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sábado, 3 de octubre de 2015

JULIO TOVAR, en el recuerdo


Juan Calero Rodríguez

“Lo que importa es ir muriendo poco a poco;
ir muriendo de pie,
sin nadie que acompañe nuestras horas perdidas,
sin nadie que recuerda,
sin nadie que repita nuestro nombre.”

El significativo poeta, narrador, periodista y dramaturgo canario Julio Tovar, nace en Güines, en la sureña región habanera del Mayabeque, en 1921, descendiente de una familia de emigrantes canarios.  Contando catorce años, sus padres lo envían a Tenerife a estudiar el bachillerato, pasando luego a estudiar en la Escuela de Comercio.
Sin haber estudiado periodismo, comienza a publicar en la prensa en 1945, cultivando la página literaria “Gaceta Semanal de las Artes” hasta su muerte, mientras quemaba sus horas en la oficina de una firma comercial.

“Otra vez en mi casa. Todas las cosas viven,
con los años, muriendo.
Todas las cosas son nada más que la niebla,
el abandono,
el polvo que cubre, totalmente, los libros,
los muebles enfundados,
un cierto olor lejano de niñez o de muerte.”

Fue uno de los “novísimos poetas” de la generación de los sesenta, con un lenguaje directo e insoslayables prosaísmos, de contenido regionalista  sin dar cabida al folklorismo propio de otros tiempos.
Después de unos inicios con poesía rimada en sonetos, bastaron para revolucionar los medios culturales santacruceros, su libro de relatos, “Crónica de una calle tranquila”, un testimonio de la vida vulgar y monótona; y su sobrio y emotivo poemario “Un hombre solo”, uno de los más bellos libros de poesía urbana. Coloquial y sincero, lleno de una lírica dramática transida de calofríos humanos, con aparente desaliño, sin juegos de metáforas.

“Has llegado ahora,
precisamente ahora que ya no te esperaba,
que estaba a punto de marcharme
y has dicho “¡Hola!”.

Quizás por su corrosiva modestia o la desconexión con los medios editoriales peninsulares; su obra -lo importante de un escritor- no aparece reflejada en la literatura española, ni figura en antologías que nos refresquen su valor. Salvo alguna publicación que podamos encontrar en las bibliotecas canarias, su obra quedó esparcida en la prensa de la época, donde, como ocurre en el mundo periodístico, cada día van apareciendo nuevas noticias, mientras los días se suceden invariablemente.
Sus palabras quedaron encerradas en los recintos donde presentó exposiciones, veladas culturales y conferencias; y un par de obras de teatro experimental, quizás no más allá de las tablas donde fuera estrenada.

“Yo soy
el espectador de la fila cuarta.
Sí, soy ese hombre ignorado,
ese espectador que huye cada tarde
entre las bambalinas y las luces,”

Nos recuerdan su nombre una calle, la calle Julio Tovar, en Santa Cruz de Tenerife; uno de los más importantes concursos literarios, el Premio de Poesía Julio Tovar, obteniéndolo importantes poetas, no solo españoles, sino también de otras nacionalidades, dándose el caso de dos poetas compatriotas suyos en el exilio: José Kozer, en 1974, y Ramón Fernández Larrea, en 1996.

“Soy, al fin, unas cifras.
Unas cifras oscuras de hemograma
que hablan claro y saben
cuándo terminará ya todo,
y quedará mi vida en una fecha.”

En su lucha constante contra el tiempo y la certidumbre de anticipada muerte, volcó desinteresadamente su  frustrada vocación de escritor en destacar otros valores más jóvenes en el arte, convirtiéndose en motor y faro del movimiento intelectual de su época.
Sufría una dolencia al corazón, como la luz ámbar de un semáforo, avisando el color rojo inevitable, que ocurrió en la madrugada del 9 de septiembre de 1965, a los cuarenta y tres años.

Esto sirva de profundo homenaje.
 
Obra publicada:
Primavera en tu ausencia (1946) Ed. Mástil, S/C de Tenerife. Poesía.
Poesía olvidada (1948) Ed. Nivaria, La Laguna. Poesía.
Crónica de una calle tranquila (1961) Gaceta Semanal de las Artes. S/C Tenerife. Narrativa.
Hombre solo (1962), Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Estudios Canarios. La Laguna. Poesía.
Noche y día de verano (1964) Teatro. Estreno.
Cita en las cuatro esquinas (1966) Teatro. Estreno.
Desvelada soledad (1966) Ediciones Nuestro Arte. S/C de Tenerife. Poesía.
Diálogos (1968) Ediciones Nuestro Arte. S/C Tenerife. Crítica y Ensayo.
Julio Tovar Pedro García Cabrera (1971) Centre de Hautes Etudes Afro-Ibero-Americaines de L'Universite de Dakar. Poesía.
Cotidiana [Antología] 1977. Taller de ediciones JB. Madrid. Poesía.
Dame mis sueños (1991) Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

“LO QUE IMPORTA NO ES LA MUERTE;
lo que importa es ir muriendo cada tarde,
alargada la vida por los sueños,
vencida por las horas de café,
por esos hombres tristes que gritan en la noche
su rencor y su miedo;
por una fiebre lenta que deja por las manos,
por la sangre y el alma
un sudor pegajoso.

Lo que importa no es la muerte;
lo que importa es el miedo, el frío de las luces,
el no sentir ya nunca el perfume del aire,
el quedar para siempre ya olvidado de todos,
sin saber si existimos,
sin no saber ya nada;
sin que grite la piel su condición de hombre,
sin un ansia rebelde.
Lo que importa es ir muriendo poco a poco;
ir muriendo de pie,
sin nadie que acompañe nuestras horas perdidas,
sin nadie que recuerda,
sin nadie que repita nuestro nombre.”

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