NO TENEMOS REMEDIO. ¡QUÉ (POCA) VERGÜENZA!
Evaristo Fuentes Melián
¿Lo leíste hoy viernes en EL DIA?
A la cola de todo lo bueno, España, a la cola de Europa;
Canarias, a la cola de España. No
tenemos remedio. ¡Qué (poca) vergüenza!
------------
A Babor Francisco Pomares
Una noticia reciente asegura que sólo el ocho por ciento del
consumo eléctrico de las islas procede de energías renovables. A pesar de las
condiciones climáticas extraordinariamente favorables a la generación de
energías limpias, y al entusiasmo con el que los políticos se llenan la boca
oponiéndose a esas otras fuentes de generación de energía que suponen hoy nueve
de cada diez vatios usados, Canarias no se acerca ni de lejos a la media
española de generación eléctrica por renovables. Sin contar la energía
hidroeléctrica producida por saltos de agua, esa media se sitúa en torno a la
cuarta parte de la energía que se consume en el país, y se llega a más de la
tercera parte si contamos la energía de origen hidroeléctrico.
Es evidente que Canarias ha perdido un tren que -sin
embargo- fue de las primeras regiones en intentar poner en marcha: hace ahora
casi treinta años, Tenerife fue uno de los territorios pioneros en la
instalación de aerogeneradores. El Cabildo, que fue quien patrocinó con
carácter experimental la iniciativa eólica, recibió visitas de comisiones de
otras regiones, interesadas en la exportación del modelo que se había
inaugurado en la isla y que -de acuerdo con las primeras previsiones- habría de
suponer en diez años una cobertura del 25 por ciento de la energía consumida.
Casi treinta años después, ni de lejos se acerca Tenerife a la producción
prevista, pero Castilla y León, que empezó mucho más tarde, produce 12.600
gigavatios hora de los 13.500 que necesita, sólo con aerogeneradores. Y no es
la única: siete de las diecisiete regiones españolas han logrado que las
renovables supongan más de un ochenta por ciento de la energía que consumen.
Por supuesto que el caso canario, como en tantas otras
cosas, es especial: la emergía no puede almacenarse, debe consumirse toda la
que se genera. Y mientras Canarias cuenta con seis sistemas eléctricos -las
conexiones previstas de La Gomera a Tenerife y de Gran Canaria al sistema de
Lanzarote/Fuerteventura aún no son operativas-, cualquier otra región española
está conectada a un único sistema nacional, que puede -además- comprar y vender
electricidad fuera. Por ejemplo, España -en moratoria nuclear- compra
regularmente electricidad al sistema francés, nutrido por energía producida por
centrales atómicas. Es cierto que en Canarias, la energía será siempre más cara
y más difícil de producir. Pero sólo producimos tres gigavatios hora de energía
hidráulica, en régimen especial, ocho en térmica renovable, y otros seiscientos
entre fotovoltaica y eólica. Muy por debajo de las expectativas iniciales y de
los compromisos del Plan energético. Y la principal responsabilidad de este
monumental retraso es de la política: desidia generalizada, debates casi
siempre estériles sobre lo que es posible y lo que resultaría óptimo, y
-omnipresente- nuestra corrupción de andar por casa, que bloqueó las
concesiones de parques eólicos en tiempos de Luis Soria. Se desatascaron por
fin en la pasada legislatura, pero aún no funcionan. La única acción importante
ha sido la puesta en marcha de Gorona del Viento, en El Hierro, una central
hidroeléctrica con subida de agua por aerogeneradores y vocación de parque
tecnológico.
Aparte de ese esfuerzo, más importante desde el punto de
vista de la investigación y la experimentación que de la producción, en
Canarias no se ha hecho prácticamente nada en los últimos 25 años. Excepto
montar fotovoltaicas subvencionadas e insostenibles y pelearnos por el gas, el
petróleo o lo que toque. Así, seguimos en la cola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario