Rosa Dalila Bretón Escoto
¡Gracias Señor, Por Este Nuevo Día!
En estos tiempos difíciles en el sentido más general de la
palabra, la humanidad se encuentra enfrentada a duros retos cada día, para
poder vivir con cierta dignidad, lo cual nos obliga a distribuir nuestras
energías en varias actividades. Sin proponérnoslo, muchas veces caemos en el egoísmo,
y nos olvidamos de otras personas que tienen iguales o mayores necesidades que
las nuestras, y no somos solidarios en el momento preciso.

Al término altruista, se le atribuye más de un origen
etimológico: a partir de la palabra italiana “Altrui” (el otro), derivada del
latín Alter; “Altruisme”, vocablo del francés antiguo que significa “darse uno
mismo”; el griego “philos”, cuyo significado es “Amor”, y n”Antropos” ser
humano, hombre. El término Altruismo fue creado por el filósofo francés AUGUSTE
COMTE en 1851, para designar una “actitud solidaria opuesta al egoísmo”.

Desde la “Biología Evolutiva” y “La Etología” (estudio
científico del comportamiento humano y animal), sostienen que el altruismo es
un patrón de comportamiento animal, el cual lleva a un ejemplar a poner en
riesgo su propia vida, para proteger y beneficiar a otros miembros de su
especie. Ejemplo: algunas especies de reptiles, ratas de laboratorio,
chimpancés, etc. Un estudio realizado por el pensador y filósofo inglés JOHN
STUART MILL, lo ha llevado a la conclusión de que “las personas no nacen
altruistas, si no que adquieren esta cualidad, como resultado de la educación
que reciben.”Un resto de semana de Paz, Amor y Reflexión a los seres que
amo, los que se relacionan conmigo y a los que no conozco.
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