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domingo, 28 de enero de 2018

EL IDIOMA, EL ACENTO, LA VOCALIZACIÓN


Evaristo Fuentes  Melián

Al leer “Peste de vocalización”, de Álex Grijelmo (diario EL PAÍS, pág.46, sábado 27.1.18), se me ocurren tantas cosas que intentaré resumir. Le ruego al sr director y a la defensora del lector me publiquen y me envíen un mínimo comentario. Doy las gracias por anticipado  a ambos.

Llevo años defendiendo, sin que nadie me preste la atención debida, que las películas mejicanas o argentinas, por ejemplo,  deben venir subtituladas, para que los diálogos se entiendan en todo el mundo hispanohablante.  Lo que dice Susana Díaz de dejarse de “estereotipos, tópicos y prejuicios”, está bien, pero por encima de ello es primordial que cada frase de la conversación se entienda.

En cuanto a medidas de distancia, peso y volumen observo que, por ejemplo,  cuando el original en inglés dice millas, el doblaje castellano dice kilómetros. Me parece correcto, es un buen criterio.

Y paso a narrar algunas anécdotas:

1.- El dúo humorístico canario ‘Piedra Pómez’ basa sus enjundiosos  monólogos o diálogos en el juego constante del significado de las palabras.  Hay una, “totorota”, muy usada popularmente en Canarias, que  muchos peninsulares no sabrán ‘traducir’…

2.- Una de las mejores  anécdotas que he oído es la que voy a contar: un turista alemán llega a  las afueras de mi pueblo, La Orotava (Tenerife), y pregunta por una tienda famosa de calados y bordados típicos canarios hechos a mano. El paisano que se encuentra en su camino el alemán, le explica, en su jerga canaria de las zonas rurales—que viene a ser como un castellano chapurreado, atiborrado de seseos—dónde está la tienda especializada en bordados. Pero el turista alemán, al oír tal cantidad de medias palabras y balbuceos, no entiende nada, le da las gracias educadamente al canario del campo y sigue su camino. Es decir, que el canario se queda satisfecho pensando que ha informado correctamente al alemán, pero el alemán no ha entendido ni papa (por cierto: papa es el nombre típico de patata).

3.- El caso contrario es el de un canario que viaja en el Imserso con su esposa, se pierden en la ciudad de Valladolid y le preguntan a una señora de allí; no le entienden nada y el canario comenta luego con su esposa: ¿qué defecto tiene esta señora en la boca?

4.- Y otra anécdota más: un enfermo canario de una zona rural, está grave y acaba de salir de la anestesia de una operación, en una conocida clínica madrileña. Entonces, las primeras palabras que pronuncia es una sola, insistentemente: “secura, secura, secura…”. La enfermera peninsular  le responde “sí señor, lo suyo se cura, usted permanezca tranquilo, relajado…”. El enfermo insiste “secura, secura…”. Al final llegó un médico canario y le explica a la enfermera peninsular que el enfermo tiene sed, secura.

En conclusión, insisto: las películas hispanoamericanas deben llevar subtítulos, y en general las películas cuya trama o su argumento se desarrolla en alguna región o zona geográfica española específica, hablada en la jerga, modo de expresarse verbalmente, léxico o estilo exclusivo de esa zona concreta, deberían llevar subtítulos.  

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