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sábado, 25 de julio de 2020

MÁS POBRES, MÁS EXCLUIDOS


Salvador García Llanos

La última “Encuesta de Condiciones de Vida” en España, correspondiente a los datos de renta de 2018, ofrece, según leemos, resultados paradójicos. Mejoran la mayoría de indicadores pero aumentan la pobreza y la exclusión en algunos de los sectores más desfavorecidos de la población. Sobre todo, crece la pobreza infantil, que se había reducido en 1,5 puntos porcentuales el pasado año, alcanzando el 27,4 % de los Niños, Niñas y Adolescentes (NNA), la denominación abreviada que el Gobierno emplea para corresponder a los propósitos de lenguaje inclusivo. Este último porcentaje supera en un 35 % la tasa de población adulta entre 18 y 64 años.

La conclusión es que 9,7 millones de personas están en riesgo de pobreza en nuestro país. Y que se confirma la urgencia de adoptar medidas de forma inmediata para contener las consecuencias económicas de la pandemia. Porque se constata, igualmente, un aumento de la desigualdad: las estadísticas reflejan que el 20 % más rico de la población riene una renta neta unas seis veces superior a la del 20 % más pobre, alcanzando una nivel de desigualdad aún más amplio del que había hace dos años. Con estas cifras se pone de manifiesto que tienen plena justificación medidas como el Ingreso Mínimo Vital, situándolo por encima del umbral de pobreza.

La Encuesta revela, asimismo, dos cuestiones a las que hay que prestar atención. Por un lado, termina la 'Estrategia 2020' y los resultados obtenidos, muestran no solo que España falló en el cumplimiento de los objetivos comprometidos, sino que, además, los indicadores propuestos para evaluar la estrategia registran datos incluso superiores a los del inicio del período. En segundo lugar, los datos muestran una notable mejoría con respecto a los del año anterior y continúan la senda de mejora iniciada a partir del año 2014. Sin embargo, la crisis de la COVID-19, sin precedentes en la economía española, los ha hecho desvanecer y obliga a considerarlos como un mínimo que en los próximos años se incrementará notablemente.

Por último, la crisis sanitaria incide en la privación material severa, conceptuada como el indicador AROPE. La estadística oficial muestra que reanudó su proceso de reducción y, en  a actualidad alcanza al 4,7% de la población residente en España, lo que supone algo más de 2,2 millones de personas. A pesar de la apreciable reducción experimentada, la privación material severa aún es muy elevada y llega a unas 560.000 personas más que en el año 2008. Ante estos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la 'Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social' para España, demanda activar las medidas incluidas en la Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza.

Los registros ponen en evidencia la necesidad de mejorar sensiblemente las políticas públicas no solo para combatir la pobreza sino para reducir la marginalidad o la exclusión social que se han acentuado durante la pandemia. La situación es grave, como se demuestra científicamente, luego es indispensable prestar atención y recursos a un preocupante estado de cosas que, con los actuales niveles de economía productiva, va a ser muy complicado superar.

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