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sábado, 22 de agosto de 2015

EL VUELO DE LA PARDELA


LA CARRETERA Y LA HISTORIA INTERMINABLE DE LAS COLAS

Graciliana Montelongo Amador

La carretera es una novela  del escritor estadounidense   Cormac  Maccarthy. En ella describe un holocausto nuclear ocurrido en Estados Unidos. Los protagonistas, un padre y su hijo que huyen  del  frio del norte, siempre guiándose  por la carretera, para llegar al cálido sur. Su viaje lleno de obstáculos  es  una lucha  contante por sobrevivir en un entorno cruel.   Una historia tremenda, terrorífica,  similar  a la que  estamos viviendo en Tenerife, donde los protagonistas somos  los tinerfeños  que usamos la carretera… Todos los días nos enfrentamos al terror  porque tenemos que circular  por unas vías que están en muy mal estado. Y para colmo  soportar la historia interminable de las colas. Los vehículos que vienen del norte en sentido Santa Cruz sufren a diario por causa de una  mala gestión.  Accidentes que se podían haber evitado como el  que ocurrió el otro día en el Teide por causa del hielo en la carretera. A partir de ciertas horas se debe cortar el paso de vehículos para evitar riesgos. Problemas, prioritarios, que tienen solución. Dentro del plan llamado Seguridad vial, la DGT y la norma mundial UNE-ISO 39001 son herramientas que ayudan a las organizaciones a identificar los riesgos y a tomar medidas para reducir la siniestralidad vial. Es evidente que aquí no usan esas herramientas. Es evidente de que aquí el territorio es el que es y no se puede ampliar (a no ser que surja un volcán y aumente el tamaño de la isla) Pero también hay soluciones como mantenimiento de las autopistas y  de  las  carreteras que  en muchos  lugares  parecen  barranqueras.  Mejorar y abaratar el transporte público con frecuencia  u horarios más accesibles, sobre todo  para la gente del norte y del sur, que se desplaza a diario a la universidad, a los hospitales y al trabajo. Invertir  dinero para  comprar nuevas guaguas y seguro   que así  circularían menos  vehículos particulares.

¿En una sociedad supuestamente avanzada se puede consentir que los responsables de nuestra seguridad vial, de mantener en condiciones las autopistas, las carreteras,  por donde circulan miles de vehículos a diario, miren a otro lado? Se aproximan las elecciones  y el viaje se complica aún más para los que soportamos las colas, para los que día a día, nos jugamos  la vida mientras escuchamos  la palabrería barata  de muchos de los que nos piden el voto ¿hasta cuándo podemos soportarlo?  

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