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miércoles, 17 de mayo de 2017

ESTADIO JUAN VALIENTE

Evaristo Fuentes Melián

Cuando aún no había llegado la Televisión a las Islas Canarias—lo cual en muchos aspectos del verdadero esparcimiento lúdico y onírico (jugar y soñar) es de agradecer—un emigrante de la diáspora venezolana llamado Juan Valiente, nacido en Los Silos, fue tan altruista, o más, que Gámper, Bernabéu, Calderón o Sánchez Pizjuán, todos juntos. Menos enrollado y menos aspirante a hacer negocio con el futbol, Juan Valiente se comprometió en una empresa de todo encomio: construir un estupendo estadio entre el casco urbano y la costa de su municipio de nacimiento y para su equipo: el Juventud Silense.

Juan Valiente fue todo un caballero, aunque su equipo no militaba en la Primera División Nacional, sino por entonces (temporada 1959/60) modestamente en la Segunda Regional de Tenerife. Y tuvo el Juventud Silense que enfrentarse al CD Puerto Cruz, su rival más fuerte, y terminó perdiendo ante el equipo de El Peñón portuense. Una lástima, pues el Juventud Silense también merecía el ascenso a la máxima categoría regional posible.


Recuerdo que yo entonces era muy joven, un muchacho inquieto y ‘desinquieto’, y estuvimos un grupo de amigos buscando las entradas para El Peñón durante todo el día anterior al partido, antes de que se agotaran. El resultado fue 2-0 para el CD Puerto Cruz, un Domingo de Carnaval (perdón, Fiestas de Invierno) 28 de febrero de 1960. Fue año bisiesto, y el día 29, lunes de Carnaval,  estuvimos en grupo tocando guitarras y cantando por los predios y bodegas de todo el Valle del Taoro…


Los equipos de Primera División beben los vientos por intentar entrar en el paraíso dorado: la Champions o la Liga Europa,  donde solamente por entrar reciben  muchos millones, esta vez en euros. Se ven a cada momento casos llevados a los Tribunales, por millones escamoteados al Fisco, pero ahí sigue la ruleta de esta fortuna (para ellos) en que se enfrentan poderosos contra poderosos.


No sé qué habrá sido de Juan Valiente en persona, que era o es el nombre del prócer altruista y benefactor que se desprendió de su dinero ganado en Venezuela, sin esperar remuneración pecuniaria ninguna. Evidentemente, no aspiraba a forrarse. Invirtió en un deporte y para un equipo, el Juventud Silense, solo por afición y amor a unos colores.

¡Vivan Juan Valiente y su estadio! Hace unos días por la mañana hice un par de fotos al pasar casualmente por allí, la Isla Baja, zona que sigue viviendo mayormente de su agricultura en el noroeste de Tenerife.

ESPECTADOR

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