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martes, 10 de diciembre de 2019

MELECIO HERNÁNDEZ


Antonio-Pedro Tejera Reyes.  

Conocí a Melecio, gracias a nuestro común amigo Paco, que tenía su restaurante un poco más abajo de la librería de Melecio, casi frente al Jardín Botánico a la entrada de Puerto de la Cruz.

Nuestro tema de relación estaba centrado en las colaboraciones que ambos prestábamos a el “desaparecido” periódico El Día. Nos deleitábamos contando los pasajes del nacimiento turístico de Puerto de la Cruz, de cuya vida e historia Melecio es una auténtica enciclopedia viviente. No debe haber muchas personas que lleguen a emular a este hombre, en sus conocimientos de una ciudad que ama profundamente.

De infatigable constancia en presentarnos las mejores estampas de su pueblo, pasamos muchas horas de agradable convivencia recordando las fotografías de Imeldo Bello, las curiosas anécdotas de D. Isidoro Luz, las andanzas de Manolito Rojas, o los atrevidos proyecto del célebre Gilber pionero de las piscinas sobre la lava que circunda toda la costa de la ciudad con su inolvidable piscina-sala de fiestas ¿Discoteca? Lido San Telmo.

Melecio Hernández, Todo Un Personaje
En esos años, en que fundamos la primera Escuela de Turismo que tuvo Puerto de la Cruz, disfrutamos de la especial colaboración del amigo Melecio dentro de un programa participativo en el cual fue uno de nuestros principales asesores, cuando proyectamos erigir un centro cívico-social para integrar turistas-población nativa, en el triste proyecto que sigue así de utópico, en el litoral de la ciudad.

Melecio con su sabiduría y benemérito ideal de servicio, presidió algunas reuniones con un selecto grupo de alumnos de esa inolvidable escuela, donde se planteó el desarrollo de ese centro cívico tan necesario como sigue siéndolo hoy, que Puerto de la Cruz necesita. Este fue otro de nuestros imborrables encuentros con Melecio, que hoy sigue muy presente en nuestra memoria.

Este era el Puerto de la Cruz, que existía en 1960, según la guía turística que publicaríamos en Seix y Barrall, de Barcelona, y que constituyó todo un auténtico.
 éxito.

Sus documentados escritos elaborados con una prosa sencilla llena de matices propios de su excelente memoria, los tenemos perfectamente archivados en ese decidido afán nuestro de conservar todo lo valioso relacionado con la historia de Canarias, en especial, en este caso, de mi querido Puerto de la Cruz, donde tanto he podido aportar con mi trabajo, desde el día que publiqué mi primera guía turística de la ciudad, allá por el año 1960 del pasado siglo.

Impenitente admirador de Melecio, al articulo publicado recientemente por José Peraza y la mención que hace de este ilustre personaje, me han llamado a presentar estas líneas como un homenaje más que merecido, a la amistad que Melecio respira por todos sus poros, hacia todos sus semejantes.

¡Salud querido amigo! ¡Mucha salud! Gracias por tus enseñanzas.

No lo olvido: Servir es mi ocupación.

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