José Peraza Hernández
Lo primero es el respeto. Lo segundo, felicitar a aquellos responsables públicos que tienen la oportunidad de ejecutar obras de conservación y mejoras en beneficio de sus municipios. Eso siempre merece un reconocimiento.
Sin embargo,
llega un momento en que la paciencia se agota. Y no lo digo únicamente yo; son
los propios conductores, vecinos, transportistas y usuarios del transporte
público quienes trasladan diariamente su malestar por una situación que se ha
convertido en un problema habitual.
Quienes
circulan por la carretera TF-320, entre Las Arenas y La Vera, tanto en
dirección al Puerto de la Cruz como hacia La Orotava, se encuentran
prácticamente a diario con largas colas que desesperan a cualquier conductor.
Vehículos particulares, guaguas y camiones quedan atrapados en un
embotellamiento que ya forma parte del paisaje cotidiano.
Durante mucho
tiempo se afirmó que estas retenciones se debían, principalmente, a la entrada
y salida de alumnos del Colegio Casa Azul. Sin embargo, la realidad ha
demostrado que ese no es el verdadero problema. Las colas continúan
produciéndose durante todo el año, tanto en invierno como en verano,
independientemente del horario escolar.
El Cabildo de
Tenerife, a través del Servicio Técnico de Carreteras y Paisaje, desarrolla
actuaciones en numerosos puntos de la isla, especialmente en las vías que
conectan con el sur y con la Isla Baja. Por ello surge una pregunta lógica:
¿por qué no se estudia también una solución para este tramo de la TF-320, una
vía muy transitada que soporta un importante volumen de tráfico cada día?
Una posible
alternativa sería la creación de un tercer carril en el tramo más conflictivo.
La actuación, según puede apreciarse sobre el terreno, consistiría en retirar
parte del talud situado en el margen izquierdo de la carretera, aprovechando un
espacio que pertenece al propio Cabildo, sin necesidad de realizar
expropiaciones a particulares.
Además, en el
margen derecho existe un amplio arcén con suficiente espacio, lo que
facilitaría la reorganización del tráfico y permitiría mejorar notablemente la
fluidez de la circulación. Incluso muchas de estas labores podrían ejecutarse
en horario nocturno, minimizando así las molestias a los miles de usuarios que
utilizan diariamente esta carretera.
No se trata
únicamente de una cuestión de comodidad. Hablamos de seguridad vial, de ahorro
de tiempo, de reducción de emisiones provocadas por vehículos detenidos y,
sobre todo, de ofrecer una respuesta eficaz a una demanda ciudadana que lleva
años esperando una solución.
Para
finalizar, considero que los representantes públicos de este valle deberían
seguir el ejemplo de otras actuaciones conjuntas que han sabido impulsar en
beneficio de la comarca. Del mismo modo que se mantuvieron reuniones para sacar
adelante el proyecto del Tanatorio del Norte, sería conveniente elaborar un
informe técnico y trasladarlo al consejero de Carreteras del Cabildo de
Tenerife, Dámaso Arteaga, solicitando el estudio de viabilidad para la
construcción de un nuevo carril en este punto de la TF-320.
Los vecinos no
piden imposibles. Piden que se escuche una realidad que se vive cada día y que,
por el momento, parece seguir sin aparecer en el mapa de las prioridades.
Más claro es
el agua. Un proyecto que no es tan complicado. Pero si es importante.
A las espera de verlo realidad. Nunca es tarde si la dicha es buena.

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