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miércoles, 18 de marzo de 2020

TURISMO, PANDEMIA, CAUSAS OCULTAS

Antonio-Pedro Tejera Reyes



UNAS REFLEXIONES PARA MEDITAR

La espeluznante situación en la que se encuentra el mundo en estos tristes momentos, si bien no tiene antecedentes, está sirviendo a unos y otros, para comprobar la suficiencia de los poderes públicos mundiales, y su grado de inteligencia.

Decía un desaparecido periodista amigo nuestro hace ya muchos años, que los hombres nos vestíamos todos por los pies. Hoy seguro diría, los hombres y mujeres.

Se refería él a que el poder no hacía mas inteligente al que lo ostentaba, que al que no lo tenía. Algo claro y preciso que con esta situación mundial que nos tiene asombrados, angustiados, asustados, desesperados… se pone muy de manifiesto, según la panorámica que nos formamos en nuestra mente. Una mente de un hombre que se viste por los pies igual que lo hace Donald Trump con todo su poder y sus millones…

Como una clarificación de lo que en estos desgraciados momentos estamos viendo y viviendo, copiamos unos párrafos de una carta abierta que hemos enviado y que tiene un contenido analítico personal sobre la que estamos soportando.

Antes hagamos un inciso para mencionar, la tremenda tragedia que con situación actual de la maldita “cuarentena” se vislumbra en el entorno familiar de las parejas jóvenes que – como bien dice Elenita – no están acostumbradas a vivir en el hogar y si en oficinas y empleos de mas de ocho horas fuera de sus viviendas, sin tener que “soportar” las vicisitudes diarias de familiares y niños en su entorno. No se han preparado para eso. Esto es evidente. Lo que seguro va a ocurrir será una muy seria consecuencia de esas históricas “medidas preventivas” que a esas autoridades políticas mundiales se les ha ocurrido poner en práctica y que, en algún caso – afortunadamente aislado – hemos visto anunciar con un ímpetu y “un entusiasmo” propios de un mitin político. 

Creemos que las medidas que se han tomado para prevenir esta enfermedad que se ha catalogado como leve, van a producir miles de muertos que no tendrán ningún punto de comparación con las que podría haber causado el maldito virus, insisto, una enfermedad catalogada como leve.

La tragedia mundial en la sociedad y en la economía, ha creado un cisma que está comenzando con la pérdida de millones de empresas productivas y con ello a la propagación ¿sin límites? de la pobreza. Serán millones los que no podrán soportar la carencia de recursos económicos para sobrevivir, alimentarse adecuadamente y pudiendo adquirir los medicamentos necesarios para sus dolencias, caso agravado en las personas de mas edad, donde estas carencias son visibles a simple vista, como es el desgraciado espeluznante caso de Venezuela donde se ve en las colas de los bancos – a veces de mas de 500 personas – donde hasta se mueren en ellas.

Las absurdas medidas que se han tomado para prevenir el contagio de este virus, tienen un matiz de ignorancia, precipitación y falta de estudio, que son realmente alarmantes y que han colocado al mundo entero al borde de un precipicio en el cual no se le ve la forma ya de conseguir frenarlo, por desgracia gracias a la moderna inigualable tecnología de la comunicación digital, que muy bien podía haber sido utilizada de una manera mucho mas inteligente y positiva. ¿En manos de quienes estamos? ¿Qué hay detrás de todo esto?

Una pandemia que apenas produce unas fiebres y una sequedad en las vías respiratorias de los seres humanos, está acabando con la vida laboral – e incluso física – de miles de personas. ¿Quiénes son los responsables de esto?  Las medidas que se han tomado para prevenir la expansión del coronavirus, van a producir miles de muertos mas que los que dicha enfermedad podría haber producido, sin entrar en el caso del drama socio-económico mundial que adquiere caracteres de tragedia descomunal, imprevista, impen-sable… dramática… nunca vista…

Nombrar el turismo como la actividad mas afectada por esta increíble situación, parece también propia de la poca sagacidad e ignorancia de quienes opinan así, pues si bien el movimiento turístico diríamos es tremendamente afectado, toda la industria mundial – muy en especial la de la alimentación – experimenta una sacudida de consecuencias imprevisibles, desde el propio nacimiento del producto hasta su manipulación para llegar hasta la mesa del turista, por poner el ejemplo mas claro y vulgar, en el cual están impla-cados hasta los fabricantes de manteles y servilletas de papel…

Nuestra visión se va al componente humano, como es natural por el lugar en que vivimos.

¿De que forma se va a poder atender a un personal sin medios económicos para adquirir lo necesario para alimentarse, si se les cercena la posibilidad de ejercer alguna actividad lucrativa confinándoseles en sus casas? Las muertes por las carencias de medicamentos – que ya suman - se van a multiplicar.

Este es el escenario aterrador al que nos han llevado esas “medidas preventivas” ante una leve enfermedad, de las que nadie querrá en un futuro hacerse responsable.

Difícil, complicado y sencillamente trágico el panorama, en al cual a los creyentes solo nos queda confiar en la misericordia divina. Que Dios nos ampare.

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