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sábado, 12 de diciembre de 2015

CREER O REVENTAR: HORÓSCOPO, TAROT Y OTRAS YERBAS


Sheina Leoni Handel

Hace algunos años, tuve unos problemas familiares muy importantes, a los que tuve que sumar el  exuberante gasto económico  que hice como consecuencia de todos los tarotistas y videntes que consulté personalmente o por TV.

Pero no soy la única, indefectiblemente si estos abundan en los  Medios de Comunicación, es porque muchas personas recurren a ellos diariamente.
Difícil es que alguien no se haya tirado las cartas alguna vez, o leído su horóscopo o utilizado cualquier otro método de adivinación del futuro.

Sabemos que está lleno de sinvergüenzas que inventan de acuerdo a la cara del consumidor, y a su necesidad, sin embargo, los llamados “adivinadores, videntes, tarotistas y demás siguen aumentando.

¿Qué es lo qué hace que personas reflexivas, racionales  y lógicas perdamos  momentáneamente la cordura y corramos  a los brazos de estos “profesionales”?

Muchas pueden ser las causas, pero la incertidumbre en que vivimos puede ser la principal.

Nuestro destino en manos de otros.

Cada vez que cambia un año florece el interés de muchas personas  por las predicciones sobre el ciclo que comienza. Cuando cambia el año ,la gente suele ponerse muy ansiosa y recurre en forma indiscriminada  a casi cualquier persona que  se autodenomine “Lector del Futuro”, sea cual sea el método que utilice.

Este fenómeno se dio más que nunca en el año 2012, porque hubo que enfrentar premoniciones  muy importantes sobre nuestro porvenir. Leer las estrellas, interpretar pictogramas mayas, buscar luz en un mazo de cartas, las posibilidades son infinitas aunque las diferencias, dicen los que saben y explican, dependen de los consultantes .La mayoría de los que consultan son mujeres(más del 70 por ciento )y en muchos casos  lo hacen asiduamente.

Por qué creemos en los adivinos y en los horóscopos’  

La gente sabe muy bien que las columnas en las cuales quienes se dicen expertos  comentan sobre nuestro destino son más a menudo creaciones de los consejos editoriales de periódicos, los adivinos son simplemente buenos psicólogos, excelentes lectores de las necesidades humanas... Pero la gente todavía cree en lo  misterioso e inexplicable.  Creer cosas increíbles forma parte del elemento menos racional de los seres humanos.   Es claramente renunciar al uso de nuestra razón ante cosas que nos sobrepasan., que nos desbordan.

¿En qué se sustentan las creencias no científicas? En tres elementos fundamentales-

Veamos:

1-El primero, seguramente el más importante y al que menos tenemos en cuenta habitualmente, es la tradición. Todas las creencias s e transmiten  por tradición, de padres a hijos próximo, de generación en generación, mediante el proceso de socialización. Tradición es el conjunto de patrones culturales de una o varias generaciones heredados de las anteriores y, usualmente por considerarlos valiosos, transmitido a las siguientes.

2-Autoridad: Con origen en el vocablo latino auctorĭtas, el concepto de autoridad hace referencia a una potestad que logra alguien, un líder legítimo o  a alguien que obtiene poderes o facultades sobre un grupo de personas. Ese ser tan importante, con tanta autoridad y ascendiente en los daneses capaz de convencer a los otros integrantes de su comunidad la importancia que tiene la creencia en cuestión.

3--La Revelación- La Revelación es algo que se sale de lo normal, y ese alguien al que se le revela la verdad lo difunde compartiéndolo con los demás, es el propietario de la  manifestación de Dios a los hombres, de lo futuro u oculto. Lo revelado es lo dicho o dado a entender, generalmente por parte de una divinidad o ser sobrenatural, sobre otra cosa de la cual no se tenía conocimiento previo y que se considera verdad por la credibilidad del quien lo afirma.

Si se piensa despacio, todas las creencias absolutamente , desde las más serias culturalmente hablando, pasando por  las religiones, hasta las menos científicas como la astrología del café, o la adivinación, se basan siempre en esas tres cosas: tradición, revelación y autoridad.

Creyendo a pesar de todo.

Sabemos que difícilmente nuestro destino esté en la borra de café, que los capricornianos no  somos todos iguales.

Nuevamente, ¿entonces porqué creemos?

1-La autoridad de las personas a las que recurrimos nos hacen sentir que  las descripciones generales como si fueran exclusivamente nuestras. Es decir, transformamos una descripción vaga y confusa en una descripción única que parece estar hecha para cada uno en especial.

2-Pero, además, este efecto se acentúa cuando una descripción sobre nosotros mismos nos dice algo positivo. Por ejemplo: "A veces te muestras agresivo con tus compañeros, pero en realidad tienes un gran sentido de la amistad"... Nuevamente, ¿quién no se sentirá reflejado aquí? Como la descripción está ofreciéndonos una característica agradable y buena de nosotros, tenderemos a creerla aún más

3- Tendemos a creer más en una descripción "individual" que en una general. ¿Qué quiere decir esto? Que si vamos a un astrólogo a que nos haga la carta natal, creeremos mucho más su descripción que si la hubiéramos leído en un periódico. De nuevo, es el efecto de creer que esa manifestación está hecha para cada uno particularmente.

4 -La autoridad del evaluador. Es decir, si nos prepara el horóscopo un astrólogo "profesional" lo creeremos con más intensidad que si nos lo dice nuestro vecino, por ejemplo. La causa es evidente, crea la ilusión de que para preparar un horóscopo se necesita conocimiento y que no es ningún juego.

Defendiendo lo indefendible.


Conocer el futuro suele ser muy excitante para muchas personas, especialmente cuando vivimos situaciones conflictivas y confusas. Nadie puede quitarnos la satisfacción de escuchar que pronto todo irá mejor, y nuestras dificultades terminarán muy pronto.

Pero, ¡Cuidado! Engañarnos con fórmulas que sabemos increíbles o que no tiene racionalidad tampoco es bueno, ya que pueden crear en nosotros una esperanza que jamás se hará realidad.

Debemos tener cuidado en quién o quiénes depositamos nuestra confianza, muchas  veces es mejor enfrentarnos al dolor una vez, y no mantener creencias irreales por mucho tiempo, que a la larga solo aumentarían nuestro sufrimiento.


Tener fe es algo maravilloso, pero de donde proviene esa fe es el peligro.

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