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sábado, 12 de septiembre de 2026

TRES OBRAS MAESTRAS Y SUS COPIAS

María Perelli                           

Hay obras en el mundo, sobre todo de arquitectura, que gustan a muchos y que sirven de estímulo a sus admiradores para crear otras obras lo más posible semejantes a ellas.  A veces las copias pueden resultar mejor del original, a veces un fracaso.

Hoy voy a analizar tres construcciones que son imitaciones de otras.  Les elegí porque les he visto todas, originales y copias, con la excepción de aquella de Costa de Marfil.

La primera obra se llama "acueducto Carolino" y está en la región Campania (Italia), cerca de Nápoles.  Este acueducto fue construido entre 1753 y 1770 por un gran rey, Carlos de Borbón.  Antes de describir brevemente la obra, necesitamos conocer un poco la vida de este importante personaje de la historia.

Carlos (1716-1788) era hijo del rey Felipe V de España y de su segunda esposa, la aristócrata italiana Isabella Farnese. El rey era viudo de su primera esposa, la princesa M. Luisa de Saboya, madre de sus cuatro hijos.  A la edad de 15 años, gracias a su madre Isabella, que tenía bastante poder en la corte y en la política del tiempo, Carlos gobernó cuatro años el ducado de Parma y Piacenza, en el norte de Italia.

Cuando España decidió reconquistar los territorios del sur de Italia, que había perdido por causa de varios sucesos, Carlos apoyó a su padre Felipe y fue nombrado rey de Nápoles, con el nombre de Carlos VII o primer rey de las Dos Sicilias o simplemente Carlos de Borbón. Era el 1735 y tenía 19 años.  Gobernó con sabiduría Nápoles y las regiones colindantes, incluido la isla de Sicilia, durante 25 años, querido y respectado por la población.  Pero su historia era destinada a cambiar.  Cuando tenía 43 años, en 1759, le llamaron a España para asumir el trono de aquel país con el nombre de Carlos III; esto porque sus dos hermanastros mayores, hijos del fallecido Felipe, que habían reinado uno tras otro, habían dejado este mundo sin herederos sobrevivientes.

No voy a hablar de Carlos como rey de España, pero un poco de su período napolitano. Igual que su madre, este rey favoreció una mayor influencia de España sobre los asuntos de Italia.  Sobre todo, hizo desarrollar Nápoles, que llegó a ser una de las más bellas e importantes ciudades de Europa, sin envidiar nada a París y Londres.  Reformó las leyes y modernizó la economía, descubrió la ciudad de Pompeya (sepultada bajo las cenizas del volcán Vesuvio en 79 d.C.) e hizo construir el nuevo palacio real de Caserta, que debería ser más hermoso y grande del francés de Versailles.  Siendo un admirador de los acueductos romanos, particularmente de aquel de Segovia, encargó a su arquitecto, Luigi Vanvitelli, la construcción de un largo acueducto moderno para llevar agua a las majestuosas fontanas del parque de dicho palacio real y en el mismo tiempo a la ciudad de Caserta y a una parte de los barrios de Nápoles. 


El acueducto, que se llamó Carolino, es largo 38 km. y la parte más llamativa es el "ponte del valle" (puente del valle), de 500 metros, con tres órdenes de arcos y con altura de 60 metros.  Ha hecho declarado "patrimonio de la humanidad".  Misma declaración se ha otorgado al viejo acueducto de Segovia, construido en el principio del segundo siglo d. C., durante los últimos años del emperador romano Trajano, que como se sabe era de origen hispánica. Este acueducto ha proveído agua a la cuidad de Segovia hasta 1973, tiene 17 km. de largura y la parte más evidente es la arquería de la plaza del Azoguejo, que presenta un total de 167 arcos subdivididos en dos órdenes, con una altura máxima de 28 metros.

Ahora dos palabras sobre el arquitecto Vanvitelli, napolitano con padre de origen holandés, que trabajaba en Roma como pintor y que italianizó su nombre de Van Wittel.  Luigi, el hijo, además del palacio real y del acueducto Carolino, construyó muchas iglesias en su región. Antes, había estudiado en Roma con los arquitectos barrocos Bernini y Borromini y había colaborado con el arquitecto Salvi en la construcción de la famosa fontana de Trevi. Remozó también el puerto de Ancona, lugar importante para el Papado rumbo los países de oriente. 

La segunda obra que vamos a analizar es un poco curiosa.  Se trata de la pirámide de Caio Cestio en Roma (Italia).  Es una tumba hecha entre el 18 y el 12 a.C.  Esta pirámide es una construcción bastante ajena en el panorama de la arquitectura romana, pero a lo largo de los siglos, los vecinos se acostumbraron y la aceptaron como parte integrante de la ciudad. Ahora el barrio alrededor de ella se llama "Pirámide" así como la estación del metro que está de frente.  Pero ¿quién era Caio Cestio?  No se sabe nada de él, sólo se pueden leer las inscripciones sobre su tumba piramidal.  Era un magistrado, que murió en el año 13 a.C., y se ocupaba de la organización de las fiestas en Roma (donde el pan y los varios juegos, espectáculos y fiestas, eran gratuitos para los ciudadanos).  Durante su vida Caio fue testigo de la conquista de Egipto por los romanos y viajó a aquel país.  Es cierto que lo impactaron las pirámides de Guiza, cerca de El Cairo, que ya eran muy antiguas, datadas alrededor de los años 2500 a.C.


Al regresar a Roma, Caio empezó la construcción de su tumba en forma de pirámide y, siendo viejo, dejó escrito que sus herederos deberían completarla entre máximo 330 días, pena la pérdida de su sustanciosa herencia. 

La obra está hecha de ladrillos, pero toda cubierta de losas de mármol y se ha preservado gracias a su inclusión en las murallas de protección, construidas después de 280 años. En origen la tumba estaba fuera de la ciudad, como todas, y luego se encontró cerrada entre dos pedazos de muro. Sus medidas:  30 metros cada lado de la base y 36 metros de altura.  En el interior hay una simple cámara funeraria de 4 por 3 metros, con huellas de pinturas, pero vacía, puesto que fue saqueada en el tiempo.  Las tres grandes pirámides de Egipto tienen otro tamaño: 138, 136 y 66 metros las tres alturas, con bases proporcionadas.

La tercera obra es la reproducción de la basílica de San Pedro en Vaticano, hecha por el presidente de Costa de Marfil, Félix Houphoüet-Boigny (1905-1993), médico y padre de la independencia de su país, que gobernó durante 33 años.  En la última parte de su vida, este presidente, siendo católico y bien adinerado, quiso construir, enteramente de su bolsillo, una iglesia muy llamativa y parecida a la de San Pedro, que luego regaló al mismo Vaticano.

La obra fue construida por un arquitecto libanés entre 1986 y 1989 en la pequeña ciudad de nacimiento del presidente, o sea Yamusukru, que llegó a ser la nueva capital del país en lugar de Abiyán.  La iglesia se llama Nuestra Señora de la Paz, es grande, llena de mármol, de vidrieras coloridas, de columnas y tiene una enorme explanada exterior.  Su forma recuerda la basílica vaticana, pero no se puede cierto comparar con esta última, que contiene una gran cantidad de bellísimas obras maestras.  Sin embargo, esta iglesia moderna es admirable como ejemplo de arquitectura grandiosa; incluso, supera el modelo original en altura (158 metros contra 136 de la vaticana), pero no la alcanza en aforo.


Papa Juan Pablo II la consagró durante una visita a África en 1992 y expresó su perplejidad cuando preguntó por qué no se había hecho una obra más pequeña y en el mismo tiempo un hospital para los pobres en su cercanía. Le respondieron que sí, se irá a construir un hospital y efectivamente se puso una primera piedra.  Pero todo el mundo está todavía esperando la segunda piedra.

En conclusión, esta obra puede considerarse encomiable también como testimonió de la fé de su patrocinador, a pesar del peligro que resulte una "catedral en el desierto" en un país, como Costa de Marfil, con más de un tercio de musulmanes y otro tercio de animistas.  No sé qué decir, pero me gustaría imaginar, en aquel lugar, muchedumbres de cristianos que llenan la explanada exterior rezando, cantando, gritando en el abrazo de las columnas.  Así como me acuerdo de los millares de personas de todos tipos en la abarrotada plaza de San Pedro, saludando al Papa en los grandes eventos religiosos.  Esto ocurría durante mi juventud en Roma, o sea muchos años atrás.

Ahora una curiosidad: las 6 iglesias católicas más anchas del mundo (sin área exterior):

1.Basílica de San Pedro (Ciudad del Vaticano) 

2.Basílica de Nuestra Señora de Aparecida (Brasíl)

3.Catedral de Santa María de Sevilla (España)

4.Duomo (o Catedral) de Milán (Italia)

5.Basílica de Nuestra Señora de Lichen (Polonia)

6.Basílica de Nuestra Señora de la Paz de Yamusukru (Costa de Marfil)

martes, 8 de septiembre de 2026

HOMENAJE EN LÍNEAS

“Pintor heredado de sangre de su madre”

Hoy felicitamos a un amigo y vecino con estas líneas, donde quiero que los lectores de nuestro "Diario del Valle" puedan conocer al protagonista de este día del domingo, una mañana espléndida.  Encontramos a Francesco Accornero, que aceptó mi entrevista, cosa que me alegra un montón.

Francesco nació en Bollate (Italia), un pueblo de la región norteña de Lombardía, el 2 de agosto 1944, en el seno de su madre y padre. Era el primero de tres hijos varones. Su padre era comerciante y su madre, además que ama de casa, era una pintora, suave y gentil, que pintaba naturaleza muerta y sobre todo retratos de animales y niños, que había personas conocidas y desconocidas que le pedían y le pagaban. En la mente de sus hijos este trabajo de la madre era una cosa natural y nunca le dieron mucha importancia; los tres hicieron su propia vida sin interesarse de la pintura de la señora Rosa (o Rosetta, como firmaba sus lienzos). 

Cuando Francesco terminó la escuela, o sea al final de su adolescencia, la familia se mudó a Savona, ciudad en la orilla del mar en el litoral al oeste del puerto de Génova, y abrieron una cafetería, un lugar muy concurrido por turistas. Por este motivo, Francesco empezó a frecuentar cursos de idiomas: francés, inglés y alemán. Un día conoció a una chica alemana y puesto que ya estaba en búsqueda de una vida más animada, decidió ir con ella a Alemania. Allí encontró un trabajo en la sociedad de radio Grundig, donde estuvo casi dos años. Pero no estaba muy contento, con la joven, donde decide regresar nuevamente a Italia. 

Mientras tanto, sus padres habían vendido la cafetería y Francesco se fue a trabajar en una fábrica de hilados de algodón en Lombardía. Después de un breve período, el dueño pensó enviarlo a Venezuela para acompañar algunas maquinarias ya que había vendido la industria algodonera de aquel país. Francesco estuvo en Venezuela seis meses y empezó a hablar la lengua española.


Al regresar a Italia, prefirió cambiar de sociedad y encontró un trabajo en otra fábrica de hilados de algodón. Y allí conoció también el amor de su vida, María Teresa, la hermana del dueño de la fábrica.

 Francesco y María Teresa se casaron y sus vidas parecían bastante tranquilas. Pero el destino estaba preparando algo malo. Donde después de dar a luz, de su única hija, María Teresa se enfermó de una rara afección, que conllevó años de curas y de preocupaciones.  

Posteriormente ocurre lo que nadie desea, fallece María Teresa, su hija se fue a trabajar a París (Francia) y Francesco se encontró solo, con la querida perrita de su esposa.  Decidió mudarse a Tenerife, el lugar que había visitado con su mujer y donde a ambos les habría encantado vivir.

Francesco vive en Puerto de la Cruz, desde 2016, diez años, es pensionista y se ha dedicado a estudiar idiomas: español y alemán.  En su pared tiene un cuadro con el diploma que le fue otorgado por su aprobación del español con la firma del Rey Felipe VI.

Desde hace dos años su perrita se murió (era bastante mayor) y Francesco por fin pudo dedicarse a algo que sentía en su interior. Con la pintura, que era tan natural para su madre y que ahora empezaba a interesarle.  Hablando de todo un poco, en una tarde relajada, me comentó que siempre le habían fascinado los grandes artistas italianos del Renacimiento:  Leonardo, Miguel Ángel, Raffaello, Tiziano, Botticelli y sobre todo Caravaggio con sus impactantes claroscuros. Y le encantan los impresionistas franceses: Monet, Cézanne, Renoir, etc. En estos últimos años se puso a buscar las pinturas de su madre y supo, por primera vez, que algunas de ellas están en un olvidado sótano de su hermano, y Francesco se inscribió en una escuela de pintura de Puerto de la Cruz, dedicándose a ella en cuerpo y alma. Ahora desea mejorar su técnica y su estilo. Con él, se puede decir que nunca es demasiado tarde para llevar a cabo lo que te dice la mente, aprender.

Hoy estoy en su casa, donde observo sus paredes, donde están llenas de cuadritos a acuarela, acrílico y óleo, que representan paisajes, sobre todo del querido río de su infancia, retratos su perrita, flores y cualquier otra cosa que le pase en la mente.

Desde estas líneas, les deseo mucha suerte y que disfrute de sus quehaceres. Y me pregunto quien será la siguiente persona a "Homenajeado/a". Seguro que lo sabrán el próximo día. Que Dios los bendiga.

sábado, 5 de septiembre de 2026

CULTIVO DE CLAVELES EN LAS FINCAS DE LOS REALEJOS

José Peraza Hernández

Recuerdos de una época que forma parte de la memoria agrícola y social del municipio

Al contemplar esta bella imagen del cultivo de claveles, no puedo evitar que me invada la nostalgia y que mi memoria viaje hasta aquellos años de 1965, 1970 u 1980, una época que muchos recordamos como los años del auge de determinados cultivos en el norte de Tenerife: los claveles, las fresas, las flores y los primeros invernaderos comenzaron a adquirir un importante protagonismo en nuestras tierras.

Fueron años de cambios en la agricultura y también en la sociedad. En muchas fincas se arrancaban incluso plantones de plataneras para dedicar aquellos terrenos al cultivo de fresas y flores. Recuerdo, por ejemplo, la finca de Los Príncipes, así como otros lugares que permanecen en la memoria popular, entre ellos el conocido como La Merina.

El cultivo y la recogida de flores dieron trabajo a muchas personas, y de una manera muy especial a numerosas mujeres de Los Realejos, muchas de ellas procedentes de Realejo de Arriba. Eran jornadas de trabajo en las que las mujeres tuvieron un papel fundamental en la siembra, cuidado, selección y recogida de las flores.

No cabe duda de que aquella actividad supuso un importante paso adelante para la incorporación de la mujer al mundo laboral, en una época en la que las oportunidades de trabajo para ellas eran mucho más limitadas que en la actualidad.

Pero tampoco debemos olvidar a los hombres. Muchos trabajadores que hasta entonces habían desarrollado su actividad en las plataneras se incorporaron también a estos nuevos cultivos. Durante aquellos años, las flores y las fresas llegaron a convertirse en una alternativa importante dentro de la agricultura de la comarca.

UNA ÉPOCA DE RECUERDOS

Cuando vi esta fotografía, recordé con especial nostalgia a mi padre y a mi abuelo. Recuerdo que ellos comentaban que no habían trabajado en el cultivo de las flores y que, como ellos, había otros muchos vecinos que preferían continuar trabajando en las plataneras.

Cada persona tenía sus preferencias y sus propias razones. Para muchos, la platanera seguía siendo su forma tradicional de vida; para otros, los nuevos cultivos representaban una oportunidad de encontrar un trabajo diferente.

Hoy, al mirar una fotografía como esta, quizá muchos de aquellos hombres y mujeres vuelvan por unos instantes a aquellos años. Estoy seguro de que más de una persona, al reconocer la imagen, habrá pensado:

“Yo también trabajé en las flores.”

Y con esa frase habrán regresado a su memoria las jornadas de trabajo, los compañeros, las conversaciones, las fincas, los caminos y tantas pequeñas historias que, aunque nunca aparezcan en los libros oficiales, forman parte de la verdadera historia de nuestros pueblos.

LOS CLAVELES, PARTE DE NUESTRA HISTORIA

No siempre resulta fácil localizar un registro oficial que recoja con exactitud los nombres populares de todas aquellas fincas dedicadas al cultivo de claveles. Sin embargo, esos lugares permanecen en la memoria de quienes los conocieron y, especialmente, de quienes trabajaron en ellos.

Durante las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta, el cultivo de flores tuvo una notable importancia en diferentes zonas del norte de Tenerife. Los Realejos, La Cruz Santa, La Perdoma y otros lugares de la comarca conocieron aquella actividad agrícola que, durante un tiempo, generó numerosos puestos de trabajo.

Los claveles y otras flores formaron parte de una época de transformación de nuestra agricultura. Era también el tiempo en que comenzaba a crecer con fuerza el turismo en el cercano Puerto de la Cruz, creando nuevas posibilidades para la comercialización de las flores.

Recuerdo también a mujeres que, ataviadas con el tradicional traje de maga, acudían al Puerto de la Cruz para vender ramos de flores a los turistas. Aquellas imágenes forman parte de una época que hoy contemplamos con cierta nostalgia, pero que en su momento significó trabajo, esfuerzo y oportunidades para muchas familias.

Las flores no solo llenaron de color nuestras fincas. También ayudaron a llenar de vida muchos hogares.

UNA MEMORIA QUE NO DEBEMOS PERDER

Quizá para las generaciones actuales resulte difícil imaginar cómo era aquella agricultura y cómo se desarrollaba el trabajo en aquellas fincas. Por eso considero tan importante conservar fotografías y testimonios de quienes vivieron aquellos años.

Porque la historia de un pueblo no está solamente en sus grandes acontecimientos. También está en las manos de quienes sembraron, recogieron, trabajaron y sacaron adelante a sus familias.

Esta fotografía es, por tanto, mucho más que una simple imagen de unos cultivos. Es un pequeño documento de nuestra historia reciente.

A quienes trabajaron en las flores, a quienes estuvieron en las fresas, en las plataneras o en los primeros invernaderos, mi reconocimiento y mi recuerdo.

Y si alguno de aquellos trabajadores contempla hoy esta fotografía y dice:

«Yo trabajé en las flores»,

habrá conseguido algo muy importante: que, por unos instantes, aquella época vuelva a vivir.

Porque mientras permanezca en nuestra memoria, aquella historia nunca desaparecerá. Y así quedara para próximas generaciones.

viernes, 28 de agosto de 2026

BERLÍN

María Perelli

Cuando un vecino me habló de la ciudad de Berlín (Alemania), donde él había sido de vacaciones, y me dijo que era un lugar muy hermoso, estuve de acuerdo, pero no pude, y no puedo, evitar contar mi propia experiencia la primera vez que visité aquella ciudad.

Era 1963, fiestas de Navidad, en plena guerra fría. Durante el año precedente había seguido, en la televisión italiana, el drama de la construcción del muro entre las dos partes de esta ciudad: el este (administrado por la URSS) y el oeste (administrado por EE.UU., R.U. y Francia).  Había visto escenas inolvidables, como la de una mujer que se descolgaba con mucho esfuerzo fuera de su ventana del segundo piso porque allí abajo estaba la parte oeste, o sea la libertad, mientras el portal de su edificio se encontraba en la parte este.

Empezé a frecuentar un círculo que se llamaba "Amistad Alemania Italia", que ofrecía, además de un curso de lengua alemana, la visión de películas sobre la dificultad de los ciudadanos del este para escaparse al oeste.  Un día el círculo decidió visitar la ciudad de Berlín durante Navidad y Nochevieja, viajando en tren.  Participé con un grupo de casi 20 personas de Roma, de todos tipos.

El viaje en ferrocarril fue bastante largo. Deberíamos pasar por varias ciudades de la Alemania del Este antes de alcanzar Berlín.  La primera etapa fue Lipsia.  El tren se paró en la estación durante dos o tres horas, pero ninguno podía bajar. De pronto, en frente a cada puerta del tren, se paró un "vopo" con un perro policía. "Vopo" significa "volk polizei" (policía del pueblo) y se trataba de soldados alemanes bajo las órdenes de oficales rusos. Otro grupo de vopos subieron al tren para controlar las maletas y las abrieron casi todas.  Buscaban principalmente papel impreso: diarios, libros, folletos, porque temían la propaganda occidental.  En nuestro compartimiento viajaba también un señor egipcio que regresaba a su trabajo en Berlín después de una visita a su familia en El Cairo.  En su maleta tenía un par de zapatos envuelto en unas páginas de un diario en caracteres árabes.  Los vopos se alborotaron, tomaron el papel y preguntaron con enfado al señor que estaba escrito allí, pero él no sabía que decir, no le había leído. 

Por fin la visita de los vopos se acabó y llegamos a Berlín Oeste.  Esta parte de la ciudad era muy vivaz y alegre, con muchos locales para jóvenes y para mayores, muy acogedores sobre todo gracias a la calefacción porque fuera había mucho frío.  Nuestro hotel estaba siempre lleno de gente y de música todas las tardes.  Durante los días nos recibieron varias autoridades locales y círculos culturales y políticos.

Visitamos el muro, a lo largo del cual estaban muchas cruces, en los lugares donde los vopos habían fusilado a personas que tentaban escaparse al oeste.  Había también algunas altas plataformas de madera adonde se podía subir para ver la vida que pasaba en el sector oriental.  Allí, cerca del muro, había un área sin edificios, pero llena de soldados, perros, camionetas, caballos de Frisia anticarro y rollos de alambre de púas.  Fuimos también al museo del muro, donde había pruebas de las ideas para huir; recuerdo un pequeño coche, un 500, adaptado para esconder una persona en su depósito mientras tenía otro depósito muy pequeño, que contenía sólo un vaso de gasolina, suficiente para cruzar el muro. Este cochecito viajó muchas veces antes de ser detectado.  Una tarde hablamos con un tal señor Fischer, que había cavado en el suelo de su tienda en el este un estrecho túnel rumbo el oeste y unas cincuenta personas pudieron huirse, antes que finalmente los vopos los descubrieron, fusilando a los últimos dos hombres (que se salvaron).


La tarde de Nochevieja algunos de nosotros los italianos decidimos ir al este. Siendo extranjeros podíamos gozar de un permiso de unas horas hasta las doce de la noche. A las diez estábamos en el "Check Point Charlie" (puesto de control Carlito), que era la única frontera entre las dos partes.  Yo estaba elegante porque luego nos esperaba la fiesta de Nochevieja en nuestro hotel.  Tenía un abrigo negro corto hasta la rodilla, un vestido rojo y sobre todo un par de medias de encaje de nailon color plata, muy llamativas. Cuando entré en la cabaña del Check Point había un vopo de control, muy joven, cerca de mi edad, con una cara infantil, ojos azules y una pequeña cicatriz por encima de una ceja. Saludó a todos, me miró y me dijo (en alemán): "¡Muy elegante, señorita ojos negros!". "Danke" (gracias), respondí.

 

Estábamos en la famosa avenida "Unten den Linden" (bajo de las tilas), vacía, oscura, triste.  Encontramos una cafetería, la única con una buena luz, y sentamos alrededor de una mesa para tomar algo.  Junto había un grupito de jóvenes locales. Dos chicas de este grupo, cuando me vieron, empezaron a mirarme diciendo "Strumpfen" (medias). Hablé un poco con ellas y decidí regalar mis medias de plata a una de las chicas. Fuimos al baño, hicimos el intercambio y a mí me quedaron un par de medias, con elástico encima, que ni siquiera mi abuela las habría aceptado como regalo. 

La otra chica se quedó decepcionada porque también ella quería las medias. Le dije que no se preocupara porque le habría enviado un par idéntico por correo, cuando habría regresado a Roma y le pedí su dirección.  La chica pareció satisfecha, pero, pensando mejor, se asustó y me dijo que no, no se podía hacer, era muy peligroso.  En aquel tiempo las mujeres del este no podían comprarse medias de nailon (y por esto los jóvenes europeos que iban de vacaciones en países de la Europa oriental siempre llevaban consigo paquetes de este tipo de medias para regalarlas a las mujeres). 

Eran casi las doce y debíamos regresar al oeste. Saludamos el grupo y fuimos al Check Point.  Tenía un poco la conciencia sucia porque me parecía haber hecho algo malo. El joven vopo estaba allí, nos saludó y a mí me dijo (siempre en alemán): "Feliz Nochevieja, ochos negros" y, después de unos segundos, "¿Que ocurrió a tus bellas medias de plata?". Se me puso la piel de gallina.  No sabía que decir, pero hice una gran sonrisa y respondí (en mi alemán chapurrado): “! Feliz Nochevieja a Usted, ojos azules ¡". Justo en aquel momento un montón de luces de bengala rojos se desataron del 'oeste para desear un feliz año nuevo a los habitantes del este. Corrimos rápidamente a la fiesta de nuestro hotel.

El muro se destruyó en 1989 y Berlín Este se reconstruyó, Check Point Charlie llegó a ser una cabina entre rascacielos, un recuerdo del pasado.  Regresé a Berlín en 2003, o sea después de 40 años.  Vi otra ciudad, grande, hermosa, moderna. La última tarde de mi visita fui a un restaurante de comida rusa.  El camarero me impactó: era un señor de más o menos 60 años, con cara bastante juvenil, ojos azules y una pequeña cicatriz encima de una ceja... Me recordó el antiguo vopo. Lo miré, pero no dije nada. Y me fui, con todas mis dudas.        

jueves, 20 de agosto de 2026

ENTREGA DEL LIBRO “DEJANDO MEMORIA DEL SPORTING CLUB VERA 1935-2017”

José Peraza Hernández

La historia de un club, sus presidentes, directivas, entrenadores y aficionados.

La Vera, núcleo de población compartido por tres municipios, ha estado históricamente muy vinculada al deporte y, de manera especial, al fútbol. Corrían los años treinta del pasado siglo cuando la afición por este deporte comenzaba a crecer entre los vecinos, hasta que, en 1935, un grupo de amigos decidió dar un paso adelante y fundar un equipo que habría de convertirse en una parte fundamental de la historia deportiva de La Vera.

Fue concretamente el 25 de octubre de 1939 cuando, bajo la denominación de Sporting Club Deportivo Vera, quedó constituido el club, bajo la primera Junta Directiva estuvo integrada por los señores:


REGLAMENTO DE LA SOCIADAD DEPORTIVA

“SPORTING CLUB VERA” PUERTO LA CRUZ

Por medio del presente, se hace constar, los primeros estatutos, por los que se regirá esta sociedad. Se procede a relacionar a los Sres. Componentes de esta Junta Directiva de la Sociedad Deportiva “Spoting Club Vera”. de este barrio de La Vera, de Puerto de La Cruz.

Con la expresión de mi cargo, y dominio y fecha en que se procede a dar paso y relacionar los miembros de esta Junta Directiva, ya antes mencionada para su información y comunicación:

ARRIBA ESPAÑA

Don Juan Borges Coello, presidente en estos momentos, de la sociedad deportiva “Sporting Club Vera “.

CERTIFICO:

Que, en el libro de esta mencionada sociedad, y copiada literalmente dice así:

Sección extraordinaria de primera convocatoria, en el día 25 de octubre de 1939. En el barrio de La Vera, de este municipio de Puerto de la Cruz.

Reenvía la primera convocatoria circulada, al efecto, siendo la hora las 20 de la noche, la presente reunión, la que se celebra en el Salón de actos de la Sociedad “Primero de Enero”, sito en la Carretera General de este barrio. Se procede a detallar los nombres de directivos y socios, que a continuación se detallan:

RELACIÓN DE NOMBRES:

-. Don José González García

-. Don Amaro Fernández Martín

-. Don Amaro Fernández Abrante

-. Don Domingo Ledesma Fernández

-. Don Manuel Abrante García

-. Don Manuel Abrante Fernández

-. Don Santiago Abrante Fernández

-. Don Antonio González García

-. Don Ramón Barroso Díaz

-. Don Santiago García Álamo

-. Don Sebastián Ledesma Fernández

-. Don Gregorio Fernández Ramírez

-. Don Bernardo González

-. Don Juan Borges Coello

Acto seguido se procedió a elegir la nueva Junta de Gobierno. Donde, se detallan a continuación los Sres. Que se expresan:

ACTA DE LA NUEVA JUNTA DIRECTIVA

NOMBRES Y APELLIDOS                                        CARGOS

Don Domingo García Fernández………………Presidente

Don Agustín Fernández Martín………………..2º Presidente

Don Santiago García y García………………..…Secretario

Don Ramón Barroso Díaz…………………….....2º Secretario

Don Sebastián Ledesma Fernández……….…Tesorero

Don Manuel Abrante García…………………....Vocal Primero

Don Domingo Domínguez Fernández……....Vocal

Son los entrantes:

Y no habiendo más asunto que tratar, se levanta la sesión, siendo las 23:00 horas de la noche. De todo, lo que yo, como secretario de la Junta Constituida, del campo de la organización de esta nueva sociedad, certifico dando fe, y con el

Vº Bº del Presidente:

 

El Presidente                                                   El Secretario

 

Fdo: Don Domingo García Fernández   Fdo: Don Santiago García y García

Rubricado:

 

La Vera de Puerto La Cruz a, 25 de octubre de 1939

---x---

Con el paso de los años, aquel equipo se convirtió en una institución profundamente arraigada entre los vecinos, pasando a formar parte de la memoria colectiva de varias generaciones de deportistas y aficionados. Posteriormente, en la década de los años 2000, el club pasó a denominarse C.D. Vera.

UN TRABAJO DE INVESTIGACIÓN Y MEMORIA 

En la tarde del martes 18 de agosto de 2026, tuvo lugar en las instalaciones del Estadio Salvador Ledesma un acto cargado de significado para la historia del fútbol del populoso barrio de La Vera.

El vecino y amigo, afincado en La Vera desde 1975, y gran conocedor de la historia de este populoso barrio, hizo entrega al club de un importante trabajo de investigación dedicado a recuperar y dejar constancia de la trayectoria histórica del Sporting Club Vera.

Se trata de un libro de 432 páginas, profusamente documentado e ilustrado con fotografías, documentos y actas, en el que se recoge la historia del club desde sus comienzos. En sus páginas aparecen los nombres de los diferentes presidentes, miembros de las Juntas Directivas y entrenadores que han formado parte de la entidad a lo largo de los años.

El trabajo, fruto de muchos años de investigación y recopilación de documentación, lleva por título:

“DEJANDO MEMORIA DEL SPORTING CLUB VERA 1935-2017”

Una obra que pretende conservar para las futuras generaciones la historia de una entidad deportiva que ha formado parte de la vida de La Vera durante décadas.

UNA OBRA CON IMPORTANTES COLABORACIONES

El libro cuenta con el prólogo del presidente de la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife, Salvador García Llanos, además de diferentes saludas y colaboraciones de reconocidas firmas vinculadas al periodismo y a la información deportiva, entre ellas Pedro Ángel Gómez Barreto, José Manuel Martín Linarez, Gregorio Dorta Martín y Yaquelin Gomnza´lez Díaz.

La entrega del ejemplar se realizó al actual presidente del club, don Jesús Hernández y Hernández, en presencia de Pedro Barreto y del secretario, Jesús M. Hernández Barreto.

El autor quiso hacer entrega de esta obra con todo cariño y afecto al C.D. Vera, a su Junta Directiva, a sus socios, jugadores, antiguos dirigentes y, muy especialmente, a toda la afición que durante tantas décadas ha acompañado al equipo.

UN HOMENAJE A QUIENES HICIERON POSIBLE SU HISTORIA

Más que un libro, “Dejando memoria del Sporting Club Vera 1935-2017” pretende ser un homenaje a todos aquellos hombres y mujeres que, de una u otra manera, hicieron posible la existencia y continuidad del club.

En sus páginas quedan recogidos los primeros presidentes, las distintas Juntas Directivas, los entrenadores y numerosos acontecimientos que forman parte de la trayectoria de esta entidad deportiva.

Hacer mención que, desde el fallecimiento del presidente Don Salvador Ledesma Bravo, quien falleció el 15 de agosto de 1971, se ha acordó celebrar en su nombre el “Trofeo Salvador Ledesma”, donde hasta la fecha de hoy de sigue celebrando. En las fiestas de La Vera. Donde la Reina de las Fiestas, hacen el saque de honor donde está los dos Capitán de los equipos, y cuadro arbitral. Al final del mismo, hace acto de presencia en campo la familia del fallecido, concejales de deporte y corporación portuense, junta directiva, presidente de la comisión de fiesta. Haciendo entrega a la familia ya mencionado. Y que siga así muchos años más.

La entrega fue realizada en el Estadio Salvador Ledesma quiso servir también como recuerdo y homenaje a todos los presidentes, directivos, jugadores y aficionados que, a lo largo de los años, defendieron y acompañaron los colores del club.


Ahora queda esperar que este trabajo pueda ver la luz a la mayor brevedad posible, para que la historia del Sporting Club Vera pueda ser conocida, conservada y transmitida a las nuevas generaciones.

Porque la historia de un club no la escriben solamente sus resultados deportivos. También la escriben sus hombres, sus mujeres, sus presidentes, directivos, entrenadores, jugadores y, sobre todo, sus aficionados.

Y esta obra nace precisamente para que todo ese esfuerzo y toda esa memoria no se pierdan con el paso del tiempo.

La historia del Sporting Club Vera 1935-2017 queda así recogida para el recuerdo y para las generaciones venideras.

Agradeciendo al trabajo y el esfuerzo de José Peraza Hernández, Investigador, escritor y cronista, y por su honestidad, al amor por su barrio y por su gente. A una vida dedicada a preservar la memoria común. José Peraza, un vecino y testigo; pero, sobre todo, es un servidor fiel de la historia compartida.

sábado, 15 de agosto de 2026

-. FESTIVIDAD Y PROCESIÓN DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN DE CANDELARIA — 15 DE AGOSTO DE 2026

José Peraza Hernández

En la tarde de hoy, sábado 15 de agosto de 2026, el barrio de La Vera volvió a vivir una de sus jornadas más esperadas, emotivas y significativas con motivo de la festividad de la Asunción de la Virgen de Candelaria, una celebración profundamente arraigada en el corazón de sus vecinos y familias.

La jornada comenzó con la celebración de la Santa Eucaristía, a las 18:30 horas, en un ambiente de profunda fe y devoción. A la celebración asistieron el alcalde de Puerto de la Cruz, Leopoldo Afonso, acompañado por la Reina de las Fiestas, y su Corte de Damas, así como miembros de la Corporación Municipal, representantes de distintas instituciones y numerosos vecinos que quisieron estar presentes en esta fecha tan señalada.

BENDICIÓN E IMPOSICIÓN DE MEDALLAS A LOS CARGADORES DE LA VIRGEN 

Uno de los momentos más especiales y significativos de esta celebración tuvo lugar al finalizar la Eucaristía, cuando el padre Francisco Jesús procedió a la bendición e imposición de las medallas de Nuestra Señora de Candelaria a los integrantes de la recientemente constituida Asociación de Cargadores de Nuestra Señora de Candelaria de La Vera.

 Se trata, sin duda, de un acontecimiento importante para la historia reciente de nuestras fiestas. Esta nueva asociación está formada, a fecha de hoy, por 42 personas, entre mujeres y hombres, que han decidido unir su esfuerzo, ilusión y devoción al servicio de la Virgen de Candelaria.

La imposición de estas medallas simboliza mucho más que un distintivo. Representa el compromiso adquirido por cada uno de sus integrantes con Nuestra Señora de Candelaria, así como la responsabilidad de mantener viva una tradición que durante generaciones ha unido a las familias de La Vera en torno a su querida imagen.

No cabe duda de que esta cifra de 42 integrantes seguirá aumentando con el paso del tiempo, incorporándose nuevas personas que quieran formar parte de esta hermosa labor.

Desde estas líneas queremos trasladar nuestra más sincera felicitación a todos y cada uno de los componentes de la Asociación de Cargadores, tanto mujeres como hombres, deseándoles muchos años de servicio, unión y devoción junto a nuestra querida Virgen.

EL TRASLADO DE LA VIRGEN HASTA EL PATIO DEL COLEGUIO JUAN RUIZ

Finalizada la celebración religiosa, llegó otro de los momentos más esperados de la jornada: el traslado a hombros de Nuestra Señora de Candelaria hasta la mencionado Colegio.

Nuestra patrona, nuestra querida “Morenita”, inició su recorrido acompañado por sus cargadores y por numerosos vecinos y fieles que quisieron arroparla en este tradicional acto. Donde actuaron la Agrupación musical folclórica Jariguo de Vista Bella de Santa Cruz, y la Agrupación Tijaray. A su finalización fue de regreso al templo, la que fue recibida con muestras de cariño, respeto y profunda devoción. Fueron momentos especialmente emotivos, en los que volvió a quedar patente el profundo arraigo que la Virgen de Candelaria mantiene entre las familias de La Vera.

Porque la Virgen no es solamente una imagen: forma parte de la historia, de las tradiciones y de los sentimientos de muchas generaciones de vecinos que han crecido bajo su protección y que año tras año vuelven a encontrarse con ella durante estas fiestas.

Con sus actuaciones, contribuyeron a crear un ambiente festivo y de convivencia, recordándonos la importancia de conservar nuestras costumbres y transmitirlas a las nuevas generaciones.

Desde estas líneas queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a la Comisión de Fiestas, a la Asociación Cultural y Mayores La Morenita 15 de Agosto, y a todas aquellas personas que, de una manera u otra, trabajan durante meses para hacer posible que nuestras fiestas vuelvan a salir adelante.

También queremos reconocer especialmente la labor de todas las personas que colaboran de forma desinteresada, detrás y delante de cada acto, para que La Vera pueda disfrutar de unos días de encuentro, tradición y convivencia.

UN RECONOCIMIENTO ESPECIAL A LOS CARGADORES Y CARGADORAS

Mención especial merecen los cargadores y cargadoras de Nuestra Señora de Candelaria.

Ellos y ellas son parte fundamental de estas celebraciones. Con esfuerzo, responsabilidad y devoción hacen posible que nuestra querida Virgen recorra las calles del barrio, acompañada por el cariño y el respeto de todo un pueblo.

Hoy, con la creación de esta nueva Asociación de Cargadores de Nuestra Señora de Candelaria, se abre una nueva etapa que esperamos esté llena de unión, compañerismo y compromiso.

Que esta primera imposición de medallas sea el comienzo de muchos años de servicio a nuestra Morenita, manteniendo siempre vivo el espíritu de nuestras fiestas.

LA FIESTA CONTINÚA

Las fiestas de La Vera continúan. Durante los próximos días seguirán celebrándose diferentes actos religiosos, procesiones, encuentros y actividades festivas, que volverán a reunir a vecinos, familiares y visitantes.

Son unas fiestas que representan mucho más que unos días de celebración. Son historia. Son tradición. Son fe. Son convivencia. Son recuerdos. Son familia. Y, sobre todo, son La Vera.


Nuestros mayores nos dejaron una importante herencia cultural y religiosa. Ahora corresponde a las nuevas generaciones recoger ese testigo, conservar nuestras tradiciones y continuar transmitiéndolas para que, dentro de muchos años, nuestros hijos y nietos puedan seguir celebrando estas fiestas con el mismo cariño y devoción.

Desde estas páginas, como cronista y vecino, quiero felicitar a todos los vecinos de La Vera y a todas las personas que hacen posible estas celebraciones.

Que sigamos disfrutando de estos días de fe, tradición, convivencia y alegría, siempre alrededor de nuestra querida Nuestra Señora de Candelaria.

¡VIVAN LAS FIESTAS DE LA VERA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA!

¡VIVA LA MORENITA!

¡VIVA LA MORENITA!

¡VIVA LA MORENITA!