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jueves, 29 de noviembre de 2018

VIOLENCIA EN EL FÚTBOL


Evaristo Fuentes Melián

Grecia. - Unos gamberros delincuentes tiran bengalas contra los espectadores del graderío, y llega a estallar hasta un coctel molotov, artefacto tan recurrido por los disidentes en los peores tiempos de las dictaduras.

Argentina. - Los hinchas del Ríver se pelean a muerte (literalmente) contra los del Boca. Se suspende el partido. Lo más llamativo, en este caso del Cono Sur, es que los agentes de la policía oficial, también tienen su corazoncito puesto con el alma en uno de estos dos rivales irreconciliables, y toman partido abiertamente, sin tapujos, contra los del equipo contrario a base de porrazos y gases lacrimógenos.

España. - Sarriá, anterior campo del español de Barcelona.  Todavía se recuerda la muerte de un niño al impactarle un petardo que había botado un hincha desde la grada de enfrente.

Santa Cruz de Tenerife. - El Tete estuvo por vez primera una única temporada, la 1961-1962, en la máxima categoría. Partido en el antiguo Heliodoro contra los colchoneros del Atlético Madrid. Asistí de jovencito espectador, y recuerdo que al final del primer tiempo fueron lanzadas contra el trio arbitral, al entrar en su vestuario--situado bajo la grada de la antigua visera de preferencia -- numerosas botellas de cristal de coca cola, que estaba permitido llevar a la grada.  

La Orotava. - Hace más de medio siglo, en un partido en el estadio Los Cuartos, como la caseta del vestuario del árbitro está ubicada donde más gente hay, al final del partido terminaron apedreando, ¡lapidando casi!, al árbitro de turno. Pocas horas después, dos agentes de la Guardia Civil, fueron a buscar a un par de jovenzuelos a la plaza principal del kiosco de la localidad; los habían localizado, identificándolos como dos de los espontáneos espectadores que habían tirado piedras. Los agentes los llevaron al cuartelillo, situado precisamente junto a Los Cuartos cerca del referido vestuario, y les llamaron la atención, con un tirón de orejas (metafórico, por supuesto…) y los dejaron ir para su casa. Ambos jovencitos respiraron hondo…Uff.

Conclusión. - La violencia en el fútbol no cesa.

Espectador

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