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sábado, 10 de septiembre de 2016

27 DE SEPTIEMBRE: DIA MUNDIAL DEL TURISMO

Antonio-Pedro Tejera Reyes
 

UNA BRILLANTE HISTORIA IRREPETIBLE

El 27 de septiembre de 1999, celebrábamos el DIA MUNDIAL DEL TURISMO, como apertura de la XIII Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en Santiago de Chile.


Allí, en el Teatro Municipal de Santiago, oíamos al Ministro de Economía y Turismo, Jorge Leiva Lavalle y al presidente de la República, Eduardo Frei Ruíz-Tagle, con sus enjundiosas y medidas palabras, destacar al turismo como el auténtico motor del desarrollo de los pueblos, junto a la optimista, pero mesurada intervención del Secretario General de OMT, Francesco Frangialli.
 

Ha llovido mucho desde entonces. Ahí, en esa oportunidad la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo, aprobó el Código Ético Mundial para el Turismo. Un significativo logro, que hoy es referencia mundial para los hombres de bien que trabajan por el turismo.
 

Volver a recordar aquella excepcional ocasión, es retrotraernos al majestuoso escenario del iluminado y lleno de banderas de más de 140 países del mundo, Teatro Municipal de Santiago, y la regia presentación del acto, que como preludio poético-musical,  estuvo brillantemente adornado, en esta impresionante ceremonia de inauguración, con la escenificación de la obra “Pequeña Cantata de los Poetas de Chile” – Gabriela Mistral, Pablo, Neruda, Nicanor Parra… -  que nos transportó, durante toda la representación a un mundo pleno de emociones, gracias a la magnífica interpretación que todos los componentes de la obra supieron hacer de ella. “Queremos ofrecer a nuestros distinguidos visitantes un espectáculo que tenga claros elementos de nuestro carácter, nuestra sensibilidad, nuestros rostros y coloridos… nuestra geografía, nuestros sentimientos, nuestros personajes… nuestra identidad nacional.”


Así entienden en Chile lo que hay que mostrarle al visitante. Como debe ser.
 
 A la derecha junto al autor, el catedrático Carlos Vogeler Ruiz, Director Regional para las Américas de la Organización Mundial del Turismo, uno de los brillantes profe-sores de la Maestría sobre Turismo y Cultura de la Paz, impartida en Canarias, conjuntamente con la Universidad para La Paz, de las Naciones Unidas. Año 2000.
 

Hoy, cuando estamos a las puertas de celebrar un nuevo 27 de septiembre, no podemos menos que recordar aquella hermosa ocasión signada por su feliz desarrollo, y marcada por toda una larga serie de consecuciones que ilustran la vida de la OMT.
 

Parece oportuno entonces, que nuestra colaboración con esta significativa celebración esté relacionada con la imparable marcha ascendente del movimiento turístico mundial, el cual rompe todas las previsiones posibles, pues los problemas que pueden paralizar al sector intermitentemente el algunos de sus múltiples escenarios, se ven compensados por la actividad de destinos emergentes que entran de lleno en el mercado de la oferta y la demanda, con una irresistible capacidad de captación, toda vez que han sabido adaptar sus valores turísticos a las nueva exigencias que cada día se segmentan más en todo el mundo viajero.      

 Los destinos se modernizan, se adaptan a las nuevas tendencias y tecnologías, sin perder de vista sus valiosas “señas de identidad”. Buscan su integración en la “era de la sostenibilidad”. La calidad como meta final, pero sin perder de vista cuáles son sus principales componentes, algo que los verdaderos profesionales del sector conocen muy bien, y que no tiene nada que ver con el valor económico, lo que se quiere usar como espejo de lo que debe ser esa calidad. Nada que ver con eso. La calidad tiene que existir en lo barato y en lo caro… fundamental.
 

El movimiento turístico mundial avanza a pasos agigantados – habría que mirar solamente para Dubái – sus perspectivas son incalculables. Según las concienzudas, pero recatadas, previsiones de la Organización Mundial del Turismo, en el 2020, vamos tener sobre la faz del planeta – y en el espacio también – el doble de los turistas que hay ahora. Como decía aquella famosa frase acuñada por unos tours operador de los de antes: “En algún lugar hay un turista para Ud.”. Encontrarlo y atraerlo hacia nuestro destino, es labor de profesionales. Y no sigamos confundiéndonos: el turismo que va a los casinos de Montecarlo o de Estoril, no es el mismo del “todo incluido” que va al Caribe… El que quiera entender que entienda.

Teatro Municipal de Santiago de Chile
 
Un año más celebramos el DIA MUNDIAL DEL TURISMO. Los caramelos y las flores que se regalen a los turistas en algunos destinos “consolidados”, son una buena muestra del turismo que los visitan… Está claro que todos los lugares no se pueden regalar Rolex, ni Mercedes últimos modelos…
 

LOS VALORES DEL TURISMO
Hace pocos años la Organización Mundial de Turismo utilizó el slogan: “Turismo: fuerza impulsora de la lucha contra la pobreza, de la creación de empleo y de la armonía social”.


Ante la magnitud y la oportunidad de este mensaje, hacemos un llamado a la cordura y la sensatez, de quienes están planificando el turismo como un elemento de desarrollo sostenible, para que estas vertientes, claras y precisas, que contienen este mensaje estén siempre presentes en la planificación de las actividades consecuentes en la evolución de los pueblos, muy en especial teniendo en cuenta que desarrollo no significa crecer, como muy bien insistía reiteradamente, una y otra vez, en sus enjundiosas y brillantes clases sobre planificación del territorio turístico, nuestro prestigioso profesor, Dr. arquitecto Juan Julio Fernández.
 

Parece entonces conveniente que quienes tienen en sus manos los poderes de decisión en todo este conglomerado que significa desarrollo, se acerquen a las fuentes del saber, y asesorados convenientemente, busquen las soluciones adecuadas en cada caso, para que esas urgentes necesidades de acabar con la pobreza, crear empleo y conseguir la armonía social, se puedan conseguir sin hace peligrar las perspectivas de vida de las generaciones futuras.

 Impresionante fotografía de Puerto de la Cruz, Tenerife, con el Volcán Teide al fondo y el Valle de la Orotava, lugar donde la nació el turismo de élite en las Islas Canarias, hoy de obligada visita para el turista que llega a la isla gracias al mundialmente famoso Loro Parque y a su clima excepcional todo el año. Un modelo que necesariamente debe de estudiarse para entender el desarrollo del turismo y sus consecuencias.


Hoy, afortunadamente, existen ya soluciones para todo. La voluntad de aplicarlas y de seguir las pautas necesarias para conseguir ese “desarrollo sostenible” del que tanto se habla sin saber lo que es, es lo que se hace necesario. Los cientos de ejemplos que se pueden ofrecer a niveles mundiales están a la vista para quienes quieran mirarlos. Crear empleo no quiere decir destruir el paisaje haciendo más carreteras, ni montar fábricas de armamentos. Se puede crear empleo alrededor del turismo en actividades con las cuales se consigan metas que hagan felices a la humanidad. Hermosa tarea.


Estamos en el mundo ante una auténtica revolución social que nos pide reflexión, pero a la vez actuación rápida. Los movimientos de los emigrantes se multiplican, los países desarrollados son invadidos materialmente por los habitantes de los países pobres. Hay que ayudarles, hay que sacarlos de sus miserias, hay que culturizarlos en la filosofía del trabajo “enseñándoles a pescar” no regalándoles el pescado... Un movimiento serio y honrado en esa dirección es lo que se impone, lejos de las demagogias trasnochadas de antaño.
 

Hace ya algunos años, el Secretario General de la OMT, invitaba a todos los agentes del turismo, especialmente a las administraciones nacionales de turismo y al sector turístico privado, a reforzar sus actividades con este nuevo enfoque de reducción de la pobreza. “Estamos convencidos, decía, de que encontrarán muchas maneras de combinar solidaridad con rentabilidad, el crecimiento turístico nacional con las oportunidades de empleo para los pobres, y el éxito empresarial a largo plazo con la sostenibilidad socioeconómica.”
 

Cultura de paz, unida a la filosofía del trabajo bien hecho, deben de ser metas para producir esa felicidad que necesita todo ser humano, y que se conseguirá solamente cuando todos tengamos un nivel de vida consecuente con el trabajo que desarrollemos, ganándonos el pan con el sudor de nuestra frente, sin prebendas ni regalías, pero disponiendo de los medios necesarios para adquirir esa cultura que nos lleve a disfrutar de la vida como debe ser: honrada y honestamente. Amén.
 

*(Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo)


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