo de leche en polvo, que necesitaba sólo de agua poco caliente. Y aquí estaba el problema: ellas usaban agua ni pura ni bien hervida. Además, pues que está leche era cara, las mujeres ponían poco polvo y mucha agua. Los niños empezaron a morirse y las autoridades vetaron la venta de la leche artificial. Por esto Musa quería regalar a su madre y a las madres de su pueblo una grande vaca lechera blanca y negra, de raza frisona (como había estudiado) y necesitaba por lo menos 1500 euro para comprarla, más el coste del viaje para él y la vaca.

¿Que teníamos que hacer los voluntarios? No se podía comprar una vaca en Roma y enviarla a Malí. Entonces, seguimos varios caminos. En aquel periodo el Gobierno italiano regalaba, a extranjeros sin recursos, billetes de avión para vuelos sólo de ida y directos desde Italia hasta la capital del país de los que querían repatriar; en cambio, ellos deberían firmar un compromiso que nunca más regresarían a Italia. De acuerdo con Musa, pudimos insertar su nombre en la lista de los beneficiarios.

Luego, contactamos la casa madre de los misioneros de Padre Comboni, un sacerdote italiano gran africanista del 1800, y nos dieron el nombre de un misionero italiano en Malí. Hablamos con él por teléfono (en aquel tiempo no había internet) y, después de unos días, el misionario nos dijo que sí, se podía comprar una vaca frisona en Malí al coste de más o menos 1500 euro y si el chico iría a visitarlo, lo habría acompañado a aquel lugar (una granja). ¡Qué bien!

En este punto se necesitaba el dinero. Un amigo periodista escribió un artículo sobre Musa y su problema en un periódico romano y fue tan conmovedor que después de unos días recibimos ofertas de dinero. Ahora teníamos más de 3000 euro y un billete de avión. Musa se sentía en el séptimo cielo. Cuando salió de Roma prometió de informarnos sobre su acontecimiento. Después de un par de meses nos dijo que tenía su vaca frisona preñada y que pensaba criar vacas y producir leche pasteurizada.

A veces con poco se pueden realizar proyectos de desarrollo individual que, en África, serían mucho más útiles de los grandes proyectos, cuya financiación no se sabe en qué bolsillos vaya a caer.

La segunda historia trata de Yusuf, un señor de casi 60 años tunecino, pero con pasaporte italiano, expedido por el consulado de Italia en Túnez porque su madre era italiana. Está señora había fallecido cuando su hijo era muy pequeño y el nunca aprendió la lengua italiana. Hablaba sólo árabe y contó sus problemas a nuestro voluntario Sandro, que sabía aquella lengua por vivir muchos años en Egipto.

Yusuf trabajaba en Túnez como contador, pero (no nos explicó el motivo) se vio obligado a dejar su trabajo y, en el mismo tiempo, su mujer falleció; no tenía ni hijos ni padre ni hermanos. Decidió viajar a Italia, donde sabía que su madre tenía dos hermanas y donde, con su pasaporte italiano, pensaba buscar un buen trabajo.  Al aterrizar a Fiumicino (aeropuerto de Roma) se enteró que no sabía que hacer ni podía hablar. Había consumido casi todo su dinero comprando trajes elegantes y el billete de avión. Se paró en el interior del grande aeropuerto casi un mes, comiendo el mínimo en los bares y durmiendo en las cómodas butacas del terminal 3 con sus dos maletas alrededor. Finalmente lo encontró un párroco de una iglesia del pueblo de Fiumicino, que decía la Misa una vez la semana en la pequeña capilla del aeropuerto. Este cura lo acompañó con su coche a nuestro centro de Ostia (lugar cerca de Fiumicino).

Asignamos a Yusuf una cama del dormitorio, donde hay también duchas y otros servicios, le dimos el carné para el comedor y empezamos a trabajar para su colocación de vida.

La primera etapa fue la búsqueda de las hermanas de su madre. Larga e inútil búsqueda de un pequeño pueblo, cuyo nombre y región Yusuf no recordaba bien; empezaba con "Castel" y hay centenas de pueblos que se llaman Castel y algo. Cada vez que llamábamos a los "carabinieri" (guardia civil) u otras autoridades, ninguno conocía a las hermanas; puede ser que no vivían más y que sus hijos tenían otros apellidos. Entonces, se trataba ahora de buscar un trabajo para él. Pero, ¿qué hacer con un hombre de edad mayor, elegante y refinado, que no podía hacer trabajos manuales, que no hablaba una palabra de italiano y que tenía un carácter muy tímido y reservado? Además, sin dinero ni una dirección. Sin embargo, intentamos todo.

A menudo la suerte o la divina providencia ayuda a las personas simples.  Un usuario del comedor era un extravertido señor marroquí, que tenía el permiso de trabajar de verano en la playa como vendedor de varios objetos. Caminaba a lo largo de la playa de Ostia bajo el sol con su mercancía de ambulante y dormía en una carpa en un rincón escondido de la misma playa. Venía a comer y ducharse en nuestro centro. Allí conoció a Yusuf, que hablaba sólo árabe. Eran dos personas muy diferentes, pero se hicieron amigos. Y sucedió que el marroquí propuso a Yusuf ir consigo a Marruecos en otoño y casarse con su hermana, una viuda de 50 años, que necesitaba de un contador y de una persona con pasaporte europeo para ayudarla a gestionar sus negocios de comerciante. Yusuf conoció a la señora por fotos y por teléfono y le gustó; también a la señora le gustó Yusuf. En otoño los dos hombres salieron rumbo Marruecos y después de un mes Yusuf llamó a Sandro para decirle que estaba feliz y bien arreglado con una señora activa y simpática. Y nos dio las gracias para todo lo que habíamos hecho en beneficio de él.

jueves, 25 de junio de 2026

HISTORIA DE CÁRITAS - ZAIRA

María Perelli                                                                            


Al hablar con una persona que trabaja en la Cáritas española, me vinieron a la mente los 15 años de mi vida como voluntaria en la Cáritas del Vaticano, precisamente en el distrito de Ostia, en la orilla del mar de Roma (Italia). Ostia es una palabra latina que significa "boca del río", en este caso el río Tíber.

Esta organización fue fundada en 1980 por un caritativo y tenaz sacerdote, Padre Luigi De Liegro, que empezó con la búsqueda de un hogar acogedor para los enfermos de sida, rechazados por todos lados.

Hoy en Roma hay muchos lugares de Cáritas que ofrecen asistencia, sin pagar nada, a una muchedumbre de personas débiles de todas nacionalidades y religiones.  Cada lugar tiene un responsable con salario y un montón de voluntarios, también de todas nacionalidades y religiones, que, después de un curso de formación, regalan horas de trabajo para ayudar al próximo.

Hay comedores, hostales, centros de salud (que incluyen prótesis dentales hechas por estudiantes de odontogénica), oficinas de empleo, hogares para personas solas (madres solteras, ex presos, mayores pobres, etc.); hay abogados, servicios sociales y una oficina que cobra las facturas de luz y gas de familias en dificultades; también hay tiendas donde se paga con "bonos" y donde se encuentran productos alimentarios (con fecha de caducidad cercana) regalados por supermercados y productos hortenses frescos que sobran en los mercadillos.

Como se puede presumir, es necesario hacer entrevistas profundizadas a los solicitantes para detectar a los "pícaros", que excluirían a los verdaderos indigentes. Además, para seguir a los usuarios, se los entrega un carné con foto, que debe ser actualizado cada uno o dos meses.

Regresando a la Cáritas de Ostia, esta tiene un comedor de 320 comidas al día, preparadas por una sociedad exterior (responsable de la higiene), una grande habitación con 50 camas, donde se puede dormir máximo un mes (su gerente de muchos años fue una eficiente señora tinerfeña, Mercedes), y varios servicios como clase de italiano, búsqueda de trabajo, asistencia social, etc.  Durante mi tiempo allí, encontré a muchas personas, cada una con sus problemas, y querría recordar algunas de ellas.

Hoy voy a hablar de Zaira, un caso que nos comprometió muchos años. Zaira era una gitana de 19 años procedente de Bulgaria, que un día vino llorando a nuestro centro de acogida. No la entendimos porque no hablaba italiano, pero su hermana, que la acompañaba, nos contó su historia.

Zaira había venido a Roma un año atrás con su marido y vivía en uno de los "campos rom" (terrenos con electricidad y aseos) que el ayuntamiento de Roma, según las indicaciones de la UE, ofrece a familias de nómadas para aparcar sus caravanas. La hermana ya vivía allí con muchos hijos y su marido, que vendía objetos metálicos recogidos de noche en los vertederos de la ciudad, usando su moto de tres ruedas.

Un día el marido de Zaira desapareció, nunca se supo el porqué; puede ser que se escapó con una mujer o huía de la policía o las dos cosas juntas.  Después de unas semanas Zaira descubrió que estaba embarazada. Al momento del parto la hermana y el cuñado la acompañaron con el triciclo al gran hospital de Ostia y Zaira dio a luz a un hermoso niño. No tenía leche y el hospital se encargó de nutrirlo.  El día antes de salir de allí vino su hermana y le dijo que la madre de ambas estaba muy enferma en Bulgaria. Puesto que ella (la hermana) no podía moverse con todos sus niños pequeños, tocaba a Zaira apurarse a viajar pronto a Bulgaria para cuidar de su mamá; le dijo también que no se debería preocupar del recién nacido porque estaba muy bien en el nido del hospital. La hermana ayudó a Zaira a vestirse de prisa y las dos salieron del edificio durante la hora de visita; luego la acompañó a un coche de búlgaros que estaba partiendo para su país y así Zaira llegó a su madre.


La anciana estaba muy mal, fue atendida por su hija durante un mes y finalmente se murió. Zaira vendió las pocas pertenencias de su madre y regresó a Roma con el servicio de coches de los búlgaros. De inmediato se dirigió al hospital, pero su niño no estaba. El doctor le dijo que puede ser que el bebé estuviera adoptado y que ella pudiera ser acusada de abandono de menor. Una enfermera la aconsejó dirigirse a la Cáritas de Ostia y Zaira llamó a su hermana porque no entendía nada, sólo que le habían robado a su hijo.

Este fue el momento cuando las encontramos en nuestro centro. Para nosotros los voluntarios empezó un largo periodo de preocupación, de búsquedas, de consejos.  La primera sensación que todos tuvimos era que la hermana manipulaba a Zaira; aquella mujer quería que la chica viviera con su familia para cuidar de todos los niños, para ayudar en la búsqueda nocturna del metal y por cierto para procurarse dinero en las calles. Zaira no quería todo esto, pero no sabía cómo decir "no" a su hermana mayor en un país donde ni siquiera conocía la lengua.

No voy a contar todos los esfuerzos de nuestros asistentes sociales, abogados y otros voluntarios para arreglar la vida de esta joven. Voy sólo a describir las etapas que ella, con nuestra ayuda, pudo alcanzar.

Descubrimos que el niño estaba en una situación de “odontotécnica” y vivía en un convento de monjas. Nuestro abogado obtuvo que dicha situación fuera anulada, que el niño permaneciera en el convento y que su madre pudiera verlo el domingo durante cuatro horas en el interior del edificio con una monja presente. Después de una larga búsqueda encontramos a una señora mayor que necesitaba de una cuidadora y Zaira le parecía apta. La señora estaba sola, pero tenía un abogado tutor, que administraba su dinero, y un portero que controlaba a sus visitantes (una seguridad contra la eventual invasión de la hermana). La señora era una maestra y enseñó a Zaira no sólo la lengua italiana, pero también hizo que ella tuviera el título de educación primaria. Luego consintió que ella asistiera a un curso de peluquería. Siempre, cada domingo, Zaira iba a ver a su hijo y por fin obtuvo el permiso de llevárselo a su domicilio un día en las fiestas y un mes en las vacaciones.

El día cuando la señora falleció Zaira vino a nosotros llorando, sin saber que hacer. Pero, después de unos días, un notario le dijo que la señora le había transmitido en herencia la casa y el dinero para pagar los impuestos. Su hermana supo esto y quería juntarse con ella y vivir con toda su familia en la casa.

Una vez más Zaira pidió nuestra ayuda. El abocado le aconsejó vender la grande casa y comprarse un pequeño piso y una peluquería. Zaira hizo todo esto. Abrió una peluquería con una compañera del curso y después de unos años encontró a un buen hombre, representante de productos para cabellos; se casó con él y tuvo una niña. Ahora sí quería que su hijo viviera con ella, pero él se negó, aun si le apetecía pasar unos días con su madre y su nueva familia. Después de las monjas, había estudiado en un internado de frailes y aquella vida le fascinaba.

Las ultimas noticias de Zaira las comunicó ella misma a los voluntarios, sus amigos desde 20 años. Su hijo había entrado en un seminario y estaba estudiando para llegar a ser sacerdote. Y ella sabía muy bien que este era un gran don de Dios: ¡ser la madre de un cura!