Antonio-Pedro Tejera Reyes
Con el espíritu analista que nos acompaña, estudiamos esta
extraordinaria visión del mundo que nos rodea expuesta por nuestro querido
amigo y asesor, Alejandro-José Gallard Prio*, y lo refrendamos para su
publicación con la seguridad de que será un serio punto de reflexión en las
mentes torturadas de nuestros congéneres expuestos “in misericorde” a las
ocurrencias de determinados gobernantes políticos mundiales.
Es de justicia no quitarle un solo párrafo al siguiente artículo,
ya que su analogía con lo que ocurre en algunos países de nuestro mundo en
estos momentos, lo dicen todo.
*De larga experiencia política y empresarial, Alejando
José, nicaragüense, vive actualmente en Buja, Colombia. Ciudadano de EE.UU.
residenciado muchos años en Filadelfia, a sus 95 años de edad, ha recorrido el
mundo y tiene una muy amplia visión sobre el desarrollo del mismo.
¡Unirse es la Clave para Triunfar!
Autoría: Alejandro José Gallard Prio
Ilustración y Publicación: Juan Flavio Orozco V.
Esta vez voy a escribir, como en los viejos tiempos, que
con solo ver una de las viejas máquinas, me sentía tentado a escuchar el
tecleado y disparar lo que inquietaba a mi mente y entregar, aunque fuese un
par de cuartillas al editor, con la esperanza que le gustara y publicase.
Hoy, no hay Remington, Olivetti, Underwood, Corona, ni
siquiera la moderna y eléctrica IBM, en las cuales aprendimos a teclear, y con
las cuales trabajé y gané buen dinero, produciendo recibos de carga para el
Southern Pacific (empresa ferroviaria) en San Francisco, California, en mis
horas libres de estudio secundario y universitario.
Pero hay iPads, laptops, etc., en las cuales no solo se
escribe, sino que se consulta los temas mientras escribimos. Lo de borrar y
revisar, es parte del proceso y, sobre todo, no es contaminante, pues con una
pasadita de alcohol, mantenemos al Covid19, bajo control.
Lo anterior es ajeno al título, pero en si tiene mucha
relevancia, ya que ayer dependíamos de imprimir lo escrito en los diarios, que
era leído por minorías, hasta que vino la radio y en ciertos programas leían
y/o comentaban lo más destacado de los periódicos, o sea que comenzamos a ver
la importancia de trabajar unidos. Desgraciadamente, hasta allí llega el
testarudo ser humano a ver la importancia de la unidad.
En los demás quehaceres y luchas de la vida, lo que
destaca, es el egoísmo, el personalismo, y en esto, somos peores que los seres
llamados animales, no todos, puesto que hay entre ellos, muchos astutos que
hasta asustan.
El ser humano es tan cabeza dura que, en muchas ocasiones,
prefiere perder que unir esfuerzos y ganar, lo cual lo vemos mucho en los
negocios y particularmente en la política.
El caso de Bolivia es solo uno más de los que proliferan en
nuestras Américas, no importa lo que se les advierta, para ellos, solo hay un
dogma, YO o YO.
Lo viví en Nicaragua, donde dos inteligentes profesionales
(Eduardo Montealegre Rivas y José Rizo Castellón), candidatos en las elecciones
del 2006, nunca llegaron a entender que solo unidos triunfarían; y en esa palabra
"triunfarían" radicaba el problema, ya que lo que añoraban era
triunfar, pues eso de "triunfarían" significa dar, compartir y de
eso, no estamos acostumbrados, ni es parte de nuestra idiosincrasia
Ajustándome a la verdad, no es solo culpa de los "candidatos",
los verdaderos culpables son sus llamados "consejeros" que se ven
perdedores de los favores del "trono", ya que ellos están en el
juego, no por idealismo o patriotismo, sino por beneficio personal y al ponerse
de acuerdo los "candidatos" estos por razones obvias, siempre
quedarían en el juego, pero ellos, con raras excepciones, desaparecen del
escenario.
Lo triste, es cuando líderes de grupos, cuyos miembros son
ciudadanos que han sufrido abusos del poder, pero que no poseen la experiencia
ni la fuerza económica para combatirlo, exigen un liderazgo al que no están
preparados, obstaculizando la indispensable unión de valores, de los cuales,
ellos son parte, pero no el todo.
Venezuela y Nicaragua son ejemplos de cómo gobernantes
mediocres, analfabetas y corruptos, mantienen la zozobra y la pobreza,
conscientes de que sus adversarios son mercaderes del poder, quienes no conocen
la valentía ciudadana, que requiere de dignidad, sacrificios, honestidad, el
saber darse para el beneficio de la comunidad.
Esto no quiere decir que todos los que sufren los vejámenes
de estos dictadores mediocres, son idiotas, oportunistas y/o egoístas, es que
no han aprendido a darse, a dar apoyo al ciudadano hermano, a trabajar en
equipo, con una meta, TRIUNFAR. Triunfar, es asegurarse que los hijos y nietos
logren convivir en el sistema que garantiza igualdad de oportunidades, con
educación y salud y, sobre todo, respeto a sus derechos y obligaciones, que son
los principios de una democracia y no de una pantomima democrática, que es lo
reinante en nuestras Américas