Bienvenidos al Diario del Valle

SEARCH

sábado, 26 de enero de 2019

PERNOCTACIONES Y PRECIOS


Salvador García Llanos

En plena FITUR, algunos datos y porcentajes que sirven para contrastar la evolución del negocio turístico. Seguro que cuando la feria termine y cada quien empiece a contar lo bien que ha ido, la favorable acogida de su producto y hasta el impacto que causó, pocos repararán en los datos estadísticos reveladores de tendencias.

Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha dado a conocer los relativos al concepto pernoctaciones en establecimientos hoteleros españoles. Resulta que han descendido. Por primera vez en doce años. En 2018 se elevaron a 340,2 millones, un 0,1 % menos que el año anterior, bien es verdad que las efectuadas por turistas españoles, que representaron el 34,2 % del total, se incrementaron un 0,6 % con respecto a 2017. Téngase en cuenta que los precios hoteleros subieron, de media, un 1,5 % en el año 2018, el aumento más moderado desde 2013.

Canarias es la comunidad autónoma que más prefirieron los viajeros no residentes, con el 27,1 % de pernoctaciones. Pero los residentes en 2018 escogieron Andalucía, Catalunya y la Comunidad Valenciana, por este orden, como destinos principales.

Otro dato interesante en el desglose de este concepto: el año pasado, el 57,3 % de las pernoctaciones se concentró entre los meses de mayo a septiembre. En 2018, en efecto, se registró una media del 60,4 % en la cobertura de las plazas ofertadas, lo cual significó una disminución del 1 % respecto a 2017. Es registro tiene mucho que ver con el grado de ocupación por plazas: Canarias ocupa, con el 75,6 %, el segundo lugar, detrás de Baleares que alcanzó una media del 76,9 %.

Finalmente, la facturación media diaria de los hoteles por cada habitación ocupada (ADR) fue de 88,8 euros en el año 2018, mientras que el ingreso medio diario por habitación disponible, conocido como el RevPar, que está condicionado por la ocupación registrada en los establecimientos hoteleros, alcanzó los 59,4 euros de media.

Bueno, pues estos son unos pocos registros para interpretar que hasta el año pasado los vientos del negocio turístico siguen soplando favorablemente.

Veremos qué impresiones y qué prospectivas se traen de FITUR.

viernes, 25 de enero de 2019

HERÁLDICA SOBRE LA HISTORIA DE: Los Maestres de Calatrava


José Peraza Hernández

No se sabe con absoluta certeza en qué año eligió la Orden de Calatrava a su primer Maestre. Parece ser que fue en el 1.164, pero no puede acreditarse el dato. Por el contrario, sí se conoce su nombre; Don García. Datos que contradicen la opinión formada por algunos que sostienen que fue Nuño Pérez de Quiñones el primer Maestre, y hablan de cierto Abad Rudolfo y de otro de cuyo nombre desconocen. Demos, pues, por sentado que el primer Maestre de la Orden de Calatrava fue don García: Personaje que se dio tal maña que vino a lograr, de la Orden del Cister y del Pontificado, la primera Regla y forma de vida para la Orden de Calatrava, el 25 de septiembre de 1.164.

De don García, se ignora el lugar donde nació, aunque se le tiene por navarro. Tampoco se sabe de quién era hijo, y tampoco se saben las causas de su muerte; si falleció de forma natural o, dadas las turbulencias de aquellos tiempos, su fin fue violento. Lo poco que se sabe de este Maestre es que defendió con vigor el territorio dominado por la Orden de Calatrava de los ataques de los moros durante la turbulenta minoría de Alfonso VIII.

De todos modos, los servicios que prestó a la Corona debieron ser harto valiosos dado que los tutores del rey le premiaron con tierras y privilegios, así como villas y castillos que engrandecieron la Orden. Uno de los más famosos castillos entregados a don García fue el de Almadén, junto con sus tierras, lo que fue tanto como entregarle a la Orden las famosas minas de este lugar. Muerto don García, fue enterrado en el convento a orillas del Guadiana. Pero, en el año 1.217, fue trasladado su cuerpo a la capilla de los Mártires de Calatrava la Nueva.

La historia de la Orden de Calatrava continúa con la lista de sus Maestres, algunos tan entremezclados en las luchas armadas, o políticas, que acabaron tristemente sus días, como en el caso de don Juan Núñez de Prado, XVIII Maestre, que murió degollado por orden del rey de Castilla don Pedro I, o don Diego García de Padilla, que le sucedió en el cargo y terminó miserablemente su vida preso en una mazmorra del castillo de Alcalá de Guadaira. O don Martín López de Córdoba, XX Maestre, preso, que, conducido a Sevilla, pereció degollado. Uno de los más famosos, Don Pedro Girón, que aunque se dijo que murió de súbita enfermedad, se corrieron voces de que falleció envenenado. Y así, con el devenir de los tiempos, la Orden de Calatrava, llegó hasta su último Maestre, don García López de Padilla. No dejan de ser curiosos los designios de Dios, o del Destino, que hizo que un García fuera el primer Maestre de esta Orden, y otro García el último y las coincidencias no acaban ahí: ambos gobernaron durante cinco años la Orden; ambos combatieron contra los moros y ambos fueron hombres muy piadosos que jamás desenfundaron la espada de no ser contra los enemigos de la Fe. El primero obtuvo del Papa Alejandro III la aprobación de la Orden Militar de Calatrava. En tiempos del último Maestre, se alcanzaron del Pontífice Inocencio III, letras apostólicas que reservaban a la Santa Sede la provisión de los Maestrazgos. El primero pasó su niñez en el palacio de don Sancho III, el segundo fue Mayordomo Real de los Reyes Católicos. El uno peleó contra los moros en las márgenes del río Guadiana, el otro lo hizo en las del Genil.


Por cierto; fue durante el Maestrazgo anterior, con don Rodrigo Téllez Girón, cuando sucedió el conocido hecho de Fuenteovejuna, inmortalizado por la pluma de Lope de Vega. Un pueblo cordobés tiranizado por el Comendador de Calatrava, Fernán Gómez de Guzmán, avaro, lascivo y soberbio que exprimía la sangre de los humildes campesinos, atropellaba la virginidad de las doncellas y se burlaba de los ancianos. Lo ocurrido ya se sabe; el pueblo, harto de aguantar tanto despotismo, se tomó la justicia por su mano. Los Reyes Católicos mandaron sobreseer el proceso, respetando el popular castigo. Aunque Fuenteovejuna se resistió a admitir el quedar nuevamente bajo el dominio de la Orden de Calatrava.

Que reyes hay en Castilla que nuevas Órdenes hacen con que desórdenes quitan y harán mal cuando descansen de las guerras, en sufrir en su villas y lugares a hombres tan poderosos por traer cruces tan grandes, póngasela el rey en el pecho que es para pechos reales.

Y es que ya, la Orden de Calatrava, entraba en franca decadencia. No muchos años antes, el penúltimo Maestre don Rodrigo Téllez Girón se había mostrado partidario de los derechos a la Corona de doña Juana "la Beltraneja", en contra de Isabel, la reina de Castilla. La Orden de Calatrava, con su Maestre Rodrigo Téllez Girón entró en combate con la Orden de Santiago, mandada por los Reyes Católicos, para luchar contra los calatravos. En estas condiciones, rotos por el Maestre de Calatrava los vínculos de respeto a sus soberanos y la guerra civil ardiendo, hay que imaginar fácilmente como se relajaría la disciplina de una Orden que siempre se había caracterizado por su obediencia hacia el poder real. El poderoso se convertía en un déspota, y los freires se entregaban a toda clase de excesos. Cada hombre armado, si podía, se convertía en un verdugo y los que se llamaban caballeros ni hacían honor a su palabra, ni cumplían los votos a los que estaban obligados. En estas condiciones alcanzó la calidad de último Maestre de la Orden de Calatrava don Garci López de Padilla, hermano de don Fernando, el desgraciado Maestre que pereció, lastimosamente, a causa de la piedra lanzada con honda, sin querer, por uno de sus criados y que le alcanzó de lleno en la cabeza. Don Garci López se contó entre los caballeros calatravos, cortos en número, que abrazaron el partido de la reina Isabel "la Católica", contra "la Beltraneja". Terminada la contienda, se le reconoció como Maestre de la Orden. Hay que decir algo en favor de este personaje: puso orden donde reinaba el desorden e hizo recobrar a la Orden de Calatrava su perdido prestigio. Al frente de los caballeros de la Orden tomó parte en la conquista de Alhama y la casi inexpugnable fortaleza de la villa de Sáhara.

No obstante, la Orden de Calatrava estaba viendo sus últimos días tal y como fue concebida. En el año 1.845, los Reyes Católicos dieron poder y cartas a don Alfonso Gutiérrez, Consejero de la Corona, y sobrino político de don García, para que tratara con la Orden la incorporación, de esta, a la Corona Real, tan luego como falleciera su Maestre. El 27 de septiembre de 1.847 moría don García López de Padilla, Y con esta muerte, la Orden de Calatrava enterró a su último Maestre, dejando la Orden de tener vida propia y de influir directamente en los destinos de España, y como con la conquista de Granada se cumplió el fin para el que había sido creada, la expulsión de los árabes y la unión de todo el territorio nacional, faltó ya la razón de seguir existiendo en su forma primitiva y vino a ser la Cruz de Calatrava como recuerdo glorioso de un pasado.

LOS REALEJOS FESTEJÓ A SAN VICENTE Y OTRAS CELEBRACIONES QUE RECORDAMOS BREVEMENTE


Esteban Domínguez

Con toda solemnidad Los Realejos conmemorado la Festividad a San Vicente Mártir, coa-patrón de Los Reaalejos, unas fechas que no podemos olvidar. A Él le debemos ese favor de que la llamada "Peste de Landres". finalizara en este lugar. Nuestros antepasados, hicieron juramento para que la misma se acabara dada que muchas personas habían fallecido.

Hablar de San Vicente, no tiene fin. Su martirio nos da a entender, que se entregó al sufrimiento por amor a Dios.

También en enero se cumplen al traslado de S.D. Majestad de la parroquia de la Concepción de Los Realejos hasta la histórica ermita de Tigaiga.

recuerdo que fue, el Domingo 24 de enero del 74. día este muy impórtate y que la comunidad parroquial, no debe olvidar.


Pasan los años, y en el baúl de los recuerdos, quedan muchas historias que comentar.

Tigaiga y su vecindad, no podrá olvidar al sacerdote, don Guillermo Navarro, dado que el día 12 de octubre, abrió esta ermita al culto, después de tantos años cerrada.

Ha él debemos, que esta ermita, siga abierta al culto, y que los tigaigeros, tengan la presencia de S. D. M.

El de alguna manera animó, a los tigaigueros a las celebraciones las vísperas de los días de fiestas y de igual manera, las de los domingos.

El tiempo pasa, y en curación del corazón, viven esos recuerdos de esa persona, que si pedir nada a cambio, logró que la Ermita de Tigaiga, esté abierta al culto.

A don Guillermo Navarro le debemos muchos favores que no debemos olvidar. 

En otro momento, nos ocuparemos de otros temas importantes. Muchas Gracias.

PENSANDOTE


Teresa González


Me enamora el perfume

atomizado en tu mirada,

la sombra del guerrero

batiéndose con mi amargura,        

tu cometa de palabras

reviviendo mis espejos

Me enamoran tus instantes           

merodeando mis suspiros,

tu fantasía

inventándose en la mía,            

tus ojos

metidos en mi alma,

tu escasa sonrisa 

atrapada en mi pupila

Me enamoro en tu locura         

cuando como de tu mano,

cuando encontramos

el rimador espíritu

en la existencia

COLOMBIA, ESE GRAN PAÍS DE PASTO A LA GUAJIRA, INOLVIDABLES RECUERDOS


Antonio-Pedro Tejera Reyes

Para mi querido amigo, Guillermo Valencia Velásquez, con todo mi cariño y aprecio.

“El movimiento del turismo está transformando al mundo, La América Hispánica tiene maravillosos recursos naturales e históricos ancestrales, para convertir todos sus países en destinos turísticos de alta calidad. (CIESTCA 2000)

UNOS MEMORABLES SUEÑO


Celebrando el Día Mundial del Turismo, en la ciudad de San José de Cúcuta, Colombia, junto al promotor Dr. Hernando Angarita Carvajal, director de periódico XENDEROS, y luciendo la condecoración “Juana Rangel de Cuellar” orden institucional de la Alcaldía de San José de Cúcuta, reconocimiento recibido en el memorable acto del año 2016. 

Pese a todos los desengaños que tenemos en nuestra agenda, nuestros pasos por este gran país, han sido llenos de una tremenda ilusión, la cual de forma increíble se alimenta hoy en día, con reportajes como el que acabamos de recibir de nuestro ilustre amigo Alejandro José Gallard, en él pone esa nota de sentimentalismo que siempre se nos renueva cuando recordamos nuestras vivencias en Cartagena de Indias, por poner solo un gran ejemplo de nuestros enormes paseos por la geografía colombiana.

Los recuerdos de las excelentes atenciones de la compañía aérea AVIANCA, abriéndonos las puertas de un avión en plena pista, con sus motores ya encendidos, para que pudiésemos viajar Bogotá-Medellín, tiene como “testigo de cargo” a nuestro querido amigo José Luis Mederos Aparicio, uno de los profesores  con el cual impartimos, en aquel país, unos inolvidables cursos sobre las bondades del desarrollo turístico, recuerdos que se juntan con la toma de la llegada a Cartagena filmada con una Súper 8, desde el asiento del avión supletorio de la cabina de los pilotos en un Jet 737, lugar de privilegio con el que nos obsequiaba la citada compañía en esa ocasión y que más tarde, en esa misma histórica hermosa ciudad, nos rubricaría la diligente y gentil Alicia Puppo, representante en esa ciudad de la mencionada AVIANCA.


Ahí, tras esas enormes vidrieras ahumadas que se divisan en el piso 38 del Edificio Tequendama, en Bogotá, impartimos en el año 1072, el curso de turismo original del Centro de Estudios Turísticos de Canarias, que patrocinó la Corporación Nacional de Turismo de Colombia.

Recuerdos y más recuerdos recogidos en periódicos y revistas que llegaban desde las Islas Canarias, hasta Buenos Aires o Caracas, pasando por las más importantes publicaciones turísticas españolas, revistas especializadas – España Hotelera, Recepción, Costa Canaria, Spic, etc. - y aún algunos periódicos diarios. Eran otros tiempos.

Tiempos en que nuestros estudios y reflexiones nos hacían enseñar y pregonar las excelencias que este arrollador avance del turismo está ofreciendo al mundo acabando con las diferencias sociales, aportando cultura de paz, terminando con la pobreza y la violencia, o como dice la Organización Mundial del Turismo: “El turismo es riqueza para la persona, para la familia, para la comunidad… para el mundo entero” 


Un aspecto ciudadano de Calarcá, otro de los enclaves poblados del Departamento de Quindío, Colombia, en las estribaciones de la Cordillera de Los Andes.

ALEJANDRO JOSÉ GALLARD PRIO

Este ilustre personaje fue el primero que dirigió un organismo estatal que se ocupará del turismo, en su país natal Nicaragua. Hoy Alejandro José, vive en Philadelphia, EE.UU. pero su sed viajara no descansa, y en estos paseos ha visitado Colombia, donde su percepción y conocimiento del mundo que nos rodea se destaca en unos primorosos reportajes, que dedica a este país publicados en su semanario digital EL ARCHIVO, en el cual nos ofrece una visión de Colombia que no queremos dejar pasar sin nuestros sentidos comentarios, pero que para ilustrarnos reproducimos en una buena parte.

Como es natural, Alejandro presenta una queja vital al atentado que ha sacudido al país en estos días a la cual nos unimos de todo corazón. Él escribe:

“Esta barbarie sucedió, mientras realizábamos un paseo por los pueblos del departamento de Quindío, una región privilegiada que cruza la "Cordillera Central de los Andes Colombianos", donde el amor de los residentes por sus tierras y sus pueblos se refleja en un panorama de siembras, hatos de ganado que plácidamente se alimentan de abundantemente pastizales verdes, una amalgama de pueblos cuyos colores coquetean con un ambiente de amistad, diversidad gastronómica y golosinas únicas, todo en medio de una frescura que da su pulcra limpieza.  Y todo esto los convierte en destinos turísticos de nivel mundial, que contribuye a esa lucha permanente que los colombianos tienen a favor de la paz y el progreso que se reflejan en esa actividad económica que involucra tan absorbentemente al género humano, TURISMO.”

“Nuestro tour comenzó en Buga, en el departamento "Valle del Cauca" hacia la ciudad de Armenia, capital departamental de "Quindío", el más pequeño de Colombia, ciudad que fue bastante destruida por el terremoto el 25 de enero de 1999 y ha sido totalmente restaurada, convirtiéndose en una ciudad moderna, tomando para ello de modelo el pujante Medellín.”


Una de las reservas turísticas del Departamento de Quindío, con espectacular imagen en la Cordillera de los Andes colombianos. Una auténtica belleza.

“Es importante el desarrollo vial de esta región con magníficas carreteras cuyo mantenimiento se realiza mediante el cobro de peaje, que en nuestro recorrido fueron tres pagando unos 20 dólares por la ida y el regreso, un pago que uno hace con gusto, pues brinda seguridad y placer al conductor y acompañantes.”

SIGUIENDO LOS PAISAJES DE QUINDIO

Continua Alejandro con su periplo: “Nuestro tour fue guiado por cuatro primas hermanas del clan Jaramillo; Vicky, Martha Helena, Alba Lucía y María Cristina, amiga y anfitriona, dos de las cuales residen en sus pueblos nativos (Calarcá).  Hay una coincidencia entre estas primas; todas han procreado hijas mujeres profesionales triunfantes y siempre amorosas con sus ancestros.  Agradezco sus atenciones, finezas y por, sobre todo, el excelente conocimiento de su región que tan orgullosamente me presentan.”

“Visitamos sitios donde siempre encontramos algo curioso y diferente, entre ellos un lugar llamado "Buenavista", con menos de 3000 habitantes en el 2015, cuya extensión visual es emocionante, ya que llegamos a una altura de 1477 metros sobre el nivel del mar a través de una carretera empinada y de muchas curvas a la cima de un mirador, producto de un “visionario” de la empresa privada, donde compartimos un inolvidable café con repostería de gran ciudad.  Aplaudimos el esfuerzo de este empresario que nos comentó que próximamente tendrá unas cabañas campestres para atender a sus huéspedes en un ambiente de paz en la cima de esas preciosas montañas.”


Vista aérea de Armenia, capital del Departamento de Quindío, Colombia, en la Cordillera de los Andes colombianos, una ciudad donde se puede admirar el desarrollo del país.


“Es emocionante llegar a todos los pueblitos que visitamos, entre ellos Filandria, que por su a morosidad le llamamos "Hija de la tierra amada" y que el año pasado recibió el reconocimiento como el municipio pequeño más turístico del país, así como Pijao, Salento y Calarcá, donde el común denominador son sus acogedoras y activas plazas llenas de visitantes que unido a sus iglesias parroquiales (siempre con sus portones abiertos), nos transportan en el tiempo al inolvidable ayer, cuando Bolívar, su Libertador, luchaba en sus alrededores por la libertad de América, que entre paréntesis, como mandato de Ley, su efigie siempre está presente en todos los pueblos y ciudades de Colombia.”

“El colorido de esos pueblos es alucinante, son combinaciones de tonos que te acogen y tranquilizan en una arquitectura de balcones coloniales, estrechas calles inmaculada-mente limpias.  No se siente acoso de comerciantes, pero si sonrisas y sentimiento de amistad.” 

“Visitamos a una parte de la Cordillera donde crece abundante el árbol nacional de Colombia, la Palma de Cera, que altiva crece más de sesenta metros y que nos recuerda que nuestra América nunca será vencida, ni nadie derrotará el espíritu de lucha de nuestros pueblos con abusos y empecinamientos, como nos lo recuerda Rubén Darío, usando pluma en vez de espada, en estos versos:

Temblad, temblad, tiranos, en vuestras reales sillas, ni piedra sobre piedra de todas las Bastillas mañana quedará.

Tu hoguera en todas partes, ¡OH, Democracia! inflamas, tus anchos pabellones son nuestras oriflamas, al viento flotan ya.”


Un aspecto ciudadano de Calarcá, otro de los enclaves poblados del Departamento de Quindío, Colombia, en las estribaciones de la Cordillera de Los Andes

PASEANDO TU SOLEDAD `POR LAS PLAYAS DE MARBELLA

Así cantaba Antonio Machín a las famosas playas de Cartagena de Indias, y así hemos cantado decenas de veces, repitiendo sus estrofas, recordando las sesiones académicas – sí académicas – que impartimos en las más prestigiosas ciudades de Colombia, alertando sobre la necesidad de adquirir los conocimientos necesarios para integrar el movimiento turístico en el desarrollo del país. Un país en el que habría de recordar este impactante escrito, que publicó el pasado año, el periódico EL DIA, de Santa Cruz de Tenerife, y que tenemos enmarcado en nuestro mejor recuerdo, el cual aclara rotundamente la situación actual de muchos lugares del “mundo hispánico” que siguen clamando por su libertad, aunque esta sea una atopia, como describe el citado articulista, Juan Jesús Ayala. “Leía días atrás un trabajo periodístico de Boaventura de Sousa Santos, sociólogo y director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra, donde hacía referencia al colonialismo encubierto que sigue existiendo en pueblos de la tierra y que termina con un párrafo clarificador de la situación: “la gran trampa del colonialismo insidioso es dar la impresión de un regreso cuando en realidad es que nunca dejó de existir”.


Una céntrica calle de Finlandia, en medio de esa estructura rural conservada en la Cordillera de Los Andes colombianos. Una muestra de una arquitectura de montaña, especialmente considerada y presente en este pueblo.

“La historia manejada por historiadores vende-patrias se ha planteado como trabajo primordial una socialización galopante y vergonzosa para proclamar, aquí y allá, la idea de que las luchas anticoloniales del siglo XX y del siglo XV dieron por terminado el colonialismo cuando la evidencia dice que no acabó, sino que lo que ha acontecido ha sido el cambio de ropaje y de ciertas maneras pseudo-democráticas donde ocultar sus ansias de poder depositando en estos territorios una administración incrustada que domina, decide y compromete.”

Sangrantes y vejatorias pruebas evidentes de todo esto tenemos de ello, sin necesidad de darle muchas vueltas.

SOÑANDO CON COLOMBIA

Eran tiempos para disfrutar. Con nuestra conferencia sobre el DIA MUNDIAL DEL TURISMO, Cúcuta 2016, y la recordada ahora video-conferencia 2018, los pasajes por sus inmensos valores turísticos que hemos tenido la suerte de visitar y disfrutar en Colombia, nos los ha traído a la mente estas líneas sentimentales de Alejandro José, poniendo en primer término de nuestra memoria, todo un hermoso y brillante panorama como el que se divisaba desde el Edificio Tequendama, en Bogotá, a través de ese largo recorrido por tierra Cali-Pasto, ante los balcones de Cartagena o la soledad de sus playas de Marbella  Colombia: “el riesgo es que te quieras quedar”…


Pijao, en Quindío, otro establecimiento rural en la Cordillera de los Andes, de alto valor en la estrategia de una ruta turística de montaña, en Colombia

Del grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo, de las Naciones Unidas. ONU.

jueves, 24 de enero de 2019

HERÁLDICA SOBRE LA HISTORIA DE: La Orden de San Jorge


José Peraza Hernández

Esta Orden fue fundada en el año 1.201, por el rey Pedro II, de Aragón y I de Cataluña, con el título de Orden de San Jorge de Alfama. Recibió este nombre dado que se le concedió el desierto de Alfama, a unas cinco leguas de Tortosa. Para comprender la decisión real de fundar una Orden Militar, hay que tener en cuenta la personalidad del monarca y las circunstancias que rodearon su reinado.

Pedro era hijo primogénito de Alfonso "el Casto". Por el testamento paterno recibió Aragón, Cataluña y tierras en el sur de Francia, en tanto que su hermano, Alfonso, recibía Provenza, Millán y Gabaldá. A pesar de esta división, se conservó, cierta unión en los dominios catalana-occitanos, fortaleza por la alianza política entre ambos hermanos y porque a la muerte de Alfonso de Provenza, Pedro ejerció la tutoría sobre su joven sobrino. Pero para mantener la fastuosidad de su corte, al tiempo que un ejército bien pertrechado, Pedro precisaba dineros y éstos los obtenía mediante el impuesto de fuertes tributos que provocaban el descontento popular. Una de sus ideas fue ampliar sus dominios, emprendiendo la guerra contra los musulmanes a fin de arrebatarles tierras. Con este fin, en al año 1.201, creyó muy interesante la creación de una Orden Militar cuyos caballeros le ayudaran en la empresa y a tal fin, se determinó a fundar la Orden de San Jorge, a la que se añadiría, "de Alfama", por el señorío que le dio de ciertas tierras, en realidad desérticas, muy próximas a la villa de Tortosa. La Orden decidió regirse por la Regla de San Agustín (confirmada en el año 1.373).

Pedro emprendió la guerra y consiguió, con la ayuda de los caballeros de la recién creada Orden Militar, arrebatarles a los musulmanes de Valencia, Ademuz Castielfabib. El rey se centró en su alianza con Castilla y trató de apoderarse de la isla de Mallorca con una expedición que finalizó en fracaso. Alfonso VIII, de Castilla solicitó su ayuda para combatir el poder musulmán y los aragoneses y catalanes así lo hicieron, participando en la batalla de las Navas de Tolosa. Entre las huestes del rey Pedro, se encontraban los Caballeros de la Orden de San Jorge, que no dudaron en acudir al llamamiento del monarca.

Vino un intento de apoderarse de parte del País Vasco, en detrimento de Navarra, y los que resultaron más beneficiados fueron los castellanos. La última etapa de su reinado se caracterizó por las convulsiones producidas en Occitania con motivo del catarismo. Pedro se encontró ante un dilema, por un lado, deseaba conservar la amistad de los nobles del Languedoc y por otro, no quería enfrentarse al Papa que había decretado la Cruzada contra los Cátaros. La decisión papal de enviar a la nobleza franca contra los albigenses (cátaros) occitanos, obligó a Pedro a alinearse junto a estos. No sólo porque era su deber proteger a los que eran sus vasallos, sino que en aquel conflicto estaba en juego toda la política occitana de sus antepasados.


El problema afectaba también a la Orden de San Jorge, obligada, por un lado, a combatir con el Rey que la había creado, y por otro, a entrar en combate con las fuerzas protegidas por el Papa, lo que repugnaba a su catolicismo. En suma, Pedro y los occitanos se enfrentaron a las tropas francas dirigidas por Simón de Monfort. La batalla se riñó a las puertas de Muret el 12 de septiembre de 1.212; Pedro resultó derrotado y muerto y toda Occitania quedó en poder de los cruzados, con lo que las pretensiones sobre todas estas tierras quedaron definitivamente arruinadas.

No por esto, la Orden de San Jorge, dejó de existir. Permaneció; pero, de acuerdo a las crónicas, aunque sus caballeros eran hombres de bien probado valor en la guerra, en tiempos de paz llevaban una vida un tanto relajada. El rey Pedro IV de Aragón y III de Cataluña, llamado "el Ceremonioso", quiso darle nuevo vigor a la Orden para lo que solicitó del Papa Gregorio XI, su aprobación pontificia. Esta le fue otorgada y por parte del Rey, la Orden recibió el lugar de Aranda.

Ya por aquel tiempo, la Orden de San Jorge había iniciado su decadencia. Su convento era muy pobre, el número de caballeros era cada vez más escaso. De todos modos, participaron en cuantas empresas emprendió el rey Pedro "el Ceremonioso", un reinado caracterizado por convulsiones internas y guerras externas, entre las que destacó la denominada "de los dos Pedros", a causa del enfrentamiento de los aragoneses y catalanes del rey Pedro "el Ceremonioso", contra los castellanos del también Pedro, Rey de Castilla, apodado "el Cruel". A estas alturas, la Orden de San Jorge ya estaba en franca decadencia y así llegó hasta el reinado de Martín "el Humano".

Cuando sucedió en el trono a su hermano Juan, se encontraba en Sicilia y aún tardó casi un año en regresar a la Península. En 1.397, Martín, juró los Fueros de Aragón y en la primera etapa de su reinado se esforzó en acabar con las rencillas que existían en varios puntos del Reino. Tuvo que pasar a Cerdeña para aplastar la rebelión de los Jueces de Arborea, que, ayudados por los genoveses, dominaban toda la isla a excepción de Cagliari, Alghero y Longorado, que permanecían fieles a la corona aragonesa.

Este rey tuvo la idea de fortalecer a la Orden de San Jorge, pero ya era muy tarde estando la misma en absoluta decadencia, extinguiéndose poco a poco. Fue entonces cuando Martín "el Humano", concibió una solución: Unir la Orden de San Jorge con la de Montesa. El Papa Benedicto XIII, dio su aprobación y así, sin la menor dificultad, los Caballeros de San Jorge se integraron en la de Montesa. ¿Qué otras cosas podían hacer? La Orden de San Jorge de Alfama era como un débil riachuelo de escasas aguas comparado con el caudal ancho y caudalosa del río de la de Montesa. Pero, al menos, algo consiguió: que la Orden de Montesa, en lugar de utilizar la Cruz de los Calatravos como distintivo, aceptase portar la suya, la de San Jorge, la roja cruz del Santo.

Diez Maestres tuvo la Orden de San Jorge: El primero fue don Frey Juan de Almenara. El último, don Frey Guillén Castello, que fue a quien le tocó ver como su Orden desaparecía absorvida por la poderosa de Montesa. Durante su existencia, que duró dos siglos, menos algunos meses, tuvo que enfrentarse, no pocas veces, a la Orden de Calatrava, aun teniendo la misma Regla.

Siempre fue su rival y en no pocas ocasiones su enemiga. De todos modos, al fundirse San Jorge con Montesa, la primera dio a la segunda su insignia como emblema, la roja Cruz de San Jorge, y la segunda, al acoger a los miembros de la otra, su nombre y protección.

Una vez que se unieron, los Caballeros de San Jorge ya estuvieron siempre al servicio de su nueva Orden y con los de ésta participaron juntos, como un solo Cuerpo Militar, que eso fue lo que en realidad eran, en los días de gloria de Montesa, así como en los de su decadencia.

Se distinguieron bravamente luchando en Valencia, contra los sublevados nobles de aquella ciudad que, apoyados por el pueblo, formaron la llamada "Unión" contra el poder centralizador del rey Don Pedro "el Ceremonioso" de Aragón. Tomaron parte asimismo en las guerras de Italia, acompañando a Alfonso V. En un combate naval contra los genoveses los caballeros de la Orden de Montesa, en cuyas filas luchaban ya los antiguos de la de San Jorge, tomaron al enemigo cinco galeras e hicieron numerosos prisioneros.

Cuando en el año 1.587, la Orden de Montesa fue incorporada a la Corona de Felipe II, por bula del Papa Sixto V, los antiguos caballeros de San Jorge ya no existían. De la Orden a la que pertenecieron tan solo quedaba, en el mejor de los casos, su cruz y un lejano recuerdo.

miércoles, 23 de enero de 2019

HERÁLDICA SOBRE LA HISTORIA DE: La Orden Teutónica


José Peraza Hernández

Siendo el origen de esta Orden Militar las Cruzadas y originada por la atención que prestaron los caballeros teutones que en la misma participaron, entendemos que no está de más incluirla en la relación de dichas Órdenes que hemos venido desarrollando. Se trata de una Orden Religioso-Militar que en un principio fue conocida con el nombre de Caballeros Teutónicos del Hospital de Santa María de Jerusalén. La fecha de su creación se fija en el año 1.189, durante el asedio por los cruzados cristianos de la fortaleza de San Juan de Acre. Fue entonces cuando se elevó un hospital destinado para los cruzados teutones.

Ahora bien: en el año 1.198, los caballeros de esta nacionalidad se reunieron para estudiar y llevar a efecto, si existía acuerdo, la transformación del Hospital de Acre en una Orden Religiosa-Militar. Así se determinó, nombrándose a su primer Maestre, que fue Heinrich Walpot. El segundo paso fue la elección del hábito, decidiéndose que éste fuera una túnica blanca con una cruz negra.

La idea original fue combinar los ideales hospitalarios de la Orden de San Juan, con los militares de los Templarios, constituyendo una fuerza de caballería noble destinada a la defensa de la fe. Éste fue el proyecto original; pero finalizada su participación en las Cruzadas, los caballeros de la Orden Teutónica regresaron a sus tierras de origen y, en lugar de disolver una Orden que había nacido para combatir a los musulmanes en Tierra Santa, decidieron continuar su obra en los países del Norte de Europa y así fijaron su atención en las posibilidades que ofrecía la evangelización de los territorios situados al Este de Alemania.

Esto sucedió en el siglo XIII. Su primera acción fue acudir a Transilvania, emprendiendo una serie de acciones bélicas que finalizaron en estruendoso fracaso, ya que fueron expulsados de Hungría por Andrés II, rey de aquel país.

En el año 1.310, los caballeros de la Orden iniciaron la ocupación de Prusia, dirigidos por su III Gran Maestre, Herman Von Salza, intentaron entrar en la Pomerania desde donde se extendieron a Estonia.

La Orden concebida como Religiosa-Militar, se orientó casi exclusivamente a esta última ocupación, dado que una vez pacificada Prusia, extendieron su campo de acción a Livonia y Curlandia.

Fue precisamente en esta época cuando la Orden Teutónica se fusionó con otra Orden similar, aunque de menos importancia, los denominados Caballeros Portaespada. Las actividades de la Orden Teutónica, aunque proclamando siempre que estaban en defensa de la fe, lo que en realidad significaban era la total germanización de las tierras que iban ocupando, ya que se dedicaban a la fundación de nuevos núcleos de población y éstos inevitablemente eran poblados por elementos germanos. Para este designio se utilizaba la táctica de la fundación de grandes ciudades, en detrimento de la poblacion autóctona, a la que se sometía en ocasiones a verdaderas matanzas, o deportándola de unas tierras que habían habitado durante siglos y que, en realidad, eran suyas.

En el año 1.291, la pérdida, por los cristianos, de San Juan de Acre, en Tierra Santa, cortó los últimos y ya muy débiles vínculos de los caballeros teutónicos con el espíritu de las Cruzadas y la capital de la Orden y sede del Gran Maestre se trasladó a Venecia hasta el año 1.309, en que se decidió instalarse definitivamente en Malborck, ciudad desde donde las altas jerarquías de la Orden dirigían todas las actividades de la misma.


Durante el siglo XIV, la Orden Teutónica alcanzó el período de su mayor expansión y sus posesiones vinieron a constituir algo así como un enorme estado monástico. Obtuvieron la posesión total de la Pomerania y adquirieron el puerto de Danzing, culminaron el dominio sobre Estonia y ocuparon la isla de Gotland. La política de esta Orden fue variando según pasaba el tiempo; si al principio fue una organización más en las Órdenes de Caballería destinadas a la defensa de la fe cristiana, pronto se demostró que, bajo este pretexto, lo que se iba llevando a cabo era una política de agresión sobre otros Estados a los que se deseaba germanizar. A partir de la segunda mitad del siglo XIV, se inició la decadencia de la Orden Teutónica.

La aparición de una fuerte potencia militar constituida por la unión de Polonia y Lituania significó un rudo golpe contra los intereses expansionistas de los caballeros teutónicos. Y la Orden sufrió, frente al rey Ladislao II de Polonia una tremenda derrota en la batalla de Tannenberg de modo que al finalizar la guerra por la paz de Torun (1.466) la mayoría de los territorios que habían estado en posesión de la Orden Teutónica pasaron a depender de Polonia.

En el año 1.511 fue elegido su último Gran Maestre, Alberto de Brademburgo y aquí, en este preciso momento, es cuando se revela con toda claridad que los motivos que movieron a esta Orden en sus tiempos de expansión no fueron religiosos, sino políticos, ya que este Gran Maestre abandonó el catolicismo para adherirse a la Reforma Protestante, secularizando la Orden, con lo cual se abandonó el ideal monástico para pasar a formar un Estado hereditario formado por las posesiones de los Hohenzollern.

En el año 1.525 se llevó a efecto la práctica desaparición de la Orden Teutónica. Ya nada quedaba de sus principios, de su misión en Tierra Santa, de sus carácter de Hospitalarios, en sus últimos años de existencia, los teutónicos se habían convertido en un ejército regular al servicio de la idea pangérmanica y nada más. En su primitiva organización, la Orden Teutónica comprendía a los caballeros, que eran los encargados de las misiones militares; los sacerdotes, de las espirituales y ritos de la fe y, una especie de legos que eran los encargados de servir a los primeros y los segundos.

Los componentes de los dos primeros grupos, caballeros y sacerdotes, estaban obligados a hacer votos perpetuos, en tanto que los legos podían abandonar la Orden cuando así lo creyeran conveniente.

En un principio, cada casa, o convento de la Orden, debía estar habitada por un Comendador, doce caballeros y seis sacerdotes, amén de un número indeterminado de legos. La Dirección General de la Orden correspondía a un Gran Maestre cuyo cargo era vitalicio. Ahora bien, las decisiones de este Gran Maestre estaban controladas por un Capítulo General formado por los Maestres provinciales (Armenia, Acaya, Lombardía, Apulia, Prusia, Livonia y Germania).

En la misma residencia del Gran Maestre de la Orden debían vivir los demás altos dignatarios, que eran, el Comendador, el Gran Mariscal, el Hospitalario y el Tesorero.

La realidad histórica obliga a dejar constancia de cómo, al amparo de lo que en un principio constituyó el mismo ideal que empujó a los cruzados a Tierra Santa, es decir, la defensa de la fe cristiana, acabó convirtiendo a esta Orden en algo totalmente distinto al pensamiento de sus fundadores.

Debilitado el espíritu de las Cruzadas, la Orden Teutónica no sólo se desentendió de cuanto pudiera suceder en Tierra Santa, sino que acabó convirtiéndose en un ejército, cuyo ideal, si así puede llamarse, fue el ir conquistando tierras, no para extender por ellas la fe, sino para irlas poblando de elementos germanos. La religiosidad se había convertido en política al servicio de un nacionalismo que nada tenía ya que ver con los primitivos orígenes de la Orden.