“Pintor heredado de sangre de su madre”
Francesco nació en Bollate (Italia), un pueblo de la región norteña de Lombardía, el 2 de agosto 1944, en el seno de su madre y padre. Era el primero de tres hijos varones. Su padre era comerciante y su madre, además que ama de casa, era una pintora, suave y gentil, que pintaba naturaleza muerta y sobre todo retratos de animales y niños, que había personas conocidas y desconocidas que le pedían y le pagaban. En la mente de sus hijos este trabajo de la madre era una cosa natural y nunca le dieron mucha importancia; los tres hicieron su propia vida sin interesarse de la pintura de la señora Rosa (o Rosetta, como firmaba sus lienzos).
Mientras tanto, sus padres habían vendido la cafetería y Francesco se fue a trabajar en una fábrica de hilados de algodón en Lombardía. Después de un breve período, el dueño pensó enviarlo a Venezuela para acompañar algunas maquinarias ya que había vendido la industria algodonera de aquel país. Francesco estuvo en Venezuela seis meses y empezó a hablar la lengua española.
Al regresar a Italia, prefirió
cambiar de sociedad y encontró un trabajo en otra fábrica de hilados de
algodón. Y allí conoció también el amor de su vida, María Teresa, la hermana
del dueño de la fábrica.
Posteriormente ocurre lo que nadie desea, fallece María Teresa, su hija se fue a trabajar a París (Francia) y Francesco se encontró solo, con la querida perrita de su esposa. Decidió mudarse a Tenerife, el lugar que había visitado con su mujer y donde a ambos les habría encantado vivir.
Francesco vive en Puerto de la Cruz, desde 2016, diez años, es pensionista y se ha dedicado a estudiar idiomas: español y alemán. En su pared tiene un cuadro con el diploma que le fue otorgado por su aprobación del español con la firma del Rey Felipe VI.
Desde hace dos años su perrita se murió (era bastante mayor) y Francesco por fin pudo dedicarse a algo que sentía en su interior. Con la pintura, que era tan natural para su madre y que ahora empezaba a interesarle. Hablando de todo un poco, en una tarde relajada, me comentó que siempre le habían fascinado los grandes artistas italianos del Renacimiento: Leonardo, Miguel Ángel, Raffaello, Tiziano, Botticelli y sobre todo Caravaggio con sus impactantes claroscuros. Y le encantan los impresionistas franceses: Monet, Cézanne, Renoir, etc. En estos últimos años se puso a buscar las pinturas de su madre y supo, por primera vez, que algunas de ellas están en un olvidado sótano de su hermano, y Francesco se inscribió en una escuela de pintura de Puerto de la Cruz, dedicándose a ella en cuerpo y alma. Ahora desea mejorar su técnica y su estilo. Con él, se puede decir que nunca es demasiado tarde para llevar a cabo lo que te dice la mente, aprender.
Hoy estoy en su casa, donde
observo sus paredes, donde están llenas de cuadritos a acuarela, acrílico y
óleo, que representan paisajes, sobre todo del querido río de su infancia,
retratos su perrita, flores y cualquier otra cosa que le pase en la mente.
Desde estas líneas, les deseo mucha suerte y que disfrute de sus quehaceres. Y me pregunto quien será la siguiente persona a "Homenajeado/a". Seguro que lo sabrán el próximo día. Que Dios los bendiga.







No hay comentarios:
Publicar un comentario