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sábado, 19 de enero de 2019

METÁFORAS Y REFLEXIONES DE IGNACIO GONZÁLEZ MARÍNEZ-PAIS


Salvador García Llanos

Mayte Henríquez Sánchez hizo una primorosa presentación del autor y su obra, Ignacio González Martínez-Pais, De silencio etc. umbra (Escritura entre las nubes), anoche, en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC). La filóloga por la Universidad de La Laguna, dedicada a la antropología social y a la museología, comisaria de numerosas exposiciones, actual subdirectora del Museo de Historia y Antropología y autora de dos novelas El eclipse de Selena (Editorial Aldevara) y Adiós, Muñoz (Ediciones Oblicuas), reveló que le había conmovido el libro de suerte que le animó a seguir leyendo y escribiendo poesía, “con la que me he reconciliado”. Cuando el autor le pidió la presentación, sintió una especie de impacto: en aquellas páginas había sustancia.

Y es que González Martínez-Pais (Cádiz, 1959), un científico que trabaja en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), además de deambular por los cielos de Canarias, también es músico en sus ratos libres. Henríquez ponderó un “caudal inmenso “del que hace “piezas en fuga”, por emplear todas las facetas. Dijo que el libro es materia poética, “un relato inacabado, sin última página”, con muchos desgarros, “un diálogo íntimo que nos invita a transitar... por donde los caminos lindan con los páramos”.

En efecto, estamos ante una poesía silenciosa y autorreflexiva, como reconocería el autor, quien titula en latín para desgranar silencios y sombras, a veces cruel, oscura, dañina e hiriente. Un libro de penumbras, en definitiva. En los dos poemarios que engloba, se nota claramente que González sale a poner orden en un universo interior que, inevitablemente, genera emociones con las expresiones de amor, la relatividad de los valores, las obsesiones y los miedos que “siempre esperan cobardes la noche”. Hay dos cuadernos en la primera parte, “La penumbra del silencio” (nostalgia, contemplación, anhelos) y “Desalojo del edén” (más inquisitivo, intimista y crudo). En la segunda, ya el título, “Crónica del amor ausente”, revela el propósito del escritor al situarse en la perspectiva de la ausencia del ser amado y tratar un elemento clásico de la poesía, “entre silencio y sombra o sombra y silencio”.

Preguntado qué prefería o dónde se sentía más cómodo, si con relatos o con poemas, González Martínez-Pais confesó que con los segundos “pues entiendo la poesía como catarsis”. Precisó que los relatos “para mí, son una especie de juego que encuentran un desenlace”. Y se nota, porque logra que prime la expresividad en su escritura. Sus venas poéticas, más allá de la evolución de su propio estilo, las lleva al extremo de “querer entrar a saco en la poesía pues no tengo la formación adecuada en ese género literario”. 

Después, cuando leyó una selección de poemas contenidos en De silencio et umbra, acreditó que “las sombras y ausencias son presencias invertidas”, en tanto que “los silencios no son sino voces en el vacío”.

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