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sábado, 24 de diciembre de 2016

FONDO BIBLIOTECARIO

Salvador García Llanos

Las circunstancias impidieron que estuviera presente el profesor José Miguel Perera Santana, quien iba a conferenciar bajo el título “Conocer a Sebastián Padrón Acosta desde su biblioteca”, pero la vicesecretaria del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), profesora Margarita Rodríguez Espinosa, y Sarai Cruz Martín, graduada en Español de Lengua y Literatura, hicieron muy ameno e interesante el acto de presentación, en vísperas navideñas, del libro La biblioteca del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias y el fondo Sebastián Padrón Acosta, editado por la propia entidad, con prólogo de su ex presidente, profesor Nicolás Rodríguez Munzenmaier. La conferencia será retomada para otra ocasión.

La obra es básica para entender la importancia de los libros y las bibliotecas en la historia de la ciudad. Una influencia, un sentimiento, una causa... El libro condensa, en atinada secuencia cronológica, un proceso que aún no ha finalizado en el que se suman logros y sinsabores, aspiraciones y frustraciones. Desde los orígenes hasta las dotaciones actuales, con especial atención al fondo Sebastián Padrón Acosta, “la primera colección con que inicia su andadura la biblioteca del Instituto”.

En octubre de 1953, año de su fundación, su primer presidente, el alcalde Isidoro Luz Carpenter, adquirió y donó la biblioteca de Padrón, “el gran olvidado”, a quien, décadas después de su fallecimiento, en 1982, el Ayuntamiento portuense, presidido por Francisco Afonso Carrillo, rindió tributo en el curso de las Fiestas de Mayo. El Instituto acogió entonces una exposición divulgativa de su obra, presentada por el padre Luis María Eguiraun y el escritor Eliseo Izquierdo. José Rodríguez Barreto glosó para la ocasión la figura del presbítero Padrón.

“Sebastián Padrón Acosta -escribe Rodríguez Barreto-, expresión viva del saber humanístico, no solamente fue un hombre profundamente arraigado en las tradiciones populares sino también -y ahí están sus libros que cualquiera puede verlos, y mejor aún, leerlos-, una mente lúcida, vigorosa y provisto de una capacidad asombrosa de trabajo. Pero, por encima de todo, fue, sin lugar a dudas, un gran maestro en el arte del buen decir tanto en la prosa como en la poesía”.

Coincidía con estas apreciaciones el padre José Siverio Pérez, cuando siendo director de Radio Popular de Tenerife, nos habló de la personalidad de Padrón, de su sensibilidad, de sus cafés infinitos y su escritura parida en una envolvente atmósfera de soledad y humo de tabaco. Años después, en la alcaldía, tuvimos oportunidad de promover y presentar la edición del libro de Miguel Melián García, Sebastián Padrón Acosta: ensayo de comprensión (Ayuntamiento del Puerto de la Cruz y Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife). En el año 2000, en efecto, se cumplía el centenario de su nacimiento. Melián, honrado por la amistad de Sebastián Padrón Acosta durante los últimos años de su vida, habla en este volumen de su vida y de su obra, al tiempo que recopila sus versos.

El IEHC perpetúa ahora la memoria de Padrón Acosta dando nombre a uno de los fondos principales de su biblioteca, que reclama con urgencia, por cierto, una ampliación. El trabajo de Margarita Rodríguez y Sarai Cruz, expuesto con llamativa sencillez, permite ahora acercarnos de nuevo al ilustre investigador y polígrafo, un inspirado prosista y hondo poeta -como le calificó Miguel Melián-, “sacerdote henchido de alto espíritu humanitario y gran animador de jóvenes vocaciones literarias”.

El fondo -se conservan unos mil cien volúmenes- es la mejor expresión de la biblioteca de una persona culta, comprometida, y que disfrutaba de la lectura de los autores más interesantes y valiosos de nuestra literatura.

Los libros, las bibliotecas, siguen siendo eso: un sentimiento, una causa.

¡Felices celebraciones!

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