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sábado, 26 de noviembre de 2016

AMNISTÍA PARA LOS CORRUPTOS

Manuel Marrero Morales

La Ley del suelo del gobierno de Fernando y Patricia, -tanto monta, monta tanto- concita hoy mayorías en las calles de nuestras ciudades manifestando el rechazo de la población a las nuevas/viejas formas de especulación y corrupción.

Treinta y cinco de los 88 ayuntamientos canarios están bajo la lupa de los Juzgados. Se juzga toda una época de pelotazos urbanísticos, tropelías al medio natural canario, estrechas connivencias entre el voraz empresariado especulador y la casta política instalada en las instituciones con el apoyo popular, a quien rápidamente olvidaron para ponerse al servicio de las minorías poderosas, obsesionadas con la acaparacion de riqueza rápida a la vez que entullaban nuestro paisaje con piche y cemento.

La protesta contra esta ley del suelo impulsada por el PSOE y CC y apoyada incondicionalmente por el PP y los gomeros de Casimiro Curbelo, cuenta con la única oposición parlamentaria de NC y PODEMOS, que han presentado enmiendas a la totalidad.

Además de ser una Ley presentada con la excusa de "resolver la maraña legislativa" que ellos mismos han creado, las intenciones ocultas son otras. Pensaban engañarnos, como lo han venido haciendo durante décadas, sin embargo, se han encontrado con una ciudadanía crítica, cada vez más formada e informada, que ha descubierto las ocultas intenciones del tramposo tándem político-empresarial que gobierna nuestras islas.

Especular con el suelo, desproteger a la ciudadanía ante la ley para que los 88 municipios, cual reinos de taifas, puedan actuar a su antojo, sin control medioambiental ni respeto a una planificación urbanística coherente con un proyecto de país cohesionado; con unos instrumentos legales tramposos que pueden ir desde la expropiación por motivos espúreos hasta las medidas extraordinarias para favorecer los intereses de las minorías que se apropiarán del escaso territorio agrícola para urbanizar, para especular con nuestro bien más preciado: la tierra que heredamos de nuestros antepasados y que tenemos que legar a nuestros descendientes para que sigan teniendo una vida digna.

Atrás quedan las posibilidades de poder fijar objetivos de pueblo, como alcanzar mayores cotas de soberanía alimentaria, garantizarnos la soberanía energética mediante las renovables, no favorecer la masificación de nuestras costas, acotar el número de camas turísticas que se ofrecen, apostar por crear empleo decente, cuidar de nuestro medio natural; en definitiva, parece que están empeñados en seguir con la retroexcavadora y la pala mecánica, con la concretera y el bloque de hormigón, con el piche y el cemento, con la destrucción y la especulación, como principales y únicos elementos de nuestra economía.

Pero, además, está ley está pensada para que los corruptos, malversadores, que se han saltado la legalidad en esos treinta y cinco ayuntamientos y el empresariado al que han favorecido se salgan de rositas de los procesos judiciales en marcha y se les puedan aplicar, con efectos retroactivos, las mejoras contenidas para sus delitos en esta nueva ley. Estamos asistiendo, pues, al final de una etapa, en que los corruptos "investigados", van a ser amnistiados. Se abre una nueva etapa de corrupción blindada y protegida por una legislación pensada para favorecer a los corruptos, castigar a la ciudadanía, favorecer la desregulación y la vigilancia medioambiental y, en definitiva, eliminar las posibilidades de avanzar en un proyecto cohesionado de sociedad que garantice un legado digno para las próximas generaciones.

En palabras de su ex alcalde inculpado a la salida de los juzgados: "con esta ley, yo no estaría ante los tribunales".


Así que, si estás leyendo estas reflexiones, te invito a que salgas a las calles, que las tenemos que llenar de clamor popular contra estas tropelías, mires a la cara a los miles de personas que te acompañan y sientas que somos muchos los que pensamos de parecida manera, que no estamos solos, y que estamos empoderándonos para decirles que no nos van a seguir engañando y que no les vamos a permitir que nos sigan quitando derechos y mermando condiciones de vida. En las calles, codo a codo, somos mucho más que... ellos.

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