Bienvenidos al Diario del Valle

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viernes, 28 de diciembre de 2018

ÁGUILA


Teresa González


Tuyo es el aire

tuyo, el espacio

ave rapaz de             

siete miradas

Fuerza en el grito

y alma de acero,    

braza en mi pecho

pones al verte

Ave en mi paso

beso tú eres,

cántico dulce,

mía tu estampa.

LA EXPERIENCIA RELIGIOSA


Iván López Casanova

Aprovecho la Navidad para abordar, aunque solo sea en clave filosófica y cultural, una cuestión oportuna: ¿qué decir sobre el acceso racional a Dios o la experiencia religiosa a la altura del siglo XXI?

En primer lugar, hemos superado el choque entre Ciencia y Religión tan típico del siglo XIX, al entender que ambas encierran puntos de partida y métodos diferentes, aunque complementarios. En palabras del filósofo contemporáneo Javier Gomá, sabemos que «el postulado del positivismo (que el mundo de la experiencia agota toda la realidad) es una creencia tan indemostrable como su contraria». Y, de hecho, hay grandes científicos que son muy creyentes, y otros que son agnósticos o ateos.

Además, de nuevo con citas de Gomá, la filosofía ha comprendido que para las cuestiones religiosas «el amante precede siempre al conocedor y ningún ser es conocido sin previamente haber sido captado y querido en su valor». Por ello, «una incredulidad de partida cierra el paso a ciertas verdades que solo se abren al conocimiento de quienes se arriesgan a confiar en ellas porque en estas materias no hay modo de obtener una prueba». ¡Qué distinto del lenguaje científico!

A mi modo de ver, la mejor manera para entender la experiencia religiosa consiste en mostrar una vida o narrar una conversión, y no en discutir o buscar argumentos vencedores. Un ejemplo: la hermana pequeña del filósofo y escritor judío Bernard-Henri Lévy, de quien dirá: «Con la seguridad e intensidad con la que hablaba entendí que no era una chiquillada, sino una auténtica experiencia interior».

Verónique fue educada en el ambiente aristocrático de un judaísmo laico en el que sus padres le recordaban que en su apellido llevaba inscrito el nombre de una tribu de Israel. Pero al fallecer su abuela, la niña se rebelará contra el mundo. Y en una velada nocturna en que su padre le pregunta qué quiere ser de mayor, ella responderá: “puta”.

Así, de una vida totalmente disoluta será recogida de la calle por un desconocido que la depositará en una iglesia y desaparecerá. Después, «en pocas semanas Dios me reconstruyó», afirmará Verónique. En ese tiempo, su hermano preparaba una exposición sobre la verdad y la pintura, para la que recorría los museos de todo el mundo buscando cuadros de la Verónica que había limpiado el rostro de Cristo. Esta sorprendente coincidencia turbó al intelectual agnóstico Bernard-Henri, que asistió al bautizo católico de su hermana en 2012.

Posteriormente, Verónique narrará su experiencia espiritual íntima en estos términos: «La Iglesia es el hospital de las almas heridas, esas que la psiquiatría y la psicología no han podido consolar. Ella abre un camino de libertad, deshace los nudos».

Además, la figura de Jesús de Nazaret aporta una fuente de sensibilidad cordial que la civilización occidental debería valorar en mucho. Lo expresa bien el poema “Carta” del esloveno Boris A. Novak:

«Muy a menudo –es raro− pienso en ti, / en quien no creo. Y, sin embargo, solo / ante ti me arrodillo en el silencio / desgarrando remiendos de palabras / y sangrando lo mismo que en la infancia. Tú habitas la indigencia compungida / de cuantas manos tienen mortal miedo / de heridas. Di, Jesús, ¿dolía mucho?

La mano es una carta. Para el tacto. Y también / para los niños. Di, Jesús, ¿dolía mucho? / Si hubiera estado allí, yo te hubiera aliviado tomando entre las mías tu mano ensangrentada».

En resumen: hay personas con –y sin− experiencia interior poética, pictórica, etc. Y también, religiosa. Y esas realidades interiores merecen un respeto inmenso, porque alimentan el corazón y porque forman el suelo último del sentido para la vida.

Y para intentar que quienes no han tenido experiencia religiosa comprendan a quien sí la posee, transcribo la mejor explicación que conozco, la de Georgette Blaquière: «Creer en Dios no es creer que Dios existe, sino creer que yo existo para Dios». ¡Feliz Navidad!

Iván López Casanova, Cirujano General.

Escritor: Pensadoras del siglo XX y El sillón de pensar. 

INOCENTADAS CONTRACORRIENTE


Evaristo Fuentes Meliaián

Algunos de estos textos me los envía un amigo:

En mi empinada calle empedrada vivía una de las mujeres más espectaculares de mi vida. Subía por el medio de la calzada, con su hermoso trasero contorsionado en un movimiento circular, que provocaba en los adolescentes frecuentes ajetreos compulsivos… Empinaba respingón su ‘body’, tambor y bamboleo, como si fuera al compás de una banda de cornetas.

¡Para un momento, mujer!, déjanos mirarte quieta, estatua de carne y hueso, mármol de piel sedosa. Déjanos correr a tu vera, imaginar largas nuestras manos, y comprobar, no en vano, que no es piedra tu escultura.

Mi calle de la infancia es verdad sentida, que se ha convertido en recuerdo agradecido, en memoria sentimental de una época vivida intensamente. Fue ilusión, imaginación... Ahora es un cromo de colores en el álbum de mi vida.

Y, para remate, estas dos frases lapidarias e iconoclastas, leídas en la prensa:

Una. - “Tengo la amarga tendencia a meter la cabeza bajo el ala y esperar a que escampe el espíritu navideño”.

Y otra. - “Te deseo Felices Fiestas… si logras sortear la parafernalia y estás sinceramente junto a los que se reúnen estas noches contigo”.

Espectador (Por el Día de Inocentes)

jueves, 27 de diciembre de 2018

CONTRADICCIONES EN BANDEJA


Salvador García Llanos

Las derechas se encaminan hacia la gobernación de Andalucía. No se lo esperaban, pero las urnas hablaron y la oportunidad de desbancar a los socialistas del poder no la iban a desaprovechar. 

Costará lo que costará, cueste lo que cueste: ya habrá tiempo de dirimir y de limar asperezas, incluso con los ultras, a los que, por su bien, hay que domesticar, con permiso del poeta.

Tendrán que cultivar la alianza. Y como todo estreno, habrá días de vino y rosas, pan de la boda, decisiones estratégicas en busca de eficacia, recelos y zozobras, cien días, mensajes triunfalistas, dudas, impulsos, doctrina de cambio político, escenarios idílicos donde antes se palpaba la catástrofe, testimonios de admiración al pueblo andaluz que hasta hace poco eran lo contrario... Antes derroche, ahora inversión.

A priori, no será fácil esa gobernación; pero hay que conceder los márgenes correspondientes. Porque se abre un nuevo ciclo y el tiempo es una baza importante. Que tengan presente que el victimismo, en todas sus modalidades de justificación, inexperiencia y disculpas, es un factor que se agota. Que recuerden una palabra que servía de bandera o estandarte: regeneración. A favor del pacto, el derecho mediático cada vez más ansioso y que no dudará en utilizar el inédito escenario para catapultarlo al ámbito nacional, donde las heridas de una censura legítima no terminan de cicatrizar y menos si algunas medidas del ejecutivo cuajan y abren expectativas de credibilidad o confianza.

Hacia la gobernación, pues, con hechos para contrastar: cuando se anunció, un ejemplo, por el Gobierno de Sánchez que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ascendería a 900 euros, removieron la CEOE y hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI), poco menos que el apocalipsis, acento de Pablo Casado incluido al posicionarse en contra desde la tribuna parlamentaria. Y cuando se ha sabido que la primera medida del pacto de las derechas andaluzas era incrementar las retribuciones de los altos cargos un 50 %, la tibieza de la respuesta, al menos la circulante en redes sociales, ha sido bastante notable. Por supuesto, los cimientos de la CEOE y del FMI no han temblado. Y se ve que en la aflicción causada por la pérdida del poder apenas ha dejado margen para la reacción, incluso entre quienes militando en la misma formación bien que se enzarzaron no hace muchos meses en una pugna personalista sin cuartel. O que han estado muy ocupados con el tránsito y los preparativos para la travesía del desierto.

El pacto hará ver que fuera hace mucho frío y que, para recuperar, además de obrar sin prisa y sin pausa, es necesario desilusionar desde la el respeto a los liderazgos y la unidad de acción. Aunque sirvan en bandeja las primeras contradicciones.

domingo, 23 de diciembre de 2018

SIN NAVIDAD PERMANENTE


Cristina Tavío

Laura no podrá pasar estas Navidades con su gente, ni Guacy, ni Yurena y así hasta un total de 975 mujeres asesinadas por violencia de género. No comerán turrón, no abrazarán a sus padres, a sus hermanos o a sus hijos por estas fechas, ni nunca. Sólo porque alguien ha decidido que así sea.

Ante esto no me conformo y pienso qué mas tiene que ocurrir para que como sociedad mandemos un mensaje alto y claro a los maltratadores, degenerados y asesinos de que no es no y que si no lo entienden sólo toca morir en vida entre rejas, y muchos más si no hay visos de reinserción o arrepentimiento.

Algunos dicen que la prisión permanente revisable es inhumana. ¿Puede haber algo más inhumano que acabar con la vida de otra persona? Quién se encarga de baremar si una vida vale más que otra. Porque yo, con todo el respeto, me pregunto qué parte de esta figura que exigen las familias de las víctimas no entienden algunos partidos políticos.

Les recuerdo que el Partido Popular lo recogió en su programa electoral de 2011 y en esas elecciones obtuvimos el apoyo mayoritario de la sociedad española. Así que nada de oportunismo. Es seguir cumpliendo con lo que prometimos, y como así lo hicimos en el año 2015 cuando la aprobamos.

He escuchado algunos relatos de estos crímenes y creo que todos deberíamos hacerlo para sentir algo más de empatía. Así entenderían a una madre que presenció como el marido de su hija la mataba delante de sus nietos, hijos de este homicida no arrepentido.

Y entenderían como ha tenido que asistir a sesiones interminables del juicio para presenciar el momento en el que lo condenaban a 23 años, que con los beneficios  penitenciarios se quedarán en muchos menos.

De verdad que a alguien le parece justo que se le rebaje la pena a un asesino confeso no arrepentido, que tuvo la sangre fría de matar a la madre de sus hijos y además hacerlo en presencia de los menores.

A mí, que me considero una persona de centro y cada día más centrada, no me cabe en la cabeza que una sociedad puede perdonar a un verdugo de estas características. Señores y señoras no queremos impunidad, queremos justicia y sobre todo pido que se dé la misma publicidad a las condenas, y que éstas sean a perpetuidad revisable excepcionalmente.

Muchos se agarran al argumento de que aún estando en vigor la prisión permanente revisable no ha impedido el asesinado de Laura, pero también les recuerdo que su autor confeso no había sido juzgado bajo esta figura. De ahí la imperiosa necesidad no sólo de no derogarla sino de ampliar la lista de delitos penados.

Aquí no se trata de legislar en caliente sino de trabajar todos juntos, en la misma dirección, para evitar más tragedias. Si alguien quiere llamarme facha o retrógrada por pensar así está en su derecho. Pero yo no quiero vivir rodeada de gente que no le da valor a la vida y que no quiere defender con la Ley y la Justicia en la mano nuestra libertad.

Yo quiero que la madre de Laura, de Guacy, de Yurena y de todas ellas sientan que nos pusimos de parte de su dolor, que defendimos los derechos de sus hijas antes de los de su verdugo, y que hicimos lo imposible para evitar que algún malnacido piense que matar sale barato.

Lamento tener que escribir este artículo a pocos días de celebrar la Navidad y hubiera preferido aprovechar esta tribuna para desearles un feliz y próspero año 2019.

No ha podido ser así y creo que todas ellas se merecen que las recordemos y que sigamos mostrando nuestro más enérgico rechazo por estos asesinatos y nuestra solidaridad con sus familiares y allegados.

Ojalá en este año que empieza dentro de pocos días las mujeres podamos correr sin miedo y no correr por miedo.

Ese es mi mayor deseo.

sábado, 22 de diciembre de 2018

UN MEDIO DE INFORMACIÓN TURÍSTICA


Javier Lima Estévez. Graduado en Historia por la ULL

A mediados del siglo XX, como necesidad para contribuir a la difusión de las actividades orientadas al turismo que tenían como lugar el núcleo de Puerto de la Cruz, surgió La Voz de la Isla, disponible para su consulta en los amplios fondos hemerográficos de la Biblioteca Municipal de La Orotava. El domingo 16 de marzo de 1958 se publicó su primer número, siendo el distribuidor Eladio Santaella y teniendo como sede la calle San Juan, número 1, en el municipio portuense. El ejemplar se distribuía al precio de 1, 50 pesetas, siendo la suscripción por trimestre de 15 pesetas; el semestre por 27, 50 pesetas y el año alcanzaba el coste de 50 pesetas. Se trató de una publicación de carácter dominical, aunque desconocemos su periodicidad exacta al llegar hasta nosotros ejemplares sueltos. A lo largo de las páginas del primer número se suceden noticias que nos trasladan ante problemas que se plantean en aquellos momentos, tal y como llegaría a ocurrir con el problema del fluido eléctrico. Las crónicas también recogen diversos aspectos sobre los cambios que se realizaban en la ciudad, tal y como llegaría a suceder con las esperadas obras en la Avenida de Cristóbal Colón. Su situación se compara por parte de los contemporáneos con los cambios que se llegarían a desarrollar en la Avenida de Anaga de la capital tinerfeña. Esos cambios, poco a poco, transformaban la imagen de una ciudad portuaria y adaptando la misma a una nueva estética turística, con la presencia de  hoteles y locales de diversión. Todo ello con el recuerdo aún presente por parte de algunos nostálgicos, elevándose opiniones que llegaron a apuntar y considerar que se actuara de forma decidida en mantener las señas características del municipio para, de esa forma, diferenciarlo de otros territorios, tal y como llegaba a ocurrir en otros puntos turísticos a nivel nacional e internacional.

El semanario, consciente también de los problemas en diversos rincones del municipio, dedica su análisis al barrio de María Jiménez, al que poca atención se le prestaba en los medios de comunicación de la época.

También se recogen hechos asociados a obras que tuvieran en cuenta labores para que la ciudad pudiera actuar ante determinados fenómenos atmosféricos adversos, siendo diversas las voces que elevaban críticas respecto al estado en el que se encontraba el Barranco de San Felipe y sus nulas posibilidades de actuar como espacio para llevar el agua correctamente.

El planeamiento cultural de la ciudad encontraría ya desde esa década un canal de primer nivel a través del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias.

No solo se exponen referencias al núcleo portuense. En ese sentido, los intereses de la publicación también abarcan otros rincones del norte de la isla, siendo significativa la presencia de una entrevista en 1958 al alcalde de Icod de los Vinos, Julio Arencibia y Montes de Oca.

El deporte también ocupa un innegable espacio en las páginas de La Voz de la Isla. El lector podía advertir hechos asociados a resultados en el campo de fútbol orotavense Los Cuartos o realizar un seguimiento de la U.D. Puerto Cruz, que por entonces entrenaba Roberto Hernández Illada.

Es interesante también observar que la publicación dedica un espacio para mostrar nacimientos, defunciones, matrimonios e incluso la presencia de viajeros distinguidos en el municipio. Sobre este último aspecto podemos destacar como se señala la presencia en el Hotel Monopol del Dr. Shaefer, quien fuera director de la gobernación del Estado Alemán, junto a su esposa.

Los cambios y transformaciones, así como la llegada de nuevos turistas se llegarían a traducir, inevitablemente, en un problema en cuanto a la escasez de vivienda, siendo un hecho que se intentaría solapar a través de diversos proyectos e ideas que se llevaron a la práctica tal y como se apunta desde las propias páginas del semanario.

En definitiva, La Voz de la Isla actuó como un interesante medio en el que mostrar las características del Valle de La Orotava a mediados del siglo XX, en el marco de un imparable desarrollo turístico en el Puerto de la Cruz.

NO CALLES

Lorenzo de Ara

Si callas, fracasas. No calles. No dejes que los mediocres puedan contigo. No hagas doblez intelectual ni practiques la genuflexión ante el poderoso. Mucho menos consientas en dar un paso atrás para no incomodar a quienes apenas piensan o sencillamente parasitan en esta vida.

Puerto de la Cruz es una ciudad tan pequeña y al mismo tiempo tan infinita, que todo gobierno termina siendo aplastado por esa realidad que no se observa en ningún otro municipio de Tenerife.

Si en menos de nueve quilómetros cuadrados se congregan a menudo hasta 100 mil almas consumidoras, ajetreadas,  laboriosas y quisquillosas, pero solo algo más de 30.000 tienen la certificación de ser portuenses con profundas raíces, se comprende que esta ciudad/pueblo es la más difícil de gobernar de todas cuantas se reparten por la Isla.

Criticar al concejal es la cosa más sencilla que hoy puede hacer el diletante. Carece de capacidad para dar el salto y presentarse en una plancha electoral. Ante la realidad que le inhabilita para ganarse la confianza de amigos y vecinos en general, recurre a las redes sociales con el fin de ventilar sus magistrales consejos para la mejor gobernanza del Puerto de la Cruz.

Pero tú no formas parte de esos cabestros jubilados, vagos, iletrados, fracasados de la  vida que porrean el teclado del ordenador y publican fotos de agujeros y rabos de gato, aseguran que nuestro Puerto de la Cruz es un caos, y el gobierno conformado por PP-CC, presidido por Lope Afonso, lo peor que ha pasado por el Ayuntamiento.

Tú, respetado amigo, no ostentas la verdad absoluta. Y eres perfectamente consciente de que esa supuesta virtud solo está arraigada en los consumados mentirosos. Tú, por el contrario, eres portador de la más virtuosa herramienta que puede tener un hombre: la conciencia tranquila.


No calles, pues. No cedas un milímetro. No transijas. Ya sea en el mercado, en la plaza, en el muelle, en las redes sociales, en  una charla informar con el que firma esta columna. Sé siempre el más firme defensor de tu castillo.

Puerto de la Cruz tiene demasiadas voces que nunca aprendieron las bondades de la humildad.

Y también tiene voces autorizadas que se equivocan y aciertan, pero por lo menos enseñan un fogonazo de honestidad en sus críticas.

“La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”, sentenció Aristóteles hace más de dos mil años. Doy gracias a Dios por retener esa verdad en mi cabeza desde hace largo tiempo.

Puerto de la Cruz es una ciudad pequeña, pero grande e ambiciones y en hechos gloriosos. De ella sin embargo hablan quienes desconocen que se ahogan en el desconocimiento.

Tú no eres de esos. Así que habla. No calles.