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sábado, 18 de mayo de 2019

LOPE AFONSO O EL NARCISISMO SOCIALISTA


Lorenzo de Ara

Todos contra Lope Afonso. También los que cobardemente medio callan o medio te dicen que siempre han votado por el PP, aunque ahora se lo están pensando.

…Que Lope es un buen chico, y esas cosas que se comentan con un cadáver de cuerpo presente.

Bien, pues yo les digo que Lope está muy lejos de ser un cadáver.

Les digo a la cara que Lope es el mejor alcalde que puede tener el Puerto de la Cruz en estos tiempos donde para desgracia de la política, llegan a ella gentuza de todo pelaje. (También se encuentran en el PP).

Lope Afonso ha conseguido en estos cuatro años lo que parecía un imposible.

Cierto es que no ha traído a la ciudad el anhelado muelle, claro que no.


Fue valiente y honesto con un servidor afirmando que no se daban las condiciones para meter palas antes de las elección de mayo, que ya están aquí. Con esa afirmación se ganó el enfado de Carlos Alonso, presidente del Cabildo. Y muchos se rebelaron contra él.

Sin embargo, lo que dijo el primer edil solamente está en condiciones de ser dicho por una persona que rechaza la mentira y el fariseísmo en la política.

Lope ha sido la encarnación de la estabilidad. Casi en soledad viene trabajado para evitar tensiones y malos rollos. Un liderazgo inusual en el Puerto de la Cruz, ciudad siempre predispuesta a convertirse en el mejor decorado para una película del oeste cuando está en manos de petardistas.

Para humillar a Lope Afonso se afirma gratuitamente que lo que ha habido es un “papá Cabildo” omnipresente. Aseveran tal cosa los verdaderos refractarios de la ciudad.

No es que sean enemigos de Lope Afonso, que lo son, es que se han convertido en las piedras que encuentra la ciudad para consolidar su prosperidad de una vez por todas.

Si el Cabildo no tuviese en Lope un interlocutor fiable, serio, dialogante, con afán constructivo, Alonso habría seguido mirando para Santa Cruz y para el sur de Tenerife. Pero Carlos ha encontrado en el alcalde portuense al hombre templado y altamente formado que exigía la ciudad desde hacía años.

El 26 de mayo, los ciudadanos de una ciudad pequeña en extensión, pero grande en poder económico y laboral para toda una comarca, tienen en sus manos la posibilidad real de hacer factible que el futuro inmediato no traiga consigo una bolsa de calamidades, sino que permita posicionar a la urbe entre las más modernas y competitivas de Canarias.

Lope Afonso representa mucho más que la apuesta por la vieja política cansina, torpe, barriobajera, ruin, de corto recorrido.


El hombre que jamás se rinde cuando los enemigos de la ciudad, que están en ella y se hacen llamar hijos del Puerto de la Cruz, arremeten contra todo lo bueno: tradiciones, servicios generales, seguridad, empleo, bienestar social, turismo, deporte, urbanismo, cultura, fiestas.

Lope, ni se rinde, ni calla.

Con errores, sí, pero con una fe inquebrantable en el Puerto de la Cruz y sus gentes

El Puerto dela Cruz en el que todos seremos protagonistas.

Yo lo veo así.

P.D. No quiero ni debo olvidar al PSoe del Puerto de la Cruz. Leyendo a Antonio Caño, ex director de “El País”, me hace reflexionar su tribuna “Democracias narcisistas”. Destaco de ella algunos párrafos: “Con su cabeza vacía de cualquier credo o convicción, la lealtad a su persona es su principal, tal vez la única, prueba de apoyo…Por supuesto, el narcisismo ha estado asociado a la profesión política... En 2015, un destacado psiquiatra, Jerrold M. Post, publicó un libro titulado Narcissism and Politics en el que analiza meticulosamente ese fenómeno. “Creo que rasgos narcisistas están asociados con muchos de los comportamientos de líderes políticos, especialmente aquellos de conductas contradictorias que manifiestan un contraste entre las palabras y los hechos…La autoestima y la autocomplacencia han sustituido a la discreción y el esfuerzo. Cualquier trivialidad personal —¡llevo un mes sin faltar al gimnasio!— se publica y se celebra como una proeza en un determinado entorno, lo que está generando una sociedad con una mínima capacidad de exigencia y rigor. Todo se perdona, se tolera o se olvida rápidamente, porque enseguida estamos pendientes de otra gesta próxima, anunciada en una foto…”.

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