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viernes, 21 de agosto de 2020

FRAY ANDRÉS DE ABREU, BIÓGRAFO DEL SIERVO DE DIOS FRAY JUAN DE JESÚS DE ICOD


José Melchor Hernández Castilla

La “biografía de Fray de Andrés de Abreu” (1647-1725) se halla hilada por el investigador Leopoldo de la Rosa Olvera, en Anuario de Estudios Atlánticos, número 26, 1980. Andrés de Abreu fue bautizado en la parroquia de la Concepción de la Orotava en 1647. Sus padres habían contraído matrimonio en el mismo lugar el 4 de noviembre de 1625, Mateo González de Abreu (procedente del Realejo de Arriba), albañil, y Melchora de Abreu, ambos de origen portugués. Los hermanos de Fray de Andrés fueron franciscanos, como el mismo; Fray Melchor de Abreu, ministro del Santo Oficio, guardián de San Diego del Monte y definidor de la Orden; y Fray Bernardo, fallecido en el convento de Garachico; Marta Rodríguez de Abreu; Ana Rodríguez de Abreu; y dos monjas dominicas, Catalina de San Pedro y Melchora de Santa Catalina.

Fray Andrés de Abreu comenzó su vida conventual en el convento de San Lorenzo de La Orotava en 1666, con 19 años (dicho convento tuvo un incendio el 19 de mayo de 1801, con el cual perdió todo su esplendor). En 1681, ingresó en el Santo Oficio, y posteriormente fue nombrado comisario de la villa de La Orotava y su partido hasta el final de sus días. Residió en el convento de San Diego del Monte, en La Laguna, desde noviembre de 1676 hasta septiembre de 1677, en dicho sitio, varios padres le hablaran de la vida del lego fray Juan de Jesús, del cual el mismo se convertiría en su confesor. En 1687, a la muerte del místico fray Juan de Jesús de Icod, el cabildo de la isla le solicita la oración fúnebre en sus exequias. Entre 1690-1694, siendo el provincial fray Francisco Yanes, Fray Andrés de Abreu se retira al pequeño convento de Buenavista para escribir la biografía del siervo de Dios Fray Juan de Jesús (1615-1687). “La Vida del venerable siervo de Dios Fr. Juan de Jesús” se publica en Madrid en 1701, el mismo Fray Andrés de Abreu, su autor, dice del libro: “amplificación, el lujo de frases de afectada energía, la molestia de lugares comunes y de sentencias conceptuales, escribiendo la historia de un lego tan simple como humilde, son los principales defectos que acaso notarán los críticos en esta obra. Pero el autor es abundante, su dicción castellana es pura, sus pinturas son de gran colorido y su erudición era la más de moda de aquellos tiempos”.


Como nos dice Leopoldo de la Rosa, “fray Andrés de Abréu escribió también otra obra, perdida para siempre, la Vida de la Venerable Sierva de Dios María Justa de Jesús... Afirma este autor (el Padre Diego Inchaurbe) que María Justa de Jesús «nació en La Victoria, el 6 de enero de 1667 y fue bautizada el 9 de dicho mes. Era hija de Juan Alonso y de María de la O.». Y sigue diciendo, «escribió su vida el M. R. P. L. Fr. Andrés de Abréu pero, sin reflexión, a la muerte de éste, se dio a las llamas. Quizá sería una obra como la que escribió de Fr. Juan de Jesús, lego franciscano y conventual de San Diego del Monte, donde falleció»” (Páginas 166-167).

Fray Andrés de Abreu fallece en el convento de San Lorenzo de La Orotava, en la que había profesado por primera vez con 19 años, el 3 de julio de 1725 con 78 años de edad. José Viera y Clavijo (1731-1813), al hacer su biografía, escribe: “el título de «padre más digno» que había alcanzado elevaba «a un religioso modesto al más alto fasto a que la ambición monástica pueda allí esperar, da la idea de un pequeño monarca, temido, idolatrado y absoluto” (Página 165). 

Biografía de Fray Juan de Jesús de Icod (1615-1687), realizada por la Diócesis Nivariense de Canarias: “Fray Juan de Jesús nació en la población de Icod de los Vinos en el norte de la isla de Tenerife en diciembre de 1615, fue bautizado en la Iglesia Parroquial de San Marcos Evangelista el día 20 del mismo mes y año… Tempranamente, a la edad de diez años comenzó como aprendiz de tonelero en Garachico, entonces lucrativo lugar para el negocio de vinos. El dueño del taller era individuo de carácter colérico e irascible que descarga en el pobre muchacho su violencia, hasta el punto de arrojarlo a una hoguera callejera durante la tradicional festividad de San Juan Bautista, lo cual le produjo -según la tradición- la pérdida del ojo izquierdo. Estos malos tratos los aceptó con cristiana resignación, y mantuvo su trabajo compaginando oración y penitencia. Más tarde abandona ese oficio, aprende a leer y se traslada a la ciudad de Puerto de la Cruz. Comienza a experimentar los primeros éxtasis místicos, uno de los más reconocidos relata que cuando se encontraba delante de la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia en el Puerto de la Cruz, entró en éxtasis y se elevó con los brazos en cruz.. hasta llegar a la costa de Martiánez. 

Testigos del sobrenatural suceso fueron varios vecinos. El 22 de julio de 1646, también en el Puerto de la Cruz, tomó el hábito de franciscano en el Convento de San Juan Bautista, espiritualmente preparado por su confesor el Reverendo Padre Fray Mateo de Aguilar, Definidor de la Provincia de San Diego de Canarias. Fue trasladado al Convento de San Diego del Monte (hoy ermita), extramuros de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Fray Juan de Jesús ayudó espiritualmente con sus consejos a la popular religiosa sauzalera María de León Bello y Delgado (Sor María de Jesús, más popularmente conocida como «La Sierva de Dios«), pues fueron contemporáneos. El fraile entregaba su desayuno a los pobres, piedad respecto a las prostitutas, rezaba devotas estaciones para beneficio de almas afligidas, y sufría mortificaciones que aplicaba en sufragio de las ánimas del purgatorio. El 6 de febrero de 1687, moría Fray Juan de Jesús con gran fama de santo en el convento de San Diego del Monte en La Laguna, tenía setenta y un años y hacía tiempo que estaba enfermo. Fue enterrado en el mismo convento. En la actualidad se está tramitando el proceso para su beatificación” (IV Centenario del Nacimiento y Bautismo del Siervo de Dios, Fray Juan de Jesús. Año 2015. Diócesis Nivariense).


Mencionamos algunos de los milagros del Místico y Siervo de Dios Fray Juan de Jesús de Icod (Galindo Brito, Antonio, 20 de abril de 2016. “El Peñón del Fraile y Fray Juan de Jesús, en el Blog de Crónicas Portuenses): “En honor y recuerdo a Fray Juan de Jesús y su estrecha relación con el Peñón, éste, durante mucho tiempo, fue conocido como el Peñón del Fraile, en clara alusión al fraile franciscano que tanto tiempo pasó en oración y penitencia sobre nuestro Peñón... Fray Juan de Jesús, durante su retiro en el Peñón, colocó una cruz hecha toscamente con dos verodes secos, con la intención de que le sirviese como escudo de defensa y protección contra las tentaciones del maligno, mientras se encontraba sólo, en meditación y oración sobre el Peñón. Se cuenta que al cabo de cierto tiempo, el tronco enraizó y se fundió con el que formaba los brazos, llenándose de verodes toda la cruz… Otro hecho prodigioso ocurrió cuando le mandaron subir a La Orotava con un jumento para moler una fanega de trigo. En su camino, el jumento fue arrollado por una pesada carreta tirada por bueyes que le pasó una rueda por encima, lo que hizo temer al carretero que el animal estaba herido de muerte. Al ver al jumento herido, Fray Juan de Jesús se acercó y le dijo: “Ea, hermano. Vamos a cumplir la obediencia” y según cuenta la leyenda, el jumento se levantó al instante sin daño alguno”.

Para creer en los milagros o los hechos acontecidos al místico Siervo de Dios Fray Juan de Jesús de Icod hay que tener fe, que no te da más honra o deshonra, sino que te hace tener una visión diferente del mundo que se experimenta.

Para Fray Andrés de Abreu, Fray Juan de Jesús  de Icod representaba la humildad, lo simple y el misticismo, algo muy alejado del carácter dominante y recto del propio Fray Andrés de Abreu y de su rica formación cultural. Posiblemente, por eso, se decidió a escribir sobre el Siervo de Dios Fray Juan de Jesús de Icod.

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