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sábado, 23 de noviembre de 2013

EL TREN AVANZA

Salvador García Llanos

Habrá que aguardar a la materialización de la fórmula, en principio créditos bancarios concedidos en ventajosas condiciones a los propietarios de establecimientos hoteleros que dispongan de proyecto de remozamiento, pero lo cierto es que resulta difícil encontrar antecedentes de una identificación de empresarios hoteleros con la iniciativa de mejorar y modernizar su oferta como la que se advierte al socaire del Consorcio de Rehabilitación Turística del Puerto de la Cruz, en el que unos cuantos no creían pero que ahora -la coyuntura da la función- aparecen entusiasmados con los avances que se van produciendo: el último tren para relanzar el destino, dijimos desde su creación, aún en tiempos de Rodríguez Zapatero y Joan Mesquida. De verdad, nos alegramos de que se hayan subido los incrédulos.
          Bien. Y a la espera de detalles, se sabe que la rehabilitación hotelera precisa de una inversión de ciento veintitrés millones de euros. Hay treinta anteproyectos elaborados y aglutinados en torno a veintiséis convenios a suscribir con el Consorcio y el Ayuntamiento para el reposicionamiento del destino turístico, el que se conoce como Puerto de la Cruz Experience. La ejecución de estas actuaciones, viable a partir de los créditos a conceder por entidades financieras, servirá para garantizar el funcionamiento de las empresas, incluso para hacer viables nuevos modelos de negocio derivados de las tendencias del mercado. Y hasta para estimular al sector de la construcción. Estamos ante un salto cualitativo importante: a ver si con la realización se pone punto final a un cliché, a un viejo y manido tópico: los hoteles portuenses están obsoletos y no pueden competir en la captación de clientela, están en desventaja frente a los que disponen de instalaciones y prestaciones más vanguardistas.
          Parece que esta es la oportunidad de ir superándolo. De ahí que destaquemos la identificación de un empresariado receloso y renuente durante décadas, acaso porque creyera que la competencia no alcanzaría los niveles que luego exhibió con poderío. Bueno que ese empresariado vaya apreciando resultados, de modo que entienda bien el mensaje: hay que subirse al tren; pero, sobre todo, tras comprobar que la fórmula consorciada es positiva, estaba bien concebida y debe funcionar a poco que se acredite profesionalidad, trabaje con visión de futuro y administre bien sus recursos.
          Algunos ejemplos de primeras actuaciones en un proceso que llamaremos de reconversión deben servir de enganche para los demás. Es el programa Nosolocamas, del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Especializarse en turismo urbano, introducir incentivos en un inmueble que dada del siglo XVIII o alimentar los sueños de deportistas vinculados al mar son motivaciones que deben dar pie a otras innovaciones que, en su conjunto, cualificarán la oferta turística de un destino que lo tiene todo para ser atractivo desde todos los ángulos.

          Un destino diferenciado. Eso es lo que se persigue. Y de momento, el tren avanza.

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