Bienvenidos al Diario del Valle

SEARCH

jueves, 16 de julio de 2020

JUAN DE CASTILLA, UN GOMERO PREHISPÁNICO, EN LA CONQUISTA DE LA PALMA Y TENERIFE


José Melchor Hernández Castilla

“El Dr. Wolfel sostiene, en su estudio luego citado sobre Don Juan de Frías, que el deán Bermúdez ostenta la capitanía de la conquista en representación del obispo, juntamente con Juan Rejón, durante el primer período de 1478-1479, cosa que puede en verdad apoyarse en el testimonio de Sedeño, quien asegura que la orden regia se dio para que "la conquista la hiciesen ordenando ambos y no el uno sin el otro". Pero durante el segundo período (1480-1483), bien por disconformidad del obispo con el deán Bermúdez, que continúa en su cargo de deán de Canarias, pero no regresa a las Islas, bien por haber cambiado la situación jurídica de la conquista, tras la destitución de Rejón, ni el obispo ni el deán aparecen en las Capitulaciones con Pedro de Vera y Quintanilla, por ejemplo” (Álvarez Delgado Juan, 1963. “Alonso de Palencia y La Historia de Canarias, 1423-1492. Nº 9, AEA. Página 70).

Don Juan de Frías, obispo de Rubicón y Canaria (1473-1485). Los “indicios permiten fijar el comienzo del obispado de D. Juan de Frías en 1473, aunque nuestros historiadores y Ortíz de Zúñiga fijan el nombramiento y venida a Canarias del obispo Frías en el año 1479. Porque los documentos publicados por el Dr. Wolfel en su estudio D. Juan de Frías, el gran conquistador de Gran Canaria, aseguran que varias veces antes del año 1477 había estado Frías entre los indígenas de la Gomera. Véase en el texto completo de la Real Cédula de 18 de octubre de 1477, incorporada en la de 6 de febrero de 1478, denuncia del obispo contra los Herrera-Peraza por el cautiverio de gomeros, en la que se dice que "Don Juan de Frías, obispo de Rubicón… como pastor e prelado suyo, avía estado muchas veces entre ellos, e que antes que los traxesen, él avía sabido (¿salido?) de la dicha Ysla (de la Gomera)". Y los cautivos fueron hechos en los comienzos del año 1477, primer ataque de Hernán Peraza” (Alvarez Delgado, Juan, 1963… Página 71).


“El 16 de junio de 1478, ante Marcos Luzardo en Lanzarote, actúa fray (franciscano) o don Juan de Frías como testigo en el consentimiento que otorga Diego de Herrera sobre la donación que hizo doña Inés Peraza, en Sevilla, de la isla de La Gomera a Fernán Peraza. Vuelve a Sevilla y se reúne con Pedro Fernández Cabrón y Juan Rejón y, el primero de agosto de 1479, pasan a Gran Canaria para colaborar en la conquista. Regresó a Sevilla donde, en 1481, se tiene constancia documental que recibía en su mesa a don Fernando Guadarteme (Cfr, información guadartémica de 1526). En 1483, ya ha organizado la nueva composición y funcionamiento de su Cabildo Catedral, a imagen y semejanza del hispalense, y negociado el traslado de Sede y Obispado. Ahora Rubicón se transformará en Canaria y Teguise dará paso a Las Palmas, en tanto que San Marcial dejará su lugar a Santa Ana (Cabildo Eclesiástico). Durante este año y los siguientes atenderá a su grey grancanaria prehispánica, desplazada en masa a Sevilla. Se encargará de distribuirlos entre familias de cristianos viejos, etc… Enfermo, testó y otorgó codicilos en Sevilla en 1485. Falleció entre noviembre de 1485 y enero de 1486” (Cebrián Latasa, José Antonio, 2003. “Ensayo para un diccionario sobre los conquistadores de Canarias”. Gobierno de Canarias. Páginas 229, 230).

“En septiembre-octubre de 1477 la Corona negocia con Diego García de Herrera la cesión de las citadas islas (Gran Canaria, La Palma Y Tenerife), plasmándose el acuerdo en un documento que lleva la fecha de 15 de octubre de 1477. Es posible que en la determinación de los soberanos influyesen las protestas del obispo don Juan de Frías, el cual había denunciado el negocio esclavista de Hernán Pereza, hijo de Diego García de Herrera, a costa de los gomeros y en connivencia con vecinos de Palos. Los Reyes Católicos comisionaron en ese mismo 1477 a los doctores A. de Villalón y Ramírez de Zamora para que actuaran en el pleito que el citado obispo sostenía con los paleños, enviados por Hernán Peraza a capturar esclavos insulares. Los jueces dieron la razón al obispo Frías, y en febrero de 1478 los soberanos sentenciaban que 98 indígenas gomeros fueran devueltos a su isla. La orden, incumplida, será reiterada en noviembre hasta lograrse un final de acuerdo con el criterio de la Reina, empeñada en rescatar a todos los esclavos dispersos por el ámbito peninsular… Pedro de Vera, por estas fechas (enero de 1484), se encuentra libre de preocupaciones en su isla, pues le es posible trasladarse a la Gomera a castigar a unos gomeros sublevados (volverá de nuevo a la Gomera en 1488 para hacer escarmiento en los indígenas que han asesinado a Hernán Peraza). En abril de 1484, Vera se encuentra bien lejos de Canarias, haciendo cabalgadas por tierras malagueñas… En 1485, Pedro de Vera, que ha vuelto a Gran Canaria, expulsa a una serie de gomeros en el mes de enero. Tal vez estos indígenas hubiesen mostrado síntomas de rebeldía o descontento, afectados por lo que se hizo el año anterior con sus coterráneos. Podemos aventurar que Vera consideraba a la facción gomera como algo peligrosa en una gobernación donde se daban brotes de inconformidad o insumisión… En 1487, Pedro Vera, continúa aún en las campañas granadinas, actuando en los cercos de Vélez-Málaga y Málaga, hasta que retorna a Gran Canaria en 1488 para, nuevamente, castigar a los gomeros que han asesinado a su señor Hernán Peraza. Vera, que en ese año ha casado por segunda vez con Catalina de Zurita, se traslada a la Gomera y aplica un duro escarmiento a los indígenas… Ante la protesta aireada del obispo de la Serna, Vera tiene que regresar a la Península y depositar 500.000 maravedíes para devolver los dineros pagados por los gomeros vendidos como esclavos y que había que libertar. El favor real no lo pierde ya que parece intervenir como prestamista de los mismos reyes, y en 1489, quizá, participe en el sitio de Baza como proveedor de las armadas reales. Los 500.000 maravedíes exigidos en 1488, los deposita en 1490, año en que su hijo Hernando se refugia en Portugal tras componer unos versos en los que critica a los soberanos y al corregidor de Jerez”. (Morales Padrón, Francisco, 1978. “Canarias: Crónicas de su Conquista”. Museo Canario. Páginas, 22, 32, 33, 34).

Los gomeros indígenas conquistadores de La Palma (reclutados por Alonso Fernández de Lugo en 1492, muchos de ellos en Sevilla) presentan,  en algunos casos, onomástica andaluza como Bartolomé de Triana o de Sevilla (1), Fernando de Córdoba (2), Francisco de Palos (3), Francisco de Sevilla (4), Juan de Jerez (5), Juan de Sevilla (6), Marcos de Moguer (6), Martín de Rota (7), Miguel de Córdoba (8), Pedro de Cádiz (9), Pedro del Alhóndiga (10), Pedro de Baeza (11), Pedro de Gibraltar (12), Pedro de Marchena (13), Pedro de Moguer (14); otros, tienen otros nombres y apellidos, Andrés Sanchez (15), Cristóbal Delgado (16), Diego Chirino (17), Diego López (18), Diego Navarrete (19), Fernando de Mulagua o Amilgua (20), Francisco de Flandes (21), Francisco Marraxo (22), Francisco Vizcaíno (23), Juan de Castilla (24), Juan García (25), Juan Garrido (26), Juan de Senilla (27), Marcos de Simanacas (28) y Pedro Simancas (29), hermanos, Pedro Benítez (30), Pedro Escudero (31), Pedro Fernández (32), Pedro de Frías (33), Pedro García (34), criado del Adelantado, Pedro de la Gomera (36), Pedro de Medina (37), Pedro del Obispo (38), Pedro Vargas (39), Rodrigo Álvarez (40) (Concepción García, Horacio, 2020. “Garafía, Antroponimia y génesis de su poblamiento”. Cabildo La Palma. Páginas 52, 53).

Los gomeros indígenas o prehispánicos, también, participan en La Conquista de Tenerife (1494-1496), entre ellos, nuestro protagonista, Juan de Castilla.

“Desde fines del siglo XV, conocemos la existencia de gomeros en Tenerife, aunque la mayor proporción al primer cuarto del siglo XVI… La presencia de gomeros en Tenerife está fundamentada por su participación en la conquista y en el posterior poblamiento, formando un pequeño grupo que hemos estimado en el 6 por 100 del total de población. Su situación jurídica es de hombres libres, aún cuando el Cabildo tinerfeño los trató indiscriminadamente; pretendió su expulsión y concentración en poblado. A nivel de grupo, se mantuvieron unidos, tanto que no se mezclaron con el resto de la población, a excepción de los guanches, con los cuales hicieron causa común, pues sus problemas eran los mismos. Su dedicación principal fue el pastoreo; sin embargo, también trabajaban las tierras recibidas en repartimiento y sacaban el producto que les daban las abejeras salvajes. Con los beneficios compraban casas, tierras y ganado. A pesar del rechazo impuesto por las autoridades, colaboraron en la nueva sociedad, incorporándose a la vida desarrollada tras la conquista, no sólo a nivel social y laboral, sino también a nivel religioso, integrándose, por lo tanto, con el conjunto de los pobladores” (Lobro Cabrera, Manuel (1984). “Los Gomeros en el Poblamiento de Tenerife”. Museo Canario. XLV, Páginas 58, 77, 78)


Juan de Castilla, es una de las 30 personas que recibe del Licenciado Johan Ortiz de Zárate, el Reformador, por mandatos de los Reyes, el 29 de mayo de 1506 en La Araotava, un solar para la fundación de la villa de La Orotava: y ordenó que los dichos solares para casas tuviesen de anchura por la vera de las calles 40 pies -11´20 metros-cada uno y de 80 pies -22´40 metros- de largo desde las calles hasta la espalda de dichos solares; y que las dicha casas se hiciesen antes del día de San Juan” (De la Rosa Olivera, Leopoldo; Serra Rafols, Elías; 1953. “La Reformación del Repartimiento de Tenerife en 1506 y Colección de Documento sobre El Adelantado y su Gobierno”. Instituto de Estudios Canarios. Páginas 135, 134 136, 137).

Juan de Castilla, aparece como testigo en el siguiente protocolo: “En el valle de La Orotava, sábado 2 de mayo de 1506, en presencia de Sebastián Páez, escribano público, y de los ts., Batista Escano, alguacil mayor, a cumplimiento de este mandamiento del Adelantado puso al bachiller Alonso de Belmonte, en nombre del Lcdo. de la Fuente, en la tenencia y posesión de las 36 fs. de tierras de riego con el agua que les pertenece sitas en el valle de La Orotava lindantes con los dichos en el mandamiento” (Galván Afonso, Delfina, 1990. “Extracto de los Protocolos del Escribano Bernardino Justiniano, 1526-27. Tomo II”. Estudios Canarios. Página 591). “1.028. 1511, abril, 26: fol. 202 r. Lucía Fernández, Hecha de oro, vº., reconoce deber a Juan de Castilla 4 doblas y 1/2 por las rentas de las mujeres, desde La Orotava hasta la punta de Daute, Abona y Adeje, hasta Navidad primera que viene del año de la fecha. Se obliga a pagar una dobla luego, otra desde el día de la fecha en 15 días, y las 2 y ½ restantes, a final de año, en dineros de contado. Ts.: Rodrigo Alonso y Fernán Esteban.-Sin firma” (Clavijo Hernández, Fernando, 1980. “Protocolos de Hernán Guerra, 1510-1511”. Instituto de Estudios Canarios. Página 288).

El mismo nombre y apellido aparece en 1520, como esclavo negro: “449. 1520, septiembre, 10: 779 r. Isabel Leyba, est., vende a Cristóbal López 1 esclavo negro de unos 35 años, Juan de Castilla, por 10 doblas de oro.-El mismo día Cristóbal López se obliga a dar carta de libertad al esclavo si éste le pagare las 10 doblas.- Ts. Juan de Herrera, Francisco Díaz y Jorge Fernández, vs. y ests.- Por no saber: Juan de Herrera. Cristóbal López” (Lobo, Manuel, 1979. “Protocolos de Alonso Gutiérrez, 1520-1521”. Estudios Canarios. Página 178).

En 1510 y 1511, respectivamente, nos encontramos con dos personas de apellido Castilla, Cristóbal Castilla en San Cristóbal de La Laguna y Miguel de Castilla en La Orotava (Clavijo Hernández, Fernando, 1980. “Protocolos de Hernán Guerra, 1510-1511”. Instituto de Estudios Canarios. Páginas 158, 164, 295).

En el Testamento de Pedro de Simancas, gomero. 5 de septiembre de 1513. San Cristóbal de La Laguna. AHPT: Sección histórica de Protocolos Notariales, 379 [escribanía de Hernán Guerra], d. 678, se hallan de testigos las siguientes personas: “Testigos que fueron presentes: el dicho Marco de Simancas, y Pedro del Obispo, y Pedro de Lana (?) y Pedro de Castilla, vecinos de la dicha isla, naturales de La Gomera” (Tabares de Navas y Marín, Leopoldo; Santana Rodríguez, Lorenzo; 2018. “Testamento de Canarios, Gomeros y Herreños, 1506-1550”. Páginas 276-278).

En las datas de Tenerife, aparece otra persona con apellido Castilla en La Palma, Tijarafe, en 1518: “1.484-30.-Viceynte de Castañoso. 10 c. término de Texerafe, donde dice Aguatabara, en las sobras de Pedro de Castilla e de Miguel Aguado y de Francisco Ramos; linderos el barranco de la Horadada e de la otra parte otro barranco, q. linda ts. De M. Aguado, questá de aquella parte de Aguatavara, por bajo linda con ts. de los susodichos y por arriba ts. realengas. Vos do 60 f., con tal que no sea las que tengo dadas a mi hija doña Luisa; 25-1-1518” (Serra Ráfols, Elías (1978).Las Datas de Tenerife, libros I al IV de datas originales”. Instituto de Estudios Canarios. La Laguna. Página 306).

En los “Protocolos de Domingo Pérez Escribano Público de La Palma (1546-1553)”, transcritos por Luis Agustín Hernández Martín (1999), editado por CajaCanarias, aparece el mismo nombre y apellidos, aunque sin constancia que sea la misma persona. Así, en la página 132 de dichos Protocolos se lee: “149. 1547, febrero, 18. C. 1, f. 707v. Pedro de Castilla, vº., en nombre y como tutor de Roque, hijo de Francisca Martín Daroche, según tutela discernida por la Justicia de La Palma, ante el presente esc., da poder general a Jorge Fernández, procurador de causas y vº., contra todas y cualesquier personas que deudas deban o debieren al menor.- Ts.: Gonzalo Lorenzo, Miguel Gerónimo y Francisco Hernández, vs. y ests.- Por no saber, Miguel Gerónimo”. Y además, en los mismos Protocolos del escribano Domingo Pérez, página 175, se escribe lo siguiente: “244. 1553, octubre, 17. C. 2. F. 17. Pedro de Castilla, criador, vº., da poder general a Hernando Tabor, su cuñado, vº.- Ts.: Juan Luis de Belmonte, procurador, Baltasar de Guisla y Gaspar… vs.- Por tº…, Baltasar de Guisa”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario