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sábado, 8 de junio de 2024

SEDOMIR RODRÍGUEZ DE LA SIERRA BENCOMO

De: Jerónimo David Álvarez García

SEDOMIR RODRÍGUEZ DE LA SIERRA BENCOMO: 

Guardameta, entrenador. Icono del fútbol de Los Realejos

En esta ocasión deseamos adentrarnos en la vida biografía deportiva de nuestro biografiado Sedomir Rodríguez de la Sierra Bencomo, deportista realejero, guardameta y entrenador, por su dilatada trayectoria deportiva definiremos merecidamente, cuando menos, como “icono del fútbol en Los Realejos”.

DATOS BIOGRÁFICOS

Sedomir Rodríguez de la Sierra y Bencomo, primeramente se aportarán sus datos vitales básicos.1 Constatamos que nace el 25 de mayo de 1947 en el norteño municipio de Realejo Alto, hijo del que también fuera deportista local e insular, Sedomir Rodríguez de la Sierra Hernández (1922-2007) y de María Aramita Bencomo Bethencourt. Deseo hacer un alto en este momento para aportar una referencia a su padre y mentor: Pues queda pendiente una semblanza más exhaustiva de su progenitor, Sedomir Rodríguez de la Sierra Hernández (histórico entrenador que fue de la U.D. Realejos) de quien le proviene la afición a este deporte. Luchador incansable del fútbol base, quien lavaba las camisetas de los jugadores, permitía los aseos de estos en su domicilio, buscaba financiación o pegaba carteles de los encuentros deportivos. No cabe dudada que también distinguiremos como icono del deporte rey en Los Realejos, del que la prensa insular al igual que a su hijo dio cumplida información de sus logro deportivos. Hemos de recordar que la familia de propietarios Rodríguez de la Sierra ha dado célebres nombres al Realejo Alto, entre ellos Agustín Rodríguez de la Sierra García (conocido como Don Agustín Regalado), alcalde que fue del pueblo, en repetidas ocasiones durante el primer tercio del siglo XX y bisabuelo paterno del biografiado.

Retomamos la biografía de nuestro protagonista para recordar como finalizada la enseñanza de sus primeras letras en el realejero Colegio de Nazaret y el bachiller en el Colegio de San Agustín, ingresó en la Escuela de Aparejadores de la Universidad de La Laguna, pero su recorrido en esta escuela técnica sería breve al ser expulsado por agredir a un profesor. Tras el percance, se matriculó en la Facultad de Magisterio, de la misma universidad, graduándose felizmente. Tras una efímera experiencia laboral como profesor de infantil en la enseñanza pública, donde constató su escasa vocación docente, su vida laboral se desarrolló como administrativo del Ayuntamiento de Los Realejos, hasta su jubilación acaecida en 2012. Su energía vital le brindó dos incursiones en otros ámbitos económicos como fueron el mundo de la promoción urbanística y la venta de vehículos, lo que le ha proporcionado posteriores y sustanciosas rentas. Casó con Mara González Hernández con quien ha procreado tres hijos; su primogénito es el reconocido diseñador tinerfeño Sedomir Rodríguez de la Sierra, completando su descendencia sus hijos Zebenzuí y Cristina Rodríguez de la Sierra González. De nuevo su energía vital y su faceta participativa en la vida social realejera le llevó a ostentar las presidencias del Círculo Viera y Clavijo de Los Realejos (1987-1989) y de la Comisión de Fiestas de San Isidro de Los Realejos en 1981 y colaborador con esta misma organización en el año 1983. Tras su retiro, disfruta del fútbol local tinerfeño, pues reconoce que el profesional le proporciona poca satisfacción, valora el trabajo, la pasión, en una palabra, y la naturalidad de los jóvenes jugadores no profesionales, que contrastan con los egos de los grandes caché nacionales. También colabora como contertulio en diversos programas deportivos en Gente Radio y recientemente con otras emisoras del sur de la isla.

BIOGRAFÍA DEPORTIVA

Su semblanza futbolística presenta dos facetas: como guardameta y la de entrenador. Pero antes de adentrarnos en su semblanza, se me permitirá solventar un curioso enigma de su trayectoria futbolística, aclarando el origen de su nombre deportivo por el que es familiarmente conocido, Chicho Sedomir. El apelativo surgió, como recuerda nuestro protagonista, cuando los medios de comunicación insulares se referían a su persona alternativamente como Chicho y como Sedomir; su amigo, el periodista Salvador García Llanos, alcalde que sería de Puerto de la Cruz, vio la necesidad de solucionar esa dicótoma, adecuándolo para que todos lo citaran de igual forma. Así que, como nos relata, lo resolvió de esta manera, según nos relata nuestro biografiado: “te vamos a dar un segundo bautismo, poniéndote como nombre Chicho Sedomir, ni para uno, ni para otro. Y así fue”.


Sedomir Rodríguez de la Sierra Bencomo.  JOSÉ PERAZA HERNÁNDEZ


La genética e influencia de su padre, cuyos méritos hemos reconocido en el punto anterior, son evidentes, pues comenzó a jugar a la pelota en su niñez como portero y medio volante. Su envergadura le permitía, unido a su técnica, cubrir la portería con su cuerpo y brazos, a esto se añade que su residencia se ubicaba frente al realejero Estadio de Los Príncipes, en la Calle de Viera y Clavijo o del Agua. Se federó a los nueve años de edad en el Infantil Realejos y sus inicios como portero en el Juvenil Realejos fue una decisión de su padre y de Antonio Oliva (1936-2021) que ha sido homenajeado recientemente por el Ayuntamiento de Los Realejos. Desde ese momento se extenderá una dilatada carrera deportiva hasta finalizar en el Veteranos de la Unión Deportiva Realejos, durante la temporada 1982-83. La figura del progenitor planea de nuevo sobre su trayectoria, pues nos recuerda el biografiado: mi padre me hacía sudar la gota gorda, su presión era superior conmigo pues yo era su hijo y me perdonaba menos, sus enfados con otros los descargaba en mí. Sedomir jugó con la Unión Deportiva Realejos durante 23 temporadas y en ella inició su carrera como entrenador de ese mismo equipo norteño. Mención especial es su estancia temporal en el Club Deportivo Tenerife (selección juvenil) y posteriormente en el Club Deportivo Puerto Cruz, donde ganó la Copa Heliodoro Rodríguez López. En este punto nos recuerda con afecto a su primer preparador, Jesús El Perdomero, en la Unión Deportiva Orotava.

Unión Deportiva Realejos en Venezuela (1968). JOSÉ ANTONIO MESA YANES

De las innumerables citas deportivas y sus pertinentes reseñas en la prensa insular, se nos antoja citar un histórico evento en el que participó como guardameta. Este célebre encuentro fue disputado en el Estadio Municipal de Los Príncipes, cuando la Unión Deportiva Realejos en Venezuela viajó a Tenerife en agosto de 1968, y se enfrentó a su hermana la Unión Deportiva Realejos. El memorable y entrañable partido fue documentado en los rotativos, incluso en los de la provincia de Las Palmas, quedando redactado en esta forma: se ha organizado un encuentro futbolístico para el domingo próximo a las 5 de la tarde, entre los dos contrincantes homónimos: Unión Deportiva Realejos y Unión Deportiva Realejos de Venezuela. El encuentro del domingo 18 fue espectacular; amenizó la Banda de Música de Manuel Molina “El Pachincha”, y no faltaron hermosas realejeras ataviadas a lo “vedette” que desde la plaza Viera y Clavijo desfilaron por las calles al ritmo de la música. Sin olvidar el aforo del realejero Estadio de Los Príncipes, que se desbordó. El saque de honor estuvo a cargo de sendas madrinas, recuerda Hernández Díaz en su texto; este autor aporta la alineación del equipo local: Sedomir (…) como guardameta, López, Totón, Navarro, Cabrera, Donato, Félix, Luna, Adolfo, Santiago, Nato, Alfredo, Heraclio, Domingo, Armas, Socorro, Lalé, Lucas y Nicio, entrenados por Sedomir (padre). Para el equipo de emigrantes a Venezuela se relaciona el siguiente once: Tigre, Quico, nuestro protagonista, Foncho, Chogrande, Nani, Lugo, Del Pino, Mon, Puchades, Ferrer, Juan Carlos, Pedrito, Pedrín, José María y Chacho, entrenados por Agustín. Tras el intercambio de regalos y recuerdos del evento, se disputó el partido que finalizó con el marcador de 4-2, con victoria del equipo local.2

De su dilatada carrera, sobradamente documentada en la prensa deportiva insular, debemos reseñar la nota publicada por el Diario de Avisos en su edición del 8 de abril de 1980 donde se informó del decisivo encuentro entre la Unión Deportiva Realejos (2) contra el Marino (1), quedando clasificado el once realejero para el ascenso a 3ª División. El texto del rotativo nos ilustra lo acaecido: concluyó el Campeonato de categoría Preferente, en el que el Realejos, con todo merecimiento, se ha proclamado brillante campeón. De cualquier forma, hay que dejar constancia de que si hubiese sido el Marino, con la misma justicia habría que aceptarlo, pero, mientras los realejeros mantuvieron una envidiable regularidad, los marinistas tuvieron que sufrir un bache hacia la mitad del torneo, que posteriormente les ha resultado decisivo. Tuvieron que jugárselo todo en «Los Príncipes», en un partido a vida o muerte, con el ambiente a favor de los propietarios y con el hándicap de siempre, es decir, sin suplentes de talla que hubiesen podido suplir cualquier contingencia. De cualquier forma, ahí está su mérito: campeones de la Copa y subcampeones de Liga. En cuanto al Realejos, el oficio de varios de sus hombres, como Sedomir, Pepito, Hucho, Gabriel y la experiencia del técnico Medina, a la hora de la verdad han resultado fundamentales. Ello unido al entusiasmo de unos dirigentes, recién llegados, pero que han trabajado con honestidad y han puesto su empeño en llegar a la cima de la Preferente.3

Dicho todo lo anterior, en esta nutrida carrera deportiva repleta de numerosos triunfos, nuestro protagonista reconoce que su máxima goleada como portero la sufrió durante la Liga Interregional Tenerife – Las Palmas, cuando el Artesano ganó al Puerto Cruz por 7 goles a 1. Finalmente, decide colgar las botas durante la temporada 1981-82, en el encuentro de la Unión Deportiva Realejos contra el Club Deportivo Puerto Cruz, que finalizó con un resultado de 2 a 0.4

Finalizada su trayectoria como guardameta, una nueva etapa se cierne sobre nuestro biografiado, ahora como entrenador. Recuerda que se inicia satisfactoriamente entrenando a la Unión Deportiva Realejos de 3ª División (1981-1983), cuando sustituyó al entrenador titular José Manuel; en vista del buen resultado, el presidente del equipo, el empresario realejero Isidro Dorta, le asignó el puesto.

La relación continúa como míster de la Unión Deportiva Orotava (3ª División Nacional) entre 1983 y 1985. Este equipo estaba en descenso y nuestro biografiado evitó su descalificación, pasando a Tercera División la siguiente temporada y posteriormente clasificándolo para la Copa del Rey. Retomó la dirección deportiva de la Unión Deportiva Realejos (3ª División Nacional) entre 1985 y 1986, aunque esta etapa no fue plenamente satisfactoria para Chicho Sedomir, pues hicieron aparición ciertos problemas de depresión nerviosa, su galeno le invitó a asumir los retos con mayor tranquilidad, algo difícil para nuestro protagonista de fuerte temperamento como es sabido. En la Isla Baja ostentó el cargo de 1º entrenador del Club Deportivo Gara de Garachico (2ª Regional) en la temporada 1986-1987, quedando campeón de su categoría. De ahí prosiguió como 1º entrenador de la Unión Deportiva Guancha (1987-88), otorgando con su esfuerzo el título de campeón al equipo de la localidad de la célebre fuente, pero descendiendo el Gara, al que había entrenado anteriormente, como queda dicho. Regresa como entrenador al Club Deportivo Gara (1988-91) e Icodense en (1989-1990) y durante esos tres años fueron campeones consecutivos y se gestó su paso a Tercera División. Siendo míster de la Unión Deportiva Guancha (2ª Regional) en la temporada 1991-1992, quedó campeón nuevamente y alineó al Club Deportivo Gara de Regional Preferente como su primer entrenador (1992-93). Con el Club Deportivo Puerto Cruz (Regional Preferente) fue 1º entrenador (1993-95), y también lo fue de la Unión Deportiva Icodense (3º División Nacional) entre 1995 y 1996; retoma al Club Deportivo Gara (2ª Regional) en la temporada 1996-1997 (dirección que alternó temporalmente con la del C. D. Sauzal),5 donde consiguió evitar el descenso ascendió al equipo a categoría preferente.

De regreso a su pueblo natal fue primer entrenador de la Unión Deportiva Realejos (3ª División Nacional) en los años 1997 y 1998, aunque como nos reconoce, su función efectiva era la de secretario técnico;6 en la temporada siguiente dirigió a la Unión Deportiva Cruz Santa Regional Preferente. (1998-1999). Retomó su labor con la Unión Deportiva Realejos (3ª División Nacional de 1º entrenador) entre 2000 y 2001 y con la Unión Deportiva Realejos de Regional Preferente al año siguiente. Su carrera como director deportivo concluye en el Club Deportivo Gara de 2ª Regional como 1º entrenador (2004-2006). Nuestro biografiado desea concluir esta relación recordando cómo, siendo entrenador del Gara, ganó los campeonatos correspondientes a cuatro temporadas (1986-1987, 1988-1989, 1989-1990 y 1992-1993). A esto se añade la fructífera labor cuando dirigió al Gara y fue subcampeón de la Copa Heliodoro en la temporada 1989-1990, al perder por 2-0 contra la Unión Deportiva Güímar.

Probablemente, de entre sus galardones, el más honroso se nos antoja la Copa Heliodoro Rodríguez López, ganada por la Unión Deportiva Realejos bajo su dirección en la temporada 1997-1998. La trayectoria deportiva de Sedomir Rodríguez de la Sierra Bencomo queda sobradamente definida cuando se constata que poseyó cincuenta fichas continuas (veinticinco de jugador y veinticinco como entrenador).


Sedomir como Guardameta de la U.D. Realejos, junto a su padre Sedomir Rodríguez de la Sierra Hernández (primero de la izquierda de pie). JOSÉ PERAZA HERNÁNDEZ

Al finalizar nuestra conversación con Chicho Sedomir, nos revela que la técnica deportiva para un portero consiste en jugar principalmente con los pies; también es cierto, nos reconoce, que las mejoras actuales de los reglamentos han perjudicado a los guardametas. Se consideraba un cancerbero con mucha personalidad y reconoce sus cualidades innatas para triunfar, pero, debe asentir, ante la evidencia, que no entrenaba lo necesario, aún así se define como “un portero seguro de sí mismo”. La envergadura del guardameta siempre ayuda, pero debe tener seguridad en la salida por alto y reflejo para el balón (lo que él define como intuición). Durante la entrevista, el biografiado nos reconoce su secreto: “en los entrenamientos la primera obligación es asistir y después el trabajo bajo la supervisión del preparador físico”. Asegura que las lesiones, si son muy graves, afectan psicológicamente y dejan impedido al jugador temporalmente, afectando más aún que las secuelas físicas. En otros aspectos, asevera que, en lo referente a las negociaciones técnicas y económicas con los equipos, hubo una época pretérita, en la que el fútbol regional estaba excesivamente cotizado, como sucedió también en Los Realejos. Las nóminas parecían muy desorbitadas para las categorías que lo disputaban. Además es cierto, que en ese tiempo los equipos en activo eran en número inferior a los actuales y los buenos jugadores se concentraban en pocos onces. El deporte masivo y su difusión en la televisión han hecho daño al fútbol, pues existe más variedad de encuentros deportivos que se retransmiten, dejando de ser el deporte rey. Reconoce que el dinero ayuda a formar un equipo regional, principalmente, desde el portero al extremo izquierdo. Enuncia categóricamente que el jugador debe ser buen futbolista y buena persona, en tanto que sobre las virtudes del entrenador, evidentemente debe estar formado y con la misión de que el equipo sea una piña, que no siempre se consigue. Advierte que se deben controlar los egos de los jugadores pues resultan peligrosos, además de la violencia en el deporte, que lamentablemente en muchas ocasiones caminan a la par.7 Durante su etapa como entrenador, ha dejado en el banquillo en muchas ocasiones, a los mejores jugadores; también él fue arrestado en algún partido, tanto como jugador, como entrenador.8 Está orgulloso de la inmensa mayoría de sus compañeros con los que mantiene la amistad, pero destaca ante todo a Antonio, el portero del Cruz Santa, (su ahijado deportivo). Reconoce que no tiene enemigos porque las discrepancias las resolvía directamente con el afectado, así que no guarda rencor. Conoció a grandes futbolistas como Johan Cruify Barrios, con quienes coincidió casualmente en una peluquería de Barcelona; además de David Amaral, Agustín Rodríguez Santiago, portero del Real Madrid, Manolo Medina, el viruta, o personalidades políticas y sociales como Paco Afonso (Gobernador Civil de Tenerife), del que fue compañero de clase y políticos como Lorenzo Dorta o Pepe Estévez; (reconoce que disfrutó de buenos contactos en su época de actividad deportiva).

Entrega de las insignias del Trofeo Teide. AYUNTAMIENTO DE LOS REALEJOS

A su retiro, donde disfruta de los réditos deportivos, tanto personales como materiales, ha añadido a su palmarés un reconocimiento; en 2013 en la presentación oficial del Trofeo Teide: la organización hizo entrega de las insignias de oro del Trofeo Teide, al destacado entrenador Chicho Sedomir y Luciano Hernández, en el salón de plenos del ayuntamiento realejero, según publicaba la prensa insular, en presencia del alcalde Manuel Domínguez González y el concejal de Deportes Benito Dévora Hernández.9


CONCLUSIONES.


Cuando nuestro biografiado avanza por su séptima década de existencia, con la oportunidad que este texto le proporciona para recapitular su trayectoria deportiva, reflexiona sobre ella y reconoce que la tenacidad no lo define, de poseerla “hubiese sido mejor estudiante, habría aportado más”. Es claro al afirmar cómo “le gustaba la buena vida”. Se considera un entrenador aceptable y justo; es evidente que su principal virtud tampoco es la diplomacia, esta carencia le ha ocasionado numerosos desencuentros personales, pero sí lo es la sinceridad. Decía el matemático y filosofo francés Blaise Pascal (1623-1662): “que la verdad es útil para quien la escucha pero desventajosa para quien la dice porque lo hace odioso”. Sedomir nos confiesa que si volviera a nacer repetiría su carrera deportiva; no es menos cierto que tuvo la ilusión de dar un paso adelante, ¿quizás como míster de Primera División?. Por último reconoce, que no niega la evidencia, que su actividad como entrenador le proporcionó una saneada economía, además de sentirse reconocido tanto mientras lo ejerció, como ahora en su vejez. Al contrario de lo que puede suceder habitualmente en este tipo de aficiones o segundas actividades profesionales, que restan tiempo y dedicación a la vida familiar, reconoce que siempre tuvo el apoyo incondicional de su mujer Mara.

La semblanza de Sedomir Rodríguez de la Sierra Bencomo (Chicho Sedomir), nos acerca al hombre, a la persona, al apasionado del balompié, que con su trabajo aplicó su técnica deportiva, coherente con sus ideales, de fuerte temperamento; virtudes y defectos, en ocasiones útiles para la práctica deportiva, aunque no para otros aspectos de la vida social y laboral del común de los mortales. Éstas definen a ese icono de referencia en la historia del deporte local y regional, donde dejó un importante legado. La trayectoria como jugador y entrenador queda sobradamente documentada en la prensa regional, a la que remitimos al interesado para un posible profundización en el tema hoy tratado.

Un primer borrador de esta biografía deportiva autorizada se presentó a Don Sedomir Rodríguez de la Sierra Bencomo, en el Círculo Viera y Clavijo de Los Realejos, en el invierno de 2020 ante don Javier Acevedo Reyes. Agradezco los comentarios surgidos tras la lectura del texto definitivo a su hermano, el también deportista realejero, Delmiro Rodríguez de la Sierra Bencomo y del periodista deportivo José Manuel Martín.

1Agradezco la colaboración de mi amigo José Peraza Hernández a quien, amén de las fotografías que se señalan más adelante, debo las primeras referencias de este texto nacidas a la luz de una entrevista personal con Sedomir Rodríguez de la Sierra el 7 de febrero de 2020 en el Círculo Viera y Clavijo de Los Realejos.

2Si el lector deseara profundizar en las organizaciones deportivas, culturales y sociales de los realejeros emigrados a Venezuela, en la segunda mitad del pasado siglo remitimos a PERAZA HERNÁNDEZ, José, “Personajes del fútbol realejero: José Antonio Mesa Yanes”. La Prensa-El Día, sábado 3 de agosto de 2019 p.4, BULL, Biblioteca de la Universidad de La Laguna.

3Diario de Avisos, 8 de abril de 1980, p. 27. Jable. ULPGC. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

4La prensa deportiva regional dejaba constancia de la decisión de nuestro biografiado cuando al aportar las alineaciones aclaraba que eran las bajas: Francis, (al Orotava), Luisi (Gara), Chelo (C D. Tenerife), Juan Antonio y Gerardo (sancionados por un año) y Sedomir (se retira del fútbol activo). El Eco de Canarias, 28 de julio de 1981, p. 27, Jable. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

5La prensa deportiva insular notificaba que: de todos es sabido que el actual secretario técnico del Realejos y hasta hace una semana entrenador del Sauzal, Chicho Sedomir, suena como máximo responsable técnico del conjunto realejero para la próxima campaña, toda vez que se ha confirmado la renuncia de Alfonso Rivero. El Día, 22 de junio de 1997, p.47. BULL, Biblioteca de la Universidad de La Laguna.

6El Día, 1 de julio de 1997, p. 34. Jable. ULPGC. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

7Si el lector deseara profundizar en las virtudes, y principalmente defectos, de la clase deportiva remitimos a la breve biografía del desaparecido astro futbolístico argentino Maradona en, SEBRELI, Juan José, Comediantes y mártires: ensayo contra los mitos, 1º Ed. Barcelona, Debate, 2008, pp. 165-202.

8De nuevo la prensa deportiva nos ilustra la personalidad de nuestro biografiado: Realejos, 5 – Las Torres 1, dirigió el encuentro el colegiado tinerfeño José Darío Tou Cruz, que tuvo una regular actuación. Expulsó al entrenador local Chicho Sedomir y mostró tarjeta amarilla a Falo, de las Torres. El Eco de Canarias, 12 de octubre de 1982, p. 23. Jable. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

9Diario de Avisos, sábado 3 de agosto de 2013, p.38, Jable. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

domingo, 2 de junio de 2024

UNA PINCELADA A UNA GRAN PERSONA

José Peraza Hernández


Hoy, hago una pincelada a nuestro amigo y vecino don Manuel Luis Marrero González, un hombre muy conocido en esté populoso barrio de La Vera de Puerto de la Cruz, un hombre muy conocido, dentro y fuera de esta isla. Un gran empresario, trabajador, amigo de sus amigos. Quien nació el 25 de septiembre de 1934, tiempo duro, quien monta su propio negocio en el mismo centro y conocido por “El Ramal de La Vera. Donde monta su propio negocio, conocida por “Ferretería Marrero” y posteriormente, abre otro negocio. Quien se casa con doña María África González y González, de este matrimonio, hubo un fruto de cuatro hijos, dos varones y dos hembras. Quien lucha para sacar a su familia adelante. Llega el momento de retirarse de los negoció, y los pasa a sus descendencias.

Un matrimonio muy allegado a la iglesia, feligreses a la parroquia del barrio de Nuestra Señora la Virgen de Candelaria. Hay que decir que, en la mañana del domingo 19 de este mes de mayo, se ve en la prensa, la triste noticias de su fallecimiento, quien nos ha dejado a sus 89 años. Una persona muy campechano, amable y amigo de sus amigos.

Esté matrimonio, colaboró cómo muchos otros vecinos, para levantar el templo. A parte de esto, quiero destacar que, en esos primeros años, donó la imagen del Cristo Yacente, una talla completa, de tamaño natural, de 1,70 de altura. Dicha imagen fue donada por el mencionado matrimonio formado por don Manuel Luis Marrero González y su esposa María África González y González. Imagen que fue solicitada a la Casa Belloso de Valencia.

También, esté mismo matrimonio dono la Urna de madera de caoba, la que fue escupida por los Escultores y Ebanistas don Domingo Álvarez León y don Juan Pedro Escobar Hernández. Las mismas, fue bendecida por el cura párroco don Pedro Gonzales Mesa en los años 1970.

Posteriormente, don Manuel Marrero y su esposa doña María África González, donaron un traje de color rojo a la Santísima y Venerada Patrona Nuestra Señora de Candelaria, de este populoso barrio de esté Valle Norte. También, donaron otro traje de color Blanco y plateado, Estandarte donado para la cofradía de la patrona la Virgen de Candelaria por su esposa doña María África González y González, y su esposo don Manuel Luis Marrero González. Luego dono un faldellín de color blanco plateado, entre otros detalles. Todos ellos por esté matrimonio de doña María África González y González, y su esposo don Manuel Luis Marrero González.

Este lunes día 27 de mayo, a las 19:00 horas, fue su misa de salida. Esto ha sido unas líneas en su memoria. Que Dios lo tenga en la gloria, y besos al cielo. 

viernes, 31 de mayo de 2024

LAMENTABLE EL DÍA DE AYER, EN EL CONGRESO

José Peraza Hernández

Hablamos de educación sobre nuestros hijos, que nuestros hijos, no puedan tener móviles, que hay que hacer una ley, que los padres no educamos bien a nuestros niños, etc.

Lo de ayer fue, vergonzoso cómo lamentable, pero, esto ya bien desde ya hace tiempo, las broncas comienzan desde entes de entrar a clases y continúan en clase y luego en el recreo.

Personas que, se sobre entiende, que son serías respetuosas, educadas, sobre saliente en todo, y hemos visto que son peores que los niños. Personas mayores de edad, casados con hijos, algunos son abuelos. Yo me pregunto, estos que, nos están representándolos a nosotros, son los profesores que nos están dando clase de educación y respeto.

Lamentable pero cierto, y se quedan tan tranquilos. ¿Cuándo nuestros hijos se han portado mal, el profesor le informa al director? Esté, llama a los padres, donde recibimos, un tirón de orejan. Y a estos vamos a llamarlo profesores. ¿Quién los llama para decirles, la gamberrada que hicieron en el día de ayer?

Lo de ayer es “histórica bronca” La que hubo en Colegio, de nombre “Congreso Diputados”. Con el tema de la aprobación de la primera amnistía”. Aquí vale todo. Donde se convirtió en un enfrentamiento de insultos entre unos y otros.

No entro, sí pepito tuvo la razón, o la tuvo Juanito. Voy al hecho, a la forma que lo vieron los canarios, españoles y medio mundo, por no decir, el mundo entero.

Que educación nos dieron ayer a todos los ciudadanos. Que falta de educación. Yo, pediría que fueran suspendidos, una vez se comprueben las cámaras. De entrada, ya sin vacaciones. Y repetir ochocientas veces, cada una de las palabras que insultaron.

Esto, ha sido bochornoso Señores, se han portado peor de lo peor.

Solo decir esto, y me gustaría, que se baje la tensión, que partan desde el respeto y educación. Que den ejemplo. Es que, no quiero seguir por qué. Voy a entrar en su juego. Tenemos que cortar esto ya, hay que cortar los enfrentamientos, cómo en los campos de fútbol. En los colegios etc. Que haya, por delante mucho respeto, mucha educación, y no aplaudir estos actos (...)

Seguro que esto quedará grabado en la memoria del de muchas personas.

jueves, 30 de mayo de 2024

UN REALEJERO AFINCADO EN LA VERA

José Peraza Hernández

Hablamos con el amigo del núcleo de la Cruz Santa del municipio de Los Realejos, nació el día 19 de marzo de 1937, hijos de don Jerónimo y de doña Peregrina a quien le pusieron por nombre Domingo Álvarez León. De este matrimonio hubo un fruto de 17 hijo, donde, realmente se criaron 10, su padre trabaja en el campo.

Su hijo Domingo siendo muy pequeño trabajaba en el campo con su padre, hasta que, un buen día, paso a trabajar en el Molino de Gofio, donde estuco casi dos años. Luego un amigo, le dijo le dijo que estaban buscando gente para trabajar de carpintero en el Realejo, con el maestro Pepe Carroza. Luego le ofrecieron un puesto de trabajo en el mismo oficio con don Alejandro Sanabria, los trabajos duraban un año, o año y medio. Claro, eran tiempo duros, donde había mucha miseria. Se oía, cómo que tenía buenas manos, y trabajaba bien. Cuando me iban llamando me ofrecía unas perras más. Luego lo llamó el empresario, don Domingo conocido por “El Ciego” y don Enrique Rechazo. Luego lo llamarón a trabajar a la carpintería de los hermanos don Isabelino, don Segundo y don Néstor, esté trabajo era en la Villa de La Orotava.

Pasando unos años, paso a trabajar a la carpintería de don Isaac Valencia, me decía que él trabajo en muchos lugares, de gran relieve, cómo fue el Hotel Mencey, grades casas de La Laguna cómo parroquia etc.

Me cuenta que, otra de sus facetas fue que, cuando terminaba de trabajar, iba tres veces a la semana a la academia de la Banda de Música de La Orotava, cosa que le gustaba.

Aquí, le llaman para ir hacer el servicio militar, quien fue destinado a Artillería en el Acuartelamiento de Almeida en Santa Cruz, luego pasó a La Laguna.

Cuando se licencio, quiso trabajar por su cuenta, donde alquilo un local en el barrio de La Vera, precisamente, junto a la “Capilla Cruz del Rayo”, en la misma carreta general, donde su propietario era don Salvador Marrero, quien tenía una “Carbonera”, Me comenta don Domingo Álvarez, que reparo un poco el local, y en la parte trasera, tenía un patío y cuadras, pues lo techos y monto su carpintería. En la fachada colocó un rotulo con el nombre “Muebles Álvarez León”, donde monto su exposición de muebles. El proyecto le iba muy bien. Luego, compró un solar a unos 500 metros, luego fabrico e hizo un gran salón, con el fin de montar su propia carpintería. Posteriormente, hizo su vivienda en la parte superior. Vivienda en la que vive hoy día, donde crio a su familia.

El motivo de dejar la exposición y la carpintería fue porque pasaba un desanche de la autovía. Donde eso, lo compró el ayuntamiento. Luego el Ayuntamiento hizo la capilla que existe hoy día “Cruz del Rayo”.

Me comenta, que tuvo trabajando con él, hasta siete carpinteros. Donde ellos salían de vacaciones, pero él, no salía, cuando ha salido, fue una vez retirado.

Me ha enseñado diversos muebles, donde son una maravilla. Donde acopló. el refrán, “más vale una imagen que mil palabras”.

Preguntamos a don Domingo, cual es la madera que más usaba, para realizar esos bellos muebles. Me dice que, había diversas, pero él, la que más usaba era caoba.

Me cuenta que, nunca le falto trabajos, hacia trabajos para Santa Cruz, para la Península, y también para el extranjero, donde me comenta que hacía diversos modelos de muebles. También me decía que, realizo diversas Exposiciones de Mueles.

Pregunto, los diseños los hacía Uds. Algunos sí, yo le enseñaba algunos, y otros ya lo traían ellos. Él da gracias, Dios, porque trabajo no le faltaba, estaba desbordado. 

Me comenta que, llego el amigo don Pedro González Mesa, Cura del barrio, y por último Manuel Marrero González, esté último, me pidió que le hiciera una “Urna”, para el Seños Yacente. Recordaba que tuvo que contratar más gente, y se trabajaban fuera de horas, para sacar el trabajo, ya que, tenía la “Semana Santa”, a la vuelta de la esquila. Pregunto quiénes fueron los Escultores y Ebanistas que hicieron lo mencionado, me dice que don Juan Pedro Escobar Hernández y él, Domingo Álvarez León.


Los trabajos que realizaban, cómo fue la base, trono o paso, fue hecha de madrera de caoba, para Nuestra Señora la Virgen de Candelaria patrona de esta Parroquia, la que fue solicitada por el reverendo, don Pedro Gonzales Mesa. La que fue bendecida por el mencionado, por el año 1969. Recodaba que tuvo que ir varias veces, para tomar las medidas, claro, todos era corriendo, el tiempo se iba volando.

Está imagen del Cristo Yacente, es talla completa, de tamaño natural, y mide 1,70 de altura. Dicha imagen fue donada por el matrimonio formado por don Manuel Marrero González y su esposa María África González y González. El que fue solicitado a la Casa Belloso de Valencia.

LA URNA DE MADERA DE CAOBA

También, la Urna fue de madera de caoba, y dona por esté mismo matrimonio, y esculpida por los Escultores y Ebanistas don Juan Pedro Escobar Hernández y don Domingo Álvarez León. Las mismas, fue bendecida estando de párroco don Pedro Gonzales Mesa, por los años 1970.

Hay que hacer mención que los cirujanos fueron los mencionados, Escultores y Ebanistas don Juan Pedro Escobar Hernández. Quien nació 28 de mayo de 1934 y Falleció 22 de abril de 2022, y don Domingo Álvarez León, los que realizaron los trabajos solicitados por dicho matrimonio, don Manuel Marrero González y su esposa doña María África González y González. Tanto de la Urna para el Cristo Yacente y la Base de la Virgen de Candelaria por don Pedro. 

Antes había dicho que, tiene otra faceta, pues estuvo en la Banda de Música de La Orotava. Aprendió a tocar el Saxofón. Pasado unos años, hicieron una Asociación allá por 1988, a la que pusieron el nombre “San José”, quienes eran todos carpinteros, y es el “Patrón de Los Carpinteros”. A fecha de hoy, él es el presidente.


Añado el álbum del ebanista.

Agradecerle a don Domingo Álvarez León, por abrirme sus puertas, por su amabilidad, y su paciencia. De esta manera, quedan estas líneas para la historia, para hoy, cómo para futuras generaciones. Tengo que decir qué, ya le había hecho alguna otra Consulta años atrás.


domingo, 26 de mayo de 2024

CULTURA, LEYENDA, TRADICIÓN Y PORVENIR (Y II)

Publicado porSalvador García Llanos

Unos días, unas semanas, en las que el pueblo se transforma en un escenario de color y algarabía, donde la devoción y la diversión se entrelazan en una danza mágica que nos transporta a tiempos pasados desde el presente y con la atenta y necesaria mirada, siempre, hacia el futuro. Desde el baile de magos a la tradicional Romería, con sus múltiples actos y manifestaciones en espacios como la plaza Viera y Clavijo o la histórica institución en la que nos hallamos: Círculo Viera y Clavijo. Cada celebración es un tributo al espíritu festivo y alegre de nuestra gente.

Por ahí estaría, imaginando diálogos y escenarios, el realejero Antonio Abdo, nacido en plena contienda civil, actor, productor, guionista y poeta, director que fuera de la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma. Abdo es una figura clave de la historia del teatro amateur en Canarias.

Seguro que le encargaría algún papel o una composición musical, alguna producción, vaya, a Manuel Hernández Ferrer, a quien recordamos siempre como Manolín el Volquete quien, desde Venezuela, a diario, evoca y cultiva el costumbrismo de su tierra natal, los barrios y las calles de sus andanzas infantojuveniles. Está pendiente, por cierto, un más que merecido tributo. Hay que hacerlo.

El espíritu festivo y alegre del que hablamos hace un instante lo plasmaron espléndidamente en su libro ‘Fiestas de Mayo de Los Realejos’, los coautores José Manuel y Jonás Hernández Hernández, que definen las celebraciones como “la argamasa de los pueblos. Constituyen el cemento que nos mantiene unidos, alegres y vivos. Nos hacen vivir momentos felices e inolvidables y nos acercan a nuestros vecinos y amigos”. Solo hay que contemplar o participar en la procesión de los marinos, así llamada, del Puerto de la Cruz que transportan su fe y su entusiasmo, contagiando el aire fervoroso y bullanguero, como si aquel trayecto fuera el último.

Un estudioso de este trance religioso, catedrático de instituto, el profesor José Javier Hernández García, hace una atinada descripción que, con la licencia de ustedes, insertamos aquí:

“Llegada ya la fecha principal, los portuenses, que llaman cariñosamente, a esta imagen como “la Virgen de secano”, entonan ante la patrona poco antes de organizarse la procesión la Salve Marinera, al mismo tiempo que contemplan, devotos, el rostro espléndido de la escultura dirigiendo repetidamente hacia ella sus brazos como muestra del cariño y respeto que les merece.

Existe, aún hoy, la creencia de que los realejeros colocan bajo las andas piezas de metal que aumentan el peso, para que el movimiento con la imagen no sea tan brusco. Haya cierto o no en el pasado, es éste el motivo por el cual uno de los del Puerto examina, de forma discreta, el interior de la mesa del trono, bajo las cuelgas de damasco. Junto a los cargadores, sus familiares más cercanos acompañan a la imagen por las calles de San Agustín.

En torno a todos ellos surge una sucesión de muestras de afecto, gritos y vivas de exaltación a la Virgen. Dentro de esa atmósfera, mezcla de devoción y alegría, no ha de faltar la petición piadosa dicha con peculiar estilo, en parte serio y en parte humorístico, que es característico en el hombre isleño”.

Es evidente que en la Octava, los marinos -mejor sería decir marineros portuenses pues son muy pocos los que quedan- quieren, de alguna manera, sentir y hacer sentir a los demás que la imagen realejera del Carmen, al menos ese día, es más suya. Los habitantes de Los Realejos han aceptado siempre, con mayor o menor grado de aprobación, estas muestras de fervor que son el ofrecimiento de los hijos del Puerto a su Madre. Al fin y al cabo, tras los fuegos, ella habrá de volver, inequívocamente, a su casa en el Santuario que lleva su nombre en el núcleo realejero de San Agustín”.

El mantenedor llega hasta aquí evocando aquel paso efímero por el colegio San Agustín, pero provechoso en todos los sentidos, curso Preuniversitario 1969-70, dividido en dos modalidades, ciencias y letras. Estrujemos la memoria para evocar a Jaime, el conductor de aquella camioneta que nos recogía en la plaza del Charco y en la que recorríamos los paisajes del valle; a Celo (de Celedonio), bondad personificada en la figura de bedel; las clases de griego y latín, impartidas por doña Orencia Afonso, en las que llegamos a traducir La Odisea y la Ilíada no sin dejar de memorizar algunos pasajes que se resisten a abandonar las neuronas; las de inglés, de Félix Calzadilla; y las hermanas Pérez, con sus respectivos caracteres, esmerándose para que saliéramos de allí con la solvencia indispensable si íbamos a seguir las humanidades y las letras.

Y aquí hacemos un alto porque es a ella a quien queremos dedicar este modesto trabajo, este canto a la idiosincrasia realejera. Compañera de pupitre, de numerosas traducciones y hasta de sana rivalidad para ver quién era más diestro. Siempre la recordaremos de forma gratificante: Milagros Palmero Ramírez, tesonera, constante, diligente y, pasado el tiempo, profesora de varias generaciones de realejeros de ambos sexos, como también servidora pública. Inteligente, humilde, siempre amable, atenta y servicial, hizo gala de su talante ponderado. Ella es una referencia personal de aquel curso inolvidable en el que forjamos la orientación y las inquietudes juveniles que maduraban poco a poco.

Milagros, por cierto, formó parte de aquella iniciativa, un calendario titulado ‘Realejeros con nombre de mujer’, fechada y editada hace tan solo dos años, junto a la emprendedora Bárbara Illada Estévez; la curandera María Dolores Méndez Felipe, “Doña Lola”; la poetisa Carmen Cecilia Fuentes González “Carmely”; la entrenadora de fútbol y ex política Carmen Luisa Salazar Rodríguez; la heredera del Molino Mesa, Miguelina Mesa Alonso; la jugadora internacional de balonmano, Elizabet Chávez Hernández; la matemática Jezabel Curbelo Hernández; la emprendedora Adelina Pérez González; la investigadora y docente, Ana Elia García Pérez; las empresarias y reposteras María Mercedes Rodríguez Fuentes y Paula Hernández Pérez, y la atleta internacional Teresa Linares Hernández. Sirva su ejemplo para distinguir a la mujer realejera de nuestros días.

Unos años después, dedicado al periodismo deportivo, nos tocó relatar en directo en Radio Popular un hito futbolístico: en el último minuto de un encuentro decisivo que se jugaba en ‘Los Príncipes’, un extremo apellidado Estellé anotaba con un disparo raso y seco el gol que catapultaba a Realejos a la categoría superior. La narración fue seguida en toda la isla y hasta desde algunos puntos de la península conectaron y compartieron la alegría colectiva -hasta la euforia- de aquel gol y de aquel ascenso. 

Esta fiesta -retomamos el hilo, ahora que nos acercamos a la conclusión- puede presumir de una creación suya, el Festival de las Islas -alguno de los cuales tuvimos el honor de presentar- que este año, el próximo sábado por la noche, alcanza su cuadragésimo novena edición. Con un elenco de lujo. Agrupación folklórica Hautacuperche (La Gomera), Guayadeque (Gran Canaria), Maxorata (Fuerteventura), Malpaís de La Corona (Lanzarote), parranda Los Toledo (La Graciosa) -sí, somos ocho sobre el mismo mar- agrupaciones Echentive (La Palma), Sabinosa (El Hierro) y Atabara (Tenerife). Suerte y éxito.

Como lo será el de la romería del próximo domingo, en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza que enriquecerá, como escribió el estudioso y fotógrafo Isidro Felipe Acosta, autor de una de las mejores obras dedicada a ‘Las fiestas tradicionales en el norte de Tenerife’, “este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, y es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana”.

En este ‘Mayo florido’, que así tituló el periodista y escritor tinerfeño Luis Álvarez Cruz, quien fuera presidente del Ateneo de La Laguna, amante de las lindezas del pueblo realejero, nos invita en sus versos:

“Mayo, viejo galán de la florida capa,

¡dame un clavel para prenderlo en mi solapa!

quiero irme de juerga, como un hombre feliz,

del brazo de Juan Ruiz.

Sabía el arcipreste saborear el vino

que le escanciaban en los mesones del camino.

Yo te conozco, mayo: tal vez una quimera

o un fingimiento de la primavera.

Pero eso nada importa, viejo galán pulido,

lo que importa es vivir al borde del olvido

porque el olvido es bueno y el vivir cada día

nos libra, día a día, de la melancolía.

Mayo, viejo galán de la florida capa,

¡prende una de tus frescas rosas en mi solapa!”.

Por eso, en este día tan especial, levantemos nuestras copas y brindemos por Los Realejos, por su historia rica y apasionante, por sus hijos ilustres que han iluminado nuestro camino (y lo siguen haciendo), así como por sus fiestas, que llenan nuestros corazones de alegría y nos recuerdan la belleza de vivir en esta tierra bendita, Los Realejos, municipio de leyenda, cultura y tradición que el gran poeta gomero Pedro García Cabrera glosó exaltando sus valores -hasta el ocho de los caminos- con los que llegamos al final de esta evocación que esperamos haya sido de su agrado, adornado, además, con el respeto con que se nos ha seguido.

“No sé si es uno o son dos,

no sé si es pueblo o castillo,

pero todo guarda un orden

y encuentran siempre su sitio

muros, barrancos, estatuas

y el ocho de los caminos

que desde del mar a la cumbre

se van ciñendo a sí mismos.

Y sé también que mi padre

dio aquí su primer vagido

y que fueron aquí calvario

las cruces de mis amigos.

Cifrado casi en voz baja

en sus adentros metido,

la espalda puede volverte

mas su silencio está vivo.

Es un silencio artesano

que no se asoma al postigo

elaborando sin tregua

sus panales fugitivos

manos de pólvora el hombre,

dedos de mujer los hilos.

Las bordadoras trabajan

-quito y pongo, pongo y quito-

en bastidores de fuentes

los remansos de los ríos,

quemándose las pestañas

partiéndose el alma en vidrios

y agujereando el aire

con puntadas y suspiros.

Y son los calados sienes

bordadas por sus latidos,

diagramas de soledades

que los ojos han escrito

el alba que nunca llega

y los sueños que se han ido.

Bordadme un mantel con panes

que tenga imán de trigo,

aguas que maten la sed,

lumbres con cara de niño.

Bordadme la libertad

en alto como los nidos.

Y vosotros, fogueteros,

en el fiel del equilibrio

entre la vida y la muerte,

que hacéis de la noche mirlos

con trinos de fuego, siempre

a los trapecios subidos

de las ascuas, rubricando

con aves del paraíso

las orgías y el suspense

de los cielos encendidos.

Vosotros que traducís

la oscuridad de los ritmos

con voladores de lágrimas

y cuadraturas de círculos,

desgranadme las espigas

de los cohetes de silbo,

el rostro de las cascadas,

las ruedas de mi albedrío.

Bordan ellas la ternura,

bordan ellos el peligro.

Y hay un temblor en su sangre

de corazones en vilo.

Y ese temblor de tamasma

recuerda a Viera y Clavijo”.