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jueves, 15 de junio de 2017

LAS ARTES EN LOS SESENTA, LA DÉCADA YEYÉ

Isidro Pérez

Los Realejos, dice un artículo en uno de los programas de fiestas del Carmen de los años sesenta, es un pueblo que sabe de arte y que lo cultiva; un buen preámbulo para lo que a continuación se narra, basado en los nombres de colectivos y grupos de jóvenes que a lo largo de esta prolifera década se integraron en diversas manifestaciones musicales y culturales.

En cuanto a los conjuntos modernos o de música pop, conocida en esa época como yeyé, tenemos que hablarles de los divertidos Vampiros Rojos, decano de esta música en Los Realejos, formado en un principio por Pepe, Eva, Guzmán y Hernán, así como Paco el de la calle El Agua, que fue a Alemania de excursión y ya se quedó allí prendado de una teutona con la que se casó. Fueron estos mismos muchachos quienes organizaron el Primer Festival de Grupos en la plaza de San Agustín, acudiendo a la cita grupos invitados como Los Mustang de Icod de los Vinos, Los Rayos Verdes de La Orotava, así como otros de la ciudad turística del Puerto de la Cruz, por entonces haciendo ya sus primeros pinitos en la promoción de nuestra isla de cara al exterior. En ese festival actuaron los Vampiros Rojos como invitados y Los Tarántulas, avispados maestros de rasgar las cuerdas de las guitarras eléctricas, formado por Nicolás el Platero, Juanito el Parral, Cecilio, José Esteban como batería y pedro como vocalista.


Al tener que ir al cuartel muchos de estos jóvenes, otros tuvieron que recoger el testigo y así pasó con Los Delfines, con los famosos gemelos del Realeo Bajo, Vicente, Humberto y Juan el Parral.

Otros grupos más tardíos en esta ocasión del Realejo Alto fueron Los Espaciales, entre otros con Servando el de los electrodomésticos y Tito el electricista, hijo de don Delgado el guardia, y Andes pi, nombre que sacaron de las iniciales de los nombres de sus integrantes, por aquel entonces formado por Abel Piedra, Pedro Dévora, el hijo de Perico el Barbero, Antonio Delgado el guardia, así como Bernardo y Gaspar Suárez. Tocaron en el casino de San Juan de la Rambla, en Arona, en Cabo Blanco y como miembros en el coro de la Parroquia Matriz del Apóstol Santiago, en la Iglesia de Adeje y Vilaflor, entre otros lugares.

Todos estos datos que un servidor simplemente esboza de forma tímida en este escrito sólo pretenden traer a la memoria unas experiencias humanas ya pasadas, pero no por ello con cierta validez para la sonrisa y el recuerdo de los que tuvieron la suerte de vivir su juventud en esa década mágica de los sesenta, sirviendo además de bello ejemplo para las generaciones jóvenes del siglo XXI, ávidas de recibir contenidos con los que llenar páginas en blanco de sus vidas.


Nos cuenta José Esteban, concejal en el Ayuntamiento de Los Realejos por Coalición Canaria en pasadas legislaturas, que los Vampiros Rojos se hacían sus propias guitarras eléctricas; mandaban a pedir las pastillas a Barcelona y luego hacían la guitarra con planchas de neopán que tenían que pegar, no como ahora que ya vienen pegadas, y con la ayuda de un carpintero las hacían de varias formas y les pegaban la formica. Lo más difícil era el mástil ya que tenían que hacerles los trastos previamente con un diapasón y posteriormente incrustarles los segmentos... ¡Qué tiempos aquellos!

Seguiremos informando.

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