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lunes, 2 de noviembre de 2020

EL TEMA DEL TERRORISMO

Evaristo Fuentes Melián

Ahora mismo, hace un par de días, se ha producido un ataque terrorista en la catedral Notre Dame de Niza; y ahora mismo se cumplen años (fue en 2004) del ataque terrorista yihadista en la estación de Atocha en Madrid, con más de un centenar de muertos.

El tema del terrorismo es una lacra mundial que está consiguiendo efectos políticos de gran alcance. Es tan conocido como preocupante, tanto en oriente como en occidente, tanto en el norte como en el sur.

Muy pocos países  se ven  libres de esta  'servidumbre', y los que  lo  han conseguido  es  porque  mantienen un  alto  grado de estabilidad  económica  o  son  pequeños  en  capacidad  física y financiera de  cara al exterior,  y no reúnen condiciones  que los hagan  apetecibles para  las multinacionales que capitalizan los intereses comerciales del ancho mundo.

 Algunos países, diríamos que   se  lo  han buscado,  por  su  política  de mala vecindad  o por tener ubicadas  en  su  demarcación territorial, razas  distintas,   con sus viejas  rencillas  históricas o  hábitos  y tradiciones  de lengua,  costumbres  o religión,  que  los hacen convulsivos en sí mismos y en sus relaciones internas.

En algunos casos,  y esto es lo más penoso,  hay que achacar la inestabilidad territorial a los  organismos  internacionales creados a  priori, teóricamente para preservar la paz; o creados solamente con finalidades comerciales internacionales (la  ONU,  la OTAN, la CEE más tarde    llamada UE, la Liga  Árabe…)

Todos ellos constituyen una parte importante   de toda la   culpa en el surgimiento de conflictos bélicos de las guerrillas, eufemismo que implica un alto grado de terrorismo.

En cuanto a la manera de denominar por definición a estos conflictos, se suele poner el adjetivo apelativo según de la parte de donde se miren:   Mientras unos los consideran ‘guerra santa', otros los catalogan de ‘terrorismo de estado’. Simplemente.

En algunos casos, los organismos  internacionales y el  manejo de ellos por  los países más poderosos--y  su  mala política en  los territorios más inestables, propensos  a crear conflictos--son también los culpables directos  de  que una  mala gestión active y a veces expansione, guerras que muchos de los pequeños países o territorios afectados no  ven otra  manera  de  combatir  con sus escasos medios,  como no  sea por la  vía de  la guerrilla incontrolada en escaramuzas mortales. Que también es terrorismo puro y duro.

ESPECTADOR 

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