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sábado, 5 de diciembre de 2015

LA PENÚLTIMA PIRUETA EN EL LAGO


Salvador García Llanos

Es insólito y por tanto, hay que destacarlo: que a estas alturas, con todo lo que ha sucedido, los trabajadores hagan público un comunicado de apoyo a su empresa, causa, cuando menos, estupor. Algo ha tenido que pasar, circunstancias de muy distinta índole tienen que concurrir para que esto se haya producido. Nos ha llamado la atención y por eso nos referimos al asunto, aunque ello significa volver a ocuparnos de la situación del complejo turístico ‘Costa Martiánez’, popularmente conocido por el Lago.

Los trabajadores salen en defensa y promoción de su empresa. Hablan de condiciones climáticas y de descenso de visitantes, pese a lo cual, aquélla ha mejorado sus ratios económicos y ha cumplido, no sin esfuerzos, los compromisos con la parte social. “Esta empresa representa una posibilidad real de encaminar la situación para dar viabilidad, de una vez, a esta concesión”, dicen en el comunicado en cuya parte final apelan a los partidos políticos y a las instituciones del Puerto de la Cruz y de Tenerife para que, en la medida de sus posibilidades, apoyen a la empresa “y saquen nuestra situación de la arena política para garantizar nuestros puestos de trabajo”. La guinda: “Al tiempo que se consigue eliminar las deudas contraídas por la empresa en beneficio de todos los portuenses y, en particular, de este emblemático recurso turístico del municipio y de la isla”.

Respetando el criterio de los trabajadores, parece aplicable aquello de los pájaros contra las escopetas. Los términos de su comunicado, en efecto, son reveladores. ¿Acaso de alguna imposición, acaso de algún temor inducido a perder los puestos de trabajo? La posición, en tiempos de reforma laboral, de restricciones, de desmantelamiento del Estado de bienestar y de precariedad en el empleo es, ciertamente, inaudita. Habría que remontarse a la noche de los tiempos para encontrar una postura similar. Que soliciten quedar al margen de la arena política, menospreciando, incluso, a quienes hasta ahora les han defendido, es llamativo. Benditos trabajadores, tendrá que decir la empresa. Sus sindicatos -si es que pertenecen a alguno- no sabemos por dónde respirarán.

Pero bueno, todo esto trae causa de la confusión que desde hace algún tiempo predomina en el complejo. Desde el mandato anterior, el gobierno local perdió una excelente oportunidad de propiciar una solución al rechazar una comisión de investigación de las concesiones administrativas pedida por la oposición. Y lo que es peor: ¿qué habrá sido de aquel Plan Integral para el complejo aprobado hace unos meses? ¿Habrán redactado ya el primer folio?

En serio, defensa y promoción laboral (creemos que coyuntural) al margen: la situación del complejo, sus servicios interiores, su gestión no puede continuar por los mismos derroteros. El gobierno local podrá seguir entretenido, si quiere, en políticas clientelares, en recelos clientelares, en ensoñaciones privatizadoras y en indiferencias varias; pero tiene que afrontar la realidad con otro ánimo y con otra iniciativa.

Porque si las informaciones no son inciertas, el contrato concesional se incumple por parte de la empresa al no haber abonado en el presente año y en los dos anteriores el pactado cánon correspondiente. Que lo sepan los trabajadores: eso significa que el perjuicio es evidente para todos los portuenses, no solo para ellos. ¿Habrá algún informe técnico sobre tales incumplimientos y sus consecuencias?


No, si al final, terminaremos aceptando que este mandato es el del ‘Shangri-La’  (paraíso terrenal) de las empresas.

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