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sábado, 25 de noviembre de 2017

LA PIEDRA ROSETTA

Rosa Dalila Bretón Escoto

¡Gracias Señor, Por Este Nuevo Día!

Cada día estoy más convencida de lo importante que es escuchar y ver programas, o documentales, de contenido interesante, en los cuales te presenten temas relacionados con: la naturaleza, la historia y costumbres de los pueblos, entre muchos otros temas. En esta oportunidad les contaré sobre una esta piedra histórica, de la que escuché hablar brevemente en días pasados.

La Piedra Rosetta fue encontrada junto al Puerto de la Ciudad de Rosetta (al norte de Alejandría), Grecia; y transportada al Institute d’ Egypte, el Cairo (1799). Es una roca volcánica de color oscuro (basalto), con una leve tonalidad rosácea, de 1’14 metros y de unos 760 kilos aprox.

Contaba con tres tipos de escritura: en la parte superior compuesta de 14 líneas de jeroglíficos egipcios, 32 líneas en la parte central con escritos en demótico (antigua escritura egipcia usada en la literatura antigua), y en la última parte 54 líneas en griego, lengua hablada y escrita en el antiguo Egipto, desde la época helenística.

Cuando fue hallada el 15 de julio de 1799 por un soldado del ejército de Napoleón, estaba rota e incompleta, aún así se convirtió en “la llave para traducir la escritura jeroglífica del antiguo Egipto”. En 1820 Jean Francois Champollion (Lingüista e Historiador Francés), y Thomas Young (Lingüista y Físico Francés), lograron descifrar las escrituras de la Piedra Rosetta.


Según datos históricos registrados, en 1789 Napoleón invadió Egipto, pero no solamente llevaba soldados y armas, sino profesores e investigadores que fueron reclutados, para recabar información sobre la apasionante cultura egipcia, y apoderarse de los tesoros que encontraran. En 1801 los ingleses derrotaron a los franceses y se posesionaron de la Piedra Rosetta, como parte del “Tratado de Alejandría”. En (1802) fue transportada al Museo Británico en Londres.


La piedra vivió una irónica situación:” fue olvidada y perdida en el tiempo por los egipcios…descubierta por los franceses…adquirida por los ingleses…y traducida por un francés.” También se convirtió en la pieza más visitada del Museo Británico de Londres. Actualmente se ha publicado en línea el primer escáner tridimensional (3D), con una función de soporte sonido del sitio web, con lo cual se espera más personas tendrán acceso a ver la Piedra Rosetta, sin tener que visitar el Museo.

Deseo un inicio de semana de paz interior y reflexión a los seres que amo, los que se relacionan conmigo, y a los que no conozco.

RUSIA, MAYO DE 1971

Isidoro Sánchez García

En mayo de 1971 tuvimos la oportunidad de viajar por vez primera a la URSS y en concreto a la capital rusa, Moscú. La culpa fue del fútbol dada nuestra afición al deporte rey, máxime en unos momentos en que España y Rusia se enfrentaban por segunda vez en la Copa de Europa, siendo Franco jefe del estado español. De Madrid, en junio 1964, a Moscú mayo 1971.

Para volar a Moscú hubo que cambiar el pasaporte español en Viena por cuanto estaba prohibido utilizarlo de acuerdo a lo expresado en el documento oficial expedido por el gobierno español, razón por la cual la expedición organizada por Viajes Insular y liderada por Maíquez hubo de hacer escala política en Viena. Nuestro grupo tinerfeño siguió el trayecto Tenerife-Palma de Mallorca-Viena-Varsovia -Moscú y tardamos unos días en llegar.

Nuestra arribada a Moscú estuvo de llena de incidencias varias, desde la pensión donde nos alojaron hasta las habitaciones y las duchas; desde los comedores y el vodka hasta la música de Chaikosky que nos regalaron. La gente era muy seria, los controles en la calle eran tremendos, las mujeres trabajaban duro en las obras de asfaltado; los teatros eran de gran tamaño y capacidad, diseñados al parecer para unas cinco mil personas; algunos estudiantes latinos vinieron a saludarnos a la pensión Altai, la que lleva el nombre de los montes siberianos. La danza y la música en el Bolshoi nos permitió disfrutar sobremanera. Hubo dos visitas inolvidables, una de ellas al estadio de fútbol donde contemplamos la derrota de España por 2-1, con Iribar de guardameta, y saludamos a los aficionados que habían sido “los niños de España” que enviaron cuando la guerra; la otra fue el paseo por la plaza Roja de Moscú para visitar el mausoleo de mármol rojo y granito donde estaba expuesto Lenín, el líder de la Revolución rusa de octubre de 1917, que ahora cumple cien años.  La tensión que se produjo entre soldados y nuestra gente fue de alto voltaje ya que no nos permitían ni sentarnos para descansar. Todo lo resolvían a base de pitos, menos mal. El grupo canario, incluido el grupo musical de La Orotava y la familia de Manola que nos acompañaba, siempre estaba junto, ya que no nos permitían desperdigarnos. Algunos veteranos llegaron a dudar que Moscú fuese la Rusia con la que ellos habían soñado, cuando jóvenes, con Lenin como líder revolucionario.  Acudimos a nuestra guía rusa, casada con cubano, para que les explicara la realidad socio política, las idas y vueltas de las revoluciones.

Con los años hemos conocido el papel de Lenin en el mundo de la revolución política y su pase de la social democracia a la dictadura del comunismo. También en el de las comunicaciones, ya que el Museo de Vías y Comunicaciones de Leningrado, hoy San Petersburgo, lo tiene pintado en sus paredes como paradigma de la política de transportes. Salió de Suiza para Rusia, pero pasó por Alemania, Suecia y Finlandia antes de entrar en Petersburgo en 1917. Curiosamente falleció cien años después que Agustín de Betancourt, 1924, en Nizhny Novgorod, la ciudad que el ingeniero canario planificó como lugar de Ferias Comerciales en 1817. El fin de la guerra fría, la caída del muro de Berlín en 1989 y la disolución del comunismo en 1991, con la perestroyka de Gorbachov, han servido de referencias del acontecer histórico de un país como Rusia.   

“QUERER ES PODER”

Esteban Domínguez

No todo lo que brilla es oro, dice el viejo refranero español. Pero los tiempos han cambiado, y la política, también. Estamos en unos momentos nada agradables.

Pero el tiempo pasa, y algunos se olvidan de lo que prometen. Ya hemos dicho una y otra vez, que el Realejo de Abajo, está muy abandonado. Que necesita un consultorio médico como lo tenía anteriormente, una estafeta de Correos, que desde años la han cerrado, y, por consiguiente, se nota entre otras cosas, la falda de cubrir estos puestos.

El pasado día 5 de noviembre, se cumplieron 25 años, si la memoria no me falla, en que la iglesia matriz de La Concepción, la destruyó un incendio, y en la memoria de todos está, aquellas bellas imágenes que hemos perdido. Y si esta iglesia mira al cielo, ha sido, gracias al Padre Siverio, qué duda cabe, en unos tiempos nada agradables, pero que poco a poco se fue reconstruyendo, junta a la que fuera la junta directiva de reconstrucción que le ayudo, qué duda cabe. Pero aún hay quienes dudan el trabajo realizado en aquellos años para recuperar esta iglesia que mira al cielo.

El tiempo pasa, que en la memoria de todos están vivos los recuerdos.

Los Realejos no ha sido nada grato con los incendios: tres conventos destruidos, una iglesia que el fuego no respeto. Y de los bellos montes, ¿Qué podemos decir?

Aún quedan muchas cosas por hacer Sr. Domínguez, préstele más atención y cuide si puede a este lugar histórico, que el mismo está muy abandonado.

¿Alguien recuerda como está la ermita de San Pedro o la de Tigaiga? No quiero con esto colgarme “medallas” en el pecho, pero que hay historiadores que últimamente han perdido la memoria.

Recordar es bueno, y no olvidemos ha padre Siverio, a Don Juan Manuel Batista Núñez, y tantas otras personas que han trabajado en silencio para recuperar parte de nuestro pasado histórico.

Recordar es bueno, y decir la verdad, es otra de las obligaciones de quienes confunden la realidad.

Ahora abundan en “cantidad” los ·historiadores” en Los Realejos, los entendidos en arte, en reparaciones artísticas y hasta en pintura.

Es una suerte contar en estos tiempos, con genta tan intelectual..

Y por último digo: ¿En que ha quedado la “casa de la punta” al parecer, dicen que ha tenido varios “dueños” y no quiero decir que sea verdad, lo que sí sé es que, en esa casa, había un horno de bóveda, que desapareció de la noche a la mañana?

 ¿Y que decimos de los de los Lavaderos de Tigaiga del año 1701?

En Los Realejos, aún quedan muchas cosas que hacer señor alcalde. Y se lo digo con el mayor respeto.

No vendo fotos antiguas, ni presto, ni pido, pero si le digo que tengo miles de fotos de todas partes, y que últimamente ha decidido no dárselas a nadie.

Ellas representan un testimonio y una realidad del pasado y el presente.

Don Manuel Domínguez, piense en Los Realejos, en sus vecinos y en tanta gente que lo que perciben de pensión, no le da ni para “cerillas” mientras los políticos reciben un gran sueldo, de las arcas municipales, a las que todos estamos obligados a contribuir.

Hablaremos en otra ocasión, de otras cosas importantes como pude ser “Rambla de Castro” y su total abandono, a la cual los “ecologistas” últimamente la han olvidado.

ASÍ COMO EL SOL

Teresa González


Y el sol quema mis cabellos, mis ojos…

mi ilusión. ¡Cómo aquella pasión

olvidar que me quemó el corazón!

Cómo aquellos poemas, ¡los cuentos   


que para mí hiciste! Son sollozos

no palabras las de hoy… Hay tensión…

Y el sol arde en las flores de ilusión

que bordean mi alma y mis adentros


del corazón ardiente que te llama

¡Tómame Amor! Ciego Amor en mi

como la roja pascua que me clama


en el jardín. ¡Cómo tu carmesí

olvidar! ¡Cómo, tus versos cual llama


que fluía de tu boca un día… para mí!...

PLAYA JARDÍN Y EL BARRIO PORTUENSE DE PUNTA BRAVA: LO QUE VA DE AYER A HOY (1)

Agustín Armas Hernández

CUATRO pequeñas playas, claramente definidas, existían entre el castillo de San Felipe y Punta Brava, antes de la remoción para convertirlas en una sola, llamada en la actualidad «Playa jardín». Dichas playas, que estaban separadas por lenguas rocosas de origen volcánico, eran conocidas popularmente por los nombres siguientes: «Playa del Castillo», «La Lajeta», «de la Arena o Grande» y «Playa Chica», esta última lindando con el caserío del pintoresco y ahora también populoso barrio portuense de Punta Brava.

En los años de mi niñez y aun en los de mi juventud, el Puerto de la Cruz no había dado el salto cuantitativo y cualitativo, en cuanto a las construcciones hoteleras y movimiento turístico actual.

Allá por la década de los años cincuenta, la hoy primera Ciudad turística de Canarias era sólo un pueblecito de lo más lindo y tranquilo que mente humana pueda concebir.

 Estacionario en el tiempo, y de un encanto y belleza sin par, signado por Dios con el mejor clima del mundo: tibieza de sol en invierno, y en verano atenuación de los rayos solares a través de las cerradoras nubes, llamadas en nuestro lar «panza de burro».

Pues bien, en aquellos años el núcleo poblacional portuense terminaba por el poniente (NO), donde precisamente confluyen las calles de San Felipe y Mequinez. A partir de ahí, una carretera, ancha, solitaria, triste y polvorienta, conducía al Campo Santo. A su margen izquierda sólo platanales y a la derecha El Peñón del Fraile, seguido del campo de fútbol. El último tramo de esta vía estaba cubierto de un frondoso y tupido palmeral, que aún hacía el lugar más tenebroso y tétrico. Dicho camino desembocaba en una explanada circunvalada, también de palmeras, que a su vez protegía una gruesa muralla tipo fortaleza. La llanura servía de esparcimiento a las personas que acudían al cementerio a poner flores en los nichos de sus seres queridos y a los que acompañaban a los difuntos a su última morada. También fue, en su día, unión y nexo entre el Castillo de San Felipe, polvorín de mismo y cementerio. La zona que nos ocupa fue renovada hace algunos años. Vestigios del lugar, que aún quedan en pie, son los siguientes: El Castillo, el polvorín y el cementerio. Y, como testigos de aquella carretera, el Peñón y el campo de fútbol. Todo lo demás pasó a mejor vida. No obstante, no concluía en el citado lugar la polvorienta carretera, sino que, aquel que fuera estrecho pasadizo entre el polvorín y el Castillo, se acondicionó más tarde, para enlazar el pueblo con el caserío que se formó sobre las rocas volcánicas de Punta Brava. Unos cien metros distaban y distan, (pues como dije no han desaparecido) el Castillo del polvorín y de la puerta principal del cementerio. Pasar ese corto tramo de estrecho camino, guarnecido de alta pared y grueso muro fortaleza, en mi niñez, me hacía temblar de miedo de día, puesto que, de noche no solamente yo, sino muchas otras personas, incluso mayores, por muy osados que fuesen, no se comprometían a pasarlo sin que alguien les acompañara.


En ángulo recto terminaba la alta y blanca pared que separaba el Campo Santo del solitario camino que terminaba justo frente a la puerta principal de dicha fortificación. Y... ¿por qué motivo se tenía tanto miedo al pasar por ese camino lindante con el cementerio, de cuya blanca pared asomaban algunas cruces, y que tanto respeto imponían, incluso en noches de luna llena? Pues por eso: por estar alejado del casco urbano y estar allí ubicado el cementerio. 

No obstante, el primordial motivo, aparte de la poca luz que había en el lugar, eran las historietas que nos solían contar, acerca de las bromas que hacían grupos de amigos a determinadas personas al cruzar dicha carretera, hacia o desde Punta Brava. Dejando al margen las más groseras, veamos un par de ellas que no rozan el mal gusto: una noche de clara luna veraniega, por más señas, al filo de las doce, un ciudadano de Punta Brava sintió la necesidad de acercarse a la farmacia más cercana. En aquel entonces era la de don Juan Ruiz, ubicada en la calle San Felipe. Para llegar a la misma tenía que caminar un par de Kilómetros, distancia aproximada, que existía y existe (puesto que aún están en pie barrio y farmacia) desde dicho caserío portuense al centro urbano, donde estaba instalada la arraigada botica. Más, la enfermedad repentina de su Sra. esposa lo hacía necesario. Por lo tanto se dispuso a caminar para solucionarlo lo más pronto posible. Había caminado unos quince minutos cuando llegaba frente a la estratégica fortaleza de San Felipe. Cuando se disponía a adentrarse en la angosta y desagradable carretera, que lindaba con el cementerio, sonaba la primera campanada de las doce de la noche, dadas por el reloj de la iglesia de la Peña de Francia. Caminaba observando las cruces que sobresalían de la pared del Campo Santo, cuando: coincidiendo con la última campanada de las doce en el lejano reloj, se asomó una persona cubierta con blanca tela, que, con profunda voz y pausadamente le dice: Don...de...vas...; él brincó y la carrera que emprendió fue tan grande que vino a coger resuello llegado a la Plaza del Charco. En su loca huida ni si quiera se percató de que se cruzaba con otras personas que, en aquel momento, habían salido del cine Olimpia y se dirigían a sus respectivos domicilios, algunos de ellos vecinos suyos. Tal era la velocidad de aquel «bulto» que se cruzó con los viandantes, que no supieron apreciar si se trataba de una persona, que corría, o de una bala de cañón disparada desde el vetusto y veterano Castillo. Lo que sí se supo al día siguiente, pues la chanza ocurrida ocasionó una gran fiesta en el Puerto de la Cruz, fue que la broma se la había gastado un compañero de trabajo, vecino también de Punta Brava, ambos trabajadores de una empresa platanera. Veamos los detalles:


Aquel día, el protagonista de tal ocurrencia, después de haber terminado su jornada diaria, decidió quedarse en la Plaza del Charco hablando con unos conocidos, mientras que, su compañero de trabajo, el que sería más tarde víctima de la broma, regresaba a su hogar. Determinó después de la conversación con los conocidos a los cuales no veía desde hacía mucho tiempo, entrar al Cinema Olimpia, donde se proyectaba  una película de Jorge Negrete. El sujeto del relato llevaba colgado de la mano un cesto, donde diariamente portaba la comida que su esposa le preparaba con gran esmero, el cual cubría con un paño blanco que le servía, a la hora de comer, de mantel. Antes de terminar la película decidió salir del cine, puesto que aquel film no le resultaba del todo interesante. Por lo tanto, se dirigió hacia Punta Brava, donde, como su compañero de trabajo, tenía su casa. Al llegar a la esquina donde terminaba el cementerio recoció, a lo lejos, a su vecino y amigo que venía a adquirir el medicamento para su esposa. No fue difícil reconocerlo, puesto que siempre llevaba puesto un sombrero de especial característica. Inmediatamente lo vio, retrocedió, saltó la tapia del Campo Santo y esperó a que pasara cubriéndose la cabeza y parte del cuerpo con el paño blanco con que su esposa le tapaba la cesta del almuerzo.


De la otra chanza de similares consecuencias, que la precedente, fueron protagonistas dos vecinos de este mismo Puerto de la Cruz. Helos a continuación: D. Antonio González Abrante («Pinga Negra») y D. Luis Martín González («El Burra»), personaje, (este último,) que en aquel entonces moraba con su familia en el polvorín del Castillo antes mencionado. Ambos ahora fallecidos (q.e.p.d.). Pues bien, regresaba de su trabajo D. Antonio González, el cual ejercía su profesión en una panadería de Punta Brava. Aquel día se le complicaron las cosas y salió de su ocupación a una hora desacostumbrada. En ese momento su reloj marcaba las once y media de la noche. Sin más dilación se dirigió a su casa acompañado de su hijo, muchacho de corta edad, que, con apego, siempre le acompañaba a donde fuera. Su domicilio habitual estaba en la calle Pérez Zamora, muy cerca del barrio ranillero de pescadores. Por lo tanto, el llegar a su casa le llevaría unos veinte minutos, tiempo que ya había controlado en varias ocasiones. Tenía que regresar por fuerza mayor, como tantas otras veces, por el único enlace que existía entre Punta Brava y el centro del pueblo, es decir, por aquella carretera, ya descrita, árida y angosta, que, serpenteante, en su recta final pasaba junto al cementerio. Aquella noche en que don Antonio regresaba a su casa era aterradora: oscura, fría y hasta lluviosa.


Caminaba deprisa para llegar pronto a su domicilio, cuando he aquí que, al rebasar la tenebrosa esquina del Campo Santo, le sale de sopetón una persona cubierta con sombrero y gruesa manta, tipo esperancera que, con ronca voz le dice: ¡dame fuego! De muerte fue el susto que se llevaron, tanto el padre como el niño, y, de tal magnitud el salto que dio el pequeño para agarrarse al cuello de su padre, hombre alto y corpulento, que, al relatarlo, al día siguiente, pocos lo creían, no obstante ser cierto.


Al amanecer de aquel día, cuando se comentó lo ocurrido, se supo lo siguiente: que D. Luis Martín era un hombre que padecía de asma, y al sentirse enfermo salió, incluso con noche fría y tormentosa, a buscar al cercano barranco de San Felipe la flor de la magnolia. Flor que, liándola como un cigarrillo, y, aspirando su humo, alivia dicha enfermedad. Pues bien, regresado ya a su casa, y liado el cigarrillo, se dio cuenta D. Luis de que no tenía fósforos para encenderlo. Debido a este imprevisto, decidió salir de nuevo a la calle a esperar a que alguien pasara para pedirle fuego, cosa que hizo esperando detrás de la esquina del cementerio, don-de se protegía del fuerte y gélido viento, que soplaba del cercano océano Atlántico, lugar donde se consumó el hecho relatado, cuyo protagonista fue el susodicho D. Luis que, sin intencionalidad alguna, dio tremendo susto, tanto a D. Antonio como a su vástago. Hoy, este camino de Punta Brava es un delicioso paseo, frecuentado por propios y extraños a cualquier hora del día o de la noche, dado su acondicionamiento y luminosidad. (Continuará).

miércoles, 22 de noviembre de 2017

TURISMO, PROFESIONALIDAD Y MARKETING

Antonio-Pedro Tejera Reyes

“La gestión adecuada de la aplicación de las técnicas del Marketing Turístico, en el desarrollo del turismo receptivo en España, fue una determinante en el éxito continuado de su expansión desde que se generalizó, el turismo de masas.”

JOSE ANTONIO FERNÁNDEZ CUESTA, EN LA PALESTRA

ALGUNOS ANTECEDENTES

En nuestras anteriores crónicas del pasado, hemos aludido últimamente los prestigiosos cursos que tuvimos la oportunidad de celebrar en Canarias en los años sesenta-setenta del pasado siglo, con la firme idea de fortalecer la conciencia turística de la población de las islas, con especial significación de su importancia en todos los aspectos de su desarrollo, incitando al estudio y la divulgación de sus valores valiéndoles de la opinión de importante personajes a los cuales invitábamos a ocupar nuestras palestras para escuchar sus sabias lecciones.

Lo ecos de estos memorables encuentros calaban en una España que comenzaba su andadura turística con el turismo de masas, invadida literalmente por europeos cuyos medios de vida iban fortaleciéndose después de la impresionante tragedia de la segunda guerra mundial.


El ilustre profesor Luis Fernández Fuster, durante una de sus memorables intervenciones en los cursos de divulgación turística celebrados en Canarias en los años sesenta-setenta del pasado ciclo, organizados por el Centro de Estudios Turísticos de Canarias.

Todo este movimiento llegaba a Canarias, con el componente especial de un destino tropical donde la selectividad venía marcada por el costo del transporte, lo que evitaba el turismo ramplón que cruzaba la frontera española por Los Pirineos, en un “cacharro viejo” y con muy escasos medios económicos que apenas les daba para subsistir algunos días alrededor de la Costa Brava o la Costa del Sol. Era un turismo de aluvión veraniego que no tenía la oportunidad de llegar a las islas.

Este panorama comenzó a ser nuestro motivo principal de estudio, para lo cual tuvimos que empeñar tiempo y dinero en acercar a nuestros centros de estudios, a los más avezados estudios y economistas del tema a niveles nacionales, tales como Ramón Tamames, Manuel Funes Robert, Fernández Fuster, o nuestro admirado amigo y coordinador nacional en este tema el economista José Antonio Fernández Cuesta, al que unía acertadamente su conocimiento de la parte económica, con sus licenciaturas en ciencias políticas y de la información.

Los relevantes servicios de este personaje – Fernández Cuesta - para nuestra causa, elevaron a tal categoría nuestra gestión que mereció el reconocimiento más señero de los principales funcionarios del gobierno español, con la presencia en nuestros actos de sus más importantes directivos de Ministerio de Información y Turismo.


El ilustre político español D. Manuel Fraga Iribarne, durante una de sus intervenciones en los cursos de divulgación turística, celebrados en Tenerife y Las Palmas, con el Centro de Estudios Turísticos de Canarias, años 1960-70 del pasado siglo.

UN TRABAJO, UNA OPORTUNIDAD, UN RETO

Nada más certero entonces, que entrar en el estudio de una situación que se cernía sobre el Archipiélago Canario, en la cual se hacía necesario aplicar un conocimiento que estuviese en consonancia con la realidad, para lo que se necesitaba un estudio profundo del mercado, del lugar y de las técnicas a emplear para conseguir un desarrollo equilibrado del movimiento en el destino emergente en cuya situación se encontraban las islas.

Es en ese renglón en donde dedicamos uno de nuestros más importantes cursos, para divulgar lo que había que hacer para conseguir ese desarrollo equilibrado que comentamos.

Ahí es que intervino José Antonio Fernández Cuesta, con una amplia y detallada exposición sobre lo que tenía que resolverse con una visión general, de la aplicación de un Marketing Turístico, lo cual comenzó con una detallada exposición, que queremos comentar aquí, cerca de cincuenta años después de que, en las Islas Canarias, se expusiera esta sabia lección.

Principio de esta memorable exposición, era situar lo que se denominaba Marketing Turístico, para lo que explicó su definición y evolución del concepto, relacionándolo con el producto turístico, los recursos, sus componentes, los servicios y la oferta.


1971.  Santa Cruz de Tenerife. Aspecto general de una de las conferencias de los cursos de divulgación turística, organizados por el Centro de Estudios Turísticos de Canarias.

Detalló, todos los factores que habían de tenerse en cuenta en la promoción turística, así como la visión estratégica necesaria para actuar sobre el mercado escogido dependiendo de sus especiales características.

Siguió con la planificación de todo este proceso, el estudio de costos, la competencia en el mercado, el liderazgo posicional, la estrategia en tiempo y lugares, importancia de la estadística, y lo que pudiera denominarse un plus de marketing como son las circunstancias especiales que incidieran en su aplicación.

Se refirió a la importancia y necesidad, de la creación de un departamento especial de Marketing, en las empresas de turismo, oficiales y privadas, y a la función de las mismas para el manejo de sus servicios y productos.

Destacó por último la excepcional importancia de la calidad y la excelencia en todas las funciones relacionadas con la puesta en práctica del Marketing Turístico, en el cual la veracidad y la imagen son fuentes principales para garantizar el éxito de su funcionamiento.

Una visión, general que provocó un amplio debate, con precisas aclaraciones y muestras de un profundo conocimiento del tema por parte del expositor.


El prestigioso economista Manuel Funes Robert, interviene en los cursos de divulgación turística, celebrados en Canarias en los años 1960-70, organizados por el Centro de Estudios Turís ticos de Canarias. “El turismo generó en España entre los años 60-70, el mismo capital del Plan Marshal, con el que los EE.UU. levantaron a Europa después de la segunda guerra mundial”.

TURISMO Y DESARROLLO, FRAGA IRIBARNE

En este escenario que comentamos, es oportuno que reseñemos, la intervención de ministro Manuel Fraga Iribarne, quién nos daba su particular visión premonitoria del desarrollo del turismo que encaja a la perfección con la necesidad de la aplicación de ese Marketing Turístico que hemos traído a nuestro reportaje de hoy. 

Así habló Fraga Iribarne, en sus dos conferencias en Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, en diciembre del año 1971.

“El desarrollo busca una mejor calidad humana cultural, y de los grupos sociales y una empresa de acción y lucha para lograr una mayor participación de toda la sociedad.”

“El turismo juega una importante baza en el desarrollo, siendo uno de los factores económicos más importantes de una gran cantidad de países y no solo de España e Italia, sino de Inglaterra y Estados Unidos.”

“Algunos piensan que el turismo es un fenómeno transitorio. Que se está llegando a tocar techo y que está próxima la etapa en que su importancia comenzará a declinar. Se pueden hacer previsiones sobre el futuro, pero la verdad es que conocemos el presente y podemos determinar con bastante exactitud las tendencias de los años próximos. Fuera de una catástrofe termonuclear, creo que se puede afirmar que no hay razón alguna para pensar que el ritmo de crecimiento del turismo va a disminuir, sino todo lo contrario.”

“El Turismo está aún en sus comienzos, pues hay una serie de factores condicionantes que todavía no han hecho más que comenzara a funcionar. El establecimiento de vacaciones más largas, el aumento de tiempo libre en los fines de semana, el abaratamiento de los transportes, el deseo cultural, son algunos de estos factores.”

“Po tanto, los profesionales del turismo y los alumnos de las carreras turísticas, no van a recibir todo hecho, de su esfuerzo dependerá su éxito, en principio pisan terreno firme en cuanto a su porvenir.”
Claras y contundentes profecías, del hombre que impulso de forma eficaz y exitosa el desarrollo del turismo español como un modelo para la mejora de la calidad de vida de la comunidad del país, en cuya actividad estuvo constantemente presente un estudio de mercado, marcado por una consecuente presencia de un marketing turístico de la más alta calidad.


 José Antonio Fernández Cuesta, en una fotografía de actualidad en la capital de España, Madrid.

MARKETING Y PROFESIONALIDAD, UNA NECESIDAD

Con estas aseveraciones de Fraga Iribarne, y de otros tantos visionarios del desarrollo del turismo mundial, José Antonio Fernández Cuesta, fundamentaba su clara visión sobre la necesidad de la gestión de un marketing turístico donde estuviese presente constantemente, una auténtica profesionalidad basada en la calidad, la experiencia, la profesionalidad y la gestión del conocimiento.
Con una calificada muestra de estos factores indicados, el impacto de sus espectaculares modelos de casos reales, que aportaba en su enseñanza, causó un singular reconocimiento de quienes tuvieron la oportunidad de seguir sus memorables intervenciones, cargadas de una sabiduría que la aportaba su trayectoria profesional y el espíritu netamente educativo que aplicaba en toda la evolución de sus importantes intervenciones.


 Año 1970. Presentación del ilustre economista español Ramón Tamames, durante una de sus importantes conferencias en los cursos de divulgación turística celebrados en Tenerife, y Las Palmas.

Hoy, Fernández Cuesta, desde su pedestal de profesional jubilado, continua su extraordinaria labor, impartiendo sesudas conferencias en los más importantes lugares de la geografía española - lo cual es otra de las prerrogativas serías como apoyo de un turismo que recorre la geo-grafía mundial - destacando la importancia del conocimiento del idioma español, un hecho que tiene un gran significado político-cultural para el turismo en estos delicados momentos, y que bien se puede catalogar como algo excepcional teniendo en cuenta la abrumadora cifra de hispano parlantes que existen en el mundo, y la proyección de aumento de los mismos, si ponemos como ejemplo, sin ir más lejos, su evolución en los Estados Unidos de América.

Un trabajo que tiene que tener el reconocimiento debido de toda la comunidad mundial.

Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo. OMT.  

sábado, 18 de noviembre de 2017

LABORES TRANSCENDENTES, PARA EL DESARROLLO DEL TURISMO EN CANARIAS. UN LARGO RECORRIDO CON VALORES ESENCIALES

Antonio-Pedro Tejera Reyes

“Desarrollar un turismo positivo para la vida de un lugar, es imposible sin la toma de la conciencia turística de su población.” (CIESTCA. 2000)

 A RASTRAS CON LAS EXPERIENCIAS

Hablar de desarrollar el turismo en las Islas Canarias, era algo así como nombrar una utopía o algo inalcanzable en aquellos finales de los años cincuenta, donde hasta participamos en una guerra con Marruecos, de la cual conservamos una medalla con cinta blanca, por nuestra participación en la retaguardia, con nuestro trabajo en el cuerpo de topógrafos, donde cumplíamos el servicio militar obligatorio, una experiencia inolvidable a las órdenes del comandante José Ramírez, quién fuera uno de los impulsores de nuestra obra “Tenerife Maravilla del Mundo”, y para quién realizamos un mapa turístico de Lanzarote, cuya fotografía es uno de nuestros mejores recuerdos de aquellos tiempos en que nos desgastamos la vista sobre los planos, hasta el punto de tener que usar lentes para poder dibujar día y noche, como estuvimos varios años haciendo.

Hablar de turismo, y más de sus beneficios, era tratar de algo desconocidos como no fuera la expectación que despertaba ver a los coches descapotables que salían desde Santa Cruz de Tenerife, para llevar a los pocos ingleses que nos visitaban hacia el Valle de la Orotava, algunos se atrevían hasta Las Cañadas del Teide.


Entregándole, al llorado presidente del Gobierno de Canarias. Adán Martín Denis, el libro La Cultura en el Hogar Canario de Caracas, de nuestra autoría, cuya edición patrocinó, dicho gobierno. Era el año 1990.

Los dibujos de los croquis de la ubicación de las comisiones de trabajo de la OACI (Organización Inter-nacional de Aviación Civil) que celebró su reunión anual en el edificio de Círculo Mercantil, de Santa Cruz – año 1955 - fue lo más cerca que estuvimos de esta “revolución mundial del Siglo XX”, como llamará Arthur Haulot, al desarrollo del turismo en el mundo.

Era una premonición de lo que fuera ya una idea muy clara en nuestra mente, de la significación de lo que podía ser el movimiento turístico, a niveles internacionales, partiendo de una base que en aquellos mismos momentos no tenía otra sustentación que una simple ilusión.
El tiempo nos vendría a dar la razón.


La Maestra en Marketing Turístico, Elena Villar, directora de la revista Turista Magazine Destinos, Lima, Perú, autora de un calificado estudio sobre “Modelo de Planificación del Turismo para la Tercera Edad”, presentado a presidencia de la república.

UN CAMINO TORTUOSO Y COMPLICADO

Pasamos más tarde a la confesión y edición de decenas de publicaciones turísticas que abarcaron, las tres islas que contaban para algo en el tema como eran Tenerife, Gran Canaria y en menor escala – casi inexistente -  La Palma. Lanzarote y Fuerteventura, no tenían agua, y La Gomera y el Hierro, eran destinos ignorados.

Vendría a continuación a despertar la vena turística cuando hombres como Cándido Luís García Sanjuán y José Miguel Galván Bello, impulsarán el desarrollo de turismo en el sur de Tenerife, después de la impagable labor de nuestro admirado, querido y respetado visionario norteño, Isidoro Luz Carpenter, de quien tuvimos el honor de publicar una memorable entrevista, en la primera edición de la página “TU-RISMO”, en el diario LA TARDE Un hombre justo, honesto y honrado con el que Tenerife, y Canarias entera, tiene una deuda, como decimos, impagable.

Esta es una parte de la historia del desarrollo del turismo canario que va más allá de lo que cronistas actuales conocen  y que tiene mucho que ver con los informes que recogíamos en aquellos pasados años, en las voces de “los más viejos del lugar”, empresarios que se dejaron las pestañas por su empeño en la labor turística, y personajes que lucharon por hacer realidad el sueño de unas islas desarrolladas gracias a la afluencia del turismo mundial y a un trabajo serio y consciente, pensando en lo que hoy es lema de la Organización Mundial del Turismo, como una realidad para su población “El turismo es riqueza para la persona, para la familia, la para comunidad, para el mundo entero.”

LOS PASOS NECESARIOS

En nuestro peregrinar por esos senderos, participamos activamente, al alimón con nuestro trabajo en las ediciones turísticas de las islas y en toda esa actividad de su desarrollo turístico, participamos, decimos, en la elaboración de los planos de las autopistas del norte y sur de Tenerife, con el recuerdo imperecedero de la presencia del entonces presidente del Cabildo Insular de Tenerife, José Miguel Galván Bello, que diariamente nos visitaba a cualquier hora imprevista, en el tercer piso del edifico del Cabildo –Junta Administrativa de Obras Públicas - donde bajo la batuta de nuestro ingeniero director, D. Juan Amigó de Lara, iban apareciendo los planos de estas obras que marcaron el turismo de Tenerife definitivamente. Un amplio grupo de personal colaborador componía una plantilla de trabajo que diariamente conectaba con los despachos donde se daba forma a un trabajo de campo inusual, cargado de una profesionalidad absoluta, y, sobre todo, con una ilusión permanente en su resultado.

Imborrables recuerdos de unas relaciones que cada vez solidificaban más la visión de unas islas donde el turismo llegara a ser lo que es hoy, y que con esas miras nos servía de estímulo en nuestro trabajo. comentado casi a diario entre quienes luchábamos “a brazo partido” por ver cristalizados nuestros propósitos. Las reuniones, los debates y los comentarios, tenían amplios reflejos en nuestro entorno cuya conexión nos permitía afianzar nuestras ideas con informaciones precisas y fidedignas. Así vimos llegar a Ten-Bel, que abrió las puertas del sur… participamos en el pionero Hotel Europea… en la zona Arona-Adeje, cuando era un semidesierto… etc. etc. etc.


La sede de la Universidad para la Paz, de las Naciones Unidas – a la que estamos sentimentalmente unidos - ofrece una estampa mística revalorizada desde sus orígenes, con la actuación de personajes ilustres que han luchado tenazmente por sus principios, como los profe-sores Francisco Barahona, Felipe Matos y Gerardo Budowski, y cuya extensión llegó a Canarias impartiendo sus programas de promoción de la paz a través de una brillante maestría en la Villa de la Orotava (Tenerife). Al fondo de la fotografía el emblemático “Monumento al Desarme, el Trabajo y La Paz,” que embellece sus espectaculares instalaciones, obra de la prestigiosa escultora cubana, Thelva Marín, originaria de la emigración canaria a la isla caribeña.  

EL PUNTO DE LLEGADA

Era lo que hacía falta. Hacía años que a través de la antigua UIOOT, se tenía establecida una campaña para extender por el mundo la conciencia de las bondades del turismo. La más que célebre “conciencia turística” en la que insistía esa organización, cuna de la actual Organización Mundial del Turismo.

España dio el espaldarazo con la creación de los estudios de turismo, y con la clara visión del ministro Fraga Iribarne, de hacerlo fuera de las enseñanzas encorsetadas de la educación reglada.
Habíamos llegado a una fuente en la que se pudo trabajar con toda intensidad para inculcar la “con-ciencia turística “, en la población. Se publicó la Cartilla Turística Escolar.

Nos desbordamos en ese tema, y las autoridades políticas empresariales y sociales, así nos lo reconocieron en aquella complicada época. Fundamos las escuelas de turismo en Canarias y desde ellas impartimos las enseñanzas del tema basándonos precisamente en el valor de la toma de conciencia de lo que significaba para el mundo el desarrollo del turismo, invirtiendo todo nuestro tiempo en este trabajo, sin escatimar cuanto pudiese costarnos el mismo, sin reservarnos absolutamente nada sino aprovechando hasta nuestro último recurso económico en promover la “conciencia turística” que señalamos.

Tenemos grabado en la mente el recibimiento que se nos hiciera en la Universidad para La Paz, cuando nos dijeron que nos habían estado esperando desde su fundación. Llevábamos el mensaje de la UIOOT: Turismo pasaporte para La Paz.

En esa labor es justo que resaltemos el apoyo irrestricto de algunos personajes - hagamos un paréntesis más que justo y necesario, con nuestro amigo tristemente fallecido Adán Martín Denis - aunque nos sea imposible nombrarles a todos debido a las múltiples personalidades a quienes tenemos que agradecerle su aporte a todo está programa que alcanza cotas mundiales, como un ejemplo vivo, real, y auténtico, que sin duda es incontrovertible e incuestionable. El sol no se puede tapar con un dedo, y acciones torpes y manipuladas en imposible puedan tapar un trabajo irrefutable.


La cartilla turística escolar, un instrumento ideal para la toma de “conciencia turística” nacida en España, en la era de los años sesenta-setenta del pasado siglo, un acierto sin límites de aquel ministerio de turismo, que catapulco el ministro Manuel Fraga Iribarne.

SEGUIMOS

En esta amplia panorámica que ofrecemos, hay que resaltar los modelos que siempre hemos empleado para mostrar los valores del turismo, hoy revalorizados por las experiencias indiscutibles, donde hemos encontrado valores humanos como es el caso de José Antonio Fernández Cuesta, a quien vamos a dedicar un reportaje completo, pues el tema que nos atrajo a personarlo en nuestros programas fue fundamentalmente el Marketing Turístico, del cual él es un especialista, un valor esencial para contribuir a lo que estamos exponiendo, en el cual también hoy contamos con la colaboración de la maestra en el mismo tema, Elena Villar, cuyo estudio sobre el movimiento turístico de la llamada tercera edad, es una contribución muy importante que entra de lleno en cómo gestionar ese segmento de la sociedad, para lo que es preciso dominar un conocimiento profundo y científico del tema, según vamos a exponer siguiendo las directrices que José Antonio Fernández Cuesta, propuso en Canarias hace la friolera de casi cincuenta años atrás, en nuestros cursos de divulgación turística, en Tenerife y Las Palmas.


Naturalmente dibujado a plumilla, esta es una fotografía del plano de la isla de Lanzarote, realizado en el año 1958, para el comandante del Cuerpo Topográfico del Ejército Español, José Ramírez, donde priva la minuciosidad, de la topografía militar de la época. 

Esta exposición de motivos y principios de la necesidad de la toma de una “conciencia turística” y como llegar a ella, vamos a continuarla próximamente, como decimos, en una visión concreta de cómo hay que aplicar el Marketing Turístico para obtener resultados positivos.

Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo.