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sábado, 11 de julio de 2015

LOS REALEJOS NO CAMBIAN



Esteban Domínguez

Aunque parezca mentira, este municipio no cambia. La lo hemos dicho, una y otra vez, y don Manuel Domínguez no nos quiere comprender.

 Yo le rogaría que se dé una vuelta por nuestros barrios. Que hable con los vecinos, que escuche a la gente, que limpie tantos excrementos, basuras y tantas cosas, que parecen no tener remedio.

Ya de ese tema hemos hablado en varias ocasiones, pero la solución no llega. Debe ser que está muy ocupado. Las imágenes que acompañar este comentario, lo dicen todo.

Y como es natural, una imagen vale más que mil palabras, espero que las vea, las analice y si puede, las estudie y definitivamente, le busque por el bien de todos, una solución.

Vd. dice que le gusta mirar a los ojos a la gente cuando habla, me parece justo, y no se equivoque cuando tanto promete, y nada de hace por mejorar este municipio, al que Vd.  Tanto quiere y nada se hace.

En fin para no cansarle, ya que suele Vd. estar muy ocupado, le ruego una vez mas, visite nuestros barrios, y préstele mejor atención, al casco histórico del Realejos Bajo. El cual da pena contemplarlo, que existen en el varias viviendas, a punto de irse al suelo.

Hasta que no pase una desgracia, los políticos no actúan, pero será mejor “prevenir que curar Sr. Domínguez.

Pero hay otras muchas más cosas que decirles y que Vd., ha dicho y no las ha cumplido. Repase su agenda. De algo se olvida, Sr. alcalde, yo tengo su programa electoral, ¿Vd. lo ha repasado página por páginas? Creo que no.

 
Por consiguiente. Sr. alcalde de Los Realejos, ya en política. Le conocemos, porque me da la sensación, que Vd. y su equipo de gobierno, están tomando el camino de su “antecesor” señor Amaro, y si no es así, demuéstreselo a los realejoros. A los de Arriba y a los de Abajo.

Ya Vd. es veterano en política, con lo tanto, mis consejos de nada le sirven, pero dar un buen consejo, tampoco es pecado.

También le ruego, que le ponga una puerta al poli de barroso. Ya que la que tenía, se la han quitado.

ESTÁN CASI FINALIZADAS LAS OBRAS DE LA PASARELA DE LA VERA


 
José Peraza Hernández

El anterior puente, fue conocido por el “PUENTE DE HIERRO“, me gustaría proponerle a las autoridades de ambos municipio, que se le ponga nombre oficial. Por lo cual, quiero votar la primera piedra, con el siguiente nombre: “PASARELA LA UNIÓN”

Esta pasarela, va hacer historia, porque lleva desde 1970 hasta 2015, la unión entre vecinos. como entre los dos municipios, espero que sea del agrado de todos.

 
A la espera de verlo realidad

CINE DE LA VERA, HISTORIA VIVA DEL BARRIO

 
Gregorio Dorta Martin
                                                                      
Hoy en día los cines prácticamente han desaparecido. Y más aún los de barrio y las salas pequeñas han tomado el mismo camino. Hoy en día el público prefiere acercarse a las grandes salas de los Centros Comerciales o, simplemente, descargar la película y verla en casa. Hacía los años 60, 70, 80 e incluso 90 el barrio de la Vera contaba con un cine propio. Tras el cierre del mismo, los cines han terminado por desaparecer de nuestro barrio. Solo tenemos cerca los del Centro Comercial de Alcampo, pero esto ya son otra historia, otro género de cine que para nada tiene que ver con el cine de La Vera de antaño.
 
El Cine de la Vera fue historia viva del barrio, se podría definir de dos formas diferentes.  El Cine de las dos películas, es decir la que se proyectaba en la pantalla y la que protagonizaban los vecinos de barrio en sus cómodas butacas. Tanto una como otra tenía su particular historia, pero las dos como la vida misma, es decir con sus bajos y altos. Aunque fue una época en la que acudir al cine era prácticamente el único divertimento que había- y que podían permitirse- los vecinos del barrio. Ese, y pasear por la pequeña plaza con la bolsa de golosina en la mano y la otra era ir a los partidos de fútbol al viejo Salvador Ledesma. No había para más.
 
Ese cine del barrio contaba entonces con una única sala en la que se proyectaban la película, pero separadas con un salón a ras de la pantalla que le denominaba la “tribuna” y la otra en la parte alta que le decíamos popularmente “el gallinero”, con dos precios diferentes, para la primera sala el cine valía en alguna etapa dos pesetas y media y en el gallinero alrededor de sólo dos pesetas. Por supuesto en las dos salas convertidas en una sola se producían cosas que hoy en día si se cuenta más de uno se avergonzaría o se sonrojearía. Como máximo a la semana daban dos películas con una sesión diaria que daba comienzo a las nueve de la noche y otras dos sesiones más los domingos, con una a las cuatro y otro pase a las nueve horas. Donde la primera tenía que ser una película para niños. A los cines de la noche tenía que tener mucho más de 18 años cumplidos y aquí prácticamente salvo excepción no se escaba ni el más pintado, porque en el barrio todos nos conocíamos y los trabajadores del cine de la Vera era vecinos del mismo lugar.  Dónde vas “mocoso” te paraban en la entrada y te decían “quieres que se lo diga a tus padres”. Tal vez por ese mismo motivo para los jóvenes o la infancia del barrio queríamos que pasara lo más rápido posible para poder cumplir la edad reglamentaria que exigían para ver las películas de las horas de la noche. Fueron los tiempos de la dura dictadura y gobernaba Franco, la censura en el cine nos prohibía ver un beso amoroso, por eso los jóvenes buscábamos engañar al acomodador y ver esa clase de películas que nos mostraban nada del otro mundo.
 
La películas que se proyectaban no era de estrenos, ni mucho menos. Esas estaban reservadas a los grandes cines del Centro de Puerto de la Cruz, la Orotava o Los Realejos. Los vecinos de la Vera nos acercábamos al Cine para ver películas clásicas, desde la de Charles Chaplin a las de El gordo y el flaco. Tampoco solía faltar en la cartelera el cine del Oeste, varias versiones de Tarzán o películas españolas de la cosecha.
 
Como decíamos la sesión costaba aproximadamente 2.50 pesetas (medio duro) y había un intermedio de quince minutos que acudía al bar del mismo a comentar y refrescar algo la boca en compañía de los amigos que allí nos veíamos.   Tampoco había mucho más que hacer”. Veían las películas y también el NO-DO, que se proyectaba entre cada una de ellas. La cartelera aparecía como hoy en los periódicos. Sin embargo, solían realizarse muchos cambios de última hora, por lo que el boca a boca acababa por convertirse en el mejor aliado de las salas. Desde la iglesia, el club  y los colegios también se anunciaban los próximos pases. El Cine de la Vera estuvo lleno de historias muy interesantes, lo que allí ocurrió y se dijo pocas veces salió del mismo.
 
En esta sala recuerdo a los acomodadores, que eran vecinos del barrio, era el que ponía a funcionar la cinta de la película y luego bajaba a la sala para ayudar a su compañero en el cometido de que se guardara el orden e incluso se acostumbraba por parte de la clientela a darle propinas, en oportunidades pasaban con un spray durante la película para eliminar los malos olores y desinfectar. La verdad que sucedieron cosas muy curiosas, desde llanos, gritos, fuegos artificiales y vacilones de todo tipo, hasta parejas de novios que se conocieron o se citaron en la sala y que luego pasaron por vicaria.
 
El Cine de la Vera fue un lugar de encuentro de sus vecinos y amigos. Así, de las cosas más curiosas que pude presenciar que vi o vimos una película del final a principio, el técnico se olvidó de colocar bien la cinta y recuerdo que la película se me quedo grabada y se titulaba “La Cabaña del Tío Tom” provoca apasionadas controversias y sirve de manera contundente de telón de fondo en la causa de la liberación de los esclavos...era una película muy interesante para aquella era, sin embargo nadie se enteró de que iba el film. El actor negro primero apareció muerto, luego resucito, todo un lío que marco la juventud de mucha gente del barrio.
 
La Vera aún conserva su cine convertido hoy en venta de frutas y verduras, cada vez que entró en el mismo lugar me lleva a los tiempos de mi infancia y de mi juventud. Fueron tantos y tan buenos recuerdos que nunca olvidaré.

viernes, 10 de julio de 2015

LOS REALEJOS NO CAMBIAN



Esteban Domínguez

Aunque parezca mentira, este municipio no cambia. La lo hemos dicho, una y otra vez, y don Manuel Domínguez no nos quiere comprender.

 Yo le rogaría que se dé una vuelta por nuestros barrios. Que hable con los vecinos, que escuche a la gente, que limpie tantos excrementos, basuras y tantas cosas, que parecen no tener remedio.

Ya de ese tema hemos hablado en varias ocasiones, pero la solución no llega. Debe ser que está muy ocupado. Las imágenes que acompañar este comentario, lo dicen todo.

Y como es natural, una imagen vale más que mil palabras, espero que las vea, las analice y si puede, las estudie y definitivamente, le busque por el bien de todos, una solución.

Vd. dice que le gusta mirar a los ojos a la gente cuando habla, me parece justo, y no se equivoque cuando tanto promete, y nada de hace por mejorar este municipio, al que Vd.  Tanto quiere y nada se hace.

En fin para no cansarle, ya que suele Vd. estar muy ocupado, le ruego una vez mas, visite nuestros barrios, y préstele mejor atención, al casco histórico del Realejos Bajo. El cual da pena contemplarlo, que existen en el varias viviendas, a punto de irse al suelo.

Hasta que no pase una desgracia, los políticos no actúan, pero será mejor “prevenir que curar Sr. Domínguez.

Pero hay otras muchas más cosas que decirles y que Vd., ha dicho y no las ha cumplido. Repase su agenda. De algo se olvida, Sr. alcalde, yo tengo su programa electoral, ¿Vd. lo ha repasado página por páginas? Creo que no.

Por consiguiente. Sr. alcalde de Los Realejos, ya en política. Le conocemos, porque me da la sensación, que Vd. y su equipo de gobierno, están tomando el camino de su “antecesor” señor Amaro, y si no es así, demuéstreselo a los realejeros. A los de Arriba y a los de Abajo.

Ya Vd. es veterano en política, con lo tanto, mis consejos de nada le sirven, pero dar un buen consejo, tampoco es pecado.

También le ruego, que le ponga una puerta al poli de barroso. Ya que la que tenía, se la han quitado.

lunes, 6 de julio de 2015

ASFALTADO CARRETERA GENERAL DE LA VERA


 
José Peraza Hernández                                             06-07-2015

En la mañana de hoy, seis de julio de 2015, y como estaba previsto, procedieron con los preparativos para iniciar las obras de asfaltado. En la carretera general- 820, en dirección a Icod de Los Vinos, por lo que el servido ha sido desviado por la carretera de la rotonda de Alcampo, para ir a los Realejos. Por lo que solo se puede circular por un costado. Ya que por el otros, están los operarios y maquinarías, raspando el antiguo asfaltos el que fue colocado 1970. Claro que en el trascurso de todos estos años se ha estado parcheando. Esté trabajo está siendo realizado por la compañía “Dragados”, trabajos qué, empezaron desde la rotonda junto a la entrada al Centro Comercial de la Villa Alcampo, en dirección hacia el Castillo en Los Realejos.
 
Hay que decir, que nunca es tarde cuando la dicha es buena. Sabemos que es un poco incómodo, pero no los queda otro remedio. Sabemos que hay colas, pero es por una buena causa.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 4 de julio de 2015

DON MAXIMINO, EL MAESTRO DE LA MONTAÑA


 
Gregorio Dorta Martín
Se llamaba Maximino, pero para la mayoría de sus alumnos es “el maestro Maximino de la Montaña”. Tenía como 44 años y vivió junto a su mujer y creo que a una hija en una casa de la calle del barrio de los Realejos. Ahí, en un paisaje dominado por las calles empedradas y de vecinos apiñados daba sus clases en un cuarto o habitación de su casa de la Montaña con una pequeña terraza o patio, de esas de las de antes. Daba clase durante todo el año, pero para aquellos estudiantes que empollamos bachillerato solo acudíamos como refuerzo en los meses de verano. Para nuestros padres los tres o tres meses y medios que duraban el calor sin clase era mucho tiempo sin estudiar y sin hacer absolutamente nada en cuanto a estudios o trabajos. Seguramente en aquellos tiempo había que hacer un hombre de provecho y por eso sacara buenas o malas notas tu familia más cercana te conseguía las clases de apoyo en aquellos meses calurosos de estío.
En aquel tiempo Maximino era de ese maestro de la etapa. No es que fuera un experto duro con sus alumnos, pero usaba métodos que hoy en día seguro que más de uno lo hubiera denunciado. Siempre vestía igual camisa blanca y corbata negra, de 1.69 centímetros de estaturas y algo grueso, cara redonda, seria y categórica. Maximino, el maestro de la Montaña libró más de mil batallas para mejorar las condiciones en las que los alumnos recibían clases en esa escuela marginal fabricada dentro de su propia casa. Esfuerzos que incluyeron la creación de nuevos grados, para reclutar alumnos en sus casas y hasta un corte de ruta -del que participó toda la comunidad- para impedir que instalaran una planta de residuos. Después de todas esas peleas, Maximino fue un maestro de verano muy nombrado y respetado en aquella etapa. Sobre todo cuando la situación comenzó que los padres querían que sus hijos aprendieran lo más rápido posible, sumar, restar, multiplicar y dividir, las prósperas cuatro reglas. Para ese ciclo era muy importante y un orgullo saber esas dichosas cuatro reglas. Cuando la sabíamos de carretilla para nuestros familiares era como si te diera la “orla” de alguna carrera universitaria.
Los que vivíamos fuera de la Montaña en otro barrio como La Vera, ir a la escuela de Maximino ya era una carga a la distancia,  añadida al calor, a la subida a la Montaña y también el respeto tan grande que le teníamos a maestro de la Montaña. Recuerdo, con su regla en mano a la hora de preguntar por las dichosas cuatro reglas nos ponían en fila indias y comenzaba por el primero.
--3X3, preguntaba, 6 respondía. Cuando lo hacía mal regla que te pegaba con cierta fuerza en la mano y a la cola y así sucesivamente hasta que al final de las preguntas al primero que quedaba en la fila era felicitado por los alumnos que quedábamos detrás o en la cola y en alguna oportunidad por el propio Maximino.
El maestro de la Montaña vivió con orgullo ser un docente estatal. No cambia por nada desayunar, comer y trabajar con sus alumnos. Pintar su aula y arreglar el baño del aquel pequeño patio, sin especular con que eso sea incluido en el cuaderno de actuaciones. "Es una forma de vida", sostiene. Algún día le gustaría dirigir una escuela, pero se sentiría realizado si sus alumnos y alumnas recordaran cuando "El maestro de la Montaña" les enseñaba la historia a través de sus anécdotas. Y más aún si eso los ayudara a ser ciudadanos libres y conscientes de su realidad.
Para aquellos que contamos con cierta edad de los 50 a los 65 incluso más años, recordamos con seriedad ese episodio de nuestras vidas que cada verano ocurría en nuestras vidas.

miércoles, 1 de julio de 2015

AQUELLAS FIESTAS DE SAN PEDRO EN LOS REALEJOS


 
José Peraza Hernández
 
En el Nobiliario de Canarias III de Juan Regulo Pérez (Casa de Hoyo-Solórzano) encontramos algunas notas importantes de lugar primitivo donde estuvo la primera ermita de San Pedro y que por el interés, reproducimos. Con las presentes líneas queremos dejar constancia el interés, reproducimos. Con las presentes líneas queremos dejar constancia de este legado histórico de la Ermita de San Pedro, que durante muchos años estaba abandonada.
Y mientras otros a “bombo y platillo” defendían a Rambla de Castro, fue un realejo que desde que notó el abandono de esta ermita, publicó varios artículos en el Periódico EL DIA, y en “JORNADA”, siendo director de ambos el nunca olvidado don José Rodríguez Ramírez, que además tiene un calle con su nombre en este municipio de Los Realejos, por su tenaz empeño de defender los interés de los tinerfeños y de todos los canarios en general.
El autor de este relato publicó en diario “JORNADA”, un artículo, que no cayo nada grato al párroco de aquel entones, corría el año de 1991. Pero este hombre, no paró de escribir el mal estado que se encontraba esta ermita.

En una ocasión y tras los comentarios vertidos en dicho periódico, la visitaron algunas personas de Bellas Artes para contemplar sus ruinas, y no le dieron importancia, pero este realejero, no se cansó de hacer mención a su mal estado, y fue entonces, cuando las autoridades locales, tomaron la decisión de prestarle atención a estas paredes, que estaban a punto de irse al suelo.
Este hombre me cuenta, que fue el Gobierno de Canarias junto con el Ayuntamiento de Los Realejos, quien tomó la decisión de ponerle remedio a la Ermita de San Pedro.
El Gobierno de Canarias a través de su Conserjería de Viviendas y Aguas, ayudó a terminar con el mal estado de ruinas que ofrecía este lugar sagrado, y al parecer, ofrecieron ocho millones de las antiguas pesetas, para su restauración. Con ese dinero y la colaboración ciudadana, como no podía ser de otra manera, se restauro la Ermita de San Pedro.
Y yo me pregunto. ¿Alguien le ha agradecido a este realejero y que no hace falta nombrarlo por su nombre, todo lo que luchó para que la Ermita de San Pedro fuera restaurada? Creo que nadie. Ni siquiera cuado terminados los trabajos de restauración que corrieron de la mano de la Empresa “Víctor Rodríguez” de Tegueste, se invitaron a que estuviera presente.
Incluso le dijeron algunos cercanos vecinos, de aquel lugar, lo que sigue: “nosotros tenemos la Ermita de San Vicente muy bien cuidada; venta Vd. y sus vecinos a levantar la de San Pedro”. 
También esta persona reconoció que la AA.VV. “Landres” de San Vicente, se movió en este asunto, siendo presidente de la misma el Sr. Palmero, porque todo hay que decirlo. Menos el párroco que el citado año en que se encontraba en ruinas, don Ramón Padilla, no “movió una piedra” sin embargo don Juan Manuel Batista Núñez, se interesó en ese asunto, así como en la restauración de la Ermita de Tigaiga, cuyo proyecto del arquitecto don Sebastián Matías, no fue  del agrado de algunos “intelectuales”
Un relato, para enmarcar.
Datos históricos
Juan Ruiz, que tomó por esposa a María del Álamo, hija de Melchor del Álamo y de catalina Barroso, su mujer, según aparece en su testamento del citado Melchor, de fecha 29 de noviembre de 1568, Ante el propio Juan Vizcaíno y de su consorte Catalina Barroso, de 28 de enero de 1591, ante Marcos Rodríguez, ambos en Los Realejos. Este Juan Ruiz, escribe el cronista Núñez de la Peña en sus geanologías manuscritas, hizo dotación de tres doblas para los reparos de la Ermita de Apóstol San Pedro que su padre fabricó junto a su hacienda del Barranco de Ruiz, dando sitio así para ello y obteniendo licencia para que pudiera decir misa, según escritura del año 1578 ante Marcos Ruiz.
En una gran avenida de agua a causa de las lluvias, el Barranco se llevo la Ermita y, a falta de ella, el Capitán Don Pedro de Castro Navarro, fabricó otra bajo la misma advocación, arriba en su hacienda, en el camino que iba de Los Realejos a La Rambla, (conocido como camino real). -El autor de la imagen de San Pedro, apunta este comentarista del cual no boy a dar su nombre, es por el momento desconocido. Esperemos que los entendidos en arte, algún lo den a conocer-.
Don Diego Benítez de Lugo Grimaldi Westerling, caso en la Ermita de San Pedro en La Rambla, término del Realejo de Abajo el día 1 de marzo de 1631 con Doña Ana Gregoria de Vergara Anzola y Meneses,  hija del Maestro de Campo, don Pedro de Vergara y de doña Isabel del Hoyo y Abarca Meneses.
La nueva Ermita construida junto al viejo Camino Real, que conducía desde Los Realejos a La Rambla fue inaugurada para la boda del comentado Diego Benítez de Lugo Grimaldi Westerling con doña Ana  Gregoria de Vergara Alzola en el citado año de 1631”.
Este documento da fe de la importancia de la Ermita de San Pedro, por la cual todos tenemos debemos de luchar  y salvarla del pésimo estado de ruinas en que se encuentra, dado los siglos que la amparan y el interés artístico de su techo y paredes e interiores.
Por tanto, es menester que por esta buena causa todos arrimemos el hombro ya que el pueblo ha notado profundamente su mal estado, y no negaran su importante colaboración económica, junto a los organismos oficiales, quienes además, deben de intentar que nuestro legado histórico, no se vaya al suelo por la decidía.
De la misma forma luchó en los mismos diarios ya citados por restaurar los cuatro lienzos del convento franciscano franciscanos que se encuentras en Tigaiga, ellos son San Pedro Alcántara, San Bernardino de Siena, San Luís Obispo y San Buenaventura. El más valioso de ellos, es sin duda el de la Inmaculada Concepción del Siglo XVII, de autor desconocido. Y de la misma forma, se restauraron el cuadro de la Virgen de la Rosa y el de San Pedro, antes del incendio de la iglesia matriz de La Concepción del Realejo de Abajo.
Por lo tanto, a esta persona no hay que “decorarla o hacerle un monumento” pero debe los buenos vecinos el tiempo gastado en defender nuestro patrimonio, como los Lavaderos de Tigaiga, en total abandono o los desaparecidos entre, otros los de “La Coronela”, o el horno de bóveda al subir “las vueltas de Tigaiga” hacia Icod el Alto.
Entre otras muchas cosas que en este municipio van desapareciendo sin que nuestras autoridades hagan algo, por recuperarlas
Salvarlas, está en nuestras manos.
 
NOTA: En el Libro “LOS REALEJOS DE AYER Y DE HOY”. Editado por el Excmo. Ayuntamiento de Los Realejos, encontraran todo clase de detalles, que nos habla con toda claridad, lo sucedido en la histórica Ermita de San Pedro, por imagen en las que podemos ver algunas fotos que lo muestran casi todo.