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domingo, 23 de diciembre de 2018

SIN NAVIDAD PERMANENTE


Cristina Tavío

Laura no podrá pasar estas Navidades con su gente, ni Guacy, ni Yurena y así hasta un total de 975 mujeres asesinadas por violencia de género. No comerán turrón, no abrazarán a sus padres, a sus hermanos o a sus hijos por estas fechas, ni nunca. Sólo porque alguien ha decidido que así sea.

Ante esto no me conformo y pienso qué mas tiene que ocurrir para que como sociedad mandemos un mensaje alto y claro a los maltratadores, degenerados y asesinos de que no es no y que si no lo entienden sólo toca morir en vida entre rejas, y muchos más si no hay visos de reinserción o arrepentimiento.

Algunos dicen que la prisión permanente revisable es inhumana. ¿Puede haber algo más inhumano que acabar con la vida de otra persona? Quién se encarga de baremar si una vida vale más que otra. Porque yo, con todo el respeto, me pregunto qué parte de esta figura que exigen las familias de las víctimas no entienden algunos partidos políticos.

Les recuerdo que el Partido Popular lo recogió en su programa electoral de 2011 y en esas elecciones obtuvimos el apoyo mayoritario de la sociedad española. Así que nada de oportunismo. Es seguir cumpliendo con lo que prometimos, y como así lo hicimos en el año 2015 cuando la aprobamos.

He escuchado algunos relatos de estos crímenes y creo que todos deberíamos hacerlo para sentir algo más de empatía. Así entenderían a una madre que presenció como el marido de su hija la mataba delante de sus nietos, hijos de este homicida no arrepentido.

Y entenderían como ha tenido que asistir a sesiones interminables del juicio para presenciar el momento en el que lo condenaban a 23 años, que con los beneficios  penitenciarios se quedarán en muchos menos.

De verdad que a alguien le parece justo que se le rebaje la pena a un asesino confeso no arrepentido, que tuvo la sangre fría de matar a la madre de sus hijos y además hacerlo en presencia de los menores.

A mí, que me considero una persona de centro y cada día más centrada, no me cabe en la cabeza que una sociedad puede perdonar a un verdugo de estas características. Señores y señoras no queremos impunidad, queremos justicia y sobre todo pido que se dé la misma publicidad a las condenas, y que éstas sean a perpetuidad revisable excepcionalmente.

Muchos se agarran al argumento de que aún estando en vigor la prisión permanente revisable no ha impedido el asesinado de Laura, pero también les recuerdo que su autor confeso no había sido juzgado bajo esta figura. De ahí la imperiosa necesidad no sólo de no derogarla sino de ampliar la lista de delitos penados.

Aquí no se trata de legislar en caliente sino de trabajar todos juntos, en la misma dirección, para evitar más tragedias. Si alguien quiere llamarme facha o retrógrada por pensar así está en su derecho. Pero yo no quiero vivir rodeada de gente que no le da valor a la vida y que no quiere defender con la Ley y la Justicia en la mano nuestra libertad.

Yo quiero que la madre de Laura, de Guacy, de Yurena y de todas ellas sientan que nos pusimos de parte de su dolor, que defendimos los derechos de sus hijas antes de los de su verdugo, y que hicimos lo imposible para evitar que algún malnacido piense que matar sale barato.

Lamento tener que escribir este artículo a pocos días de celebrar la Navidad y hubiera preferido aprovechar esta tribuna para desearles un feliz y próspero año 2019.

No ha podido ser así y creo que todas ellas se merecen que las recordemos y que sigamos mostrando nuestro más enérgico rechazo por estos asesinatos y nuestra solidaridad con sus familiares y allegados.

Ojalá en este año que empieza dentro de pocos días las mujeres podamos correr sin miedo y no correr por miedo.

Ese es mi mayor deseo.

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