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sábado, 29 de diciembre de 2018

CANTINFLEAR DESDE EL PSOE


Lorenzo de Ara

Llevo diciendo que este Psoe es tóxico para España. Para los españoles. Para usted y para mí. Para el que vota socialista también. A veces creo que estoy solo. Que yo solo pienso así. Pero si Jon Juaristi también opina igual, “El PSOE es hoy el partido más perjudicial para España", comienzo a pensar que hay dos o tres personas más o menos sensatas que mantenemos firme una posición que en absoluto está reñida con la realidad. (Juaristi es ensayista, poeta, novelista, filólogo de formación y referente intelectual de toda una generación. Ha sido director de la Biblioteca Nacional y del Instituto Cervantes.)

Algún que otro oyente que me sigue de lunes a viernes en Gente Radio, y algún que otro lector que no se cansa de mis apariciones en el puto Facebook, sostiene que estoy obsesionado con ver al Psoe fuera del poder de los ayuntamientos, gobiernos regionales y, por supuesto, también de la Moncloa. No negaré que de la Moncloa sí, y que me alegro también de que la alternancia haya llegado a Andalucía; pero nada tengo que decir negativo del socialismo en muchos ayuntamientos de nuestra geografía tinerfeña. Aunque al final de este texto dictaré sentencia sobre el socialismo municipalista.

Alega Ignacio Camacho que “la calidad de una democracia se mide por su nitidez administrativa”. Para mí el Psoe de Pedro Sánchez es la cara opuesta a esa realidad. El sanchismo representa un mal absoluto para la democracia y la convivencia pacífica entre españoles.


En su última aparición ante los medios de comunicación, el inquilino de la Moncloa hizo lo que mejor sabe hacer desde que okupa el poder: “cantinflear”, que, tal y como recuerda Luis Ventoso: “es un verbo reconocido por la Real Academia: «Hablar o actuar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada con sustancia».

Y así no puede seguir España.

El PSoe de Felipe González está bien para los libros de historia. Pero el PSoe del clan de Sevilla, (que tanto tanto daño provocó, también fue un partido que lideró cambios muy positivos para los intereses de España). FG fue un presidente español, con lo que ello significa. Español en casa y español en el exterior; o sea, que defendió cuestiones capitales como la unidad del territorio y la defensa de todos y cada uno de los españoles. Hoy Pedro Sánchez está ubicado en las antípodas de lo que en su día representó la socialdemocracia de Ferraz.

Hoy sencillamente la socialdemocracia en España está muerta, pero no enterrada. ¡Y hay que enterrarla!

Asegura Daniel Gascón en El País, que “en 2018 tuvo éxito por primera vez una moción de censura en España. La moción, inteligente y audaz, desalojó a un partido corrupto. Se fragmentó el espacio de la derecha. Sánchez generó ilusión: formó un gobierno de técnicos competentes, con mayoría de mujeres en el Gabinete, europeísta y progresista. Era una izquierda capaz de llegar al poder y poner el foco sobre asuntos importantes…Es difícil saber lo que ocurrirá en 2019: imaginar el final de Sánchez es casi tan difícil como intuir sus principios. Y subestimarlo ha sido un error frecuente de analistas y adversarios”.

Me considero un humilde analista adversario de lo que representa Pedro Sánchez y por supuesto que no comparto  muchas de las cosas que escribe Gascón en el periódico del Grupo Prisa.

No fue una moción de censura inteligente y audaz. Fue una moción de censura destructiva y apoyada por los enemigos declarados de España y de nuestra democracia. Cuando dirigentes del PSoe se prestan a salir en un selfie con Otegi, queda claro que el sanchismo devora todo lo bueno.

Que se desalojó del poder a un partido corrupto es cierto, pero dar sepultura a la historia de corruptelas del PSoe a lo largo de décadas de poder omnímodo en España y sobre todo en Andalucía, es de nuevo realizar un ejercicio de fariseísmo insultante.

En definitiva; el PSoe es a día de hoy un partido que se siente cómodo en la radicalidad. Un ente vivo que se alimenta de mentiras, oscurantismo y amistades peligrosas: Bildu, ERC, Podemos, PDeCAT. Un partido que se arrastra por las alcantarillas del Estado. Es un partido que, al igual que los anteriormente citados, está jugando (peleando cuerpo a cuerpo) para destruir todo lo que hemos construido desde 1978. Pedro Sánchez así lo manda.

Y de los socialistas que en ciudades y pueblos aceptan como corderitos las supuestas verdades del gran hermano, nada bueno podemos esperar. Son hombres y mujeres que transitan por el municipalismo como almas en pena, aunque estén gobernando o aspiren al poder local.

No tienen partido. No tienen identidad política. Son fantasmitas que no merecen siquiera ser criaturas del legendario y admirado Edgar Allan Poe.

¿Pobres diablos? No lo sé. Pero mientras acepten a Pedro Sánchez como un líder de fiar no están preparados para aceptar que aliarse con golpistas y proetarras es mortal de necesidad. ¡Credibilidad cero!

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