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sábado, 16 de febrero de 2019

CHEKA O GULAG


Lorenzo de Ara

El individuo que puede perder el poder el 28 de abril es el que tan bien describe Jesús Lillo: “A quien llegó a utilizar a sus propias hijas para generar compasión no se le puede pedir asepsia institucional”.

La criminalización de las derechas democráticas en España se convierte a partir de ahora en la mejor arma de las izquierdas todoterreno.

Esas izquierdas que pueden salir a la calle y quemar contenedores, romper el mobiliario urbano, realizar escraches y gritar facha al que no esté bajo su cuerda. Bajo su mando.

De esas izquierdas hablo, o escribo, dando lecciones siempre de superioridad moral, demócratas cien por cien denominaciones de origen.

O la cheka o el gulag.

El 28 de abril España se juega muchas cosas. La democracia también está en juego. Europa sabe y tiene constancia de lo que significa la expansión de los populismos. De izquierdas y de derechas.

En España padecemos algo que no se experimenta en otros grandes países de Europa.

Un partido hasta ayer constitucionalista y vertebrador, ha pasado a ser un elemento más del selvático escenario por donde serpentean los enemigos de la democracia representativa. El PSoe es un depredador más del orden constitucional.


La obcecación por colocar a los independentistas y a Podemos como los únicos hostiles y contrarios a la justicia y la libertad es un error de bulto que practica la derecha de Casado y la derechita multicolor (o naranja para nenazas) de Ciudadanos.

Es el PSoe el que aspira a una democracia de hipérboles insultantes que saque lo peor que llevan dentro los ciudadanos. Pero los ciudadanos, aquí sí, serán los que no caerán en las redes de la izquierda tramposa, golpista (si es aliada de golpistas, ella lo es también) y violenta (porque violentar leyes de la mano de lycaones es ser violenta en cuerpo y en el alma).

Así lo espero, aunque tengo muchas dudas.

Pero Sánchez es resistente. Irene Lozano escribe lo suficientemente bien para convertirse en la mano derecha (¿mueve la cuna?) de un hombre cortito hasta para sacudírsela en la intimidad. Y, sin embargo, su inutilidad variopinta y despreciativa, no implica que el PP dé por ganadas unas elecciones que pueden ser la tumba de Sánchez, evidente, peor también la resurrección definitiva de un fatuo.

Por tanto, si Sánchez gana y suma el 28 de abril, Pablo Casado deberá pedir el número de teléfono de Consuelo Ordoñez: “No utilice a las víctimas del terrorismo”, dijo ésta.

Nos jugamos tanto en abril, que el 26 de mayo las elecciones podrían celebrarse en un camposanto constitucional, sobre todo si la victoria al final se decanta a favor de los golpistas y violentos.

Será el pueblo (¿vulgo?) el que tenga en sus manos, en sus tripas, la decisión de mantener vivo a Fernando VII, perdón Pedro Sánchez.

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