Bienvenidos al Diario del Valle

SEARCH

sábado, 13 de junio de 2026

HISTORIA DE LAS CAMPANAS

María Perelli

El telefonazo imprevisto de un viejo amigo italiano, el Señor Marinelli, que buscaba noticias sobre Tenerife, nos recordó la inolvidable visita que hicimos muchos años atrás a la fábrica de campanas de su tío primo.

Por lo tanto, no podemos evitar hablar de la historia de la antigua tradición cristiana de las campanas y de su uso en la vida de nuestros antepasados, con la esperanza de que a alguien le interese.

Campanas grandes existían en Asia desde muchísimo tiempo y se usaban sobre todo durante las oraciones budistas, pero estaban fijas, no tenían badajo y se golpeaban con un tronco de árbol.

En las civilizaciones etrusca, romana y griega había pequeñas campanas, pero no de uso religioso; en latino se llamaban "tintinnabula". Los primeros cristianos no las utilizaban.

El "inventor" de las campanas como instrumento religioso, o sea que se bendice antes de usarlo, fue un santo, Paulinus (o Pablito, 354-431 d.C.).  Él nació en Burdeos (en la actual Francia) de una familia patricia romana; su padre era prefecto en Gallia.  Conoció a Ambrosio y Agustín, se volvió cristiano y mantuvo una larga correspondencia con estos dos Santos filósofos.  Durante una estancia en Cataluña conoció a una mujer catalana, Therasia, y se casó con ella.  Tuvieron un sólo hijo, que falleció prematuramente. En consecuencia, los dos, muy afligidos, decidieron dedicarse a la vida monacal y regalaron todos sus bienes a los pobres. Paulinus fue ordenado sacerdote por el obispo de Barcelona, pero no quiso asumir ningún cargo en la diócesis.  Se fue a Nola, pequeña ciudad cerca de Nápoles (Italia), donde tenía una propiedad. Allí, pronto construyó un lugar para acoger a los pobres. Cuando en la ciudad se necesitó nombrar a un nuevo obispo, todos los habitantes exigieron que fuera él.

"Como obispo de Nola, Paulinus continuó ayudando a los más débiles y los protegió de la brutalidad de invasores vándalos.  También quiso introducir el uso de campanas. Él opinaba que aquel sonido pudiera atraer la mirada de Dios, alejar al demonio y señalar eventos al pueblo. Por esto hizo fundir grandes campanas en los renombrados talleres de fundición de bronce y hierro de su región, la Campania. Se llamaban "vasa campana" (vasija de Campania) y luego sólo "campana". Y por causa de la medida de las campanas las iglesias empezaron a construir torres campanarios.

Siguiendo el proyecto de San Paulinus, los conventos, sobre todo benedictinos, establecieron reglas para el uso de las campanas. Por ejemplo: cada iglesia debía tener por lo menos tres campanas de diferente sonido: pequeña, mediana y grande. Cuando fallecía un niño se hacía un repique con la pequeña; si una mujer, dos repiques con la mediana; con la grande: tres repiques si se trataba de un hombre, cuatro de un religioso, cinco de un párroco, seis un obispo, siete el Papa. Además, los sonidos se usaban en muchísimas ocasiones de la vida de un pueblo: para recordar las horas (y las oraciones) del día, las fiestas religiosas, funerales, bodas, bautismos, etc.  y cuando un cura salía de la iglesia para otorgar la extrema unción (o sea avisaban que alguien se estaba muriendo); también para señalar peligros (incendios, aluviones, acercamiento de enemigos), el comienzo cotidiano de la escuela de niños y, incluso, para advertir que el recaudador de impuestos estaba llegando (así que los contribuyentes pudieran prepararse para fingir condiciones de mayor pobreza).  Después de la batalla de Lepanto (1571) y durante muchos años, las iglesias deberían hacer un repique, cada mañana a las horas siete, para festejar la victoria de los cristianos sobre los musulmanes.

Por lo que concierne a la fabricación de campanas, no vamos a describir las técnicas que se desarrollaron a lo largo de los siglos, pero queremos sólo recordar que la empresa familiar de artesanía más antigua del mundo, que sigue trabajando sin interrupción hasta el día de hoy, es una fábrica de campanas.

Se trata de la "Pontificia Fonderia Marinelli" (Fonderia significa Fundición), que obtuvo el título de "pontificia" por Papa Pío XI en el siglo pasado y ha sido nombrada "patrimonio de la humanidad" por la UNESCO.  La empresa Marinelli ha fundido campanas desde hace el año 1040 d.C. y hoy su gerente es el vigésimo séptimo descendiente del primero propietario, el medieval Señor Marinelli. Esta fábrica se encuentra en el antiguo pueblo de Agnone (pronuncia: Añone), 4600 habitantes, 830 metros s.n.m., provincia de Isernia, en la casi desconocida región italiana de Molìse (colindante con Campania).

La fábrica ha proveído la campana a las más importantes basílicas de la historia de Europa, también durante su pertenencia al Reyno aragonés de Nápoles y al borbónico de las Dos Sicilias. Hoy puede hacer campanas con técnicas tanto modernas como medievales. Tiene un importante museo de las campanas y puede hacer "conciertos" con un bonito juego de nueve campanas.

Vamos a terminar esta exposición con una lista, obviamente incompleta, de campanas, indicando sólo las diez más significativas, grandes y antiguas, del mundo, con sus nombres y fecha de fundición:

1."Ave María Grácia", Bolvir (Cataluña), 1350, la más antigua que existe, no se usa y está sólo en un museo.

2."Gloriosa", Erfurt (Alemania), 1497.

3."Zikmunda", Cracovia (Polonia), 1520, suena muy raramente porque necesita de más de 20 hombres para moverla.

4."Gorda", Toledo (Castilla-La Mancha), 1753.

5."Campanone", San Pedro en Vaticano, 1785, puede sonar sola o con sus cinco hermanas menores.

6."Savoyarde", París (Francia), 1851.

7."Big Ben", Londres (R.U.), 1858, marca las horas con el reloj más grande del mundo.

8."Liberty Bell", Filadelfia (EE.UU.), 1750, es el símbolo de la independencia de Estados Unidos de America.

9. María Dolens, Rovereto (Italia), 1924, fundida con cañones de 19 Países implicados en la primera guerra mundial, suena llorando para los caídos de todas las guerras.

10."Campana del Zar", Moscú (Rusia), 1736, es la campana más grande de todas, pero nunca se usó porque se rompió al primer repique.

No hay comentarios:

Publicar un comentario