Desarticulada una
organización criminal que captaba mujeres de origen sudamericano para su
explotación sexual en Francia y España. La operación, llevada
a cabo por policías españoles, franceses y paraguayos en colaboración con
funcionarios de la Agencia Estatal de Administración Tributaria en Navarra y
con el apoyo de una oficina móvil de Europol, ha permitido desarticular por
completo el entramado al actuar de forma simultánea en el país de origen de las
víctimas y en los que eran explotadas. Los agentes han
detenido a 14 miembros de la organización en Paraguay, Francia y España, de los
cuales tres de los máximos responsables ingresaron en prisión provisional. La investigación se
puso en marcha gracias a la llamada de una de las víctima al teléfono contra la
trata (900 10 50 90) y se ha saldado con la liberación de 15 mujeres que
estaban siendo explotadas.
Agentes de la Policía Nacional en colaboración con policías
franceses, paraguayos y funcionarios de la Agencia Estatal de Administración
Tributaria en Navarra, con el apoyo de una oficina móvil de Europol, han
desarticulado un complejo entramado de carácter internacional dedicado a la
captación de mujeres de origen sudamericano para su posterior explotación
sexual en diferentes localidades de Francia y España. La operación, que constituye un hito en la cooperación
policial internacional al permitir trabajar de manera conjunta a los agentes
pertenecientes a los distintos Estados miembros de la Unión Europea junto con
los de Paraguay, ha logrado la desarticulación completa de la organización al
actuar simultáneamente tanto en el país de procedencia de muchas de las
víctimas, Paraguay, como en Francia y España, destino final de las mujeres para
su explotación sexual. La investigación se originó a finales del pasado año a partir
de la llamada realizada por una de las víctimas al teléfono 900 10 50 90 que la
Policía Nacional ha habilitado para la atención de las mujeres víctimas de
trata y la colaboración de los ciudadanos. A partir de esta información los
agentes iniciaron las primeras pesquisas que les llevaron hasta una
organización constituida en torno a un clan familiar y dedicada a la trata y
explotación sexual de mujeres. Éstas eran captadas principalmente en Paraguay y
posteriormente trasladadas a Europa donde eran obligadas a ejercer la
prostitución en pisos y locales de Pamplona, Nantes (Francia) y LaRoche-Sur-Yon
(Francia). Con el fin de trabajar de forma coordinada para localizar y detener
a los miembros de la organización ubicados en dichos países, así como para identificar
a mujeres que pudieran estar siendo víctimas, los investigadores solicitaron la
colaboración de las autoridades francesas y paraguayas. Aleccionadas para
pasar el control de entrada. El grupo criminal captaba mujeres a través de sus miembros
asentados en Ciudad del Este (Paraguay) utilizando como excusa la falsa promesa
de un trabajo en España como masajistas, empleadas domésticas o en
supermercados. Todos los gastos generados por el traslado de las mismas y
gestiones documentales corrían por cuenta de la organización y las mujeres, por
su parte, se comprometían a abonar la cuantiosa deuda con los beneficios que
obtuvieran de su trabajo. Con el fin de asegurar la entrada de las víctimas en Europa,
la organización las aleccionaba sobre cómo debían comportarse en presencia de
los agentes, como vestirse y que respuestas debían dar a las preguntas que les
hicieran en el control para parecer turistas que venían a conocer nuestro país. Las mujeres salían de la ciudad paraguaya de Asunción con
destino a Sao Paulo (Brasil) y desde allí entraban en territorio Schengen a
través del aeropuerto de París. A partir de ese momento algunas de ellas eran
trasladadas hasta Nantes (Francia) y otras volaban a España, en concreto al
aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, evitando de este modo que el primer
control fronterizo se realizara en nuestro país y facilitar su entrada en
calidad de turistas. Deuda de 3000 euros Ya en España o en Francia, la red operaba de igual manera.
Las víctimas eran trasladadas a pisos o locales de alterne donde eran
informadas de cuál iba a ser su verdadero trabajo y de la deuda que habían
contraído con la organización, que rondaba en torno a los 3.000 euros. En ese
momento también recibían instrucciones de cómo debían vestirse y comportarse
con los clientes, así como horarios de trabajo y precios de los servicios. La organización mantenía a las víctimas bajo un control
absoluto, acompañándolas en todo momento en sus desplazamientos entre los pisos
en los que vivían y los locales en los que ejercían la prostitución, además de
acompañarlas a la hora de realizar cualquier tipo de gestión que tuvieran que
hacer fuera de aquéllos. Detenciones y
registros simultáneos en tres países Una vez reunidas todas las pruebas necesarias y con las
oportunas autorizaciones judiciales, los agentes organizaron un complejo
dispositivo que actuó de forma simultánea y coordinada en España, Francia y
Paraguay, contando además con el apoyo de una oficina móvil de Europol y que
culminó con la completa desarticulación del entramado. Agentes de la Policía Nacional en colaboración con la
Agencia Estatal de Administración Tributaria en Navarra y el apoyo de Europol,
realizaron cinco registros en Pamplona - tres en domicilios y dos en centros de
masajes- en los que se intervino importante documentación relacionada
directamente con la actividad delictiva, tanto con el control de las mujeres,
como de los beneficios obtenidos de su explotación, así como 35 terminales
móviles y equipos informáticos que están siendo analizados por expertos
policiales. Asimismo, los investigadores liberaron a cuatro víctimas y
detuvieron a 9 miembros de la organización entre los que se encontraba la
máxima responsable, que ingresó en prisión por orden del juez. Simultáneamente agentes de policía franceses registraron un
domicilio y dos casas de citas en territorio francés y liberaron a tres
víctimas, además de proceder a la detención de otros tres miembros de la trama,
uno de los cuales también ingresó en prisión. Por su parte, policías paraguayos realizaron al mismo tiempo
otros dos registros en el domicilio de uno de los principales encartados y en
una agencia de viajes utilizada por la organización para gestionar los
traslados de las víctimas, además de detener a dos de los principales
implicados en la trama y decretando, la fiscal encargada del caso, una orden de
detención sobre otros dos implicados. “Con la trata no hay
trato. Denúncialo” Esta operación se enmarca dentro del Plan de la Policía
Nacional contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, en
funcionamiento desde 2013 y que motivó la activación de la línea telefónica 900
10 50 90 y el correo trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana
y la denuncia, anónima y confidencial, de este tipo de delitos. Gracias a la colaboración ciudadana a través de dichos
medios, la Policía ha recibido más de cinco mil trescientas comunicaciones, de
las que se han derivado un total de 478 investigaciones.
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