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sábado, 8 de septiembre de 2018

EL CREPÚSCULO DE LOS IDEALES


Antonio-Pedro Tejera Reyes

La verdadera riqueza de una persona en este mundo,
se mide por el bien que ha hecho a su alrededor”
Mahoma.

Hace bastantes años, nos decía una vieja y acabada mujer, que nosotros vivíamos asustados por que le contamos que soñamos que nos habían robado la cartera. No entramos en más detalles, o no nos dejaron hacerlo...

Estas palabras, como casi siempre desde hace mucho tiempo, nos pusieron a reflexionar sobre lo que habíamos oído.

Los crudos pensamientos sobre nuestro entorno personal, nos llevó a dos primorosos artículos de opinión leídos por aquel entonces, uno en El UNIVERSAL, de Caracas, y otro en EL DIA, de Santa Cruz de Tenerife.

¿De verdad que vivimos asustados? No creemos que esa sea la manera de catalogar el estado en que nos encontramos después nuestros largos años de vida. Para nosotros la verdadera expresión de este estado sería: desengañados.

Y es que cuando una persona ha depositado todos los valores de su vida - que son muchos- en torno a un mundo ideal donde las personas conforman una sociedad seria y responsable, el comprobar día a día, el engaño, la traición, el robo... la infidelidad... en fin, las verdades que nos rodean, nos llevan a esta situación terminal en la cual solo podemos pensar en las cosas lúgubres, oscuras, llenas de misterios y de torturas sicológicas  que nos rodean por todas partes. Solo habría que echar una mirada alrededor o leer la prensa diaria, para comprender lo que se puede pensar, si seriamente queremos entender lo que sentimos.

Habiendo sufrido robos de todas las maneras, manipulaciones fraudulentas de todos los colores y sistemas, y las más íntimas expoliaciones, incluso de nuestro propio nombre, no creo sea posible pensar de otra manera. No, no vivimos asustados, ya no nos asusta nada. Sabemos lo que es llegar a un banco y comprobar que nos habían robado impunemente nuestra caja de seguridad, con las más sutiles artimañas. Sabemos lo que es manipular los más íntimos episodios de nuestra vida para presentarlo en un vil anónimo y difundirlo donde creían los malvados, que nos podía hacer daño. Todo eso lo sabemos... y más... Cuando se han tenido estas vivencias, creemos que ya no se puede decir que se viva asustado. Posiblemente ya no haya muchas cosas en este mundo que te puedan asustar, ni extrañar... Todo se ha recorrido...

Enlazando estas meditaciones con estos enjundiosos artículos que no queremos nombrar, de EL DIA y EL UNIVERSAL, tenemos que confirmar que estamos más que acuerdo con aquellos que denuncian la crisis de los ideales, de la ética, la moral y todos esos hermosos signos de la convivencia ciudadana en los cuales ya no podemos creer, perseguidos por los recuerdos vivos de quienes se han aprovechado de nuestra “candidez” al entregarles todo nuestro patrimonio en su manos, creyendo, como creemos, que en el mundo deben de haber todavía personas dispuestas a no engañarnos...  

Seguimos. No es entonces que vivamos asustados, es que estamos torturados todos los días por la presencia de todos estos hechos que relatamos, en síntesis, y que nos persiguen por todos lados. Con intermitencia, sin consideración, como lozas de plomo que no nos dejan muchas veces “separar el grano de la paja”, ofreciéndonos a través de la ventana de la vida, solo esa parte negra que hemos tenido que sufrir toda la vida, por creer en esa otra Humanidad que cada vez se nos aparece como una nebulosa inalcanzable para los que trabajan y viven apegados a los más puros principios de la ética y la moral... la razón, la justicia, la honestidad, y el trabajo...

Lizeth, Mary, Vanesa… pidiéndonos asesoramiento para sus trabajos desde las lejanas tierras mejicanas, argentinas, chilenas o nicaragüenses, son una esperanza... por poner un solo ejemplo.

El tiempo se nos acaba, quizás todavía haya algo que nos quite la razón...

Hoy, queda muy lejos la fecha en que dimos a conocer estas líneas anteriores. Nos vienen entonces a la memoria, la aseveración a la que nos hemos referido, más de una vez, en nuestros escritos: “Nunca desesperes de lograr tus deseos. La asiduidad y la perseverancia, si es constante, lograrán el fin que te propongas.” Jane Austen. (La Abadía de Northanger) 1945.

Lo hemos conseguido, gracias a eso. La perseverancia, la fe, la honestidad, la honradez y el trabajo, lo pueden todo.

*Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo. UNWTO.

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