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martes, 20 de septiembre de 2016

SABANDA

Evaristo Fuentes Melián

Hubo en Bajamar un Concierto Sabandeño, Mirando al mar, unos días antes del 39 º Festival Sabandeño de la Plaza del Cristo, que fue el 3 de septiembre de 2016.

Una de las mejores canciones, y más sentida, fue la de Armando Manzanero, Esperaré, que cantó en ambos conciertos la cantante solista Esther Alfonso. Una estrofa dice así:

…Esperaré que las manos me quieras tomar que en tus recuerdos me quieras por siempre llevar…

Esther Alfonso, en un tramo de su actuación, hace sonidos guturales con su voz, tonadillas, y al final Los Sabandeños en su conjunto entran con ímpetu y cantan, haciendo la segunda voz a Esther. Una maravilla.

Los Sabandeños han grabado últimamente un disco, incluida la canción Amapola, con el considerado en la actualidad mejor cantante lírico ligero, solista tinerfeño de ópera, Celso Albelo, que el año pasado 2015 estuvo en una actuación inolvidable con Los Sabandeños en su Festival de septiembre en la Plaza del Cristo lagunera.

Celso Albelo entonó entonces, con prodigio sensacional, la letra de Braulio:

Yo nací del otro lado
de este mar nuestro cansado
que te besa, con pereza.


… que, a su vez, tan impresionantemente interpretó Alfredo Kraus, en el que quizá sea el mejor disco de los de Sabanda.

Espectador

Tenerife. (Braulio)

Yo nací del otro lado
de este mar nuestro cansado
que te besa, con pereza.
Y desde allí, en la distancia
me enamoró la arrogancia,
de sus perfiles airados.

Entre brumas emergía
la rotunda poesía,
del Padre Teide, nevado.
El celoso centinela,
de estas siete carabelas,
que en torno a él han fondeado
buscando abrigo y cuidado.

Tenerife, Tenerife,
desde Teno a Taganana
desde Abona a Garachico.
Fue naciendo en la distancia
arropada de nostalgia,
la canción que hoy te dedico.

Cuantas veces mi guitarra
se perdió por La Laguna,
serenateando a su luna.

Cuantas veces la alborada
sorprendió nuestro camino,
ebrios de amor y de vino.

Cuantas perritas de vino...

Tenerife que añoranza,
cuando pienso en los amores
que oculté yo en tu esperanza.

Cuantas veces mi guitarra
se perdió por La Laguna,
serenateando a su luna.

Cuantas veces la alborada
sorprendió nuestro camino,
ebrios de amor y de vino.

Cuantas perritas de vino...

Tenerife que añoranza,
cuando pienso en los amores

que oculté yo en tu esperanza.

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