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sábado, 7 de diciembre de 2019

AMÉRICA Y EL DESARROLLO DEL TURISMO MUNDIAL

Antonio-Pedro Tejera Reyes

“…El turismo da trabajo a millones personas en todo el mundo, de forma directa o indirecta. La mayoría de estos empleos se crean en pequeñas y medianas empresas familiares…” Organización Mundial del Turismo (OMT)

IMPRESIONANTE MUNDO DE POSIBILIDADES: HAY QUE INSTAR, PRESIONAR, INSISTIR…

 SUEÑOS Y REALIDADES

Volviendo a insistir en nuestra visión turística de Iberoamérica, contamos que en los años sesenta del pasado siglo, hablar de su desarrollo turístico era algo bastante más ilusorio que una auténtica utopía. En aquellos años, no se había oído siquiera hablar del Cancún mexicano, del complejo de El Morro venezolano, y mucho menos aún, de Costa Rica, Nicaragua o la isla de Cuba, como futuros destinos del turismo mundial. Brasil era quizás la referencia más cercana a eso que hoy conocemos como “destino turístico”, fundamentalmente por el mítico carnaval de Río de Janeiro que ya era una poderosa llamada para quienes podían costearse la gran aventura que suponía el largo viaje desde las tierras del norte del planeta, lugar principal donde estaba asentado el nacimiento de la corriente turística mundial por aquellas épocas.


Imagen del carnaval de Brasil y sus escolas de samba en la “cidade maravilhosa” de Río de Janeiro

Despertando de un largo letargo, la sociedad de la criticada globalización, está avanzando a grandes zancadas hacía ese mundo hispano, sedienta por conocer las infinitas bellezas que el mismo encierra, y que en una inspirada noche, allá en la venezolana ciudad de Trujillo, intentamos plasmar en un trabajito que titulamos “Sueños turísticos de América”, que para entenderlo debidamente, habría que dotarse del más claro diccionario de americanismos, pues desde las “lolas” o las “victorias” chilenas, hasta los “cocheros chambaculeros” colombianos, hacíamos desfilar por sus breves páginas, las inolvidable y sorprendentes imágenes de esta singular América, que hoy ya han bendecido unos proyectos turísticos que suponen, sin ningún género de dudas, el motor de su desarrollo armonioso tanto en su aspecto económico como en el social. “El turismo es riqueza… para la persona, para la familia, para la comunidad, para el mundo entero”, propagamos junto a la Organización Mundial del Turismo.


La inevitable fotografía ente el imponente Cristo Redentor, en el morro de El Corcovado, en Río de Janeiro, fiel notario de nuestra presencia en uno de los símbolos turísticos más importantes del mundo.

EN BUSCA DE UNA RENTABILIDAD

Hace unos años, en la Feria Internacional de Viajes y Turismo de Moscú, la coordinadora general del citado evento comentó que los países latinoamericanos están constituyendo un especial atractivo para los turistas rusos. Una situación impensable hace apenas unos pocos años.

Hoy, cuando el mundo se está reponiendo de la sorprendente marcha ascendente del movimiento turístico internacional – más de 1.400 millones de turistas internacionales el pasado año 2018 - existen ya varios millones de turistas que sueñan con visitar estos emocionantes y espectaculares lugares que los más modernos medios de comunicación digitales ponen con sus imágenes a nuestra disposición, para despertar el impactante deseo de su visita. Iberoamérica no es una excepción. Es más, es uno de los destinos que cada año crece de forma constante, según los datos contrastados por la Organización Mundial del Turismo.

Los más impresionantes desarrollos turísticos invaden las costas del Caribe, el Pacífico y ese mar Atlántico que va desde Colombia, hasta la soñada Argentina, con su Mar del Plata, sin olvidar las playas de Carrasco o Punta del Este, en la hermosa República Oriental del Uruguay…


Espectacular playa de Carrasco, en la ciudad de Montevideo, un buen ejemplo del desarrollo turístico sustentable con sus construcciones residenciales, y amplia avenida, muy lejos de las playas mundiales ahogadas por imponentes edificios, que limitan sus horas de sol y masifican sus espacios naturales.

Desde la Antártida hasta las mismas costas colombianas, la continuidad del ambiente marinero del Océano Pacifico, nos ha llevado hasta la famosa isla de Robinsón Crussoe, en el archipiélago chileno de Juan Fernández, en una recordada inolvidable estancia en la celebración del 400 aniversario del descubrimiento de este hermoso archipiélago, situado frente al puerto de Valparaíso, nada menos que a 700 kilómetros de la costa, a donde llegamos curiosamente acompañados del arquitecto canario Juan Julio Fernández compañero de excepción en esta memorable ocasión… Sin olvidarnos, claro está, de nuestras visitas a Valdivia, Puerto Mont, Viña del Mar, o la fantástica Isla de Chiloé, para pasar a las costas peruanas de Lima, el Callao, las ecuatorianas de Guayaquil, o las colombianas de Buenaventura, … Unas aventuras que, como tantas otras vividas en nuestra América, ahora nos llevan a la reflexión y al estudio de lo que el turismo está haciendo por estas legendarias tierras…


Chiloé, espléndida isla de la región austral de Chile, un paraíso de la gastronomía marina, donde nuestros recuerdos nos llevan a la degustación de sus “machas”, “picorocos”, “locos” …o los sensacionales “choros zapato”

Y no es para menos. Son millares las horas que hemos pasado en las aulas analizando y estudiando toda esta nueva situación de Iberoamérica, acompañados de decenas de técnicos en turismo graduados en muchas universidades americanas, que, con la colaboración de exitosos programas y serios capacitados profesionales, disfrutamos realizando e ilustrandonos con estudios y trabajos orientados al desarrollo turístico de sus propios países.

UN APORTE DE EXCEPCIÓN

Decíamos en varios anteriores trabajos de opinión, realizado en publicaciones americanas y europeas, que, a la cuantiosa inversión del empresariado en América, había que hacerle una lectura muy especial y un explícito reconocimiento, en cuanto a su importancia en el desarrollo socio-económico de todos los países donde se está desarrollando.

Nada más claro ni más positivo. Donde se está asentando e impulsando la industria hotelera en América, está creciendo y despertando una economía en paralelo en todas sus actividades, tal como el turismo proporciona, y que está fuera de cualquier duda que pudiese suponer su excepcional importancia.

“Al tiempo que crece el turismo, crece también la necesidad de los destinos de mejorar su infraestructura para atender esta afluencia. Así, nacen nuevos aeropuertos, carreteras, puertos deportivos, plantas de tratamiento de aguas residuales, potabilizadoras, y decenas de adelantos que aportan una mejora sustancial en la vida de los residentes locales…” y que naturalmente son fuentes de creación de riqueza y de empleo.

Sin embargo, en toda esta espectacular acción que el turismo comporta en los países donde se consolida como un destino, la más significativa debe de ser la erradicación de la pobreza, y el desarrollo cultural de sus habitantes. Algo de incontestable valor para llegar a la calidad de vida que nos lleve a la cúspide de lo hoy llamada “cultura de paz”.

El aporte del empresariado en todo este desarrollo debería estar contemplado de una forma determinante por los más importantes organismos internacionales, pues no es de despreciar las cifras que indican que la inversión en turismo aporta diez veces más puestos de trabajo que iguales cantidades en las industrias pesadas… Cifras y datos que ya en 1971, manejaba la Organización Mundial del Trabajo, haciéndonos ver, además, la significativa preparación cultural que tienen que ofrecer los empleados en el sector turístico, de forma incomparable frente a la de otras actividades de la industria o el comercio internacional.

La fuerza excepcional de la reconstrucción de las más señeras señas de identidad de los pueblos, es otro de los grandes aportes que el turismo está ofreciendo a la sociedad. Un brillante modelo lo tenemos en Costa Rica. Con su modélico Pueblo Antiguo, de inolvidables recuerdos para nosotros.

PUEBLO ANTIGUO UN MODELO EJEMPLAR

Dentro de nuestros largos recorridos por ese país que no tiene ejército, Costa Rica, son muchas las particularidades de esta nación que nos llamaran poderosamente la atención.

En los numerosos viajes que hicimos desde San José hasta Ciudad Colón, sede de la prestigiosa UNIVERSIDAD PARA LA PAZ, institución de las Naciones Unidas, nuestros anfitriones acompañantes, Francisco Barahona (rector de la misma) y sus distinguidos sabios profesores, queridos amigos, tristemente fallecidos Gerardo Budowski y Felipe Matos, eran unos magníficos guías que nos ilustraban sobre el contenido de un país que tiene las más hermosas características como destino turístico. ¡Hay las “cercas vivas”!


Imagen clásica en Pueblo Antiguo, en San José de Costa Rica, un verdadero valor ejemplar de la contribución de la sociedad costarricense, al desarrollo del turismo en su país. 

Tratar de Costa Rica y de sus posibilidades como destino turístico en el privilegiado entorno de  Centroamérica, es para nosotros recordar los frugales almuerzos en la UPAZ, los recorridos por las intrincadas carreteras costarricenses, los paseos por el Río Zarapiquí con las bandadas de monos saltando entre sus árboles, o las majestuosas playas donde  ya tienen sus sedes lujosos hoteles  más de una de las grandes empresas hoteleras españolas, avanzada comercial que da fe del valor turístico de una nación que es modelo en la conservación de la naturaleza, como ha sido reconocido por la propia Organización Mundial del Turismo.

Dentro de todo este entorno, y a ello queremos referirnos en este artículo, destaca de forma rotunda la creación de Pueblo Antiguo, algo más que un parque de diversiones, fundado en los años 80 de pasado siglo, con la idea de servir de soporte económico al Hospital Nacional de Niños. Pueblo Antiguo ha pasado a ser un referente turístico de la ciudad de San José, que ningún visitante de Costa Rica debe dejar de ver.

Construido sobre una gran superficie, encontramos en las las más claras muestras de la arquitectura del país, con escogidos ejemplos como su primera estación del ferrocarril, el cuerpo de bomberos – con sus camiones de la época -  la primera librería de San José, etc. etc., llegándose a imitar calles y plazas de distintos lugares del país… Para que todo este escenario fuese completo, asistimos un domingo en la mañana a una impresionante  representación de la vida antigua de Costa Rica, donde carretas arrastradas por bueyes portaban los sacos de café por sus adoquinadas calles, grupos de tertulianos con sus vestimentas originales de la antigüedad adornaban las esquinas de la plaza, paseantes a caballo, o en las más preciosas joyas de carrozas con briosos corceles profusamente adornados, hacían contemplar un espectáculo inenarrable.


Ensimismados en este entorno, fuimos sorprendidos por una representación con toda la adaptación propia de la época, del famoso Grito de la Independencia, que consistía en toda una obra teatral, en medio de una recoleta y muy ambientada plaza, que nos produjo de inmediato la idea de algo similar en la hermosa plaza de la Villa de la Orotava.

Nos faltó tiempo en nuestro regreso a Tenerife, para reunirnos con nuestro querido, apreciado ex alumno, y llorado amigo, José Miguel Salamanca de la Peña, y comenzar a esbozar lo que se podía hacer en este magnífico escenario. Lástima que el tiempo se nos lleve a grandes hombres, dejándonos los proyectos por el camino, aunque también tengamos por el mundo una caterva de ignorantes indocumentados pensando solamente en su ego personal, que nos dejan muchas de las veces con la miel en los labios, como nos acaba de ocurrir recientemente en Perú.…

UN MUNDO POR HACER

Cientos de profesionales, en cuya formación estamos contribuyendo están regándose de muchas formas por toda Iberoamérica impartiendo “cátedra” de unos conocimientos que están expandiéndose como un gran paraguas de integración, sobre los más recónditos lugares, llevándoles la cultura del turismo – así como suena – esa cultura que propicia la paz mundial, la erradicación de la pobreza, la conservación de las “señas de identidad de los pueblos”, etc. etc. etc., todas unas metas unidas, irrevocablemente, a la consecución de mejor calidad de vida para los habitantes de La Tierra.


Ayuntamiento de Garachico, Ramón Miranda alcalde en esa memorable ocasión, preside la entrega de su Diploma, al profesional chileno José-Antonio Barrueto, excepcional alumno de nuestros cursos de maestría y post-grado, impartido por el CIESTCA.

En Cuba, Dominicana, México o Brasil, etc., son muchas las situaciones en que hemos oído sorprendentes anécdotas acerca del tema del aborigen que se incorpora al mundo profesional del trabajo en el turismo… Comentarlas hoy para nuestros lectores, sería una fase interminable en la que estaríamos disfrutando, al igual que nuestro amigo Fran, cuando le relatábamos las “vivencias turísticas” con que nos obsequiara un buen día nuestro amigo, el ex alcalde de Garachico – localidad de la isla de Tenerife, Canarias – Ramón Miranda Adán – graduado como Técnico de Empresas Turísticas – en una de las varias visitas que le hiciéramos, acompañados por un grupo de estudiosos licenciados en turismo americanos, que oyeron con deleite frases isleñas protagonistas de estos pasajes y que nosotros – en justo recuerdo agradecido a Ramón Miranda – queremos traer al recuerdo como un ejemplo vivo de lo mucho que se puede hacer, y se hizo, para trasmitir enseñanzas y experiencias turísticas con el único y claro propósito, de conseguir un mundo donde podamos todos vivir en paz, sin las intrigas y desmanes de quienes con el poder político se creen poseedores de la verdad y la justicia, cuando sus hechos demuestran todo lo contrario.

*Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo. UNTWO.

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