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sábado, 26 de diciembre de 2015

EL BICENTENARIO DE LA PRIMERA MUJER EN ASCENDER AL PICO DEL TEIDE


Javier Lima Estévez. Graduado en Historia por la ULL

El Pico del Teide representa la imagen de una realidad admirada desde la presencia de los aborígenes canarios. Durante los siglos XVI y XVII la imagen del Teide fue bastante difundida en innumerables grabados de libros de viajes y estudios cartográficos. Por su parte, durante el siglo XVIII, bajo la estela de la Ilustración, se inició un interés por la exploración, aproximándose hasta el Archipiélago numerosas personas de diversos ámbitos del conocimiento. Se trata de un aspecto ampliamente resaltado en la obra de Nicolás González Lemus El Teide y la aventura astronómica en Canarias. Charles Piazzi Smyth y el nacimiento de la astronomía isleña.  Además, diversos estudios se han desarrollado durante los últimos años con la finalidad de ofrecer toda una serie de explicaciones respecto a la utilidad terapéutica y científica que las Cañadas del Teide han ido ofreciendo para diversas personas.  

El siglo XIX sería el momento en el que asciende, por primera vez, una mujer al Teide. Múltiples razones explican tal acción, pero, ante todo, el viaje de las ladies victorianas de clase media y alta a través del mar “significaba para todas ellas un gesto individual de liberación, de conquista de un espacio social que hasta entonces no habían disfrutado”, según resaltan Nicolás González Lemus e Isidoro Sánchez García en la obra El Teide, de Mito Geográfico a Parque Nacional. En 1815, una dama escocesa conocida como señora Hammond, sería la primera mujer en ascender al Pico del Teide. “Esta dama tuvo el valor de dar la vuelta al cráter, de visitar la parte tan poco frecuentada por los viajeros que se encuentra hacia Chahorra y, aunque sus zapatos estuviesen hechos jirones y tuviera heridos los pies por la obsidiana, descendió con nosotros a la notable cueva de hielo que, durante el verano, suministra esta materia necesaria e indispensable a las ciudades de Santa Cruz, La Laguna y La Orotava. Por la tarde, todos descendimos a La Orotava” según recopilan Eustaquio Villalba Moreno, Francisco La Roche y Agustín de Lys en el libro publicado bajo el título El Teide, una mirada histórica, coincidiendo su ascenso con la exploración del geólogo alemán, Lepoldo von Buch, y el botánico noruego, Cristian Smith. Los pocos datos que tenemos sobre la viajera escocesa no nos permiten obtener una mayor aproximación a su biografía, pero si conocemos la presencia de toda una serie de mujeres que, con posterioridad a la iniciativa de la señora Hammond, han realizado el ascenso a la cúspide de la montaña más alta de España. En muchas ocasiones, diversas ladies victorianas iniciaron tal aventura en compañía de sus esposos, tal y como llegaría a suceder con Jessica Duncan (lady Piazzi Smyth), Isabel Arudell (lady Burton), la baronesa lady Anna Brassey, Olivia Stone y, por supuesto, Marianne North, que visitó la isla sola en 1875, e hizo una excursión hasta las Cañadas en compañía del residente británico Charle Smith, según exponen Nicolás González Lemus e Isidoro Sánchez García en la obra anteriormente mencionada.


En definitiva, han transcurrido doscientos años de aquella primera experiencia que marcó un punto de inflexión para la irrupción de las mujeres en expediciones al Teide. Una montaña mágica que aún continúa asombrando y deleitando con su forma a todos aquellos que admiran la belleza de un monumento natural único.

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