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viernes, 27 de septiembre de 2019

DE TENERIFE NORTE A BILBAO PASANDO POR MADRID


Evaristo Fuentes Melián

Fue un viaje relámpago. Fuimos de TFN a Madrid. Un taxi nos trasladó a una pensión hostal de la Plaza Mayor; desde la ventana de un dormitorio se ve una bella panorámica de la Plaza; y el otro dormitorio tiene una ventana frente mismo al Mesón de la Tortilla. Una parrafada merece la calidad de la comida y del servicio, que es por término medio superior si comparamos con algunas cutres tascas y bares tinerfeños.

En Madrid vimos en los teatros del Canal una obra dramática con la pareja Ricardo Darín y Andrea Pietra, “Escenas de la vida conyugal”, bajo la dirección de Norma Aleandro. En su trama, va in crescendo la discordia verbal enrevesada, que al final termina en pelea física, a golpes, en una pareja mal avenida. Ricardo Darín en el último acto se supera en su teatralidad, y deja patente de artista de la escena en el arte de Talía. Magistral.

Pasamos por la casa mansión que habitó el pintor Joaquín Sorolla (Valencia 1863, Cercedilla 1923). Vivió en el Mediterráneo y diversas regiones, incluso Paris y Roma, y adquirió un solar en Madrid donde fabricó su mansión, convertida luego de su muerte en Museo, donde se exhibe en diversas estancias, salas y jardines su obra pictórica. Entre la que destacan sus cuadros en la playa, “con un colorido vibrante y un estilo suelto y vigoroso”.

De Madrid dimos el salto a San Sebastián, en una especie de taxi a bajo precio, que me recuerda a los coches piratas que había en Tenerife, que a veces les ‘robaban’ pasajeros a las guaguas encarnadas tinerfeñas, en los años de mi ya lejana juventud.

La Bella Easo está repleta de empaque y calidad urbana, es una ciudad modélica en tamaño ideal para vivirla. Fuimos a dormir a un hostal en la zona alta, en las afueras de la capital donostiarra.  Nos dio tiempo de asistir, por 70 euros, en la parte más alta anfiteatro del Auditorio del Kursaal, a la inauguración de la 67ª edición del Festival de Cine. En la película de inauguración es protagonista una siempre atractiva Susan Sarandon, también protagonista en la inolvidable ‘Thelma y Louise’ (Ridley Scott,1991), que vimos en el festival de cine del Puerto de la Cruz, primeros años noventa, festival portuense que algunos inadaptados masoquistas consiguieron, en un empeño digno de mejor causa, que desapareciera de esta Ínsula Barataria llamada Tenerife.

En la parte vieja de San Sebastián pasamos por el bar ‘Morgan’ a saludar a gente que conocemos de veces anteriores, y fuimos a cenar a base de variadas tapas. Una delicia, la ciudad de San Sebastián.

También visitamos el extenso paraje dedicado a parque Chillida Leku, situado en el municipio de Hernani, a doce kilómetros de San Sebastián; tiene esculturas de Eduardo Chillida esparcidas por el verde césped de un parque temático de unos cuarenta mil metros cuadrados (a ojo de buen cubero). Tiene en su centro una casona antigua señorial de maderas nobles, con engarces y ensambles de impresionante efecto.

En fin, en un cómodo autobús de línea nos desplazamos a Bilbao. Visitamos el auditorio Guggenheim, que es una maravilla situada a la orilla del río Nervión, limpio como la patena. Los vascos saben nadar y guardar la ropa, puesto que en el Nervión no pasa lo que pasa aquí en nuestras principales playas tinerfeñas, que se llenan de aguas residuales con cierta frecuencia…

El vuelo Bilbao Tenerife Norte, también fue bueno, aunque los asientos son tan estrechos que, con mi estatura de 1’90, tuve que ponerme de pie un buen rato, para descansar mis atribuladas rodillas y cambiar de posición mi trasero, allí donde la espalda pierde su honesto nombre.

En conclusión: este fue un viaje relámpago, tan fugaz como gozoso. Por poner un ejemplo grato, me saqué una foto con ‘El Hombre Invisible’, un payaso que pululaba por la Plaza Mayor; iba tan arropado y enguantado, que no dejaba ver ni el dedo meñique. Invisible.

Nota final. - no fui a la plaza de España, pero pasé por Cibeles, Neptuno, la Puerta del Sol, la Castellana, los enormes rascacielos construidos en lo que hace veinte años era la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Y en la estación de Chamartín me comí unas albóndigas (en canario popular ‘alhóndigas’) exquisitas.

Espectador

martes, 24 de septiembre de 2019

EL TURISMO CAMBIA AL RITMO QUE MARCA LA EVOLUCIÓN SOCIAL


Pastor Abreu, Antonio*

Vistas las influencias genéricas recíprocas entre sociedad y turismo, corresponde ahora examinar la relación causa-efecto en las tendencias sociológicas subyacentes, las motivaciones, y el juego oferta/demanda. (José A. Ferreiro Piñeiro). Se trata de un engranaje en el que el concepto clave es la motivación. Sabido es que transporte y alojamiento son un medio, no la finalidad del turismo.

El producto básico en este mercado es la razón detrás del viaje, la motivación, aquello que nos arranca, para emprender un viaje. La dificultad consiste en que no es posible establecer un catálogo de motivaciones inmutables, pues el turismo, como fenómeno sociológico, cambia al ritmo que marca la evolución social y económica. Y la caída de la económica se veía venir.

¿En qué estaban pensando los políticos? ¡Por qué será que día desconfiamos más de ellos! Permitimos que nos mientan descaradamente, olvidando que ellos luchan por su estatus, por su sueldo, su seguridad, su jubilación. No por las nuestras. Algunos no han visto una empresa privada, por dentro, ni por asomo.

Pese a la naturaleza cambiante de las motivaciones, lo cierto es que todo planeamiento precisa basarse en motivaciones duraderas. Si estas, las hemos conseguido en nuestros viajeros, estamos tranquilos, porque ellos empujarán, a su vez, a que se encuentre una solución a sus vacaciones en Canarias. No en vano, les hemos fidelizado, en calidad de servicio y trato humano. Lo cual entraña una previsión de futuro, justamente en el sentido en que lo expresaba Bergson: de prolongar las tendencias en lugar de - profetizar - los acontecimientos.

Que el Turismo ha tenido un destacado protagonismo, a partir de los años sesenta, en el desarrollo social de España, es algo que difícilmente puede negarse. Nuestro país, tras la tragedia que representó la guerra civil, con sus secuelas de destrucción material, y con las derivadas de tantos dramas familiares, sufrió, también, casi sin solución de continuidad, las consecuencias de la II Guerra Mundial.

Otros eventos negativos para nuestra economía, ya fueran las crisis energéticas, Guerras del Golfo etc., El turismo retomó su carrera ascendente. El desarrollo turístico sostenido y creciente en los años siguientes, no sólo generó riqueza y empleo en zonas deprimidas de Canarias, produciéndose efectos de auténtica redención económica, y contribuyendo a una importante transformación, de toda la estructura básica de nuestro tejido sociocultural. Pasamos de una sociedad con enormes desigualdades de todo orden, a una sociedad, tradicionalmente enfrentada a causa de ellas,

De una sociedad de clase media, más acomodada, más culta, y muy alejada ya de cualquier extremismo económico o político; una Sociedad prudente, equilibrada y dialogante que ha podido encarar, el paso de un régimen autoritario, a otro de representación popular, con un proceso de transición realmente ejemplar. Pero surge la imagen de un político soberbio, cínico, ambicioso y mentiroso que vio como podía perder la Moncloa, si se integraba a la negociación democrática, entre partidos. Rompiendo las reglas del juego político.

Y prefirió tirar, como la cabra al monte, olvidando que representaba, también a un partido centenario, como el Partido Socialista, primando sus intereses personales. El proceso de transición que fue realmente ejemplar, en su día, ha quedado empañado, también, por la soberbia de dicho político que no quiere soltar el cargo. ¿Estaremos en los prolegómenos de una nueva dictadura?

*AIPET

lunes, 23 de septiembre de 2019

PERÚ LO TIENE TODO. UNOS PASOS MÁS CUSCO: BALCONES Y PIEDRA


Antonio Pedro Tejera Reyes

Las importantes marcas de las civilizaciones ancestrales, son potentes atractivos para el turismo cultural que se expande por el mundo entero. Cuidarlas, conservarlas y mimarlas, es nuestra responsabilidad. CIESTCA


Los pórticos de piedra y las largas balconadas de estilo muy canario, son una constate en la ciudad de Cusco, elementos muestra de una cultura que está viva en toda la ciudad…F/ Tejera Reyes.

DATOS DE SITUACIÓN

“Cuzco o Cusco”, es un departamento del Perú en la parte suroriental del país. Ocupa un territorio de más de unos 72 mil kilómetros cuadrados que comprende territorios mayormente montañosos, en parte cubiertos por la selva amazónica.

Es cuna del Imperio Inca y sitio de la resistencia de los Incas de Vilcabamba, tras la conquista de Perú por lo españoles.

Es en este departamento, donde en el siglo XVI se cultiva la primera vid del continente americano y se produce el primer pisco. Sus principales recursos agrícolas son el maíz, la cebada, la quinua, el té y el café. En minería sobresale el oro, y en energía el gas.

La ciudad de Cusco es la capital del Departamento del Cuzco y está declarado en la constitución peruana como la capital histórica del país. Antiguamente fue la capital del Imperio Inca y una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la UNESCO, suele ser denominada, debido a la gran cantidad de monumentos que posee, como “La Roma de América”.

PERÚ, EL DE LOS SEIS SENTIDOS

Las horas que vivimos hace solo unos pocos días en ese marco mítico de la ciudad de Cusco, marcan uno de los momentos más inolvidables de nuestra vida, por la cantidad de elementos que se sumaron a nuestra particular visita, invitados gentilmente por la Organización Latinoamericana del Turismo, a cuyo presidente, Lic. Juan Manuel Pereira, tenemos que agradecer todo un cúmulo de atenciones, que contrastaron con otros momentos trágicos vividos allí, que nos llevaron a saber interpretar eso de los “seis sentidos” que hace unos pocos años el organismo encargado de promocionar el país acertadamente puso en escena. Lo vivimos, lo disfrutamos y lo sufrimos, como una aventura más en ese marco ancestral de una ciudad plagada de balcones y calles empedradas con adoquines de piedra que nunca habíamos encontrado ni imaginado podían existir. Cusco era otra cosa.


Estampas y más estampas, para animar las fotografías de una mañana con un sol radiante que sirvió como marco del desfile de los centros de enseñanza de Cusco, y para recoger el detalle del elaborado pórtico de piedra de este santuario que ilustra esta secuencia.

La llegada puntual al aeropuerto internacional Alejandro Velasco Astete de la ciudad de Cusco, con la presencia del presidente de la Cámara de Turismo de la ciudad, en nuestro recibimiento, fue todo un preludio que se concretó con el alojamiento en el Hotel Royal Inka, un establecimiento que nos llamaría poderosamente la atención ya que se trataba de un antiguo edificio acomodado para servir de alojamiento, donde sus amplias dependencias nos mostraban los valores de un pasado representado en majestuosos cuadros antiguos, piezas y muebles de museo, acompañados de una cordialidad en sus funcionarios, a los que solo les faltaría ese conocimiento clásico necesario de la función turística, elemento que se multiplicaría en su carencia, en toda la visión que recogimos en la emblemática preciosa histórica ciudad.

UN DESFILE EXCEPCIONAL

Con inusitado asombro, fuimos partícipes de una multitud de cientos de personas que presenciamos un imponente desfile, de los centros educativos de Cusco, donde graduados en los mismos, perfectamente uniformados y con aires de haber ensayado hasta los pasos, marcharon alrededor de su plaza principal durante varias horas, enarbolando la bandera que distinguía a cada promoción, entre las cuales aparecían hasta de los años sesenta del pasado siglo. Algo auténticamente emocionante donde, inválidos, personajes de la política, de la empresa, o de la vida social de la ciudad, convivían recordando sus aventuras estudiantiles en la más íntima camaradería, como pudimos comprobar personalmente en la recepción ofrecida posteriormente por el Lcd. Pereira, en su hermosa antigua casa, en la cual curiosamente se nos presentó el Ig. Julio Antonio Gutiérrez, del Taller Escuela Inca, maestro regional de artesanía de Cusco, premiado en Tenerife en el año 2006.


Ante una multitud de cientos de personas, un gran número de ellas turistas ocasionales, durante varias horas disfrutamos en Cusco de un espectacular desfile de las generaciones de sus graduados académicos, como un ejemplo de civismo y de saber conservar sus tradiciones y vivencias. F/Tejera Reyes.


En ese marco excepcional, en Cusco, de monumentos religiosos y sus tradicionales balcones, esta gráfica recoge la estampa de un señero grupo de componentes del desfile que ocupa nuestro reportaje, en la cual la preside – al centro de la fotografía – el Lic. Juan Manuel Pereira, presidente de la Organización Latinoamericana del Turismo, miembro de una de las promociones que ordenadamente concurrían al brillante desfile comentado.

Una expresión ciudadana, este desfile, de mucho contenido cultural de interés turístico como comprobamos viendo a decenas de turistas llevándose las clásicas fotografías, una constante muestra que ya sería permanente en esta visita nuestra a Cusco, donde sus calles están llenas de turistas, en sus mayorías llegados por vía aérea, pero en gran número también por las carreteras que circundan la ciudad, principal destino turístico de Perú, y una de las ciudades más pobladas de la nación.

CUSCO TURÍSTICO


Machu Picchu, el histórico asentamiento ritual de Los Andes peruanos, ante la sorpresa de dos visitantes de las Islas Canarias, en el año 2016, de la “Era del conocimiento”. Buena ocasión.

Una buena planta de hoteles acoplados a viejas casonas coloniales como el que acabamos de reseñar Royal Inka I, resaltan la vocación turística de la ciudad, punto culminante para la visita a la famosa ciudadela maravilla del mundo, la histórica Machu Picchu.

Una ciudad marcada profundamente por la profusión de balcones, de todos los estilos y de todas las estructuras. Una auténtica muestra de edificios coloniales donde sobresalen esos balcones que son un símbolo turístico en las Islas Canarias, convertidos en miniaturas que el turismo lleva en sus maletas como “suvenires”.

Cusco tiene que hermanarse con la Villa de la Orotava, en Tenerife, para proyectar esa imagen de sus balcones, tal como lo hace ese lugar de Canarias, como un símbolo de una cultura ancestral permanente, que proyecta una vocación en su arquitectura colonial de muy alto contenido en Perú.


La Casa de los Balcones, en la Villa de la Orotava, Tenerife, Islas Canarias, convertida en un punto de atracción turística de alto relieve, donde se pueden adquirir los más preciosos recuerdos y piezas de artesanía popular, tejidos, orfebrería, etc., es visitada por miles de turistas todos los años.

Las calles, las plazas, sus imponentes monumentos, todo haciendo gala de una piedra oscura que, desde el piso de las mismas, marchan adecuadamente hasta sus elaboradas fachadas de centros religiosos, organismo oficial, pórticos de sus calles, o esculturas de adorno de muy bien cuidadas hermosas plazas, donde el ruido de las cataratas de agua de sus preciosas fuentes, nos llevan al recuerdo de Roma, su famosa Fontana de Trevi y sus románticas leyendas… ¿No las habrá también en Cusco? ¿Habrá que inventarlas? El turismo es ilusión, animación de paisaje, cordialidad, amabilidad… todo eso y más…

Cusco tiene todas las bases para ser un lugar recordado como un ejemplo de destino turístico cultural de excelencia. Hagámoslo posible.

En una crónica turística, Cusco y su pasado, reflejado en sus edificios y vías de circulación, pueden muy bien llenar un recorrido de “visita a la ciudad” de alto contenido turístico, con una llamada cultural potente que va desde esa historia mítica de la capital del Imperio Inka, hasta la realidad actual donde se han sabido conservar leyendas, tradiciones seculares, arquitectura, etc., como se puede apreciar en el propio Palacio Municipal, por poner un solo ejemplo. Una joya.

CAPACITACION TURISTICA

El Colegio de Licenciados en Turismo de Cusco, tiene más de 2.200 miembros. Esa es la cifra que nos ha dado su presidente, en la amena y trascendental charla que sostuvimos, en sus amplias instalaciones propiedad de la institución, donde fuimos atendidos con singular cordialidad. Es esta una cifra que dice claramente la vocación de Cusco y que sella el interés demostrado por el conocimiento que podemos ofrecer a estos miembros colegiados, muy en especial en cuanto se refiere a las nuevas modelos de gestión turística, las estructuras actuales del turismo mundial, los fundamentos del turismo que viene, la operación digital, etc. etc.


En la Cámara de Comercio, Industria, Servicios, Turismo y Producción de Cuzco, junto a sus más altos dirigentes.

Sobre estos temas de actualidad, está basada la actuación que tenemos pendiente realizar en este prospero país, donde el turismo es una necesidad tan evidente como lo es en todo el mundo, pero donde una ancestral historia, unida a las bendiciones de la naturaleza y una acogedora población, deben marcar el paso que unas autoridades competentes tienen la obligación de dirigir y ejecutar con el mayor y mejor conocimiento para lograr el bienestar de sus habitantes y la elevación al máximo de su nivel de vida.

Hechos y realidades que comentaremos en nuestro próximo artículo, apoyados en la Universidad Andina de Cusco, la Universidad Global… ese modélico Colegio de Licenciados en Turismo, etc., todo un panorama que proyecta el bienestar de una región llamada a ser una de las más importantes en el desarrollo del turismo mundial.

Dice el principio de Rotary Internacional: Servir es mi ocupación.

*Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo. UNTWO

*Honorable Embajador de la Organización Latinoamericana del Turismo. OLATUR.

LA NUEVA DICTADURA NO TAN SILENCIOSA


Lorenzo de Ara

Todo es hembrismo. Machismo en mujeres. Por supuesto en las escuelas y en los partidos políticos.

Es el nuevo código deontológico de los medios de comunicación.

Hembrismo para ser demócrata cabal, progre, tipo guay. Inteligente. Descaradamente solidario, y con el culo acomodado en el sofá del salón decorado gracias al opulento mundo opresor capitalista.

Al feminismo lo enterraron vivo. “Kill Bill”, Uma Thurman saliendo del ataúd y prosiguiendo con la venganza. “¿Un vaso de agua, por favor”.

El hembrismo se desnuda y enseña la grotesca fisonomía de la nueva dictadura. Quizá le sirva para el invierno la bandera de las siete estrellas verdes. La Estelada. ¿La serpiente de las vascongadas?

No es suficiente con el “todes”, siempre hay más. Pero el “todes”, recuerden, es una guerra pacífica en defensa del lenguaje.

Arturo Pérez-Reverte y la RAE, por ahora, no muestran debilidad. Inexpugnables. Firmen mantienen el “no pasarán”. ¿Quiénes no pasarán?

El hembrismo, los portadores de la peor dictadura que el ser humano pueda imaginar. Aunque todavía revolotea en la democracia liberal la pasión carnal por el comunismo que se tolera. Es más, se vota con incultura democrática.

Igual de destructiva es la horrenda mentira “un hombre, un voto”, convertida en verdad para satisfacción del vulgo/masa y los sátrapas de los partidos políticos.

El hembrismo forma parte de esa misma falacia.

Pregonan que la democracia lo aguanta todo. No estoy tan seguro. Sánchez se aprovecha de ella y la destripa.

La historia está ahí para que sepamos que la revolución francesa en nada se igualó a la de las 13 colonias americanas.

La guillotina (hembrismo en el siglo XXI) fue la herramienta para “liberar” al pueblo del yugo de la monarquía absolutista.

Hoy toca el lenguaje inclusivo para la liberación fecunda de los oprimidos.

La cabeza vacía es igual de inútil que el jarrón chino en política.

sábado, 21 de septiembre de 2019

HASTA EL ALCALDE ES DE TODOS, Y NO PROPIEDAD DE LA CASA DEL PUEBLO


Lorenzo de Ara

Jorge Bustos lo recuerda con rotundidad: “La nostalgia es una madre estéril que solo pare abortos.”

Puede que el Psoe piense que la ciudad vuelve a ser suya.

Puede que el alcalde improvise y hasta se crea gracioso si de vez en cuando asevera que estará en la alcaldía treinta años. O así.

Pero la nostalgia del antiguo poder rojo en la ciudad es un veneno que mata lentamente.

¡Los sucesivos mandatos del Psoe en la ciudad siempre han terminado siendo abortos dolorosos!

De ninguna de las maneras, aunque seas un socialista con mando en plazo, podrás ganarle la guerra al reloj. Que lo sepas.

Los segundos en el poder entierran vivo al que se mantiene en pie gracias a la herencia del gestor anterior. (Aquí lo de gestor es más apropiado que si emplease la palabra político).

La bisoñez de los socialistas no es óbice para que el PP realice su trabajo sin piedad. Y el trabajo del PP a día de hoy consiste en desmontar pasito a pasito todas las trampas y el buenísimo de esas siglas. Los socialistas quieren hacer creíble la mentira. La obligación del PP es evitar la consolidación del embuste.

La ciudad no es mejor ahora que antes.

Los que menos tienen no van a ser mejor atendidos que antes.

Las grandes obras no culminarán su proceso de ejecución con más rapidez por estar el Psoe orgiásticamente ganduleando en el poder.

La ciénaga de la propaganda es pan para hoy y hambre para mañana. Al tiempo.

“La gestión del hastío es un terreno muy peligroso”, escribe Teodoro León Gross, y lleva razón.

El hastío de quienes observan cómo el número uno del Psoe local se cree mejor que el anterior, exigiendo a los suyos, y a los que no son de su cuerda, que destierren las dudas. “O yo, o el caos”.


Por ejemplo, si la Universidad Popular Municipal “Francisco Afonso” es del Psoe, y así lo creen algunos “sabios” locales y la progresía inmersa en un marasmo de embrutecimiento intelectual, entonces, por esa regla de tres, quienes no somos socialistas y le debemos tanto a la UPM, deberíamos practicar la genuflexión ante la plumilla que en política nunca despreció el uso del puñal (metafóricamente hablando) y, también pedir la bendición y el perdón del buda local maestro de la cháchara.

La UPM es de todos.

¿Estuvo la UPM en buenas manos cuando Diana Mora se encargó durante cuatro años de reflotar una institución abocada a la inutilidad? ¿Quiénes, de los que hoy trabajan en ella se atreverían a decir lo contrario?

Si la UPM es ideología, la UPM es un cadáver que debe ser enterrado sin perder un minuto.

El Psoe no debe caer en la tentación de volver a comerse viva la ciudad.

La vieja guardia socialista no asusta a nadie y, mucho menos, encandila con sus fuegos de artificio y oropeles gramaticales.

La ciudad es de todos.

Hasta el alcalde es de todos, y no propiedad de la Casa del Pueblo.

P.D. David Hernández, líder de Asamblea Ciudadana Portuense (ACP) debe fiscalizado por el PP con el máximo rigor. Dirigir un área importantísima conlleva, amén de una alta responsabilidad, tener la fortuna de que una oposición responsable vigile todos y cada uno de sus pasos. El PP es el representante de más de 4.700 portuenses. Pero si la oposición falta al respeto al líder de ACP y concejal de Ciudad Sostenible, entonces el PP le estará haciendo un favor al representante de una ideología que es mala para los intereses de la ciudad. David Hernández no tiene problemas de comprensión. Haga el PP su papel. Tiene personas en el grupo municipal capaces de hacer oposición con mucha dignidad.

EL BARRIO, AFÁN POPULAR CONSTANTE


Salvador García Llanos

Presidente de la Asociación de la Prensa de Tenerife 

Presentación del libro LA VILLA ARRIBA, de Nicolás González Lemus


 Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias

Puerto de la Cruz
Septiembre 19/2019
“Uno de mi calle me ha dicho que tiene un amigo que dice conocer a un tipo que un día fue feliz”.

            Fíjense con qué poco, con qué escasos elementos, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat construye las esencias de su cotidianeidad. La calle, la amistad, la transmisión oral de la información... Y hasta la felicidad.

            Seguro que Nicolás González Lemus conoce ese original poema de Serrat, alusivo a una época de su vida y al espacio vital donde se desnvolvió escuchando historias singulares y domésticas que terminó poetizando. Porque Nicolás también creció y convivió en un barrio que ahora robustece con el libro que esta tarde presentamos: La Villa Arriba en el desarrollo de La Orotava, editado por el colectivo cultural La Escalera.

            “Porque la poesía es el barrio, o sea, el mundo”, tal como interpretara Antonio Hernández, Premio Nacional de Poesía 2014 y ganador de otros galardones literarios, y allí, en el barrio más antiguo de la Villa, también llamado El Farrobo, Nicolás entendió que la vida es lucha, superación, forja de ideales y aportación constructiva a la colectividad.

            Aquel era el núcleo, acaso la razón de ser de cuanto irradiaba, el centro de la geografía, con aroma a pasteles caseros, juegos callejeros, austeridad en las formas y costumbrismo con predominio de la religiosidad, hasta que fueron rompiendo moldes y paulatinamente se fueron registrando avances que transformaron aquel núcleo, principalmente a raíz de la constitución de la asociación de vecinos 24 de junio de San Juan Bautista, un hito histórico, según escribe el autor que rinde tributo al barrio, a su barrio y a su gente, al vecindario, y dentro de este, a las mujeres que encontraron en la asociación y en sus actividades un canal de socialización, “aunque seguían las mayores teniendo todavía reparos para entrar solas a las bodegas”.


            Costumbres rígidas, casi leyes no escritas, que tenían un largo recorrido hasta que otros usos sociales ponían un punto final para dejarlas en esa fase de la historia que alguien se encargará de memorizar.

            “Creo que no hay mejor forma de contar algo que haberlo vivido”, dice el autor de forma que invita a los lectores a cruzar la calle Pescote y a añorar otras localizaciones, episodios, tradiciones y personajes. Es natural que Nicolás diga que ésta es una crónica muy personal, en la que exalta el carácter familiar de la vida callejera y en la que resalta la “fraternidad vecinal”, independientemente del sustrato ideológico, cultural, religioso o social de los residentes. “Los vecinos -escribe- estaban llenos de alegría  y vivían muy estrechos entre ellos. Existía una cultura de solidaridad, de auténtica vecindad. Los vecinos se ayudaban unos a otros. Las mamás proporcionaban víveres o especias a los convecina de enfrente, o a la casa colindante, para salvarla de apuros. Era una seña de identidad del núcleo poblacional”.


            ¿Era o no era poesía? ¡Cómo no iba a ser feliz Nicolás en ese hábitat! Una bodega, una panadería, una zapatería, las ventas de ambiente tan sugerente, la carpintería, los chorrros de agua para el suministro público, el camión transformado en la guagua del barrio y hasta “el canal de mampostería que conducía el agua al molino”. Por todos esos sitios pululaban personajes populares, comúnmente identificados por sus motes o apodos. Por allí, por el campo de La Garrota, por el barranco, por La Torrita, anduvo  González Lemus, testigo -más o menos activo- de la “guerra” entre la Villa Arriba y la Villa Abajo, a la sazón consumidor frecuente de un insólito bocadillo, el que preparaba su madre cuando abría el pan por la mitad “y se lo llevaba al cabrero para que ordeñara al ignorante animal directamente sobre él”. Un bocadillo delicioso -precisa- y una tradición que se mantuvo hasta principios de los años setenta del siglo XX.

            No es para dar la razón a quienes afirman que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero con qué poco se conformaban los niños y adolescentes de aquella época. Hoy en día ni todos los avances tecnológicos ni la fácil accesibilidad a los bienes de consumo satisfacen como entonces.

            Nicolás, con este libro, salda la deuda con el barrio. Es una manera de decir. Es probable que más de un amigo o vecino compañero le pidieran, en cualquier ocasión, que lo escribiera. Cuando la manivela de la memoria echó a andar, todo fue cuestión de rescatar, de contrastar, de verificar y de comprobar que allí había algo más que fundamentos para una aportación bibliográfica, con la que se mitiga un vacío.

            Los historiadores tienen que disfrutar cuando se adentran en el terreno del pretérito y del entorno más cercano, es decir, allí donde jugaron, aprendieron, convivieron, sufrieron y crecieron, cubriendo las etapas de la vida para quedarse allí o para encontrar otros destinos en donde hay licencia para la remembranza. Y para volver de vez en cuando y prolongar la añoranza.

            Estas páginas de González Lemus reflejan la personalidad de la Villa Arriba, a la que no es ajeno pues vivió una etapa tan activa y dinámica como la que siguió a la constitución de la Asociación de Vecinos 24 de junio de San Juan Bautista. Ahí participa de un permanente comportamiento histórico y reivindicativo, de un proceso social y cultural que, en El Farrobo, registra la aparición del recordado Club Tauro y del periódico El Aguijón. Así se enriquecía el destacable pasado histórico de este núcleo poblacional.

            “Efectivamente, entre los años sesenta y setenta en muchos jóvenes del barrio se despertó el interés por abrazar una forma diferente de vida, tanto en los cultural como en lo social”, escribe el autor de La Villa Arriba. Lo hace con cierta ternura, describiendo la percepción y las aspiraciones, tan llenas de vitalidad. Fíjense con qué naturalidad:

            “En los sesenta nos dimos cuenta que el mundo, por primera vez y precisamente en esos años, los jóvenes asumimos una identidad que no habían conocido nunca hasta ese momento. La nueva generación estudia (nuestros padres quieren garanrizarnos una posición social mejor, por lo que hacen un esfuerzo para que estudiáramos, se hacen reuniones, se lee, se discute, se crean compromisos sociales y políticos -prohibido por el régimen de Franco- , se escuchan las novedades musicales que llegan, slobre todo del mundo anglosajón, se empieza a disponer de algo de dinero, se compran discos. Los Beatles y los Rolling Stones invaden nuestros gustos musicales. El momento lo poría definir como una nueva alegría de vivir, deseábamos vivir de un modo positivo y diferente en un mundo sin guerras ni desigualdades. La nueva generación que compartía la ideología pacifista. Nuestra generación quería participar de un modo activo, construirse a sí misma, determinar su propio futuro y elegir sus propios modelos, sin cambiar los de los adultos, la de nuestros padres, pero rechazando la concepción de la vida”.

            “Those were the days” (“Qué tiempo tan feliz”), como nos cantara Mary Hopkin en una balada tan cargada de emotiva añoranza.

            Nicolás González Lemus escribe un libro ameno, generacional, el libro pendiente para conocer las entrañas de algunos acontecimientos que ya tienen un soporte documental que los habitantes de la zona y los estudiantes manejarán con el mismo afán que caracterizó a quienes, de siempre, hicieron de la Villa Arriba, un motivación constante o permanente. Está escrito con el rigor exigible al historiador, quien ya sabe lo que es manejar fuentes de primera mano, las vivencias propias, la memoria, algunos escritos conservados durante décadas..., hasta acabar con la descripción de la nueva Villa Arriba, la que ya ha experimentado algunas determinaciones de planificación urbanística, hasta convertirse en una zona residencial más de La Orotava, en un barrio más de los muchos del municipio, donde la individualización -y no es un mal exclusivo- invade la convivencia, precisamente cuando la Humanidad está en soledad, inmersa el huracán de las comunicaciones.

            Pero ese barrio tiene su historia, su poesía, su felicidad individual y colectiva, sus rasgos, sus amigos, sus personajes y González Lemus lo ha plasmado en su obra con atractivos suficientes como para que elijamos un poema del escritor uruguayo Mario Benedetti en el que habla de volver al barrio -Nicolás lo ha hecho- y que es válido para rubricar esta aportación. Dice así:

            “Volver al barrio siempre es una huida
casi como enfrentarse a dos espejos
uno que te ve de cerca/ otro de lejos
en la torpe memoria repetida
la infancia/ la que fue/  sigue perdida
no eran así los patios/ son reflejos;
esos niños que juegan ya son viejos
y van con más cautela por la vida.

            El barrio tiene encanto y lluvia mansa
rieles para un tranvía que descansa
y no irrumpe en la noche ni madruga;
si uno busca trocitos de pasado
tal vez se halle a sí mismo ensimismado/
volver al barrio siempre es una fuga”.

            Por eso fueron felices Nicolás y los jóvenes de la Villa Arriba. Además, ya tienen su libro.

EL LEGADO DE EL LAUREL


Pedro Ángel González Delgado

Hoy ya se puede disfrutar del Parque Inclusivo El Laurel, en la Urbanización La Paz, en el término municipal de Puerto de la Cruz. Primero de su clase en las Islas Canarias, nació, creció y prácticamente se finalizó bajo la alcaldía del Partido Popular en la ciudad turística. Ahora son otros quienes lo inauguran, pero eso no es lo importante, pues lo sustantivo es que la ciudadanía en general puede deleitarse de un lugar que da pie a construir una sociedad mejor, ya que no se trata, como decía Altamirano, hora de buscar la tumba de los mártires donde crecen los laureles de la victoria.


En un espacio abierto versátil de cinco mil ochocientos metros cuadrados, compuesto por zonas en las que de destacan y potencian diferentes franjas sensoriales, se intercalan superficies de recreo distinguidas por colores, con la naturaleza, y en la que los sentidos tienen una especial relevancia. En este parque puede observarse el cariño y la ilusión que promotores del proyecto, equipo redactor del mismo, organismo que lo financia, personas que han aportado sus ideas y, en definitiva, todo aquél que ha podido colaborar. Y así, recordando en este momento lo que nos decía José Saramago, cuando expresaba que no había que olvidar que lo que hoy llamamos realidad fue imaginación ayer, es como podemos hacernos una idea del nacimiento de este planteamiento que hoy es palpable.

De ese modo, con visión de futuro, desde el inicio del mandato 2015/2019, a través de la Concejalía de Relaciones Institucionales, se contempló la necesidad de convertir la ciudad de Puerto de la Cruz en accesible, pero no únicamente a través de la adaptación de las aceras para superar las barreras arquitectónicas, sino con lugares en los que todos, niños y adultos, pudieran disfrutar conjuntamente, no de forma exclusiva, sino inclusiva. Una ciudad que contará con espacios en los que se construyera una comunidad en la que los niños con dificultades pudieran jugar de forma natural con aquellos que no las tienen, como iguales, porque lo son, y que no se limitase única y exclusivamente a la colocación aleatoria de juegos y columpios adaptados. Una ciudad que cuente con espacios, juegos y columpios que se pudieran utilizar conjuntamente con otros, sean niños o adultos, integrados en el lugar en el que se ubica, y que tuviera carácter multifuncional, sirviendo tanto para el juego infantil como lugar de descanso, lectura o, incluso, de un paseo.


Hubo que hacer ver - convecer es más difícil - que era un proyecto social y para la sociedad en general que, además, dinamizaría la zona, y que no se trataba de aislar a nadie, sino más bien, como ahora se puede ver, de integrar al conjunto de la ciudadanía. Pero no está todo hecho. No es más que el primer paso, importante, pero el primero, de una idea de ciudad mejor y única accesible para todos. Una ciudad que no necesite de flotadores para no sumergirse, sino que cuente con las herramientas propias adecuadas para que se quiera estar siempre en ella. Como su propio nombre indica, El Laurel, debe seguir un tronco recto, crecer de forma lisa, sin estridencias, para que con su gran sombra se consiga el lugar que, como nuestro clima, suave y fresco, se pretende para toda la ciudad. 

Por ello, como se decía, es el primer paso de algo mayor, concretamente de la denominada Red Plan de Barrios Verdes, en el que dentro de sus fases está el establecimiento de parques infantiles y zonas recreativas en distintos núcleos poblacionales de Puerto de la Cruz. Y es que lo social no es patrimonio de nadie en exclusiva, es de todos. De esa suerte, en la culminación de esta gestión realizada es donde se puede apreciar el compromiso con las personas, con la ciudad. Se resalta la apuesta por convertir al municipio en una localidad que le aportase a todos, en la que todos se sientan cómodos y que, además, rompiera etiquetas. Demuestra que se sabía lo que se hacía y que sí existía una idea de ciudad. Quizá, para quién que quiera verlo, esta actuación pone en evidencia a los que mucho han venido ofreciendo porque, a buen seguro, no van a cumplir.


En política, la sensibilidad con las personas no sólo se demuestra con la sonrisa y abrazo fácil unido a frases grandilocuentes. Hace falta gestión comprometida en la solución a los problemas diarios reales que se encuentran los ciudadanos, y el Parque Inclusivo El Laurel es un buen ejemplo de ello. Se apostó por un lugar que aportase a la ciudad, que sirviera para todos, y en el que cualquier persona se sintiese cómoda, y que, además, no se estereotipase a nadie. Este primer e importante paso en el camino trazado forma parte de un plan ambicioso. Ya no se trata de hacer zonas de juego con dos ó tres columpios y un banco para que, mientras los niños hacen como que no se aburren, los padres consulten su móvil allí sentados, sino de crear una red de parques infantiles - zonas recreativas que constituyan lugares de convivencia, en los que las familias pudieran reunirse, tanto los abuelos con sus nietos, como los padres con los hijos, estos con sus amigos, etcétera, y que deberá continuarse como estaba previsto en las zonas de La Vera - San Antonio, Las Dehesas, Punta Brava y en la querida Plaza del Charco. Se debe continuar en la línea de crear estupendas zonas de encuentro, para poder disfrutar de momentos en comunidad, sin necesidad de tener que desplazarse a otro municipio para ello, con trabajo serio y riguroso, y, despertando, si hace falta, a los actuales regidores de los laureles donde ahora parece que ya duermen.