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domingo, 8 de marzo de 2020

ANTONIO PÉREZ BETHENCOURT Y LA VENTA NUEVA


Javier Lima Estévez. Historiador

Con motivo de la celebración de los 88 años del natalicio de Antonio Pérez Bethencourt (La Orotava, 7 de marzo de 1932) reproducimos a continuación el artículo que dedicamos a su persona y que publicamos originalmente en el periódico Diario de Avisos en dos partes (domingo 29 de diciembre de 2019 y domingo 5 de enero de 2020). Le transmitimos nuestra más sincera felicitación.

Introducción

Hay perfiles biográficos que, por sus propias circunstancias, nos aproximan al conocimiento del entorno desde diferentes puntos de vista y cuyo análisis, si no se realiza, se deja de conocer una parte de la realidad más próxima. Ello sucede cuando nos acercamos a la vida del orotavense Antonio Pérez Bethencourt. Con una memoria privilegiada, voz pausada pero firme en sus respuestas, cierto toque de ironía en algunos comentarios y, un sentido del humor que expresa con leves sonrisas, Antonio, a sus 87 años, nos traslada ante la evolución de su municipio natal desde sus vivencias. Un testimonio que, fundamentalmente, permite conocer el trabajo desarrollado durante décadas en La Venta Nueva, en el negocio creado por su padre y en el que trabajó siempre en compañía de su recordado hermano, Camilo Pérez Bethencourt. Ambos, como parte de una segunda generación, continuaron en la senda de proyección y difusión de tal espacio a lo largo de nuestro territorio, con iniciativas que lograron salir adelante con gran esfuerzo. Acudimos hasta él en dos ocasiones en compañía del amigo y secretario de la ACH de Tenerife, Hans Kamella. Tras algunas horas de conversación, intercambio de impresiones y un agradable almuerzo le prometimos a Antonio, a su esposa Lala y a su hijo Eduardo, ir hilando el contenido que el lector tiene ante sus ojos. 

Primeros años de vida y formación

Antonio nace el 7 de marzo de 1932, en el municipio de La Orotava, siendo hijo del matrimonio formado por Pedro Pérez Perera (natural del Puerto de la Cruz y hermano de la madre del memorialista portuense, Melecio Hernández Pérez) y Matilde Bethencourt Miranda (hermana de José Bethencourt Miranda, primer guía oficial de El Teide). Ocupa la última posición de cinco varones. En su memoria, con inevitable nostalgia y algunas lágrimas en los ojos, se agrupan las vivencias cuando se le pregunta por sus hermanos mayores; todos ellos ya desaparecidos. En esa relación se incluyen los nombres de Pedro, Juan José, Domingo (profesor de química con una calle dedicada en La Orotava y vinculado al origen de la fábrica Andomi, junto a Miguel y Antonio Herreros) y Camilo (impulsor también, como parte de la segunda generación, de la Venta Nueva). Cada uno de ellos en el recuerdo por su participación en diferentes ámbitos e iniciativas. 

Antonio adquiere su primera formación en la academia municipal de dibujo dirigida por Perdigón, así como en el Colegio Farrais, con una serie de profesores que califica como excelentes. Su familia pagaba por esta última institución una cuota de 45 pesetas mensuales. De aquellos años de formación no olvida las lecciones en diferentes materias del maestro Inocencio Sosa Hernández. Con posterioridad, según avanzó hacia otros niveles educativos, llegó a acudir hasta su domicilio un profesor desde Icod de los Vinos llamado Marcos, con el fin de dictarle clases particulares. Por diversos motivos no pudo seguir estudiando, aunque señala que su ilusión hubiera sido cursar la carrera de derecho. Sin embargo, en su etapa ya como adulto, realizó estudios de peritaje mercantil.

Su padre emigró, como tantos otros canarios, a la isla de Cuba. Tras el trabajo desarrollado allí regresó a Canarias con algo de dinero. Decidió, a partir de tal circunstancia, crear en el año 1918 un negocio diferente a lo que existía por entonces en La Orotava. Tal y como precisa Antonio, lo que predominaba en el lugar eran pequeñas ventas que intentaban cumplir con las exigencias propias de una vida diaria definida por numerosas limitaciones.  

Lo cierto es que su padre fallece cuando apenas contaba nuestro biografiado con ocho años de edad, dejando como legado el negocio fundado con tanto esfuerzo. A partir de entonces su mujer se hace cargo del establecimiento y en ello colaboran de forma decidida, durante una primera etapa y hasta su independencia, los hermanos mayores de Antonio. Desde su infancia, junto a los estudios, nuestro biografiado también ayudó en todo lo posible en la empresa. Su función incluía desde colocar los precios en los productos a distribuir la mercancía en el local, limpiar las botellas, supervisar el reparto y otra serie de funciones propias de un espacio de tales características.

Sobre la llegada de los productos a la Venta Nueva recuerda a un señor apellidado Pacheco que se encargaba de ello cuando, en unos primeros momentos, no disponían de un vehículo propio para tal fin. Con el paso del tiempo lograron adquirir, para cumplir con tal función, un modelo Ford 4. Con ese vehículo, Camilo acudía en ocasiones hasta dos veces al día desde La Orotava con destino a la capital tinerfeña. Un viaje que se realizaba con el fin de buscar la mercancía, debido a que, en numerosas ocasiones, recibían la noticia de un precio favorable que no podían dejar escapar.

El trabajo en La Venta Nueva

La senda de las vivencias correspondientes a Antonio Pérez Bethencourt y La Venta Nueva nos aproxima ante un diagnóstico de las pésimas condiciones que presentaban las vías de comunicación y el daño que causaban sobre la rueda de los vehículos. En ocasiones llegó a conducir pero, por lo general, era su hermano Camilo el responsable de llevar el automóvil para adquirir la mercancía en la capital tinerfeña.

Antonio recuerda que se vendían muchos artículos, destacando la venta de vino. Tal producto se llegaba a guardar en un local frente a su domicilio. Depósitos de hasta 400 y 600 litros que tenían una gran demanda; aunque también comerciaban con vino embotellado. Hasta La Venta Nueva llegó a acudir en varias ocasiones Domingo Febles, representante encargado de la distribución de la conocida empresa Cadbury.

El trabajo en la venta exigía levantarse desde muy temprano y continuar con ello hasta la noche y, en muchas ocasiones, abrir los domingos. Todo ello teniendo en cuenta que muchos comestibles venían a granel y había que separarlos o empaquetarlos con diferentes medidas.  No duda en advertir que, a la hora del cierre, siempre se presentaba algún cliente en la puerta con el fin de adquirir algún artículo.

La variedad y la novedad de productos constituye, sin lugar a dudas, uno de los sellos distintivos de la empresa. En cierta ocasión, coincidiendo con unas fiestas, decidieron comprar un queso con un peso aproximado de 35/40 kilos. Cortarlo fue toda una odisea pues, como recuerda Antonio, “con el corte de una lasca salía un kilo y medio”.

La gente con mayores posibilidades de La Orotava, que tenían a muchas personas trabajando, poseían diversas cartillas de racionamiento que podían ir a parar a cualquier establecimiento. Sin embargo, La Venta Nueva les ofrecía la posibilidad de cumplir con muchas expectativas. Gracias a grandes dosis de esfuerzo, la seriedad y el compromiso de numerosas personas, lograron expandirse. La clave realmente de ese proceso y el momento que marca un punto de inflexión en la empresa sería el turismo. Recuerda que, a partir de tal fenómeno, comenzaron a llegar nuevos productos que, por entonces, no existían en la isla.

Numerosas personas trabajaron junto a los hermanos Pérez Bethencourt, siendo un ejemplo de ello la labor desarrollada durante algunos años en el apartado de la administración por mi abuelo, Domingo Lima Martín (1927-2001).

En junio de 1961, contrae matrimonio con María Candelaria Martín Hernández, que trabajó como secretaria de la oficina que tenía su padre, el destacado constructor Manuel Martín Méndez, en el Paseo Domínguez Alfonso.

En los años setenta, inició su cargo como Juez Comarcal, prolongándose tal función durante varios años. Un acto que recuerda con orgullo y satisfacción y, también, con complicadas etapas debido al complejo proceso de la Transición democrática española. Como vivencia que más le impresionó de esos años no olvida una visita, tras el oportuno aviso, al Parque Nacional del Teide. El motivo era que allí se encontraba un extranjero fallecido como consecuencia de la impresión que le causó la presencia tan cercana de rayos en el cielo.  
  
De su labor por las islas como representante señala una visita décadas atrás a la isla de Lanzarote –junto a Pepe Arencibia- en una travesía a barco que, a su vez, representó toda una odisea. En ese momento llevaba almidón como muestra. Le pidieron cuarenta kilos cuando tan solo llevaba dos. Por ello, se vio obligado a realizar un trueque.

Tiempos nuevos ahora donde las máquinas, otras realidades y formas en la distribución  se imponen frente a lo existente hasta pocas décadas atrás y que constituyen, en la memoria de Antonio, fragmentos de una vida dedicada a tal espacio, incentivando la imaginación y el trabajo ante complejas circunstancias.

En la actualidad, el negocio es un referente en numerosos ámbitos y, tal y como establece la página web de La Venta Nueva, se trata de una “empresa dedicada a la distribución exclusiva de productos de alimentación, bebida, limpieza y otros, para los sectores de restaurantes, bares, hoteles, colectivos, supermercados y bazares”, que desde el 2006 tiene a la tercera generación en el Consejo de Dirección.

Conclusión

La Venta Nueva, la empresa creada por los padres de los hermanos Pérez Bethencourt, es hoy un espacio reconocido en la trayectoria histórica empresarial de La Orotava. De su sencillo origen en la distribución a particulares evolucionaron, poco a poco, a la distribución a empresas, manteniendo siempre la mirada puesta en el horizonte de la proyección hasta conseguir ser mayoristas y generar, a través de esa actividad, un nombre propio. Su historia es el reflejo de una empresa ya centenaria que presenta con orgullo el título de Medalla de Oro por el Cabildo de Tenerife desde el año 2019. Aglutina tres generaciones y más de cien años de historia a los que, de forma breve, nos hemos aproximado a partir del relato de uno de sus protagonistas.

Gracias Antonio, Lala y Eduardo por las facilidades, el compromiso y la ayuda para la materialización del presente artículo. 

sábado, 7 de marzo de 2020

EUTANASICOS


Lorenzo Soriano

No cabe duda que al Gobierno le ha venido de perlas, la crisis del Virus. Oculta sus fracasos y su destrucción de España, con una Gran Excusa. Sin embargo, más allá de todo, este gobierno de jóvenes indocumentados, inexpertos, ocurrentes y con bastante mala leche que ni saben de dónde viene, cree que su juventud será eterna. Ya La coletilla comunista dice que se preparan para gobernar muchos años. Ya nos dirá que para siempre. Y siempre la culpa será del PP y de Rajoy y Soraya. No limitar mandatos, cambiar Ley electoral, derogar la ley de odio histórico o la de la discriminación del hombre por la real necesidad de proteger a la mujer, que si bien es cierto esa vía es ilegal, inútil e inhumana.

Le hicieron, estos jóvenes experimentadores sociales, el otro día, un homenaje al Dr. Muerte. Encantados de su “labor”. Y eso me hizo reflexionar. Bien es cierto que el suicidio ya lo decían en la antigua Grecia, era la “salida digna y voluntaria de una vida absolutamente insoportable”. 

Si, una existencia intolerable, como predicaba Zenón de Citio, era motivo para dirigirse a “la puerta abierta”, en relación a la posibilidad del ser humano de cruzarla. Zenón, fundo 300 años antes de Cristo el movimiento Estoico, basado en principio en la filosofía Cínica, posteriormente moderada en absolutismos impracticables. Ayudar a un suicida incapacitado a quitarse su vida por procedimientos suaves, indoloros o de desconexión de ayuda vital, es hasta cierto punto elogiable. Lo malo es cuando se cruza la línea y hay un “exceso de celo”, en liquidar a quien no está seguro de querer abandonar este mundo. O, cuando en el caso del Virus que nos acosa, se refieran muchos a ese grupo de riesgo de ancianos y pacientes de patologías como “normalidad en sus fallecimientos”. Y que “solo” afectara a este segmento de población. La verdad me pone del hígado. Yo personalmente estoy en la frontera de los “sentenciados” política y sanitariamente. Y además tengo madre y tía, y otro seguro, que también abuelos etc. Esa frialdad me asusta, esa “excusa” me indigna. El peligro de desatención existe. Ya recomiendan no visitarlos. ¿Qué será lo siguiente? Lo de Mao, Stalin, Hitler o incluso Lenin? O el Retox que pedían los japoneses para que funcionara el sistema y se precipitaran las muertes de los pensionistas y dependientes para aliviarlo.

En fin, creo que estos gobiernos de Ultra extrema izquierda, como son el PSOE y los demás que lo usan como escalera y sobre sus espaldas y con su complicidad nos llevaran sin duda a la más espantosa ruina, moral, económica y social. Y de ahí, a las humillaciones más abyectas y a las más disparatadas situaciones de difícil retroceso y de peor solución o resolución. 

Si culpable el PP por omisión, este PSOE es sin duda de comisión su culpa o Hamartia, como diría ZENON, ya que le mencionábamos.

A Reflexionar.


UN AVESTRUZ Y OTROS SUCESOS PORTUENSES


Javier Lima Estévez. Historiador

El siguiente artículo toma como referencia algunos aspectos que forman parte de la obra Memoria de los sucesos más memorables acaecidos en el Puerto de La Cruz de La Orotava en este siglo XIX. Se trata de un manuscrito que permanece inédito y cuya autoría corresponde al polígrafo portuense José Agustín Álvarez Rixo (1796-1883), siendo depositado por sus herederos en la Universidad de La Laguna en el año 2014.

De tal aportación, nos centraremos con especial atención en el capítulo VI. La incomodidad, costo, e incertidumbre que causaba a la amistad o negociantes la correspondencia de pueblo a pueblo de la isla, fue motivo suficiente para que varias personas se  interesasen por buscar una solución a tal problema mediante diferentes estrategias.  

Relata Rixo la llegada al Puerto de la Cruz de un barco procedente de Senegal a consignación de Little. En su interior viajaba un avestruz, siendo el primer ave de tal característica que llegó hasta Canarias. Para los contemporáneos sería un hecho que indudablemente captó la atención, no solo por la singularidad de su figura, sino también por la rara voracidad al comer huesos y otros cuerpos duros que se le arrojaban.

El año 1810 también incluyó otros hechos curiosos, tal y como sucedió con S. José Peraza, monja del convento de catalinas y natural de la isla de La Gomera. Huyó de la clausura el 23 de septiembre impulsada por su misma impaciencia. Al parecer, sus parientes la habían hecho profesar cuando la misma era muy joven. Era tal su frustración que advirtió que no dudaría en prender el convento en caso de que alguien se opusiera a su voluntad. El Obispo la hizo recoger en el convento de recoletas de Canarias, aunque de allí huyó al poco tiempo. De su vida se cita que murió pobre aunque con la idea de vivir en libertad sin el sometimiento al que había sido expuesta.

Destaca de tal contexto la carencia de casas suficientes para las personas que querían avecindarse aquí en esta época, tanto por la afluencia del comercio, como por las emigraciones de la Península. El Ayuntamiento se vio obligado a tomar cartas en el asunto sobre ello. De tal forma, acordaría repartir varios solares en los espacios de los caminos contiguos a esta población, siendo “una idea que parece fue un triste agüero de lo mucho que había de minorarse al año siguiente”. El número de niños nacidos llegó a 156; pero las personas fallecidas se elevaron hasta 104.

Afirma Rixo que iniciado ya el año 1811, diversas personas notables, tanto propietarios como comerciantes, viendo la utilidad que los habitantes de Gran Canaria tenían con los barcos costeros, trataron de establecer la pesquería de la costa de África directamente desde el Puerto de la Cruz. En ese momento, José Celestino Ventoso extendió un plan considerado como el más halagüeño. 

Cada acción era de mil pesos corrientes y se admitían también medias acciones. Se compraron dos barcos, uno de los cuales se perdió algunos meses después bajo el Montullo de Pacheco. Sería necesario vender el otro, y se arruinó la empresa, de modo que apenas recogieron 100 pesos corrientes de cada 500 que habían puesto. Tal y como señala el cronista, “la experiencia acreditó, que nuestros marineros no son apropósito, pues acostumbrados en sus viajes y faenas de Puerto a Puerto, al uso del vino, cuando este por la dilatación les faltaba en la costa, entraba el descontento, nada querían hacer y era preciso volverse a media pesquería”.

A las cinco y media de la mañana del día 19 de septiembre, llegó al núcleo portuense el Teniente Coronel D. Antonio Palma, edecán o ayudante del Duque del Parque, conduciendo al contador de consolidación D. Juan Bautista Antequera. Con motivo de la curiosa defensa que escribió el Deportado, se ha podido saber que durante ese mismo año fue introducido en nuestras tertulias por dicha persona el denominado juego del busca tres, con el que tanto se divertía la juventud todavía en aquellos momentos.

Hechos, anécdotas y curiosidades que quedan en nuestra memoria gracias a la labor del cronista José Agustín Álvarez Rixo.

SÍ, EL NORTE ESTÁ AVERIADO, ¿Y?


Lorenzo de Ara

Si mañana (¿pasado mañana?) el sur (¡nuestro sur!) pusiera el cartel de cerrado por defunción, ¿qué creen ustedes que ocurría en este bendito norte con alcaldes tan prominentes e influyentes, todos ellos hijos de Davos?

¿Será que la mano negra nunca estuvo más allá del Padre Anchieta?

Pasadas las décadas, pero con diferentes protagonistas en los despachos lustrosos de los ayuntamientos, a lo mejor seguimos teniendo en este nuestro norte de Tenerife la misma calamidad política.

Si el sur es el motor, que lo es, el norte no es un cementerio. Claro lo tenemos.

Pero lo que ya no está tan claro es que nuestra comarca pueda salir adelante con los caretos que hoy aparecen en el Diario de Avisos.

Ellos no son, créanme, el antídoto para evitar la propagación de nuestros males.

¿Qué males?

En primer lugar, no busco amedrentar, ni seguir con la cantinela que asegura la existencia de personajes conspiranoicos en contra de los intereses de plataneras, aguacates y papas.

La gorrinada mental de algunos de nuestros representantes sí es un mal que no conseguimos erradicar. ¡El voto manda, coñe!

La política local es recidiva, o sea, un mal que creíamos superado con la supuesta savia nueva, pero que tras una ligera recuperación, vuelve a caer en los mismos atropellos intelectuales.

Pocos son los alcaldes que hoy están dispuestos a partirse la cara por el norte. Y pocos los ciudadanos decididos a lo mismo.

¿Creen ustedes que La Matanza, Puerto de la Cruz, Los Realejos, San Juan de la Rambla y Garachico son el norte?

¿Que esas voces “autorizadas”, que hoy nos invitan a una cruzada, en verdad entregarían la poltrona en defensa total de la comarca?

Hace más de treinta años que informo del norte de Tenerife. He visto pasar alcaldes, concejales, falsos mesías, y he comprobado también que muchas veces el pueblo que vive y trabaja en este norte tampoco da la talla.

¡Viva el Tete!

Ni el periodismo hecho aquí ha dado la talla, por supuesto.

Ni los empresarios. Salvo excepciones.

Hay un alemán que ha hecho más por el Puerto de la Cruz que todos los alcaldes juntos.

¿Cómo va el norte a exigir que no se le diga que está averiado (cuando lo está), si entre las sugerentes ideas para no ser ninguneados se pide al Diario de Avisos que organice un cónclave en nuestra comarca?

El enfermo imaginario de Molière. Oh, sí. Me viene a la cabeza.

Varios cuentos de Chéjov. Lean “La tristeza”. Esa nieve perpetua, que aquí cambiaríamos por la calima, el viento, el fuego y la portada de hoy del Diario de Avisos.

Querer ocultar la realidad del norte es hacernos el mayor daño. Se da protagonismo a una patética genuflexión.

Un ruego a los pánfilos y pánfilas de nuestra clase política: no sean conspiranoicos. Y aquí me mojo: Francisco Linares es la voz más autorizada y con peso del norte político. Y sigo mojándome. Si el Valle enterró en su día la Mancomunidad (no la del Norte, engendro sociata), ¿qué podemos esperar?

Asperjar estupideces es lo propio de quienes tienen en el salivazo una argumentación.

¿Mejor callarse?

Pues sí.

Y mucho mejor trabajar.

ILUSIÓN, VIDA Y MUERTE. LEY DE VIDA


José Peraza Hernández

Al que le gusta la historia, le gusta la vida, la vida nace, la vida, goza, disfruta, trabaja, y quieras o no, deja vida, intenta, sembrar, como dejar vida, es una intensa, sensación, que hemos heredado del aprendizaje que nos ha dejado, y nos has enseñado, porque hemos recibido de nuestros antepasados. Por tal motivo la historia es fundamental, para que hay vida, como ilusión, a tu alrededor. Eso es vida.
La vida, no los deja de sorprender cada día, en este mundo, hay variables de adelantos, como de atrasó, cada día, es una sorpresa, es como dos colores, el blanco, como es el día, y el negro como la noche. En medio, de este ejemplo, entras variedad de colores.

Dentro de estos ejemplos, hay que introducir, el tiempo gris, la lluvia, la posma, la calima como el viento. A partir de aquí, podemos añadir diversos derivados. Donde nos podemos sorprender de infinidades, que nos podemos recibir.

Pues este 23 de febrero, de está 2020, fuimos sorprendido por un gran temporal de calina, y viento. Un viento, el que no habíamos recibido, en muchos años, fue de una gravedad de, 100 kilómetros la hora, una cosa impresionante, lo que padecimos en las islas.


Hablo en este caso, en la isla de Tenerife. Donde hubo muchas recomendaciones, como en las redes sociales, radio como televisión, donde hubo muchos cortes de luz. Aeropuertos cortados, Los Puertos, de igual forma cerrado, por el fuerte oleaje. Y viento, como la alta marea elevada.

Quiero hacer y dejar, memoria de dos casos, que, me dolió mucho, y es por lo que quiero dejar memoria, de una mescla de humanidad, y que es como menciones anterior mente en el titular, ILUSIÓN, VIDA Y MUERTE. LEY DE VIDA.

Corría el año 1999, y en primer lugar nos centramos desde la Calle Nueva, La Vera, en dirección al Puerto de la Cruz, donde nos encontramos en la conocida parada de guagua, la que era conocida por “La Ramona”. En medio de esta calle esta la calle “Olivera”.


En este lugar, se encuentra una cuña de terreno, donde los vecinos, observaban un terreno vació. A partir de aquí nace una historia, como la vida misma. El vecino y amigo conocido por don Juan Valentín Yanes Rodríguez, un día recibió de un amigo un regaló, que le trajo una maseta pequeña donde traía una araucaria de unos cuarenta centímetros la que plantó junto a su hijo Carmelo. De iguálenmela el ayuntamiento, también fueron sembrado, con el fin de dar vida al lugar. Según puede hablar en este caso con su hijo Carmelo, me cuenta, que los cuatro primeros años, creció con rapidez, pero, luego ya empezó, mucho más lento.  A la fecha de hoy, 23 de febrero de dichos años, dicha araucaria podría tener una altura aproximadamente a unos 14 metros.

Por lo que, se sembró, se alimentó como se cuidó con ilusión y cariños, como no podía ser de otra manera. Pero como es ley de vida, tuvo que ser talada, por el agravante del feroz, huracanado viento, que la hizo, poder destrozarle la vida, ya que, fue doblada por dicho viento. El día 26 miércoles, a primera hora, hubo que ser retirarla por los operarios, ya que de la forma que se encontraba, era un gran peligro, por lo que, desde aquí, le deseamos, que nació y murió, como cualquier persona. 

Seguros que también sus vecinos, también lo sintieron la marcha de su araucaria, durante estos años. Por lo que la vida es así, y la vida continua, quien la vieron crecer a esta araucaria, el que fue un regalo un vecino que trajo muy pequeña como de unos cuarenta centímetros, en una maceta. Esté día, nos despedimos de ella, que D.E.P.

A esta historia, también tenemos otras de similar, en este caso, es un Pino, que se sembró a mediado de la Calle La Carreta, pino trajo donde vecinos de este lugar, Manuel Trujille  y José Barreto Yumara, éste conocido por Pepe el Cerrajero. Éste tenía un poco más de altura, y que también tenía como unos 25 años.  

LETRAS Y PENSAMIENTOS CON SONETOS ENTRAN


Salvador García Llanos

Presidente de la Asociación de la Prensa de Tenerife

Presentación del libro Cincuenta sonetos lingüísticos, de Ramón Alemán

Casa de los Capitanes
San Cristóbal de La Laguna Marzo 6/2020

La idea se te instala en la mollera
más fácil si la escuchas verseada;
con ese noble fin fue redactada
esta obra didáctica y austera.

Mis sonetos indagan en misterios
de la gramática sutil y arcana,
de la sin par ortografía hispana;
te enseñan con humor, pero son serios.

Este libro confiesa que yo amo
a mujeres y hombres elevados
que miman el idioma de Cervantes.

“Guardianes de la lengua” yo los llamo,
y estos guardias no riñen: son soldados
de una hueste de sabios tolerantes.>

No hay Violante que ordene a Ramón Alemán la elaboración de un soneto, como lo prueba este que acabamos de leer el cual sirve de contraportada al libro Cincuenta sonetos lingüísticos, editado por 'Pie de Página', con prólogo de Juan Cruz Ruiz e ilustraciones de Ventura Alemán, que anoche presentamos en La Laguna.

Y como no la hay, hasta pareciera un estrambote de la producción poético-literaria del autor. Los presentes, los lectores y el propio autor saben de su celo creativo, de su pasión por las letras y la escritura: aquí sale a relucir el espíritu emprendedor de quien, corrector de textos, exprime sus largas e interminables horas ante la pantalla, los archivos -impresos y de los otros- y puede que ante los manuscritos para revisar, corregir, puntuar y pulir lo que escriben otros y lo que escribe él mismo, capaz de hacer un guiño con la cantidad que ideó la escritora británica, de origen chileno-escocés, E.L. James, seudónimo de Erika Leonard Mitchell, para su célebre trilogía sobre las sombras.

La originalidad de Alemán, en este sentido, es indiscutible. Convertir en estrofa de endecasílabos, los dos cuartetos y los dos tercetos, las vivencias, los episodios, los perfiles y los sucesos, no es chiste fácil. Todo eso que se encuentra en los pliegues de la infinita lectura, hasta que se rinden los párpados, se va plasmando desde la mollera con esa redacción austera y de neta vocación didáctica.

Enfrentar -en el sentido de poner en páginas contrapuestas y consecutivas- la poesía -a la izquierda, faltaría más- con la prosa analítica, reflexiva y hasta cargada de humor y gotas sarcásticas o de ironía sencilla, para contrastar las aristas de la acentuación, la puntuación, la gramática y la “incesante transitividad” -título de uno de los sonetos: ¡manda trillos!- invita a una lectura detenida que, automáticamente, resultará amena, gusten más o gusten menos los malabares de la escritura.

El maestro Juan Cruz Ruiz prologa con tino todo ese caudal: “Un soneto es la más juvenil de nuestras memorias poéticas”, hasta el punto de que él retornaba a casa “transido por esos cánticos rimados”, consciente de que los sonetos, verso a verso, imponen: “la perfección buscada, -escribe Cruz- la palabra que no ha de desmerecer la exigencia de la rima”. Por eso, califica este conjunto de sonetos de Ramón Alemán como un “consejo coral”, sustrato de “un relato completo, un cuento”, plagado de versos antiguos y modernos “que han hecho del idioma un artefacto de usos y costumbres obligatorios e íntimos, no sujetos al invento o al equivocado albedrío”.

Al autor le dijeron que está como una cabra, “por textos corregir y vivir de esto”, y él admite su locura, pero rubrica que “con palabra”, que es tanto como decir que nada ni nadie le detendrán en su afán creativo e investigador, ya haya cinismo o morosidad por medio, aunque el suyo sea, según autodefinición, un oficio invisible.

Alemán recuerda que el idioma es de todos y que todas las palabras existen. Por eso, para cuidarlo y vigilarlas, dedica un amplio capítulo a los que considera “guardianes de la lengua”, entre quienes figura quien aquí se encuentra, venido expresamente para la ocasión,  Álex Herrero.

Nada mejor que el soneto que le dedica para entender lo que Herrero representa en su oficio y en su quehacer:

<Dos cadenas me ayuntan a un lingüista
de nombre Álex Herrero, madrileño
que ejerce con rigor y terco empeño
su oficio de gramático analista.

La primera, el amor apasionado
que entrambos profesamos al lenguaje,
al misterio que esconde su engranaje,
al código ancestral que nos fue dado.

La otra es una fobia razonada
al mal de titulitis, torpe intento
que el saber encasilla y estabula.

Aparte de eso, hoy dejo confesada
una envidia envidiosa por su bula
de ser un joven sabio, raro invento.>

Y no digamos más de Cincuenta sonetos lingüísticos, que el propio Álex tiene ideas que señalar. Solo invitamos a su lectura, ahora que a los periodistas se nos está pidiendo, entre otras cosas, rigor, también a la hora de redactar.

Y agradecemos, como es natural, esta aportación de Ramón Alemán, bendita mollera en prosa y en verso, con la que aprendimos, disfrutamos, nos divertimos y percibimos que las letras y los pensamientos con sonetos entran.

viernes, 6 de marzo de 2020

MERCEDES PINTO, LUCHADORA FEMINISTA


José Antonio Quintana García

Cuando Pablo Neruda la conoció en Chile quedó tan impresionado que le inspiró unos versos. En ese país publicó la novela Ella. 

Apasionada y comprometida con el movimiento feminista, del cual fue uno de sus pilares, sufrió el destierro desde 1924, por pronunciar en Madrid la conferencia El divorcio como medida higiénica. A partir de entonces, acompañada de sus hijos y de su segundo esposo, Rubén Rojo, comenzó su peregrinar por América Latina.

Mercedes Pinto, poeta, periodista, novelista, dramaturga y ensayista, esta canaria universal (La Laguna, Tenerife, 12 de octubre de 1883 –México D.F., 21 de octubre de 1976) también fue una oradora brillante. Su novela Él fue convertido en película por Luis Buñuel.

En Cuba residió desde 1935 hasta 1943. Aquí sobresalió en la defensa de la República Española y de los judíos, en tiempos en que arribaban a la Isla cientos de hebreos para escapar de la barbarie nazi. Durante la estancia en La Habana, trabajó en la Secretaría de Educación y en varias emisoras de radio.

Carteles, una de las revistas más importantes de la época, publicó numerosos artículos suyos, y en 1936 reimprimió su novela Él. Avecindada en Santiago de Cuba en 1937, fundó la revista mensual Vamos.

De regreso a la capital escribió para El Mundo, Vanidades, Revista Cubana, El País gráfico, Facetas de Actualidad Española, Hoy, Cúspide y Orto. También, otros medios de comunicación impresos reprodujeron sus trabajos.

Los avileños tuvieron el privilegio de escuchar su verbo florido, por vez primera, gracias al auspicio de la Delegación del Centro Canario en Ciego de Ávila. Ya a inicios de marzo de 1923, Ramón Correa, dirigente de la institución, anunciaba el arribo de la escritora, quien pronunciaría, el 23 de marzo de 1936, en el teatro Principal, la conferencia La Moral Moderna.

La disertación mereció el reconocimiento del público y dejó abiertas las puertas de la ciudad para su regreso, que no demoró mucho, pues volvió al mes siguiente.

Muy intenso resultó para la periodista el 14 de abril de 1936. La intelectualidad avileña había organizado un apretado programa para celebrar el Día de América. A las 5:00 de la tarde el parque Martí acogió la parada escolar. Dos horas más tarde el Club Rotario efectuó, en el hotel Rueda, una velada. Y a las 9:00 de la noche, Mercedes disertó en la sede de la Colonia Española la conferencia Latidos del pueblo español, en homenaje al quinto aniversario de la instauración de la República en su patria.

El evento, amenizado por la Banda Municipal y considerado el primer control remoto en estos predios, fue transmitido por la emisora local C.M.J.H., propiedad del español Luis Marauri Mendoza, residente en la localidad.

Al parecer, durante esta visita María Payán Zubelet y Francisco Rivera Alonso, integrantes del Grupo Minorista, invitaron a Mercedes a las actividades que organizaban para conmemorar el aniversario 41 de la caída en combate de José Martí.

Ella, decía El Pueblo: “[…] mujer de clarísimo talento y corazón inmenso que tantos buenos afectos y simpatías supo despertar entre los componentes del vecindario de Ciego de Ávila”, garantizaría el lucimiento del homenaje.

El acto cultural, dedicado a Martí, se presentó en el teatro Principal en la noche del 19 de mayo de 1936. Intervinieron Pablo Ruiz Orozco, tuvo a su cargo las palabras de apertura; Conchita Torres, poetisa de Sancti Spíritus, quien recitó La Bailarina Española y La Guerra. Luego subió al escenario Mercedes Pinto. Acerca de su exposición escribió el cronista de El Pueblo:

[…] cuando habla hipnotiza con la mágica sugestión de su verbo […]

Decir algo nuevo, en tema tan tratado, de modo tan diverso, ya por sí constituye un galardón y algo nuevo nos dijo la ilustre conferencista […] esa reivindicación que hizo de la memoria de los padres de Martí, absolviéndolos del cargo formulado por la generalidad de sus biógrafos que, en la falta de cariño de sus progenitores, encuentran la causa del despego de José Martí de su propio hogar.

La presencia de Mercedes Pinto, al igual que la de Alfonso Rodríguez Castelao , Aurora Arnáiz , Eduardo Ortega y Gasset , entre otros destacados intelectuales antifascistas españoles, en Ciego de Ávila, no solo posibilitó a los avileños ocasión para escuchar las voces de aquellas mentes cultivadas y reconocidas internacionalmente, sino, también, para demostrar la solidaridad con la causa de los republicanos hispanos, ahogada en sangre por la traición del general Francisco Franco y los gobiernos derechistas de Europa.