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miércoles, 7 de noviembre de 2018

PRESENTACIÓN EN CASTILLO SAN FELIPE, DE PUERTO LA CRUZ UN LIBRO SOBRE LOS SECRETOS CUBANOS DE AGUSTÍN DE BETANCOURT


José Peraza Hernández

Esta ciudad portuense, como marinera ha realizado esté edificio de nombre “Castillo San Felipe”. Para el disfrute, y espacio cultural, de interesante, en el que podrás encontrar, esté Castillo San Felipe el que se encuentra ubicado junto a Playa Jardín, en dicha ciudad de Puerto de la Cruz, junto a la costa de la playa jardín, en esta bella isla de Tenerife.

Esté Castillo de nombre de San Felipe, fue fortín de estilo colonial el que construido en el siglo XVII para defender la ciudad de los ataques de piratas y corsarios.


Esto es historia ya plasmada en libros y publicidad, la que añado a este artículo, para que se conozca siempre allá donde llegue.

Añadiendo antes de proceder a realizar el siguiente capítulo del que se va a celebrar hoy que, el castillo cuenta con una planta pentagonal de dos alturas, y antiguamente estaba rodeado por un gran foso con un puente levadizo, el cual actualmente ha sido reemplazado por una pasarela fija.

El Castillo San Felipe ha ido deteriorándose con el paso de los años. Fue reformado en el siglo XIX, cuando adoptó la estructura arquitectónica que puede contemplarse hoy en día.

Durante el paso de los años, esta singular edificación, además de para defender nuestras costas, también ha sido utilizada para muchos otros fines, como lazareto, enfermería, e incluso como restaurante.

Esta insólita edificación ha sido catalogada como Monumento Histórico Artístico desde 1949. Ahora el Castillo San Felipe, el que se encuentra en un buen estado de conservación, y en su interior alberga un interesante espacio cultural donde se celebran exposiciones, conciertos de música clásica, recitales poéticos, así como un largo etc.


Ahora, partimos con la presentación como estaba previsto sobre el título del libro sobre los secretos cubanos de Agustín de Betancourtpor.


En la tarde noche del martes del martes, 6 de noviembre, en el espacio cultural del Castillo San Felipe. De la autora Olga W. Egórova, profesora de la Universidad Técnica Estatal de Moscú.
El evento, organizado por el área de Cultura del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, fue presentado y conducido por Isidoro Sánchez García, especialista e investigador de la obra del insigne ingeniero portuense.

El acto fue abierto por la teniente de alcalde Sandra Rodríguez, posteriormente hablo Isidoro, a su terminación le paso la palabra a la autora Olga W. Egórova,  

Al finalizo el acto, fue con un recital musical de Othoniel Rodríguez.



Hay que decir que la sala de encontraba llenas. Una charla muy interesante, y posteriormente se procedió a realizar la foto de familia.

Tengo que decir que el amigo del Diario “Puertodelacruz.com”, había publicado un repostaje, donde habla de la trayectoria en general, para que la puedan conocer más a fondo.

Olga Egórova
En los orígenes del libro la estudiosa rusa pasea por la capital habanera, visita el antiguo Palacio de los Capitanes —hoy Museo de la Ciudad— y, al observar un óleo del criollo Juan del Río, repara en el diseño de una máquina de vapor que, de inmediato, relaciona con sus estudios sobre la historia de la tecnología. Olga V. Egórova descubre así el eslabón desconocido que une a Cuba con el padre de la ingeniería moderna en España y Rusia.


El libro
“Agustín de Betancourt: secretos cubanos de un ingeniero hispano-ruso” es un interesante libro que abre un nuevo capítulo en los estudios históricos sobre la industria azucarera en la Isla, el referido a la introducción de las nuevas tecnologías de la Revolución industrial y cómo esto fue un imperativo para los sectores ilustrados cubanos, atrapados en la paradoja de emplear mano de obra esclava y profesar, contradictoriamente, valores humanistas. De ahí que Francisco Arango y Parreño e Ignacio Montalvo viajasen a Inglaterra, Francia y otros países europeos para gestionar la fabricación de una máquina de vapor que pudiera emplearse en sus ingenios azucareros.


Con ese motivo, esos patricios contratarían al inventor portuense Agustín de Betancourt, quien había hecho carrera en París y terminó sirviendo al zar Alejandro I en San Petersburgo, donde murió en 1824. Entre las obras mundialmente reconocidas de este ingeniero sobresale el Picadero de Moscú, convertido en la famosa Sala Central de Exposiciones Manezh.


Betancourt diseñó la máquina de vapor que, por primera vez, se utilizó en un ingenio azucarero cubano, en 1796, y cuyo plano fue reproducido por el pintor Del Río en el retrato que hiciera del Conde de Casa Montalvo a petición de la Sociedad Económica Amigos del País. Sobre ese hallazgo historiográfico versa este libro, por cuya investigación Egórova obtuvo su segundo doctorado: el de Ciencias Históricas, por la Universidad de La Habana.

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