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sábado, 23 de noviembre de 2013

EL PSOE PROMUEVE UNA DECLARACIÓN INSTITUCIONAL QUE VELE POR LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS DE LAS MUJERES

Los Socialistas Portuenses tratan con esta propuesta de que el Ayuntamiento apoye las iniciativas tendentes a mejorar las medidas vigentes y no se modifique finalmente la Ley “a una más restrictiva y que criminaliza el aborto”
El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz elevará al próximo pleno una iniciativa con el objetivo de promover una declaración institucional de la corporación norteña a fin de velar por la protección de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y no se modifique la actual Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.

Con esta moción el PSOE pretende que todos los representantes municipales apoyen las iniciativas vigentes y “no se retroceda más de 30 años con una Ley restrictiva que criminaliza a las mujeres que abortan”. Por ello, instan a que se amplíen los derechos reconocidos en el texto aún vigente para que se garantice la autonomía reproductiva de las mujeres incorporando detalles como la despenalización total del aborto voluntario, eliminando su actual penalización en el Código Penal, pasando a estar regulado como el derecho que tienen las mujeres a interrumpir voluntariamente su embarazo y a decidir sobre su maternidad; el derecho de todas las mujeres a decidir, incluyendo las jóvenes, las que no disponen de tarjeta sanitaria y las mujeres víctimas de violencia de género, hoy desprotegidas; la garantía de la práctica de las IVE en el sistema sanitario público, de forma que se garantice el carácter universal de esta prestación, con equidad territorial, y se normalice como prestación sanitaria para toda mujer que decida interrumpir su embarazo, independientemente de su origen y su situación legal, sin condicionamientos ni obstáculos por la valoración de terceras personas; y la regulación de la objeción de conciencia de las y los profesionales, de forma que no sea un obstáculo para garantizar la prestación sanitaria de la interrupción voluntaria del embarazo dentro de la sanidad pública.

Estas exigencias, según señalan los socialistas, no pueden llevarse a cabo sin un compromiso del Gobierno de Canarias, dentro de sus competencias, a asegurar que la interrupción voluntaria del embarazo se pueda realizar en la red sanitaria pública, en los términos exigidos al gobierno español. Por esta razón, solicitad que se exija a los Gobiernos español y canario a que se implementen las políticas y las medidas integrales en salud sexual y en salud reproductiva basadas en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos, asegurando la puesta en marcha de un conjunto de medidas que garanticen el desarrollo de una educación y atención sexual y afectiva con perspectiva de género y no heteronormativa en todos los niveles de la enseñanza, como tarea conjunta y coordinada de todos los agentes sociales implicados, y el acceso a los diferentes métodos anticonceptivos con garantía de gratuidad y facilidad de acceso.

Así también pretenden que el Ayuntamiento portuense “se comprometa a favorecer e impulsar políticas municipales, dentro de sus competencias, que faciliten la ejecución de programas de educación y atención afectiva y sexual, a cuyos efectos se consignará en los presupuestos municipales una partida económica específica que progresivamente alcance la cobertura de las necesidades reales que en este área se identifiquen en nuestro municipio. A tal efecto, el Ayuntamiento ha de comprometerse a dar traslado de esta moción al Gobierno de España, al Parlamento, Gobierno de Canarias y FECAM, invitando a dichas instituciones a sumarse a esta iniciativa.

Consejo europeo de 2008.- Cabe recordar que los países donde se han desarrollado programas respetuosos de los derechos sexuales y reproductivos que incluyen la legalización del aborto y el desarrollo de programas de educación y atención sexual, tienen tasas mucho más bajas de aborto que las estimadas en países donde éste es ilegal y no existen programas de este tipo.

El Consejo de Europa en la resolución 1607 (2008) reconoce que la ilegalización del aborto, no consigue reducir el número de abortos: conduce sobre todo a abortos clandestinos, más traumáticos, y contribuye al aumento de la mortalidad maternal y/o al desarrollo del “turismo del aborto”, una actividad costosa, que retrasa el momento del aborto y genera desigualdades sociales. Actualmente en el mundo mueren cada año 70.000 mujeres en abortos clandestinos. En esa misma Resolución el Consejo de Europa hizo público el reconocimiento del aborto como un derecho, remarcando que la libertad de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo ha de ser respetada, y que los Gobiernos de los Estados miembros deben garantizar que la interrupción del embarazo sea una práctica accesible y segura.

El retroceso que el Partido Popular pretende llevar adelante se hace bajo la estela de un falso debate: aborto sí o aborto no. Pero la realidad es testaruda. Los embarazos no deseados y los abortos, prohibidos o legales, existen, y precisamente en Canarias constituyen un problema de salud pública, que ha aumentado en las jóvenes de forma preocupante en la última década: la tasa por mil mujeres entre 15 y 44 años ha pasado de 7´28 en el año 2000 a 13´16 en el 2011. En el año 2011 se produjo un aumento del 25% en el nº de abortos respecto a 2010, que a su vez suponía un aumento del 10,6 % de 2009. Y especialmente alarmante es el caso de las menores. En el año 2012 se contabilizaron en Canarias 32 abortos en menores de 15 años, en 2011, fueron 22 y 17 en los años 2010 y 2009.

Actuemos con honestidad. No caigamos en ese falso debate. La realidad nos muestra que las mujeres se arriesgan a ser encarceladas o a morir por interrumpir un embarazo no deseado en la clandestinidad, lo que refleja la angustia y sufrimiento que supone la maternidad impuesta, fundamentalmente para las mujeres más necesitadas, y evidencia que la maternidad obligada es una clara violación a los derechos humanos de las mujeres.

El debate real debe centrarse en cómo contribuir a respetar la autonomía de las mujeres, su derecho a decidir, cómo favorecer que los embarazos no deseados, y por tanto los abortos, disminuyan, y en cómo posibilitar que si una mujer se encuentra en la necesidad de practicarse un aborto lo pueda hacer en las mejores condiciones para su salud.

El derecho al aborto es una causa justa en razón de su contenido democrático y de justicia social. La decisión de ser madre o interrumpir un embarazo pertenece al ámbito personal, a la ética privada de cada mujer y no puede ser una imposición ni desde el punto de vista penal ni moral; es, y debe ser, fruto de la decisión consciente, asumida, aceptada y deseada de la mujer. Las mujeres tienen derecho a que se les respete su autonomía, su dignidad y su libertad moral, derechos recogidos en la Constitución. Y todas las personas tenemos derecho a venir al mundo siendo queridas y deseadas.

El derecho a la vida no es un derecho abstracto, se desarrolla vinculado a otros como el derecho al cuidado, a la alimentación, a la vivienda, a la salud y a la vida digna. Tener una legislación que despenalice y legalice el acceso al aborto, no obliga a ninguna mujer a interrumpir su embarazo, pero sí obliga al Estado a que incorpore y mantenga servicios de calidad, que no pongan en riesgo la vida y la salud de mujeres que tomen esa decisión.

El camino para reducir el número de interrupciones del embarazo no pasa por restringir la ley que permite acceder a estas prestaciones. Es necesario abordar el problema de fondo: los motivos por los que se producen embarazos no deseados. Se deben poner en marcha políticas y medidas integrales en salud sexual y en salud reproductiva basadas en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos.


En Canarias “algo está fallando”. Y es que las políticas en materia de educación y atención a la sexualidad son prácticamente inexistentes o simplemente erráticas. En la última década los diversos recursos y servicios puestos en marcha en la primera etapa del Plan Canario de educación y atención a la sexualidad juvenil (años 1997-2000) se han ido desmantelando (consultas jóvenes, Programa de la Consejería de Educación, planes municipales, etc.), y los que resisten lo hacen gracias al empeño y voluntad de un grupo de profesionales. No se están desarrollando medidas educativas y asistenciales desde una perspectiva integral. Lo preocupante es que mientras las Instituciones miran para otro lado o se pasan la pelota, a nuestras jóvenes generaciones no se les facilitan las herramientas para decidir consciente y responsablemente sobre su sexualidad, sobre sus vidas. Porque el que haya más o menos abortos depende fundamentalmente del acceso a una educación afectiva y sexual adecuada y de la disponibilidad de servicios de anticoncepción para toda la población, y la protección de la salud y la libertad de las mujeres requiere que la interrupción voluntaria del embarazo se realice en condiciones de seguridad y legalidad, consideramos que las Administraciones deben adoptar las medidas necesarias para que los derechos sexuales y reproductivos, derechos humanos básicos, sean protegidos.

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