Jerónimo David Álvarez García
La España de la Restauración es sinónimo de Caciquismo, ese régimen político extra-legal, definido por el control personal ejercido sobre los órganos de gobierno y administrativos de un reducido grupo. Disponía de los votos de su clientela y actuaba con personalidades influyentes. La práctica avanzaba desde los municipios a la capital del reino, en la realidad política, el país dejaría de responder a su constitución parlamentaria. Todo ello venía de la mano de una sociedad española no evolucionada civilmente, ni dotada de verdaderos partidos, situación que la clase dirigente no trató de superar. Este entramado político, social y económico, proporciona un marco para Canarias y particularmente Realejo Alto, donde las características señaladas se desarrollan en menor rango.
El año que hoy se analiza presenta para
Canarias un buen balance, la apertura de los hoteles Santa Catalina y Taoro, la
inauguración del tranvía y el Gran Teatro (rebautizado como Pérez Galdós) en
Las Palmas y la aparición de Diario de Avisos en Santa Cruz de La Palma,
(actual decano de la prensa), configuran un entramado de industrias con calado
en la sociedad canaria.[1]
Como en ocasiones anteriores,[2] la visión de los viajeros decimonónicos ilustrará al lector. “Charles F. Barker, miembro de la Sociedad Bíblica Británica llegó al archipiélago en 1885. Al desembarcar en Santa Cruz pudo apreciar el desdén que sentían los británicos hacia la población campesina de la isla, a la que veían como compendio de ignorancia y brutalidad. El cónsul le había desaconsejado que contactase con ella. Pero él opinaba de forma bien diferente tras sus largas caminatas por los campos gran canarios". El clero canario "como contrapunto al liberalismo, se había vuelto conservador y ultramontano y había vuelto al redil del más rancio escolasticismo, fundamentaba su concepto de la religión en máximas que unas décadas antes hubieran considerado supersticiosas".[3] Cuenta, a su paso por “Realejo Alto, exactamente en el pago del Toscal me invitaron a entrar en una casa; sus habitantes tenían dudas sobre comprarlos, [los Evangelios Anglicanos] pues decían que el Beneficiado[4] ya había condenado unos libros, (…) al final, en esta casa vendí un testamento y un libro de Salmos. En Realejo Bajo vendí el último evangelio que llevaba conmigo, diciendo un hombre después de leer un poco: son preciosos."[5]
La
vida cotidiana de Realejo Alto[6]
prosigue bajo la alcaldía de Isidro Oramas y Chaves,[7] pero esta aparente normalidad cesa por la
citación ante el juez municipal de los nuevos concejales, a saber: Eliseo
González Espínola (alcalde), Narciso Rodríguez García (primer teniente),
Francisco Yanes Pérez (segundo teniente), Pedro Rodríguez de la Sierra,[8]
Nicolás Siverio Chaves, Felipe González Casanova, José González González,
Prudencio García González (síndico personero),
Ramón García Rivero y José Estévez Estévez. El motivo: el Juzgado de Instrucción
de La Orotava había dictado auto de procesamiento contra los concejales del
Consistorio. En consecuencia, el gobernador suspende los cargos y nombra un
gobierno presidido por Eliseo González Espínola.[9]
La prensa insular confirma, como el referido juzgado no solo ha declarado procesados
a los concejales, sino que ha dictado contra ellos auto de prisión.[10]
Enero comienza pues, con la “presidencia del Señor alcalde don Eliseo González Espínola, y
asistidos de mí el infraescrito secretario accidental don Salvador González
Albelo, (…) se dió cuenta de que el secretario don Domingo Suárez Albelo no se
ha encontrado en esta localidad para que venga a desempeñar los oficios de su cargo, sin que él ni su familia hayan
manifestado razón alguna que disculpe su conducta: Probando con ella la
repulsión que el Señor Suárez tiene a la nueva Corporación, y dando lugar a que
este I. Cuerpo pierda la confianza indispensable que debe existir entre toda
corporación y su secretario. En vista de lo cual por unanimidad acuerdan
separarle de tal destino de tal Secretario, anunciándose la vacante en el
Boletín Oficial de la Provincia.” Domingo Espinosa de los Monteros[11]
es nombrado interinamente, para este cargo y se crean las comisiones
permanentes y demás cargos no comprendidos en el anterior gobierno. Por último
se nombra al regidor interventor y se ordena rectificar el Padrón de Vecinos de
1889.[12]
Las autoridades provinciales confirman
la cantidad adeudada por el Ayuntamiento en los ejercicios 1877 a 1887.[13]
Esto no es obstáculo para
que la alcaldía proteste ante el Ministro de Hacienda por el cupo de consumo adjudicado al pueblo. El concejal Ramón García
Rivero recibe cuatro meses de licencia
por motivos de salud y edad. La Comisión Provincial[14]
declara nula la elección de concejales de 1 de diciembre, y el Gobernador Civil
convoca nuevas elecciones para el 2 de febrero.[15]
El pleno
municipal da lectura al Boletín Oficial, que convoca estas nuevas elecciones
municipales, la ley obliga su publicidad y exposición de listas, siendo la
relación de colegios: 1. Casco del pueblo (escuela de niños del ayuntamiento),
2. San Agustín (La Carrera frente a la ermita) y 3. La Cruz Santa (local
escuela). José Rodríguez Moure[16]
cita,
llama y emplaza a todas las personas con derecho a verificar la conmutación de
la Capellanía fundada en la parroquia de Realejo Alto por Ventura Ana de Mesa y
Hoyo, a petición de Fernando del Hoyo y Nieves, vecino de La Orotava; con esto
se deducirá su derecho ante la Diócesis.[17]
El alcalde de La Orotava
remite oficio a su homónimo realejero, para sufragar los gastos de los “presos
pobres” y reparar el local del
jurado. El primer edil, Eliseo González, reclama a los herederos del
depositario municipal, Tomás Grijalba y
Brito[18]
la cantidad de 761 pesetas que obra en su poder. El gobierno de la provincia
procede al inventario de los bienes y rentas del municipio, mientras la prensa
local duda de las acusaciones vertidas
contra el ex-alcalde Isidro Oramas y Chaves.[19] La lista de electores queda conformada
por los representantes económicos, más: Juan Yanes González (portero del
ayuntamiento), Ángel Fernando Barreda (párroco), Gregorio González Bencomo
(sacerdote),[20]
Temístocles Díaz Fernández (maestro de primera enseñanza), Basílides del
Sacramento[21]
(agente ejecutivo) y Gaspar Arocha Casanueva[22]
(maestro de primera enseñanza de La Cruz Santa).
Los rotativos insulares informan como
“antenoche, en la carretera de esta Capital a la Orotava, en punto próximo al
pueblo de Tacoronte, se espantó la bestia de un carro que venía del Realejo,
dando en tierra con su conductor llamado Antonio el Cano, que montado en la
parte delantera del vehículo se hallaba descuidado y cuyas ruedas le pasaron
por encima del cuerpo dejándolo tan malparado que a estas horas habrá dejado de
existir. El herido fue trasportado a una casa próxima al sitio del suceso,
donde se le prodigaron los auxilios más apremiantes.”[23]
El enésimo despacho sobre el pleito insular advierte como persiste, “el
Liberal de Las Palmas bogando su remo: «Algunos periódicos de Santa Cruz dicen
que circula el rumor de haber ordenado por telégrafo, el Ministro de la
Gobernación al Gobernador de la provincia que entable al Juzgado de la Orotava
la oportuna competencia, para que se abstenga de conocer en la causa instruida
contra los concejales del Realejo Alto. Olvidan aquellos periódicos que, según
se ha resuelto repetidamente, no proceden competencias como la de que sé trata,
y por tanto el Ministro no ha podido ordenar tal cosa.» Si proceden o no
proceden competencias como la de que se trata, es asunto en que no podemos
llegar a un acuerdo con El Liberal. Del cambio no nos cabe la más ligera duda,
en que los canarios deben hacer la causa de los acanariados mientras puedan
utilizar sus servicios. Cuando pase algún tiempo, ya será otra cosa; que él
traidor no es menester, siendo la traición pasada”. Las opiniones vertidas
en la prensa tinerfeña, critican la falta de transparencia en las nuevas
elecciones.[24] La vida política se
reanuda con la aprobación de las listas electorales. La Contaduría recibe
orden de expedir a la alcaldía de Realejo Alto la certificación de lo adeudado
por esa corporación al contingente provincial. La Comisión Provincial impone a
los alcaldes de Realejo Alto, Sauzal y El Rosario multa de 100 pesetas a cada
uno, por falta en el servicio de apremios.[25]
Por último, el alcalde da
cuenta del pago a empleados municipales y maestro.
La Comisión Provincial presidida por el
Sr. Pineda y asistido de los vocales Poggio, Casanueva, Domínguez, La Rosa y
Velázquez, acuerdan pasar a informe de La Contaduría un oficio de la alcaldía
de Realejo Alto, reclamando la deuda contraída por la Diputación con el pósito
municipal.[26]
Los nuevos concejales, Juan
Yanes García, Miguel Molina Reyes,[27]
Prudencio García González, José González González, Benito Díaz Yanes y Eloy
Borges Fregel,[28]
así como el primer teniente de alcalde, Narciso García Rodríguez y su
sustituto, Francisco Yanes Pérez, toman posesión. Las sesiones ordinarias se
fijan los domingos después de la “misa conventual”. En
esta reunión también serán nombrados alcaldes pedáneos; Gabriel de León González (Cruz
Santa), Celestino Chaves Luis (Rosas), Domingo Hernández Febles (San
Agustín-Carrera) y Felipe González Casanova (Horno-Toscas), quedan constituidas
las nuevas comisiones y se confirma al médico municipal Manuel Pestano. La
deuda pendiente a los presos pobres, es atribuida a Isidro Oramas y sus
concejales, declarándolos deudores. La Comisión Provincial descarta la
pretensión de la alcaldía para anular la multa impuesta por falta en el
servicio de apremios.[29]
El alcalde
accidental Narciso García Rodríguez por incompatibilidad del propietario,
gestiona las exenciones de los mozos del reemplazo; el hijo del regidor, a la
sazón Eliseo González Zárate[30]
administrador de una “Colonia Agrícola”[31]
es destinado a los Cuerpos de Depósitos. En esta sesión, también se
aborda la “revisión y censura” de cuentas rendidas por el recaudador
Salvador González Albelo[32]
y diversos temas económicos e impositivos. El maestro recibe sus retribuciones
por nómina y material
del primer trimestre de 1889-90.[33]
No habiendo tenido efecto el anuncio de “pública
subasta de los derechos de matadero,” se autoriza al alcalde a formalizar
contrato con persona adecuada para el abasto de carne fresca al municipio, (la
circunstancia es aprovechada para reformar ese local).[34]
La plaza de secretario municipal sigue vacante. La Comisión Provincial
expide apremio contra las rentas de los consistorios de La Rambla, ambos
Realejos y La Matanza, por débitos al contingente provincial.[35]
Las
temáticas económicas monopolizan los plenos de abril, a ello se une la
solicitud de Realejo
Alto para gravar ciertos artículos.[36]
Basílides
del Sacramento es designado agente ejecutivo para todas las contribuciones de
consumo y municipales. Salvador González Díaz es nombrado “escribiente
temporero” de la secretaria local. El profesor Temístocles Díaz recibe las
cantidades estipuladas para el alquiler de la casa escuela y se abona los
atrasos a mozos del reemplazo, a excepción de los prófugos, cuyos expedientes
se tramitan. La
corporación tiene informe de la irregularidad y proceso, que aún existe entre el secretario
Espinosa de los Monteros y el ex-alcalde Oramas por antiguas facturas. Se
notifica los gastos ocasionados por el amojonamiento y deslinde del municipio.[37]
La
prensa tinerfeña deja constancia de la efemérides de La Conquista en 1496: ”Levanta
D. Alonso Fernández de Lugo su campamento de Santa Cruz e internándose en la
isla sin oposición llega al Valle de Orotava donde se habían retirado los
guanches. Establece su cuartel general en las faldas de Tigaiga, mientras que
los guanches formaban el suyo a dos tiros de ballesta, tomando respectivamente
los nombres de Realejo Alto y Realejo Bajo, que conservan hoy día los pueblos
fundados en aquellos sitios.”[38]
La inspección pertinente prepara la visita que supervisará la contabilidad del
municipio; el alcalde reconoce la inexistencia de intervención en la Secretaría
del periodo 1870-1886. En esta tesitura será el maestro Temístocles Díaz quien
elabore la contabilidad a presentar a la autoridad superior, será gratificado.
Las fuentes de estos nuevos volúmenes, beberán de las cuentas rendidas por el
depositario Tomas Grijalba.[39]
La crítica situación de la política municipal, desemboca en la dimisión del
Ayuntamiento de Realejo Alto presidido por Eliseo González Espínola,[40]
mientras prosigue la inspección por el Gobierno Civil que aprobará su
contabilidad. Estanislao Fragoso García,[41]
Antonio Díaz Rodríguez, Gonzalo Fernández González, Agustín González Chaves,
Agustín Molina, Domingo Abreu Rodríguez, Pedro Pérez González y Agustín Díaz
Yanes entregan sus credenciales como concejales nombrados por el Gobierno
Civil. Sustituyen a los que regentaban esa corporación, “los cuales hicieron
en masa, renuncia de sus cargos”. Estanislao Fragoso[42]
es elegido alcalde por mayoría, Vicente González Hernández es nombrado primer
teniente, Francisco López Yanes, segundo teniente, Pedro Pérez González, regidor interventor y secretario interino
Domingo Suárez Albelo por renuncia de Domingo Espinosa de los Monteros.
Nombradas las comisiones permanentes y confirmados los alcaldes pedáneos y demás
cargos municipales que han ejercido hasta el momento, finaliza la sesión. El
Gobierno Civil, exige la confección del Censo Electoral con arreglo a la Ley
de 26 de junio de 1890.[43]
Un expediente instruye la desaparición de los
documentos extraviados por el anterior secretario. Los “efectos forestales”
de varios concejales son subastados, embargados y vendidos sus frutos. Las
juntas municipales (territorial, industrial y de no contribuyentes) se
constituyen. Las autoridades de Instrucción Pública de Canarias, ven
improcedente
acceder a la rebaja en el material de escuelas solicitado por el consistorio
realejero.[44]
La citada
instrucción del expediente de los frutos desaparecidos se comunica al Gobierno
Civil y es aceptada la renuncia del recaudador de impuestos municipales
Salvador González Albelo. El Boletín Oficial anuncia la vacante de Secretario
Municipal.[45]
Los municipios canarios adeudan cantidades diversas a los docentes, según el vigente sistema de pagos se referirá aquí
a La Laguna y Realejo Alto, con dos trimestres y otros dos de material, cada
uno.[46]
Queda constituida
la Junta Municipal del Censo Electoral, esta estudiará las futuras
reclamaciones y será integrada por los ex-alcaldes Espínola y Oramas todos sus
concejales y la Corporación actual. La Comisión Provincial ordena a la
presidencia requerir a los concejales salientes, 1880,37 pesetas que “indebidamente
distrajeron”, como abono parcial de la cantidad de 2.062,40 pesetas, que
tiene en descubierto dicho consistorio, (ante su negativa se les citaría ante
los tribunales por delito de malversación de caudal público). El jurado y
suplentes del partido de La Orotava son elegidos; Antonio González Fernández
será vocal por Realejo Alto.[47]
Domingo
Suárez es nombrado secretario municipal en propiedad, a falta de postulantes y “viendo
su buena aptitud".
El
ex-alcalde Eliseo González Espínola es declarado responsable de las
irregularidades de la “Junta Pericial para la Contribución de inmuebles,
cultivo y ganadería”. La Corporación rechaza su responsabilidad en los “errores”
cometidos en la tributación y contabilidad de anteriores etapas, remitiendo
a sus respectivos ediles. Los libros contables de los años 1876 a 1880 (bajo la
alcaldía de Isidro Oramas y la depositaría de Tomas Grijalba), no presentan
irregularidades.[48]
Las autoridades insulares decretan el apremio contra la mitad de bienes y rentas de
varios ayuntamientos de Tenerife, entre ellos ambos Realejos.[49]
En el empeño de su defensa, el ex alcalde Isidro Oramas Chaves publica en La
Opinión de Santa Cruz de Tenerife,[50]
una carta aclaratoria y adjunta los balances pertinentes. Aprobada la contabilidad de los
años 1880-1883, correspondientes a la alcaldía de Isidro Oramas. Estanislao
Fragoso notifica las irregularidades económicas de su predecesor en el cargo,
mientras el Gobierno Civil interviene los fondos municipales hasta aclarar la
situación de las cantidades descubiertas. Agustín Rodríguez Yumar es nombrado
recaudador. La prensa da cumplida cuenta de la solicitud formulada a la Junta
Administrativa de los Establecimientos Benéficos de la capital, para que
instruya los oportunos expedientes, en vista de cinco instancias presentadas
por vecinos de La Orotava, Realejo Alto e Icod, (solicitan el prohijamiento de
los expósitos expresados). Se apremia el cobro de la tasa pertinente (90 pesetas), a
los dueños de ganado caprino que pastan en montes municipales, impagadas desde
abril pasado. Dos
oficios da la Capitanía General del Distrito, proceden a instruir los
expedientes de prófugo a mozos de la
isla del reemplazo de 1888, entre ellos el mozo Cipriano González Yanes de
Realejo Alto.[51]
El Director General de Agricultura, Industria y Comercio, solicita a la
municipalidad financiación para la ampliación del “Jardín de La Orotava”; se
colabora con 200 pesetas. La Junta Municipal aprueba, al no existir
reclamaciones, el reparto extraordinario para cubrir el déficit del Presupuesto
Ordinario. Las autoridades electorales, confirman los distritos electorales,
divididos en dos secciones. Primera Sección: Casco, San Agustín y los barrios
de las zonas de costa y medianías. Segunda Sección: La Cruz Santa, El Mocán, La
Zamora y barrios de las zonas altas.
Se
abona un estipendio a Domingo Suárez Arocha, por su colaboración en la
confección del censo electoral. La Junta de Instrucción Pública de Canarias, en
sesión de 22 de octubre, concede quince días de licencia al maestro del pago de La
Cruz Santa.[52]
La revisión
de las cuentas de caudales y ordenación de los fondos municipales de los años
1883-1886, siendo depositario Tomás Grijalba Brito y alcalde Isidro Oramas son
correctas. La vida política realejera se sobresalta ante la R. O. de 30 de
Octubre que
declara válidas, pues habían sido declaradas nulas por la Comisión Provincial,
las elecciones municipales verificadas en el pueblo en 1.° de diciembre de
1889.[53]
Tras la
declaración de validez por el Gobierno Civil, el ayuntamiento instruye
expediente para depurar si el concejal Isidro Oramas y Chaves se halla en
capacidad para ejercer ese cargo. El 28 de noviembre se constituye la nueva
corporación, por renovación parcial de las elecciones de diciembre pasado. Es
elegido alcalde Estanislao Fragoso, primer teniente Vicente González Hernández,
segundo teniente Francisco López Yanes, regidor “que deba sostener en
defensa de los intereses del municipio”, Gonzalo Fernández González y
regidor interventor, Vidal Torres Acosta.
La relación de los restantes concejales es la que sigue: Juan González
Estévez, Antonio Díaz Rodríguez, Juan Fernández González, Domingo Pérez González,
Felipe Hernández González e Hilario Ávila; la Secretaría Municipal recae en
Domingo Suárez. La Comisión
Provincial en sesión de 19 de noviembre acuerda expedir certificación en que
conste por qué los fondos del Ayuntamiento de Realejo Alto, no han sido embargados
por ese ente durante el primer semestre.[54]
Finalmente se designan las
comisiones permanentes municipales.[55]
En
los “sitios de costumbre”, se
publicita el edicto advirtiendo a los vecinos que deseen denunciar los motivos
por los que el ex-alcalde Isidro Oramas y Chaves podría ser incapacitado.
Resuelto su expediente legal, se declara al expedientado con capacidad para el
cargo de concejal, elegido en diciembre de 1889. La renovación de la Junta
Pericial de la Contribución Territorial, designa como peritos vecinos a Domingo
González Rodríguez y Domingo Castro Padilla, perito forastero a Manuel González
Corvo y como suplente a Pedro Rodríguez González. El cierre del
ejercicio político, constata que el apéndice formado por la Junta Pericial ha
estado expuesto al publico; en vista de la falta de reclamaciones se remite a
la administración provincial de rentas.
Esta
somera exposición de la vida cotidiana de Realejo Alto, obliga a una
conclusión. La llegada del alcalde Estanislao Fragoso abre un nuevo periodo
para la clase política del municipio. Las alcaldías habían estado restringidas
a pocas figuras, representativas de la burguesía agraria realejera e
independientes de la absentista aristocracia. Desde ahora, los nuevos
mandatarios, procedentes del mismo ámbito social, se diversifican, aumentando
el número de protagonistas que regirán la política, la economía y la vida
social del pueblo.
Fotografías:
1. Antigua
vista de Realejo Alto. ARCHIVO JUAN GARCÍA DUMAS
2. Plaza de
Viera y Clavijo. ARCHIVO JUAN GARCÍA DUMAS
3. Firma y
rúbrica de los alcaldes Isidro Oramas Chaves y Eliseo González Espínola
[1]Si el lector deseara profundizar en
esta época, véase: Carr, Raymnod, España
1808-2008, AA.VV, Cronología de Canarias, Millares Cantero y otros, Historia Contemporánea de Canarias, Albelo G., Adolfo, La Burguesía Agraria del Valle de La Orotava. AA.VV, Los Realejos, una síntesis histórica y León Castillo, Fernando, Mis tiempos I y II.
[2]Álvarez García, Jerónimo David,“Aproximación a la vida cotidiana de Realejo Alto
hacia 1889”, La Prensa-EL DÍA, 18.01.2015.
[3] Barker, Charles F., Dos años en las Islas
Canarias, pp. 13 y 15. Estudio crítico de Manuel Hernández González.
[4]Probablemente se refiere a Ángel F.
Barreda Hernández (1850-1918), párroco de Santiago del Realejo y vecino de la
plaza. En nuestro interés por la divulgación de las biografías de los
religiosos del pueblo, se citará el pleito acaecido en la Parroquia de los
Remedios de La Laguna con motivo de las exequias de Fernando VI, cuando los
clérigos de ambos Realejos, Icod y La Orotava, protagonizaron una disputa por
los asientos que les correspondían. Más célebre aun sería la rivalidad entre
los dos beneficiados de Realejo Alto, Marcelo y Juan Mateo en la década de
1730, que el mismo obispo de Canaria intentó mitigar. Cfr. Diario, Anchieta y Alarcón, José de, versión de Daniel García Pulido.
[5]Barker, Charles F, op. cit. p. 91. Este religioso anglicano arribó a
Las Palmas en 1885, durante dos años ejerció su apostolado y documentó la vida
canaria.
[6]Los acuerdos municipales han sido
extraídos de, Actas de Sesiones del Ayuntamiento
de Realejo Alto. (07.07.1889-29.06.1890) Sign. 13/38 COD. A. 1.1.3. Archivo Histórico Municipal de Los
Realejos, en adelante A.H.M.R. Las
biografías se han recabado en los volúmenes pertinentes, del Juzgado
Municipal de Los Realejos.
[7]Hijo de Pedro y Antonia, vecino de
la calle del Medio. Falleció en su domicilio el 05.05.1916 a los 85 años,
fueron sus hermanos Vicente y Juan Oramas Chaves. Existe una amplia casuística
de las multas impuestas por este regidor: al pasto de ganado y limpieza de ropa
y enseres en el agua de abasto, tapiar las zanjas provinciales, juegos
prohibidos de baraja en casas particulares, poner en remojo varas de castaño en
abrevaderos públicos o por la “riña” de vecinos a la salida del templo a
las nueve de la noche, con escándalo y falta a la moral pública. Sección Aguas, A.H.M.R.
[8]Véase, Luque H., Antonio, Perfiles humanos de los primeros
asentamientos realejeros tras La Conquista, pp. 81-94, donde se nos introduce en la genealogía de los Rodríguez de
la Sierra.
[9]Gran propietario de la burguesía
agraria realejera, vecino de La Alhóndiga. Hijo de Pedro González Regalado
y Rosa Espínola, casó en segundas
nupcias con Mª Candelaria de Zárate y Morales, con quien procreó a Tomás,
Eliseo, Rosa, Eladia, Magdalena y Candelaria. Otorgó testamento ológrafo en
14.10.1889 y falleció el 18.12.1895 a los 60 años, por complicaciones de “diabetes sacarina”.
[10]Diario de Tenerife, 03.01.1890. Biblioteca de la
Universidad de La Laguna. BULL
[11]Falleció en Realejo Alto el
03.04.1896 a los 61 años.
[12]Arrojó la cantidad de 3.651
personas.
[13]Diario de Tenerife, 10.01.1890. BULL
[14]Constituía un cuerpo permanente con
facultad decisiva y/o consultiva, sustituto a la Diputación en caso de
urgencia. Martínez Alcubilla, M, Diccionario
de la Administración .Gobierno y Administración de las provincias, p. 102
[15]Diario de Tenerife, 18.01.1890. BULL
[16]Presbítero y destacado historiador,
argumentó la antigüedad parroquial de Ntra. Sra. de la Concepción de La Laguna
en contra de Santiago del Realejo.
[17]Boletín Oficial del Obispado, 22.01.1890. BULL
[18]Hijo de Miguel y Tomasa, vecino de
San Agustín, propietario agrario, falleció soltero el 11.08.1888 a los 75 años.
[19]La Opinión, 30.01.1890. BULL
[20]Este sacerdote adscrito a la
parroquia, consta como vecino hasta el Padrón
de Vecinos de 1915, a
él se añade Manuel Hernández Reyes, coadjutor de la parroquia entre febrero y
julio del año en estudio. Para ampliar su biografía véase, Rodríguez Delgado, Octavio en “El
sacerdote don Manuel Hernández Reyes, párroco en varios pueblos del Sur y
propietario del Realejo Bajo”. El Día, La Prensa, 24.09.1989. Su expediente se cataloga en 1.3.Clérigos 138, Doc. 6. Archivo
Histórico Diocesano de Tenerife. Agradecemos a Gaspar Carballo la referencia a
este personaje.
[21]Consta en la documentación como
amanuense y vecino de la calle del Medio, falleció el 11.05.1911a los 68 años.
[22]Vecino de La Cruz Santa, murió de “asfixia por obstáculo en la circulación de la sangre”el 02.06.1896 a los 38 años
[23]Diario de Tenerife, 06.02.1890. BULL
[24]La Opinión, pp. 1 y 2, 10.02.1890. BULL
[25]Diario de Tenerife, 25.02.1890 y 26.02.1890. BULL
[26]Diario de Tenerife, 01.03.1890. BULL
[27]Propietario y vecino de la calle El
Sol casó con Agustina Fumero, falleció el 17.06.1910 a los 64 años. Su sobrino
Francisco Morales Molina fue el último alcalde republicano de Realejo Alto. Sus
familiares María Morales
González que casó con el ferretero Ernesto Villar Llanos, Concepción, Irene y
Miguel Molina que regentaran el Bar Central y Miguel Barroso Molina (el
sacristán) comerciante, fueron dignos representantes del tejido comercial del
pueblo. Además, sus hijos Manuel y Cipriana Molina Fumero vivieron
en la calle La Alhóndiga nº 17, junto a su sobrina Nieves, hermana de Jesús
Hernández Molina (Jesús el taxista), que casaría con Martina Febles Torres.
Agradecemos este último dato a Álvaro Hernández Díaz.
[28]Nació en 1843, vecino de la calle
del Medio, casó con Benigna Pérez Yanes. Su hija Benigna casaría con Domingo
Cedrés González con quien procreó a Miguel Cedrés Borges, alcalde que fue de
Realejo Alto.
[29]Diario de Tenerife, 13.03.1890. BULL.
[30]Los supuestos contemplados abarcan
enfermedad y manutención de padres pobres entre otros. Como se señaló más
arriba, Eliseo González Zárate fue hijo del alcalde Eliseo González y la
aristócrata Mª Candelaria de Zárate, falleció en 23.09.1911. Su hermano Tomás,
Bachiller y propietario, fue juez municipal (31.12.1896-28.07.1897), soltero,
falleció de fiebres tifoideas el 02.01.1899 a los 30 años.
[31]Remitimos a Oyón Bañales, José Luis,
Colonias Agrícolas y poblados de
colonización. Arquitectura y vivienda rural en España (1850-1965). Tesis
Doctoral, 1985. Univ.
Pol. de Barcelona.
[32]Propietario y vecino de la plaza,
fue sochantre parroquial.
[33]El Auxiliar, 31.03.1890. BULL
[34]Ubicado en la calle Godínez.
[35]Diario de Tenerife, 22.04.1890. BULL
[36]Diario de Tenerife, 16.05.1890. BULL
[37]Los pleitos judiciales con la vecina
Villa de La Orotava por este motivo, se prolongaron hasta la década de
1990.
[38]Diario de Tenerife, 01.07.1890. BULL
[39]Libro de Actas del Ayuntamiento de Realejo Alto.
1890-1891. (06.07.1890-28.06.1891) 13/39. A.1.1.3 A.H.M.R
[40]Diario de Tenerife, 15.07.1890. BULL
[41]Accede a la alcaldía el 19.07.1890.
Vecino de La Cruz Santa y propietario, viudo de Candelaria Armas; falleció el
21.03.1901a los 70 años.
[42]En anteriores publicaciones hemos
postulado la irrelevante presencia de la nobleza canaria en el Realejo de
Arriba, desde tiempo atrás, pues la burguesía coparía el ámbito administrativo
en contraposición a municipios como La Laguna, La Orotava, Puerto de la Cruz o
Garachico. Millares Cantero y otros, op. cit. pp.121-125.
[43]En esa relación, a la cual se daría
pública exposición, debían constar todos los vecinos varones mayores de 25
años. Esta importante ley electoral implantó nuevamente, con ciertas
limitaciones, el sufragio universal en España.
[44]El Auxiliar, 11.08.1890. BULL
[45]Diario de Tenerife, 18.08.1890. BULL
[46]El Auxiliar, 20.08.1890. BULL
[47]Diario de Tenerife, 25.08.1890 y 29.08.1890. BULL
[48]Las acusaciones mutuas, aun sin
fundamento jurídico, fueron habituales como estrategia para debilitar al rival.
[49]Diario de Tenerife, 09.09.1890. BULL
[50]La Opinión, 10.09.1890, pp. 1 y 2. BULL.
[51]Diario de Tenerife, 19.09.1890 y 20.09.1890. BULL
[52]El Auxiliar, p. 8, 30.10.1890. BULL
[53]Diario de Tenerife, 05.11.1890. B.U.L.L.
[54]Diario de Tenerife, 28.11.1890. BULL
[55]Divididas en: Presupuesto y
Contabilidad, Instrucción Pública, Sanidad, Policía, Amillaramiento, Contribuciones,
Impuestos, Propios y Arbitrios, Caminos vecinales, Montes, Aguas y Policía de
Abastos. También se confirmaron los alcaldes pedáneos, el depositario
municipal, el médico titular y demás empleos públicos.
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