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sábado, 20 de abril de 2019

VOTAR AL MENOS INTELIGENTE

Lorenzo de Ara

Platón, Aristóteles, Santo Tomás, Copérnico, Leonardo, Leibniz, Goethe, Cervantes, Rembrandt, Shakespeare, Velázquez, Goya. ¿Sigo?

Pero aseguran que el más inteligente de los humanos que han pisado la Tierra se llamó Einstein.

El judío, incluso después de muerto, siempre se sale con la suya. Me cae bien.

Pero la inteligencia está sobrevalorada.

Por ejemplo, en política local la inteligencia es una carga.

Si usted quiere ser el líder axiomático de un partido con aspiración de gobierno, lo más aconsejable es aclarar que se es un imbécil, engreído, caprichoso, arrogante, narcisista y sectario.

Pero inteligente, quia.

La inteligencia no es necesaria para alcanzar una alcaldía.

Hay, como digo, otra serie de particularidades más enérgicas para alisar el sendero que conduce a la gloria.

La mentira es sin duda el más seguro y fiable de esos senderos.

Un mendaz en política local es ganador seguro.

En las elecciones del 26 de mayo el mentiroso invocará lo que hoy está muy de moda. El miedo a las derechas.

El mandato del partido es claro: ¡Que vuelve Franco!

Las derechas en el ayuntamiento.


Y con la consigna metida en el cabezón, el candidato, barrio por barrio, contará a “sus” vecinos que el PP es malo, malísimo; que Coalición Canaria es corrupta, corruptísima; que Cs es más de lo mismo, pero en plan “yo no rompo un plato”.

El candidato está de un subido insoportable.

Se mete un trozo de tortilla en la boca convencido de que en realidad engulle un puñado de votos a favor de la candidatura que lidera.

La inteligencia está bien para la música, la pintura, la filosofía.

La inteligencia para la política es una carga, una cruz, un vía crucis interminable, sin Gólgota a la vista.

Jesús caminó entre trescientos o cuatrocientos metros tras ser condenado por Pilato. También por los judíos. En ese corto recorrido cayó tres veces.

Fue condenado por ser la Verdad.

En política local el mentiroso se libra de la crucifixión.

Mucho vulgo votará el 26 de mayo.

La estupidez enseñará músculo.

Casi es seguro que la rosa predadora retornará al poder.

Definitivamente la inteligencia en política hace mucho tiempo que fue sentenciada a vagar como alma en pena.

Mola mucho más el paripé, la serpentina, el blablablá, la Nada hecha carne.

¡A votar!

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