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sábado, 18 de febrero de 2017

¡MALDITO SEAS!

Lorenzo de Ara

Leopoldo López está metido en un agujero. Injustamente. ¡Maldito seas! Como él, otras cien personas se encuentran encarceladas y son presos políticos. ¡Maldito seas! Como ellos, el pueblo pasa hambre, sufre muchas carencias. ¡Maldito seas! No existe democracia, por tanto; la libertad de prensa y la libre circulación de ideas están prohibidas. ¡Maldito seas! Venezuela se muere. ¡Malito seas!

Maldito seas, Pablo. Sí, Pablo Iglesias. Tú y los tuyos representáis lo peor de la naturaleza política. Sois la gangrena capaz de llevar a la tumba a una sociedad despistada, asqueada, cierto, por la corrupción, por la desidia de los partidos tradicionales y porque el sistema yace adormecido por una partitocracia corrosiva. Pero tú y los tuyos no sois la respuesta. No sois la herramienta más útil para dejar atrás este presente de calamidades, de zafiedad intelectual, de salvaje capitalismo que convierte en dios al dinero y despoja de derechos a los más débiles.

Pablo Iglesias, tú sólo eres parte del mal que ha cobrado fuerza porque el pueblo, libremente, también se equivoca. En su cabreo, natural, es capaz de elegir lo peor. Y lo peor en esta España decrépita, es lo que representa Podemos, lo que tú vociferas en teles a tus servicios, entre periodistas zarrapastrosos que anhelan la llegada del infierno político.

En el Congreso enseñas y haces gala de lo que eres en realidad. Eres un matón. Amenazas con tus puños. Enseñas los dientes para dejar claro que estás dispuesto a morder.

Oh, Pablo, cuanto deseo tenerte a mi lado. Tenerte cerca, a un palmo de mi nariz. Oler tu mierda ideológica y decirte mirándote a los ojos que eres un cobarde, un ser miserable. ¿Por qué?

Sencillo. Mientras demócratas de España se unen para pedir la liberación de Leopoldo López, la liberación del resto de los presos políticos; mientras se unen para exigir que la democracia retorne a Venezuela, tú, los tuyos, y entiendo que los cinco millones que votaron a Podemos, hacéis lo contrario. Tú por ejemplo ríes y bailas y mueves la melena al viento como el león mesiánico de Podemos.

Maldito seas, Pablo. Maldito sean los tuyos. Maldito sea el comunismo y maldita sea una democracia que permite dar juego a partidos que no persiguen otra cosa que la destrucción de la convivencia pacífica.

Quiero oler tu mierda. Quiero oler tu cobardía. Quiero oler tu maldad. Quiero arrollarte con la palabra.

¡Maldito seas, Pablo! ¡Maldito seáis!

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